El triunfo de Bolsonaro generó festejos en el oficialismo y respaldo a Lula desde sectores de la oposición

El resultado de las elecciones brasileñas provocó inmediatas repercusiones en la dirigencia argentina. Mientras el presidente Javier Milei y referentes de La Libertad Avanza celebraron el desempeño electoral de Flávio Bolsonaro, dirigentes opositores llamaron a respaldar la candidatura de Lula de cara a la segunda vuelta.

La victoria de Flávio Bolsonaro en las elecciones brasileñas generó una rápida reacción en el arco político argentino, con mensajes de felicitación por parte del presidente Javier Milei y de dirigentes oficialistas, mientras referentes opositores expresaron su respaldo a Luiz Inácio Lula da Silva de cara al balotaje previsto para fines de octubre.

A través de sus redes sociales, Javier Milei celebró el resultado electoral y felicitó a quien definió como su "querido amigo". “La libertad avanza en Brasil”, afirmó el mandatario argentino, quien sostuvo que el continente americano está integrado por ciudadanos que desean vivir en libertad y expresó su expectativa de trabajar junto a Flávio Bolsonaro para fortalecer la relación bilateral entre ambos países.

En la misma línea se pronunció la senadora nacional y presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, quien consideró que “se unen todos los vientos en una misma dirección en Latinoamérica”. La dirigente libertaria sostuvo que Argentina y Brasil tienen una “oportunidad histórica” para ampliar el comercio, las inversiones y el empleo, y llamó a dejar atrás el populismo para avanzar hacia una mayor integración regional.

Desde la Cámara baja, el presidente del cuerpo, Martín Menem, felicitó a Flávio Bolsonaro y destacó que las “ideas de la libertad” continúan sumando respaldo en la región. Además, calificó el resultado como un paso importante de cara a la segunda vuelta electoral.

También se expresaron otros referentes de La Libertad Avanza. La diputada Karen Reichardt afirmó que millones de brasileños eligieron un cambio de rumbo con más libertad, desarrollo y futuro, mientras que el diputado Manuel Quintar aseguró que “vientos de cambio se avecinan por Sudamérica” y atribuyó el resultado a un creciente rechazo ciudadano hacia las propuestas socialistas.

Del lado de la oposición, las reacciones apuntaron a respaldar la candidatura de Lula da Silva para la segunda vuelta. Presente en Brasil, el diputado socialista Esteban Paulón recordó que la elección tendrá una nueva instancia a fines de octubre y estimó que la disputa final será más ajustada. En ese marco, convocó a acompañar la campaña del actual presidente brasileño durante las próximas semanas.

Por su parte, el diputado Juan Grabois expresó su apoyo a Lula da Silva con un breve mensaje en redes sociales en el que reivindicó la idea de la “Patria Grande” y manifestó su respaldo independientemente del resultado final.

Mayans repudió los dichos de Milei a Lula y Bullrich le salió al cruce

Las cuestiones de privilegio generaron un clima caliente entre La Libertad Avanza y el Justicialismo en la reanudación de la sesión. Patricia Bullrich le pidió al presidente de Brasil que recomponga las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

En un arranque cargado de cuestiones de privilegio, el presidente del bloque Justicialista, José Mayans, repudió las expresiones de Javier Milei en contra del presidente brasileño Lula Da Silva y Patricia Bullrich salió a contestarle. Luego, la jefa de bancada del oficialismo pidió que se reestablezcan las relaciones entre ambas naciones y pidió por el regreso del embajador Julio Bitelli.

En primera instancia, el senador formoseño remarcó que la Argentina tiene tratados internacionales con la República Federativa del Brasil y repudió lo acontecido con Milei cuando visitó a Flávio Bolsonaro la semana pasada: “Somos parte del Mercosur, es serio el tema de las relaciones internacionales y es preocupante por cómo puede terminar”. En ese sentido, enumeró la lucha de los estados parte contra el crimen organizado, el contrabando, la trata de personas y todo tipo de delitos.

Mayans repudió los dichos de Milei contra Lula y le pidió disculpas al presidente de Brasil.

“Rechazamos las expresiones ofensivas contra Lula”, sintetizó Mayans, quien nuevamente calificó los dichos del libertario como “aberrantes”. Luego, añadió que “nuestro bloque no comparte las declaraciones del presidente y pide disculpas al presidente de Brasil”. Antes de terminar, reiteró su preocupación y cargó: “Esto es gravísimo”.

Por último, recordó los pedidos de interpelación al canciller Pablo Quirno, a quien fustigó por haber pedido la renuncia de Victoria Villarruel acusado por el funcionario de “desestabilizadora del Gobierno”. “Tiene que venir a una interpelación a explicar por qué pide la renuncia de la vicepresidenta de la Nación”, concluyó José Mayans.

Apenas unos segundos, Patricia Bullrich pidió la palabra y cargó contra Mayans. Primero, recordó que “Lula vino a la Argentina y visitó a Cristina Kirchner” en su situación de presidiaria; y luego, cuestionó que cuando el jefe de Estado del Brasil vino, “pidió el voto para el candidato a presidente de Bolivia, (Luis) Arce”. En ese sentido también mencionó los apoyos a Gustavo Petro en Colombia y Yamandú Orsi en Uruguay.

Patricia Bullrich junto a los jefes de bloques aliados antes de la reanudación.

A su vez, acusó a Lula de haber “insultado” al presidente Milei “permanentemente”, y recordó el apoyo del presidente de Brasil a Sergio Massa en las elecciones del 2023. En tal sentido, agregó que “cuando nuestro presidente va a Brasil con derecho político es considerado una intromisión,, pero cuando apoya a Massa no es considerada una intromisión -en tono irónico-”.

También recordó que “la Justicia le dio la posibilidad de visitar a Cristina Kirchner en su situación de presidiaria, pero no pasó lo mismo con nuestro presidente cuando quiso visitar a Jair Bolsonaro”. “Nuestro presidente tiene derecho a apoyar a quien quiera como lo hizo el presidente de Brasil”, manifestó Patricia Bullrich.

En el cierre de su cuestión de privilegio en contra de su par en la bancada Justicialista, concluyó: “Trabajamos en muchos frentes con Brasil y le pido a Lula que vuelva el embajador Julio Bitelli”. “Que se reestablezca la situación política y pongamos los hechos en el mismo nivel”, cerró la presidenta del bloque de La Libertad Avanza.

Milei y un nuevo cortocircuito que tensa el vínculo con Brasil

Las declaraciones de Javier Milei contra Lula da Silva durante una actividad vinculada al hijo de Jair Bolsonaro generaron una reacción diplomática de Brasil y reavivaron el debate sobre el impacto de la confrontación política en la relación con el principal socio comercial de la Argentina.

Por Andrés Vallone

La relación con Brasil, nuestro mayor socio comercial, atraviesa un momento delicado tras las declaraciones del presidente Javier Milei, quien calificó a Lula da Silva con términos despectivos durante un acto en Brasil, en el marco de una actividad vinculada al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Las palabras fueron consideradas una ofensa por el gobierno brasileño, que respondió llamando a consultas a su embajador, un gesto diplomático que expresa malestar sin romper relaciones, pero dejando en claro que el tono no fue bien recibido.

Hablamos de un socio que concentra una porción central de nuestras exportaciones industriales, desde autopartes hasta alimentos procesados. Brasil representa, desde hace años, el principal destino de las manufacturas de origen industrial argentinas y el intercambio bilateral supera habitualmente varias decenas de miles de millones de dólares anuales.

Cuidar esa relación no es un detalle: es resguardar empleos, inversiones y previsibilidad. En un escenario ya sensible, la confrontación verbal agrega incertidumbre donde se necesita serenidad y estrategia.

Y no es la primera fricción. Desde el inicio de su gestión, Milei protagonizó distintos episodios de tensión diplomática con mandatarios de la región, priorizando la confrontación ideológica por sobre la construcción de consensos institucionales.

La historia demuestra que Argentina y Brasil han logrado sostener su asociación estratégica incluso con presidentes de signos políticos opuestos. Ese pragmatismo permitió consolidar el Mercosur, fortalecer cadenas productivas y ampliar mercados. Romper esa lógica implica asumir costos que recaen sobre el aparato productivo argentino.

Gobernar también es entender que las palabras tienen consecuencias. Una economía que necesita más exportaciones, inversiones y estabilidad no se beneficia con cerrar puertas, sino con mantener abiertos los canales de diálogo y cooperación con quienes representan nuestros principales intereses comerciales.

 

Andrés Vallone es consultor y analista político

Milei profundiza la batalla ideológica, mientras se estrella con sus propios límites

El enfrentamiento perpetuo con Lula, los viajes para fortalecer su perfil como referente de la derecha regional, el intento de importar el modelo de “shutdown” estadounidense y las dificultades para avanzar con sus principales reformas muestran a un Presidente decidido a sostener su agenda política, aunque deba enfrentar crecientes límites en el Congreso.

El presidente Milei rodeado por gobernadores cercanos a su Gobierno.

Por José Angel Di Mauro

El principal socio comercial de la Argentina es Brasil. Esto es así porque desde la creación del Mercosur en 1991, ese país se ha mantenido como el principal destino de exportaciones argentinas y uno de los más importantes orígenes de sus importaciones, por delante de China y Estados Unidos, en el intercambio bilateral total. Durante el primer trimestre de este año, nuestro país exportó a Brasil 2.720 millones de dólares, e importó 3.534 millones, lo que arroja un intercambio bilateral de 6.254 millones en apenas tres meses.

Por eso es que desde hace décadas se resalta que la rivalidad entre ambos países se limita estrictamente a lo deportivo, sobre todo al fútbol. Está claro que más allá de la admiración que con toda lógica el argentino puede tener por el juego de nuestros vecinos, la eliminación de la “Verdeamarela” a manos de Noruega despertó alegría entre los hinchas argentinos. Una estricta cuestión de competencia.

Pero de un tiempo a esta parte –sorprendentemente- la enemistad ha embargado a ambos gobiernos. Sobre todo instigada por el argentino, que no deja pasar ninguna oportunidad para marcar diferencias con la gestión de Lula. De hecho, pocos minutos después de la eliminación brasileña a manos de la selección escandinaba, Javier Milei publicó un mensaje en su cuenta de X elogiando a Haaland, el autor de los dos goles del triunfo noruego, lo que fue tomado como un gesto de celebración del mandatario argentino.

Aunque hay expresiones más graves que las referencias futbolísticas. Como el viaje que hará Milei el próximo 25 de julio a Brasil para participar del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro. Y por si eso no fuera poco, probablemente también se reúna en Brasilia con el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado y conspiración para aferrarse al poder tras las elecciones de 2022.

Javier Milei, que como presidente nunca tuvo ni tendrá una bilateral con su par brasileño, replica con nuestros principales socios la mala relación que también mantiene con el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, cuyo país ha visitado desde que es presidente en seis oportunidades, reuniéndose siempre con figuras de la oposición derechista en aquel país. Aun cuando España es el segundo socio comercial europeo de la Argentina y el segundo mayor inversor externo en el país. La balanza comercial favorece consistentemente a la Argentina, con un intercambio anual promedio que supera los 1.500 millones de dólares.

Convengamos que el ideologismo en ese sentido no es exclusivo del líder libertario: Alberto Fernández viajó especialmente a Curitiba en julio de 2019 para visitar a Lula da Silva en su lugar de detención, aunque al menos entonces el argentino no era presidente, sino candidato presidencial. Como presidente, sí, brindó asilo al boliviano Evo Morales y lo acompañó personalmente en el regreso a su país en noviembre de 2020.

El presidente argentino le presta especial interés a su proyección internacional, y si bien sus seguidores sostienen enfáticamente que la misma redunda en beneficios directos para el país -usando el ejemplo de la ayuda norteamericana, consecuencia indiscutible de la relación personal con Donald Trump-, es por lo menos discutible que los premios en general ignotos que llevan a Milei a recorrer el mundo sirvan de mucho más que para alimentar su ego.

No es el caso de los viajes previstos para después de su incursión partidaria en Brasil. El mandatario argentino tiene programado ir a Perú y Colombia, para asistir a las asunciones de los presidentes de derecha electos en ambos países, como así también una visita a Ecuador para reunirse con el presidente Daniel Noboa. En este caso, la gira sudamericana tiene como objetivo potenciar su figura personal como líder de la derecha internacional.

Los casi 40 viajes internacionales realizados por Milei equiparan prácticamente la cantidad de visitas al interior que ha hecho durante su presidencia, aunque obviamente el plano internacional parece atraerle mucho más: acumula más de 120 días fuera del territorio argentino.

En ese contexto debe resaltarse la atracción que le merece la provincia de Tucumán, adonde fue el miércoles pasado, para asistir nuevamente a la celebración del Día de la Independencia desde el primer minuto del 9 de Julio, igual que en 2024. Coincidencia o no, esa provincia es gobernada por el primer mandatario peronista que el Presidente sumó como aliado: Osvaldo Jaldo, quien le garantiza al Gobierno 3 diputados y 2 senadores nacionales, un número para nada despreciable en tiempos de minorías parlamentarias.

Allí, en el albor de la fecha patria, Javier Milei tuvo su foto con los gobernadores. Sumó a 13 en esta oportunidad, más la vicegobernadora cordobesa. Menos que los 19 que reunió dos años atrás, cuando la cita tenía como motivo convocante la firma del Pacto de Mayo. Fue la vez en que los mandatarios se congelaron por el frío de esa noche tucumana, incluido el expresidente Mauricio Macri, a quien le pidieron especialmente asistir y ni siquiera fue invitado a ingresar a la Casa Histórica en el momento de la firma del pacto.

Al menos esta vez la temperatura no fue tan baja en el Jardín de la República, donde el Presidente expresó por cadena nacional un discurso que no incluyó nada de lo que no haya dicho ya. Para anuncios, hizo varios los últimos días, desvelado como parece por modificar la Carta Orgánica del Banco Central, institución que ha vuelto a poner en el centro de atención, aunque ya no hable de cerrarlo.

Sí quiere cerrar la administración federal para cuando el Congreso no le apruebe el Presupuesto. Algo que ocurrió dos veces en los tres años que lleva de mandato, en ambas por motu proprio, aunque se cansara de echarle la culpa a la oposición. Admirador de la política norteamericana, Milei ya ha dicho que quiere aplicar en la Argentina el sistema de “shutdown” que rige en Estados Unidos, consistente en el cierre parcial o total de la administración federal cuando el Congreso y el Ejecutivo no logran aprobar a tiempo las leyes de presupuesto que financian el funcionamiento del Gobierno.

En el país del Norte, cuando eso sucede se suspenden muchas actividades consideradas no esenciales del gobierno federal; cientos de miles de empleados públicos pueden ser enviados temporalmente a sus casas o seguir trabajando sin cobrar hasta que se resuelva el conflicto presupuestario; pueden cerrarse parques nacionales, museos y diversas oficinas federales; y se retrasan trámites administrativos y pagos relacionados con programas gubernamentales. En rigor, no todo el Estado se paraliza, ya que se mantienen los servicios considerados esenciales.

Ha sucedido con republicanos y demócratas, pero los casos más prolongados se registraron con Donald Trump: 35 días entre 2018 y 2019, primer mandato; y 43 días en 2025.

No se podría aplicar en la Argentina, porque cuando aquí no se aprueba el nuevo Presupuesto, el Poder Ejecutivo puede seguir utilizando el del año anterior, actualizado mediante distintas herramientas administrativas. De hecho, eso ocurrió varias veces los últimos años y el Estado siguió funcionando. Ahora bien, si Milei quisiera poner en vigencia aquí una medida de ese tipo, tendría que modificar por lo menos el artículo 27 de la Ley de Administración Financiera, que establece que si al inicio del año no se aprueba el Presupuesto General, rige automáticamente el presupuesto del año anterior. Y seguramente no la tendría tan fácil el oficialismo en el Congreso.

Un Congreso donde quiere retomar la centralidad el oficialismo, pero no las tiene sencillas en las leyes que más le interesan. La reforma electoral que propuso puede llegar a avanzar, menos lo que más le interesa de lo que incluyó allí: la eliminación de las PASO. Radicales y del Pro no quieren saber nada con su eliminación, y menos si la alternativa es un sistema de colectoras. Los números para aprobar su derogación hoy no están.

Tampoco, por ahora, la eliminación del régimen de Zonas Frías, que ya tiene media sanción de Diputados, pero también está trabada en el Senado. Y ya se sabe -y el primero en notarlo es el propio Gobierno- que lo que no consiga aprobar este año, más difícil le será en el que viene, año de elecciones.

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