Con la santa paciencia

A un mes del “deslomegate”, el Gobierno empieza a admitir que la calle sigue dura, mientras el mal humor social crece y la agenda se le escapa de las manos. Aunque Milei atraviesa su mejor momento legislativo, la economía cotidiana no repunta, obligando al oficialismo a hacer concesiones, recalcular su estrategia comunicacional y enfrentar una paradoja incómoda: cuanto más gana en el Congreso, menos sonríe la opinión pública.