La experiencia de Cambiemos y el derrumbe del peronismo como primera minoría sirven de espejo para entender el avance libertario: pactos, rupturas silenciosas, pases al oficialismo y un Congreso reconfigurado que deja a Milei a un paso del quórum propio.
El bloque libertario crecerá de manera exponencial.
Mauricio Macri llegó al poder con el karma de encabezar el primer gobierno en minoría en ambas cámaras de los últimos cien años. Cambiemos tenía 87 diputados y apenas 15 senadores. ¿Cómo se las arregló para gobernar? En el Senado, hizo un pacto de gobernabilidad con Miguel Pichetto, jefe del bloque mayoritario en esa Cámara, por el cual el peronista se comprometía a no hacer un oposición de bloqueo, y allí las leyes pudieron circular; no todas, por ejemplo la Boleta Única Electrónica (2016) y la reforma laboral (2017) fueron obturadas por el bloque PJ-FpV. Pero el resto, incluso dos jueces para la Corte Suprema, avanzó. Eso sí, la principal oposición no le permitió a Cambiemos tener siquiera “las comisiones de gobernabilidad”. Presupuesto y Hacienda y Asuntos Constitucionales, por caso, siguieron en manos del peronismo.
En Diputados fue bien distinto: el kirchnerismo arrancaba como primera minoría, con 97 diputados -casi el mismo número con el que Unión por la Patria llegó a las elecciones. El nuevo oficialismo no llamó a extraordinarias entonces, pero trabajó para dividir al peronismo, y en el mes de enero 17 diputados se separaron de la principal oposición, que con 80 diputados dejó de ser la primera minoría, condición que le asistió entonces a Cambiemos. Ese bloque se llamó Justicialista y respondía a gobernadores dialoguistas. Ese grupo, más una bancada del Frente Renovador, que sumaba 23 miembros, le permitió a Cambiemos hacerse fuerte en la Cámara baja y sacar las leyes que necesitaba.
El Gobierno de Javier Milei llegó al poder con una minoría mucho más pequeña: la mitad de lo que tenía Cambiemos en 2015. Y si bien sumó miembros a un bloque que no llegaba a 40 en la Cámara baja, en su primer año terminó siendo expulsivo, perdiendo en el camino varios diputados y hasta uno de sus escasos 7 senadores. En cuanto a la posibilidad de dividir a la oposición, el único acuerdo próspero en ese sentido fue el alcanzado con el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, que se llevó 3 diputados del bloque conducido por Germán Martínez. Éste a su vez se mostró tolerante con las disidencias, haciendo la vista gorda respecto de aquellos diputados alineados con gobernadores que en leyes clave colaboraron con La Libertad Avanza, ya sea ausentándose o directamente votando a favor en casos puntuales.
Martínez optó por ese camino en aras de mantener la unidad, objetivo que logró al menos en los primeros dos años.
Pero ya se sabe que las derrotas suelen tener un efecto que va más alá del resultado numérico inicial. Sobre todo para un partido de poder como el peronista. Y es lo que terminó sucediendo el 26 de octubre. La Libertad Avanza consiguió ese día más que duplicar su caudal numérico en Diputados, llegando a sumar 79 miembros. Así y todo, el presidente Milei dijo en su discurso de celebración que serían la primera minoría con más de un centenar de diputados. Mucho más que el tercio con el que días antes de la elección decía conformarse para blindar los vetos, pero menos que lo que estaba cuantificando. En ese momento estaba sumando al Pro, se interpretó, y días después comenzó a corroborarse ese pronóstico cuando las autoridades legislativas hablaron de formar un interbloque, opción que siendo muchos menos habían desechado en 2023.
Esa alternativa generó señales confusas desde el Pro, donde no parecían estar convencidos de ir detrás de los libertarios, marchando ordenadamente hacia una extinción silenciosa. Ante las primeras resistencias, la señal desde el oficialismo fue clara: “si no hacen el interbloque, los desplumamos”. Palabras más, palabras menos. Y trascartón, comenzó el éxodo bullrichista: el último día de octubre, se fueron del bloque Pro Damián Arabia, Sabrina Ajmechet, Laura Rodríguez Machado, Patricia Vásquez y Silvana Giuidici. A las que había que sumar a Marilú González Estevarena y Carlos Almena, que ya no reportaban al Pro, pero sí a Bullrich. Llamó la atención que no se hubieran ido otros bullrichistas, como Alejandro Bongiovanni, pero ya se sabía que más temprano que tarde lo haría, cosa que sucedió el último viernes y lo celebró la ahora senadora Patricia Bullrich, que le dio la bienvenida mostrándose con él en redes sociales y definiéndolo como “un histórico luchador de la libertad y del sentido común”.
Alejandro es un histórico luchador de la libertad y del sentido común.
Tiene un trabajo excepcional en Diputados, con la misma convicción de desregulación que impulsa este Gobierno.
Y cuando las ideas están por encima de todo, el equipo se fortalece.
Bienvenido a nuestro… pic.twitter.com/HKbvEx5wYr
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) November 30, 2025
La Libertad Avanza llegó a este fin de semana con la certeza de tener 94 miembros, la mayoría proveniente del Pro, pero incluyendo también a los “radicales peluca” y a Verónica Razzini, otra ex Pro y también bullrichista, que La Libertad Avanza tenía reservados para ir dosificando los pases en función de sus necesidades. La alternativa del interbloque ya había quedado de lado cuando el Pro oficialmente anunció que no lo integraría.
Y no se descarta que pueda sumar alguno más del bloque amarillo, incluso luego de que Silvia Lospennato confirmara su decisión de ir a la Legislatura porteña como se había comprometido en su momento, sumándole con su salida un miembro más a LLA y restándole a su partido, pues en su lugar asumirá Lorena Petrovich, también bullrichista.
Todo indica que La Libertad Avanza llegará a la sesión preparatoria siendo primera minoría, ya no solo por haber sumado tanto, sino por las rupturas que ahora sí se darán en Unión por la Patria, que se supone pasará a llamarse Fuerza Patria desde el 10 de diciembre.
En ese bloque ya es un secreto a voces la salida de los cuatro catamarqueños que responden todos al gobernador Raúl Jalil, cuya esposa Silvana Ginocchio deja el Congreso este 10 de diciembre y era la más refractaria a acordar con el Gobierno. La decisión sería anunciada a más tardar este martes, fecha límite para definir cómo quedan los bloques. También se irían los santiagueños, lo cual sería un mazazo para la bancada peronista, pues es la única provincia cuya totalidad de diputados responde al gobernador. Y estamos hablando de 7 miembros.
De confirmarse la salida de los catamarqueños, santiagueños y el puntano Jorge “Gato” Fernández, la bancada de Germán Martínez quedaría reducida a 85 diputados.
La búsqueda del quórum
Todo este panorama es ideal para el oficialismo en función de la conformación de las comisiones, que inmediatamente comenzarán a integrarse según la relación de fuerzas que se conozca este miércoles. Pero a partir del número que vaya a sumar con los propios, comenzará de cara a cada sesión la búsqueda del quórum y las leyes. Ese es otro cantar.
Por eso es tan importante la manera como vayan a quedar los bloques del medio, qué tanto dialoguismo habrá disponible para que el Gobierno pueda avanzar con las leyes que necesita y quiere.
En ese sentido, el bloque que están armando los gobernadores del norte será clave para toda negociación. Lo estarían conformando los gobernadores de Salta, Misiones, Tucumán y Catamarca, más el patagónico Rolando Figueroa. Ese espacio estaría reuniendo entre 15 y 20 diputados; más el Pro, que desplumado y todo sigue siendo aliado, La Libertad Avanza estaría a las puertas del quórum.
Y está también el factor Provincias Unidas, que después de una elección tan mala como la que tuvo en octubre muestra un desconcierto que se traslada a su conformación definitiva. La semana pasada tuvo cortocircuitos con Encuentro Federal, que era un aliado natural y que por ahora estaría armando un bloque en soledad. A menos que todos terminen confluyendo en un interbloque, como incluso quieren figurar los gobernadores del Norte + Neuquén.
¿Se pueden considerar los interbloques y no solo los bloques, para el reparto de comisiones? Una encumbrada fuente libertaria aclaró a parlamentario.com que si hay acuerdo con los bloques, se puede.
Con ese escenario tan impensado como optimista llega el Gobierno de Milei a esta sesión preparatoria en la que se sentarán las bases sobre las que deberá gobernar en la segunda mitad de este mandato. Con unas perspectivas muchísimo más halagüeñas que las que tenía al iniciar este camino.