La legisladora de La Libertad Avanza (LLA) advirtió que muchos estudiantes no pudieron comenzar debido al paro docente y consideró que el sistema “no funciona y es terriblemente dispar”.
Después de que el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, dejara abierto un nuevo ciclo lectivo en el distrito, la diputada de La Libertad Avanza (LLA) Marina Kienast advirtió sobre desigualdades que se viven en las escuelas locales.
A través de sus redes sociales, la legisladora explicó que “lo que Macri dice sobre el inicio de clases es falso. Debido al paro docente, muchos chicos pudieron arrancar, pero muchos otros quedaron afuera. ¿Por qué? Por la escuela que les tocó. Así de simple. Esto no es un ‘feliz comienzo de clases’. Es una estafa”.
“Lo que pasa en la Ciudad es una clara muestra de desigualdad porque el problema no se resume en paros. La Educación de la Ciudad es una burla a los chicos, a sus familias y a los docentes. Un sistema que no funciona y es terriblemente dispar. No pueden seguir tapando la realidad con marketing y maquillaje”, detalló.
Al mismo tiempo que precisó que “la primera desigualdad, y la más grave, sale a la luz al ver los resultados. Mientras que al Gobierno de la Ciudad le gusta mostrarse como la provincia con mejores resultados, muchas veces omiten, o peor aún, dicen como si no fuese gravísimo, que en las primarias más vulnerables más del 80% de los chicos tienen desempeño bajo en matemática, y más de la mitad en lengua” y advirtió que “estamos frente a una catástrofe educativa en la que los más afectados, como siempre, son los que menos tienen”.
“Otra gran estafa: los recursos. El jefe de Gobierno muestra orgulloso su enorme inversión en educación, cifra que sería muy positiva si gastaran bien la plata. Pero no. Como todo en la Ciudad, la educación es un gran despilfarro de plata. Sostienen un Ministerio gigante y la plata no llega a las escuelas. Si la jurisdicción más rica del país no puede tener a todas sus escuelas en buenas condiciones, surge la pregunta de ¿a dónde va la plata?”, continuó Kienast.
Quien, además, remarcó que “esto se agrava cuando uno ve la exorbitante cifra de chicos que asisten a escuelas privadas en la Ciudad. Un empate técnico, el 49% de los chicos van a escuelas privadas. Esto es muchísimo mayor que el resto de las provincias, en las que ese número oscila entre un 20% y 30%” e informó que “el Gobierno de la Ciudad tiene proporcionalmente muchas escuelas menos que mantener que otras provincias, y aún así, no pueden siquiera garantizar el comienzo de clases ni los aprendizajes básicos en todas sus (pocas) escuelas públicas. Encima, siendo una de las jurisdicciones que más impuestos per cápita les cobra a sus ciudadanos”.
“¿La estafa final? La venta de otra ‘reforma educativa’ que, como todas las políticas educativas de la Ciudad, tiene títulos muy hermosos, pero dentro de los programas que presentaron hasta el momento, el más ‘disruptivo’ está enfocado en la secundaria, y la mitad de los pilotos están aplicándose en escuelas privadas (bastante caras). Si los chicos están llegando a la secundaria sin saber leer y escribir, las transformaciones más profundas tienen que ser en inicial y primaria”, continuó la libertaria.
Por lo que aseveró que “si van a hacer una gran reforma, como están vendiendo, los pilotos se tienen que hacer en las escuelas con mayores dificultades, que es en donde tenemos los peores resultados, no en escuelas modelo. Solo así vamos a saber si efectivamente los programas tienen buen resultado o no. Si no, siguen siendo una gran fachada para un año de campaña”.
“Estamos frente a un sistema educativo roto. Los chicos tienen que aprender, punto. No deben ser parte de un juego político ni de una gran fachada de marketing. El Gobierno de la Ciudad tiene la obligación de garantizar que todos, sin importar su origen, tengan un lugar digno para estudiar. Ya basta de ‘unos sí, otros no’”, sentenció.