El peso de las elecciones intermedias: lo que anticipan, no perdura

Desde la reforma constitucional de 1994, las elecciones legislativas de medio término se convirtieron en un punto de inflexión para los gobiernos argentinos. En especial para los no peronistas, que dependen de ellas para sostener su gobernabilidad. Un repaso por los comicios que marcaron rupturas, consolidaciones y el pulso político del país, con la provincia de Buenos Aires como escenario central.

Por José Angel Di Mauro

El valor de las elecciones intermedias es singular. Sobretodo para los gobiernos no peronistas, habida cuenta de que a uno de esas características le valió nada menos que la continuidad en el poder (léase el de Fernando de la Rúa). Así lo entendió Mauricio Macri, que en 2017 apostó un pleno a ganar esas elecciones y lo consiguió, aunque todo el mundo mirara después la parte del vaso vacío y el hecho de que dos años después no pudiera reelegir: amén de ello, el de Cambiemos fue el único gobierno no peronista en poder concluir su mandato en casi cien años (desde Marcelo T. de Alvear que eso no sucedía). Mérito no menor, que muchos le reivindican a Macri.

Para un país como la Argentina, es una carga extra tener que votar cada dos años, lo que lleva a todas las gestiones a estar casi en campaña permanente y tener tiempo para la gestión de fondo solo en los años pares; razón por la cual suelen aparecer voces que periódicamente abogan por eliminar las elecciones intermedias y votar todo cada cuatro años. Y cuando decimos “votar todo”, nos referimos a presidente y Congreso completo. Como eso necesitaría una reforma constitucional que no se hará, porque sería abrir una caja de Pandora, mejor dejar ese tema de lado.

Desde la reforma constitucional de 1994, la elección de todos los legisladores nacionales se realiza en todo el país de manera simultánea, pues antes las fechas podían variar según las provincias. Quién las gana, es la pregunta obligada desde entonces. Objetivamente, debiera ser el que obtiene más bancas, pues de eso se trata una elección legislativa. Pero nadie puede objetar que se considere ganador a aquel que reúna más votos, de ahí que el peso de la provincia de Buenos Aires crezca de manera proporcional.

Estas preguntas remiten al dilema que plantea esta elección de medio término de la era mileísta, dado que lo de la provincia de Buenos Aires parece una cuestión resuelta, y el spoiler corresponde a lo ya sucedido el 7 de septiembre pasado, cuando el oficialismo provincial arrasó con casi 14 puntos de ventaja.

De ahí que La Libertad Avanza prefiera presentar la cantidad de votos reunida como el elemento determinante, con la ventaja que tiene por ser el único sello que se presentará en todos los distritos del país, a diferencia de Fuerza Patria, que no figurará como tal en todas las provincias.

Vayamos entonces a la historia, para ver de qué manera se leyeron las elecciones intermedias desde los tiempos posteriores a la reforma constitucional de 1994, cuando diputados y senadores nacionales comenzaron a elegirse de manera simultánea (hasta entonces a los padres de la Patria los elegían las legislaturas provinciales).

La irrupción de la Alianza 

No fueron tantas las elecciones, apenas siete hasta el momento. La primera, en 1997, que marcó la presentación en sociedad de la Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación, más conocida simplemente como “la Alianza”. Se trataba de una coalición política que formaron la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente País Solidario (FrePaSo), en 1997, precisamente para esas elecciones legislativas que marcaron su debut triunfal como fuerza política, sobre todo por su performance en la provincia de Buenos Aires. El diario Clarín titularía entonces: “Buenos Aires le dio a la Alianza dimensión nacional”.

Graciela Fernández Meijide vencería en esa elección trascendental a la candidata del PJ Chiche Duhalde, en el rubro para senadores. La Alianza ganó esa elección en el principal distrito del país por el 48% de los votos, alzándose con 19 diputados, mientras que el Frente Justicialista Bonaerense consiguió 16, con el 41,44%.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el gran ganador fue Carlos “Chacho” Alvarez, que encabezó la lista triunfante que reunió el 56,80% de los votos y consiguió 9 de los 13 diputados en disputa. La lista Justicialista apenas consiguió 2 escaños, con 18 puntos.

La Alianza no fue unida en todo el país. Por ejemplo en Córdoba ganó la UCR, con el 38,11%, mientras que el FrePaso salió tercero, con el 12,42%. Sí fueron juntos en Santa Fe, donde ganaron con el 45,46%.

Como sea, está claro que ese triunfo de las dos figuras más destacadas del FrePaSo fue mediáticamente lo más destacado de ese domingo 26 de octubre de 1997.

Fernández Meijde derrotó en esas elecciones intermedias a Chiche Duhalde y luego perdió la interna presidencial con De la Rúa.


El desbarranque de la Alianza

Las elecciones intermedias posteriores marcaron el final definitivo de la Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación. Ya en el gobierno desde 1999, con Fernando de la Rúa en el Sillón de Rivadavia y Chacho Alvarez fuera del poder por haber renunciado como vicepresidente el año anterior, la Alianza fue a esas elecciones intermedias con muy pocas chances, y su caída electoral le picó el boleto a esa gestión. El desastre electoral representó la señal que el peronismo estaba esperando para avanzar sobre el poder: para la renovación del 10 de diciembre, miembros propios ya ocupaban los principales lugares de la escala sucesoria: sin vicepresidente, el presidente provisional era Ramón Puerta y el titular de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño.

Con todo, la Ciudad de Buenos Aires fue casi el único lugar donde pudo ganar la Alianza, aunque con guarismos bajísimos. En la elección del 14 de octubre de 2001, el oficialismo de entonces ganó en CABA por el 19,49% de los votos, consiguiendo apenas 4 escaños. Segundo en esa elección fue el ARI, con 12 puntos y luego se ubicó el peronismo, con medio punto menos.

Pero en la provincia de Buenos Aires, el oficialismo nacional sufrió una masacre: la lista Justicialista consiguió el 37,36% de los votos, alzándose con 18 escaños, mientras que la Alianza obtuvo menos de la mitad de los votos, 15,35% y 7 bancas. Ese distrito elegía senadores también ese año y se enfrentaban Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín. El diario Clarín tituló al día siguiente: “Duhalde arrasó; el PJ domina el Congreso”. Se hacía referencia en esa noticia a que “Duhalde le sacó 26 puntos a Alfonsín. Fue el triunfo más rotundo. El PJ creció en Senadores. Y logró la primera minoría en Diputados. En Capital ganó Terragno con menos caudal que el voto bronca. De la Rúa dijo que no se ‘tapará los oídos’, pero no explicó más”.

Fue la elección del voto bronca, cuando muchos sobres aparecieron con fetas de salame en su interior, o la imagen de Clemente… Fue la elección previa al derrumbe de diciembre. Y el resultado bonaerense fue evidentemente el detalle más contundente de esa elección.

El escenario “pre-derrumbe” que presagiaba esta tapa en 2001.

 

La madre de todas las batallas

Las elecciones posteriores tuvieron a otro presidente al frente del país: Néstor Kirchner, que necesitaba un triunfo electoral como el que no había tenido a pesar de su acceso al poder. Recordemos que su éxito radicó en salir segundo en las elecciones presidenciales de 2003, cuando el 27 de abril consiguió el 22,24%, dos puntos menos que el “ganador” de esa elección, Carlos Menem, quien luego se bajó del balotaje.

El santacruceño necesitaba una elección que lo empoderara y fue así que desafió a quien lo había elegido para ser presidente y fue la provincia de Buenos Aires el terreno elegido para definir el poder en el peronismo, que era lo mismo que definir el poder nacional. Kirchner puso a su esposa como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, el lugar donde Cristina Fernández había nacido, y enfrentó nada menos que a la esposa de Eduardo Duhalde, Hilda González de Duhalde. Fue definida como “la madre de todas las batallas”, en referencia a la frase utilizada por Saddam Hussein durante la Guerra del Golfo, y desde entonces suele usarse esa frase para referenciar a las elecciones bonaerenses que resulten determinantes. Y la ganó el kirchnerismo, sin atenuantes: el Frente para la Victoria (nombre que usaría el kirchnerismo a partir de entonces) se alzó con el 45,77% en el rubro senadores, contra el 20,43% que consiguió la alianza Frente Justicialista.

Las boletas de lo que sería el choque entre dos primeras damas.

El diario Clarín del lunes 24 de octubre de 2005 sería contundente: “Cristina aplastó”, resumió en una tapa que acompañaba, entre otros títulos el análisis de Eduardo van der Kooy: “Un liderazgo que salió fortalecido”.

Otra vez el poder de la provincia de Buenos Aires llevándose toda la atención.

“Crisina arrasó”, la síntesis correcta de una elección determinante.

 

Las candidaturas testimoniales

Las siguientes elecciones intermedias fueron el 28 de junio de 2009. Es que a sabiendas de que las perspectivas electorales no eran buenas para el kirchnerismo, el Gobierno nacional resolvió adelantarlas, con la excusa de los efectos de la crisis económica global. La presidenta Cristina Kirchner aseguró que sería “suicida” para el país mantener un clima electoral hasta octubre “cuando el mundo se cae a pedazos” por la crisis financiera global.

El Gobierno de los Kirchner se había desgastado en extremo el año anterior, durante la guerra con el campo y no llegaba bien a esas elecciones. Se jugaron un pleno entonces adelantando las elecciones y pusieron toda la carne en el asador… en la provincia de Buenos Aires, dónde sino…

Allí armaron una lista nada menos que con el expresidente Néstor Kirchner en primer lugar, seguido por el entonces gobernador Daniel Scioli, Nacha Guevara en el tercer lugar, y el jefe de Gabinete Sergio Massa cuarto. Estos tres últimos fueron todos testimoniales, pues solo asumió como diputado Néstor Kirchner.

Y la lista terminó perdiendo con la de Unión Pro, encabezada por el empresario Francisco de Narváez, seguido por Felipe Solá, y avalada por el entonces jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri. Ganó esta lista opositora por 34,68% contra 32,18%. Se repartieron 13 y 12 diputados, respectivamente, y fue tan contundente el resultado que hasta De Narváez, de origen colombiano, se sintió presidenciable. Aunque no pasó de una aspiración; ni siquiera pudo competir con éxito para gobernador.

Francisco De Narváez derrotaría nada menos que a Néstor Kirchner.

La irrupción del massismo

Las siguientes elecciones intermedias también tuvieron a la provincia de Buenos Aires como factor determinante. Cristina Kirchner había arrasado en las presidenciales de 2011, pero para las legislativas de 2013 volvía a estar endeble. La economía había dejado de crecer, los problemas se multiplicaban y el desgaste era evidente.

Sergio Massa sorprendió armando su propia lista y secundado por un grupo de intendentes enfrentó al kirchnerismo en las elecciones del 27 de octubre.

Cristina Kirchner se enteró de la decisión de Massa de competir por fuera del FpV a través de los medios, cosa que le reprochó duramente a los servicios de inteligencia. De la previa de esa elección viene una frase muy recordada de la entonces presidenta. Fue la que, según el propio Massa, lo decidió a romper y competir. Cuando Cristina dijo: “A los que no les gustan los modales, que armen su partido y nos enfrenten en las elecciones”.

El Frente Renovador llevó a Massa como candidato y ganó por 43,95% de los votos, alzándose con 16 bancas. El Frente para la Victoria llevó como primer candidato a Martín Insaurralde, entonces ascendente intendente de Lomas de Zamora, y consiguió 32,33% (12 diputados). Un resultado contundente que ilusionó al entonces intendente de Tigre ya no con ir por la gobernación en el próximo turno, sino buscar la presidencia. Misión en la que fracasaría en dos oportunidades.

Un joven Sergio Massa ilusionado con el futuro que presagiaba en 2013.


Las intermedias de Macri

Ya hemos dicho lo relevante que pueden ser las elecciones intermedias para un gobierno no peronista. Pues ya detallamos sucesivas derrotas en las intermedias para gobiernos peronistas que, así y todo, no corrieron riesgos posteriores a pesar de salir desairados en las legislativas.

De ahí la importancia que le daba el Gobierno de Cambiemos a las elecciones de 2017, en las que se presentaría nada menos que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La provincia de Buenos Aires volvía una vez más a ser escenario de otra “madre de todas las batallas”. Y el Gobierno nacional eligió para darla a dos miembros del Pro no tan taquilleros: Esteban Bullrich, quien era ministro de Educación nacional, y Gladys González, quien al frente de la intervención del SOMU había enfrentado al sindicalista Omar “Caballo” Suárez.

Esa “batalla” se libró en dos tiempos: las PASO del 13 de agosto, que Cristina ganó por menos de dos décimas, y las generales del 22 de octubre en las que Cambiemos se impuso por el 41,35% contra el 37,31% de CFK.

El dato saliente de esa elección fue el triunfo de Cambiemos en la mayoría de los distritos, pero la atención especial se la llevó la pelea bonaerense, por estar Cristina del otro lado.

Esteban Bullrich dio la nota al vencer a Cristina en las urnas.

Las elecciones post pandemia

Y llegamos al final de este recorrido, con las últimas elecciones intermedias registradas hasta el momento: las del 14 de noviembre de 2021. La Argentina estaba saliendo de la pandemia de coronavirus y por eso se habían corrido un mes las fechas de las PASO y las elecciones generales.

Esos comicios marcaron el inicio de la cuenta regresiva para el Gobierno de Alberto Fernández, y empoderaron al entonces jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, quien se sintió presidenciable a partir de esa victoria.

Porque Juntos por el Cambio ganó en la Ciudad de Buenos Aires (no con la contundencia que se esperaba) por 47,09% a 25,06 del Frente de Todos; y en la provincia de Buenos Aires, por 39,77% a 38,59%. En ambos distritos, Rodríguez Larreta había metido mano haciendo curiosos movimientos: devolvió a la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal a la Ciudad de Buenos Aires, y mudó a la Provincia a Diego Santilli.

Los festejos de 2021, cuando Juntos por el Cambio se ilusionaba con volver al poder.

No hubo un bunker unificado, pues Juntos tuvo el suyo en la provincia de Buenos Aires, por lo que las fotos centrales de los festejos de JxC mostraron a Larreta levantándole la mano a Vidal y detrás y en un segundo plano aparecía Mauricio Macri. Viendo quizá cómo lo estaban despidiendo tal vez de manera adelantada y cavilando posiblemente los pasos que daría en los dos años siguientes.

La de 2021 fue otra derrota de elecciones intermedias para el peronismo.

Conclusiones

  1. Las elecciones intermedias son cruciales para los gobiernos no peronistas

Mauricio Macri fue el único presidente no peronista en casi un siglo que logró completar su mandato, y su triunfo en las legislativas de 2017 fue fundamental para sostener su gestión.

En contraste, Fernando de la Rúa perdió fuerza tras las intermedias de 2001, lo que precipitó su caída.

 

  1. La provincia de Buenos Aires es el epicentro electoral

Recurrentemente, las elecciones en este distrito marcan el tono nacional. Se la denomina “la madre de todas las batallas” por su peso en votos y bancas, pero sobre todo por ser el lugar elegido para definir liderazgos.

Ejemplos clave: el triunfo de Cristina Fernández en 2005, la derrota de Néstor Kirchner en 2009, el surgimiento de Sergio Massa en 2013, y la pelea entre Cambiemos y CFK en 2017.

 

  1. Las elecciones intermedias pueden redefinir liderazgos

Sirvieron para consolidar figuras como Cristina Fernández, Massa y Larreta, y también para debilitar gestiones como la de De la Rúa o el kirchnerismo en 2009 y 2013.

En 2021, confirmaron el declive del gobierno de Alberto Fernández y el ascenso de Larreta como presidenciable.

 

  1. Las elecciones intermedias no definen un escenario definitivo

En general, las cosas suelen cambiar de una elección a otra. El que surge presidenciable en una elección intermedia muy posiblemente se encuentre con un destino distinto a los dos años.

 

  1. La forma de medir el “ganador” varía

Aunque técnicamente se debería considerar ganador al que obtiene más bancas, en la práctica se suele destacar al que reúne más votos, lo que favorece a distritos grandes como Buenos Aires. Y ese distrito está claro que ofrece por lejos la vidriera más visible.

Iniciativa por la Cooperación Interpartidaria presentó su programa de acción pública

Marcos Novaro, Jorge Remes Lenicov, Graciela Fernández Meijide, entre otros dirigentes y profesionales presentaron la iniciativa que busca elaborar mecanismos y reglas de juego “para alcanzar un amplio acuerdo entre las fuerzas políticas”.

Un grupo de profesionales, de diversa filiación política, presentó en conferencia de prensa la “Iniciativa por la Cooperación Interpartidaria”, un programa de acción pública para la formación de una amplia coalición de gobierno. 

Esta iniciativa se propone elaborar mecanismos y reglas de juego para alcanzar un amplio acuerdo entre las fuerzas políticas de nuestro país, que haga posible un programa de salida de la crisis en los próximos años, orientado a lograr un crecimiento económico sostenido en el tiempo y socialmente inclusivo. 

La iniciativa surge de un grupo de profesionales que, con independencia de sus variadas filiaciones políticas, aspiran a contribuir al desarrollo de los consensos y la ingeniería institucional necesarios para formar y sostener esa amplia coalición de gobierno que se persigue. 

La ICI se hizo pública en una conferencia de prensa virtual donde expusieron los objetivos el Coordinador del programa y director del Centro de Investigaciones Políticas Marcos Novaro, el politólogo Vicente Palermo, los miembros del Consejo Asesor Jorge Remes Lenicov, Graciela Fernández Meijide y Norma Morandini, y el titular del Club Político Argentino Ricardo Mazzorín, entidad que viene apoyando la iniciativa. 

La reconocida dirigente nacional Graciela Fernández Meijide manifestó “mi experiencia en la acción pública empezó con la demanda por la vida de un hijo. Formé parte de uno de los organismos de DD. HH. que pedían verdad y justicia. Eran ocho, necesitaban que les creyeran, que los respetaran, que otras voces se les sumaran. Para eso había que mantenerlos unidos en acciones y objetivos. Fue un trabajo permanente que terminó contra todo lo previsible- obteniendo justicia y bastante verdad. Acumulé suficiente experiencia, de aquellos años, del fracaso de la Alianza y de la toma de conciencia de los problemas que se arrastran desde hace tiempo como para saber que las decisiones políticas que sólo piensan en cómo ir zafando en el presente no se interesan realmente en la cosa pública, en la República. La crisis en la que estamos instalados no la resuelve un partido solo así obtenga la mayoría. Porque creo en los acuerdos y la cooperación, que extiendan la mirada al mediano y largo plazos, acepté participar en este emprendimiento”. 

Por su parte, la exsenadora por Córdoba Norma Morandini explicó: “Llegue a los derechos humanos también por la denuncia de su violación, la vida legislativa me enseñó que la verdadera filosofía de esos derechos es la que está en el corazón de nuestra constitución reformada y que no son de derechas ni de izquierdas, nos pertenecen a todos y es obligación de los gobernantes garantizarlos. Lo único que no ha probado hasta ahora nuestro país es un gobierno de las instituciones, con la economía subordinada a esa idea de derechos, para finalmente construir un idioma común que haga posible la conversación democrática”. 

El exministro de Economía Jorge Remes Lenicov sostuvo a su vez que “estos 37 años no han sido buenos en lo económico y social: poco crecimiento, elevada inflación, aumento de la pobreza, un país poco competitivo y con un Estado y una presión impositiva insostenibles, y consecuente pérdida de riqueza. Cambiar la tendencia es complejo y llevará varios años. Por eso la única salida creo es llegar a un acuerdo entre los partidos políticos, y luego con los sectores sociales y económicos”. 

En la misma línea el presidente del Club Político Argentino Ricardo Mazzorín destacó la iniciativa como una vía para encontrarle salida al “laberinto en que se encuentra la sociedad argentina y construir una avenida que facilite la cooperación y los acuerdos”. 

Novaro pasó luego a explicar las características del programa de acción, y puso el énfasis en que la tarea “no puede dejarse librada a la improvisación, ni subordinarse a los avatares de la coyuntura, o a las necesidades de actores o líderes puntuales”, y que ello “será imprescindible para superar los problemas de sustentabilidad y confianza que enfrentará cualquier iniciativa de gobierno que pretenda en los próximos años encarar seriamente la resolución de los déficits estructurales del país”. 

El analista político aclaró que su equipo de trabajo se encuentra abocado a dos tareas fundamentales para el próximo año. Por un lado, tejer redes con instituciones, actores sociales y políticos que compartan los objetivos propuestos, y que vayan creando un lenguaje común sobre el que sea posible construir luego los acuerdos políticos necesarios. Lo que involucra un trabajo muy intenso de articulación con diversos grupos partidarios, empresarios, sindicales, profesionales, religiosos y culturales en todo el territorio. Y por otro, elaborar una caja de herramientas, compuesta de reglas y mecanismos útiles para alcanzar los acuerdos buscados, que les permitan a los actores políticos aprovechar, en la mayor medida posible, las oportunidades que se presentarán en los próximos tiempos para ampliar y profundizar sus estrategias cooperativas. 

Por su parte, el politólogo Vicente Palermo recordó que “muchas veces se ha intentado fomentar el diálogo y la cooperación en nuestro país, con resultados en general acotados” y que “lo distintivo de esta iniciativa es precisamente el acento puesto en desarrollar la ingeniería institucional adecuada para superar esas limitaciones, que se entiende en nuestro caso es particularmente necesaria, dadas la dimensión de los problemas a resolver, la escasez de recursos disponible para premiar la cooperación y sostenerla en el tiempo, y las fronteras porosas que existen entre actores más o menos dispuestos a contribuir en ese esfuerzo”. 

La Iniciativa por la Cooperación Interpartidaria aspira a contribuir con instrumentos para hacer posible un mejor gobierno, superar las barreras que la desconfianza y el coyunturalismo han impuesto hasta aquí a las coaliciones interpartidarias, y darle mayor profundidad y extención posible en el tiempo a los acuerdos programáticos. La participación del Club Político Argentino y de figuras públicas de intachable trayectoria que encarnan en sí mismas los valores de la cooperación es una garantía invalorable para lograr sus objetivos. 

El programa del ICI está a cargo de un equipo del Centro de Investigaciones Políticas, dirigido por Novaro e integrado por Vicente Palermo, Nancy Sosa, Nicolás Cherny y Hernán Charosky. 

La competencia fortalece a JxC tanto como expone sus grietas

Propios y extraños coinciden en que el mapa que diagramaron las listas conformadas para competir en las PASO tienen mucho atractivo electoral, pero ponen en riesgo en la principal oposición la unidad tan cuidada desde el origen de Cambiemos. Deben recordar que deberán seguir conviviendo juntos al menos los próximos dos años y, sobre todo, fiscalizar bien ahora.

Por José Angel Di Mauro

El día de 1995 en que asumió por primera vez como senadora nacional, la joven Cristina Kirchner no fue el foco de atención. Los reporteros gráficos y periodistas estaban más pendientes de otra mujer, mucho más conocida, pues era entonces la política del momento. Graciela Fernández Meijide asumió ese mismo día como senadora por el voto directo de los porteños. Pero había más en sus pergaminos, ya que había presidido nada menos que la Convención Constituyente que redactó la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Dos años más tarde, tras mudarse electoralmente a la Provincia, derrotó de manera contundente a Chiche Duhalde  en las elecciones de medio término. Mas no le alcanzó ese impulso para ser en 1999 la candidata presidencial de la Alianza. Pese a representar “lo nuevo” en la política, no pudo con el aparato radical, que impuso a Fernando de la Rúa en las internas abiertas celebradas en 1998.

En vísperas de que por primera vez en el país las PASO vayan a funcionar en casi todos los distritos del modo para el que fueron creadas, ella hoy recuerda esa elección de manera positiva, pese a habérsele escurrido entonces el sueño presidencial. Y de eso habló el jueves pasado con la precandidata que ocupa el séptimo lugar en la lista de María Eugenia Vidal, Sabrina Ajmechet. Le comentó que entonces hicieron con De la Rúa “un pacto de no agresión; cada uno planteaba sus propuestas, se diferenciaba, pero actuaba sin olvidar que al final era juntos”.

Historiadora además de politóloga, Sabrina Ajmechet transcribió el comentario en su cuenta de Twitter, esa que tantos problemas le ha traído en el breve tiempo que lleva esta campaña, por los tuits claramente disruptivos que supo escribir en el pasado. Debutante en la política, el aire nuevo que podría traer ella se ha visto opacado por la virulencia con la que ha sido recibida. No es para menos, opinan muchos, pues ha llegado a poner en duda en esa red social donde es tan activa la soberanía argentina en Malvinas. Juan José Gómez Centurión, que se fue en su momento de Cambiemos con mucho ruido, anticipó que pedirá el juicio político contra Achmechet si resulta electa diputada.

Igual no la tiene fácil esta politóloga que llegó a JxC de la mano de Patricia Bullrich. Está séptima en la lista impulsada por Rodríguez Larreta, que competirá con la de Ricardo López Murphy, quien si alcanza el 25% podrá mechar al menos un diputado. En ese caso no entraría el exministro, sino la número 2, Sandra Pitta, en el tercer lugar; pasando Paula Oliveto al quinto y Carla Carrizo al séptimo. Ajmechet quedaría novena entonces, cuando el oficialismo porteño en una muy buena elección alcanzaría a poner solo 8 de los 10 diputados que expone. Pasa que Juntos por el Cambio renueva dos diputados que en 2017 fueron en otra lista, la de Martín Lousteau.

Así y todo, en el larretismo se ilusionan con la posibilidad de hacer un pleno y no tener que compartir nada. Tal vez contribuya en ese sentido la existencia de una tercera lista, promovida por Luis Brandoni. En Republicanos Unidos son varios los que piensan que esa es la razón de ser de esa lista, y que el pedido público que Larreta le hizo en un zoom de Juntos por el Cambio a Alfredo Cornejo para que la bajara, fue un acting.

La virulencia que ha tenido la campaña en su primera semana preocupa sobremanera a la dirigencia de Juntos por el Cambio. Y ha sorprendido a los propios protagonistas, con un radicalismo que ha mostrado los dientes desde un primer momento. Facundo Manes abrió el juego cuando sugirió el uso de fondos públicos para la campaña: música para los oídos del Frente de Todos. Y la completó Gerardo Morales acusando al jefe de Gobierno porteño de impulsar una campaña contra el neurocientífico. Es un secreto a voces que el gobernador jujeño quiere ser candidato presidencial, pero en esta sentencia algunos sugieren que dijo lo que otros correligionarios no pueden expresar y prefiren que lo haga otro de un distrito lejano.

Semejante nivel de hostilidad remite a confirmar que la oposición terminó adelantando 2023, convencidos de que este año se podría estar dirimiendo la candidatura presidencial futura. Los radicales culpan a Rodríguez Larreta, por haberse involucrado de la manera que lo hizo en la provincia de Buenos Aires y haber llevado a María Eugenia Vidal a su distrito. Está claro que quienes desean desinflar la candidatura natural de jefe de Gobierno porteño buscarán herirlo ahora en las PASO. Si pierde Diego Santilli en septiembre y no le va tan bien a su lista porteña, podría empezar a apagarse la estrella de HRL. Por eso es que muchos consideran que el jefe de Gobierno está más preocupado por las elecciones de septiembre que por el resultado de noviembre.

Diego Santilli es la apuesta de Horacioi Rodríguez Larreta en territorio bonaerense.

Les queda claro también a los radicales -aun los que tienen aspiraciones presidenciales- que si a Manes le va bien en las PASO, directamente buscará ser candidato presidencial en 2023. Le alcanzará con ganarle a Santilli, no hablamos de una victoria en la Provincia. En ese caso no buscaría la gobernación, y eso entusiasma a más de uno en ambos bandos. Emilio Monzó, tercero en la lista de Manes, e intendentes radicales y hasta del PRO, que verían acrecentarse así sus chances. En cambio, si ganara Santilli, sería el candidato natural, aunque Larreta ha tenido que acordar con los propios -sobre todo Jorge Macri- que esta elección no define candidaturas provinciales para 2023: entonces será barajar y dar de nuevo.

Tal nivel de confrontación tiene su lado positivo: garantiza una atención singular y puede redundar en un resultado muy positivo frente al peronismo unido. Pero tiene mucho riesgo, pues los heridos que dejó el cierre de listas, más los que pierdan en las PASO, no colaborarán en la fiscalización, un tema clave que Cambiemos se tomó muy en serio en 2015 y en las dos elecciones posteriores. Este riesgo es aun más grande cuando no se está en el poder.

Pero no es un tema que parezca preocupar hoy a los líderes de Juntos. Un error que podría llegar a costarles caro. La única que parece  estar preocupada por la fiscalización es Patricia Bullrich. También es la que trata de redactar un código de ética que establezca un pacto de no agresión para las PASO. El emprendimiento ya tuvo un traspié, pues preveían tenerlo listo para este lunes, aunque será la otra semana.

Pero la provincia de Buenos Aires no es el único espacio donde los ánimos están exasperados en JxC. En Córdoba, capital del antikirchnerismo, la PASO será de campanillas. Encabezan las listas Mario Negri (Senado) y Gustavo Santos (Diputados), por un lado, y Luis Juez (Senado) y el ascendente Rodrigo De Loredo (Diputados) del otro. Está claro que aquí se decide mucho más que lugares en el próximo Congreso: el ganador para el Senado será el que busque en 2023 terminar la hegemonía peronista en esa provincia.

El poder disciplina; por eso, lo que antes no le pasaba porque estaba en el gobierno nacional, le sucede, multiplicado, en el llano. Pero eso no implica que el tránsito electoral para el Frente de Todos vaya a ser sobre un lecho de rosas. Lejos está de ser así, partiendo de la base de que el gobierno de estos dos años ha estado lejos de ser el que el propio oficialismo esperaba. Y también tienen sus internas.

La más notoria se dará en Santa Fe, donde Agustín Rossi y la vicegobernadora Alejandra Rodenas confrontarán con la lista respaldada por el gobernador Omar Perotti y la propia Cristina. Es una interna llena de curiosidades, partiendo de que gobernador y vice están enfrentados, y más aún que un kirchnerista como el ministro de Defensa saliente desafíe a la vicepresidenta de la Nación. Los equívocos partieron desde el vamos, cuando el propio Alberto Fernández alentó a su ministro a participar de la interna, habida cuenta de que no había candidatos propios taquilleros. Cuando advirtió que detrás de la otra lista estaba su propia vice, el Presidente desandó sus pasos, pero ya no hubo manera de hacer retroceder a Rossi.

Agustín Rossi y Alejandra Rodenas desafían al gobernador Perotti.

Así y todo éste se sorprendió al enterarse por TV de que el Presidente lo quería renunciando ahora; él creía que se había establecido que eso sería, en todo caso, después de las PASO. Muchos se preguntan -incluso Rossi- si detrás del aliento inicial para que compitiera no estuvo la intención de sacarlo de circulación, habida cuenta de que sonaba como eventual reemplazo de Santiago Cafiero.

Al sostener su candidatura contra todos, el “Chivo” aparece en una posición de debilidad, que puede terminar jugándole a favor. Y lleva a muchos a preguntarse qué pasa si termina ganando Rossi la interna, algo no tan descabellado. Cómo podría sostenerse los dos años que restan el gobernador, candidato testimonial a senador suplente en esta elección.

Una movida tan riesgosa como la de su colega porteño.

Piden al Gobierno crear una mesa de diálogo nacional

Más de un centear de dirigentes opositores, empresarios, intelectuales y sindicalistas, firmaron un documento solicitando al una convocatoria “urgente”.

Dirigentes de la oposición, de sectores del PJ, empresarios, intelectuales y sindicalistas, más varias organizaciones, dieron a conocer este martes unna carta dirigida al presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la que piden que convoque de manera urgente a “una mesa de diálogo nacional, a fin de implementar un plan de coincidencias mínimas para afrontar la crisis derivada de la pandemia del Covid-19”.

La nota fue suscripta por 130 personas, y está titulada “Unidos en la diversidad para afrontar el presente y construir un futuro digno para todos los argentinos”. Señala que “la pandemia del Covid-19 ha puesto al mundo ante un desafío de enorme dramatismo. A las vidas que se pierden y al reto que esta representa para la atención de la salud de la población se suman las secuelas de una crisis económica y social que aún resulta difícil dimensionar”.

Una de las impulsoras de la nota fue Graciela Fernández Meijide, y la nota está suscripta, entre otros, por los diputados Alfredo Cornejo, Mario Negri y Maximiliano Ferraro, y los senadores nacionales Luis Naidenoff y Martín Lousteau.

También suscriben el expresidente Eduardo Duhalde, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal, Federico Pinedo, Ernesto Sanz, Miguel Angel Pichetto, Julio Bárbaro, José Octavio Bordón, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Margarita Stolvizer, Hilda “Chiche” Duhalde, Emilio Monzó, Nicolás Massot, Daniel Salvador, Juan Manuel Urtubey, Joaquín de la Torre y Alicia Ciciliani.

También suscriben Facundo Manes, Daniel Sabsay, Agustín Salvia, Gustavo Grobocopatel, Santiago Kovadloff, Marcos Aguinis y Alejandro Borensztein, entre tantos otros.

Señalan los firmantes que “hoy más que nunca necesitamos estar unidos, deponiendo mezquindades y haciendo realidad el sueño muchas veces postergado de actuar como Nación. Cada uno con su propia identidad, pero juntos para atravesar este crucial momento y trazar los lineamientos básicos de la reconstrucción del país”.

“Debemos sumar inteligencia, debate, creatividad y es el Congreso de la Nación el ámbito adecuado para pactar consensos. La ley debe respetarse y para ello el Poder Judicial tiene que cumplir con su rol sin injerencias de los otros poderes del Estado. Saldremos de la emergencia con más democracia, no con menos”.

Aparecen también adhiriendo organizaciones como AEA (Asociación Empresaria Argentina); CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina); Club Político Argentino; Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires; DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas); EMPREAR (Emprendedores Argentinos); Federación de la Industria Gráfica Argentina; Foro de Convergencia Empresarial; Fundación Libertad; IAE General Mosconi; IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina); International Women Forum/Argentina; Proyecto EDUCAR 2050, Revista Criterio, y Seminario Rabínico Latinoamericano.

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