La Cámara baja debatirá este miércoles la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), una iniciativa que obtuvo media sanción del Senado en septiembre de 1998. En aquella sesión, los senadores Eduardo Menem y José Genoud defendieron el acuerdo como una herramienta para proteger a los inventores argentinos y facilitar el registro internacional de sus creaciones.
José Genoud y Eduardo Menem fueron los dos oradores de lo que fue el debate en el que se aprobó el tratado en el Senado.
La Cámara de Diputados volverá a discutir este miércoles un proyecto cuya historia parlamentaria atraviesa varias décadas. Se trata de la aprobación del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés), un acuerdo internacional impulsado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) que ya cuenta con media sanción del Senado desde el 16 de septiembre de 1998.
Sin embargo, el tema no quedará convertido en ley en esta oportunidad. El dictamen de mayoría incorpora una reserva en su artículo 2°, por lo que, en caso de ser aprobado por Diputados, deberá regresar a la Cámara alta para recibir sanción definitiva.
La media sanción original fue otorgada durante la presidencia de Carlos Menem y constituyó el último asunto tratado en aquella sesión del Senado. Curiosamente, instantes antes la Cámara había aprobado por unanimidad el Fondo Nacional de Incentivo Docente.
Durante el debate de hace casi tres décadas, el entonces senador riojano Eduardo Menem -presidente provisional del Senado y padre del actual titular de la Cámara baja- explicó que el tratado era considerado “el progreso más grande realizado en materia de cooperación internacional en el campo de patentes” desde el Convenio de París y destacó que permitiría simplificar sustancialmente los trámites para proteger una invención en distintos países.
Según explicó, el sistema vigente obligaba a cada inventor a registrar su creación individualmente en cada nación donde quisiera obtener protección legal, afrontando costos de traducción, trámites administrativos y gestiones específicas ante cada oficina nacional.
Con la incorporación al PCT, en cambio, una sola solicitud internacional presentada a través de las oficinas habilitadas permitiría iniciar el proceso de protección simultánea en los países adheridos al sistema.
“Esto facilita los trámites, reduce los gastos y permite que aquellos inventores que no pertenecen a las grandes empresas por este sencillo método puedan aspirar a que su invento se inscriba en todos los países”, sostuvo Menem durante la sesión.
El legislador recordó además que para entonces ya habían adherido al tratado países como Brasil, México, Cuba, Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Corea, Francia, Italia, Reino Unido, Holanda y Australia, y remarcó que la OMPI había recibido más de 348.000 solicitudes internacionales.
A continuación intervino el senador mendocino José Genoud, presidente del bloque radical, quien adelantó el apoyo de su bloque y coincidió en resaltar la importancia de la incorporación argentina al régimen internacional.
Genoud señaló que los inventores nacionales debían enfrentar hasta entonces una compleja maraña burocrática para extender la protección de sus desarrollos fuera del país y consideró que el tratado permitiría colocarlos en igualdad de condiciones frente a los creadores de las principales economías del mundo.
“El inventor local estará en igualdad de condiciones con los inventores americanos, suizos y por lo general de Europa”, afirmó.
También advirtió sobre los conflictos que podían surgir cuando una invención era registrada simultáneamente en distintos países y sostuvo que el sistema internacional ayudaría a determinar con claridad la prioridad y los derechos derivados de la propiedad intelectual.
El senador mendocino relató además una visita realizada a la sede de la OMPI en Ginebra junto a legisladores de ambas cámaras, donde pudo observar el funcionamiento de la infraestructura destinada a verificar la originalidad de las invenciones y resolver posibles controversias entre registros similares.
“Detrás de todo esto se mueven gigantescos intereses económicos porque quizás puede haber un invento destinado a cambiar, por ejemplo, la historia de la medicina o de ciertos sectores industriales”, sostuvo.
Concluido el intercambio, el proyecto fue aprobado sin votos en contra. Presidía la sesión el senador Antonio Cafiero, que anunció la sanción y ordenó su giro a Diputados.
La iniciativa, sin embargo, quedó estancada durante casi tres décadas. Este miércoles volverá al recinto de la Cámara baja con la expectativa de avanzar finalmente en un tema que forma parte de la agenda legislativa argentina desde finales del siglo pasado.