La minera sumó 21 camiones de gran porte y activó operaciones 24/7 en la cordillera para avanzar en obras clave de Josemaría y Filo del Sol.
Vicuña dio un nuevo salto para el desarrollo del megaproyecto de cobre en San Juan al incorporar 21 camiones de gran porte a su flota y poner en marcha un esquema de trabajo continuo en la alta cordillera. Desde ahora, la operación funciona sin interrupciones, las 24 horas, marcando un salto en la intensidad de las tareas en el terreno.
Los equipos estarán destinados, en una primera etapa, a los llamados “trabajos tempranos”, un conjunto de intervenciones clave para acondicionar el área donde se instalará la futura planta de procesamiento. En paralelo, también se utilizarán para avanzar en la mejora y consolidación de caminos estratégicos que conectan las zonas de Josemaría y Filo del Sol, dos de los ejes centrales del proyecto.
El movimiento refleja un cambio de escala en la actividad y anticipa una aceleración en las obras de logística e infraestructura, consideradas decisivas antes de encarar una eventual fase de construcción a gran escala de la mina.
En este marco, la compañía avanzó con la incorporación de personal, con foco en mano de obra local. Según informó, gran parte de los trabajadores proviene de los departamentos de Iglesia y Jáchal, los más cercanos al yacimiento. Para esta etapa inicial se sumaron 180 operadores, de los cuales 28 son mujeres, lo que representa un 15,6% del total.
Desde la empresa destacaron que el objetivo es fortalecer las capacidades técnicas en la región y ampliar el impacto del desarrollo minero en las comunidades cercanas. En esa línea, el despliegue de la nueva flota requirió capacitaciones específicas para operar en condiciones de alta exigencia, con tecnología orientada a estándares de seguridad y eficiencia.
Otro de los cambios relevantes es la implementación de un esquema operativo permanente. El inicio del régimen 24/7 en plena cordillera no solo incrementa el ritmo de trabajo, sino que también implica un desafío logístico y de coordinación en un entorno de condiciones extremas.
El plan de expansión continuará en los próximos meses: la compañía prevé incorporar nuevos camiones de manera escalonada entre mayo, junio y agosto, en función de los tiempos de entrega del proveedor. En paralelo, seguirá el proceso de reclutamiento y formación de personal.
Con esta inversión en activos y en desarrollo de infraestructura, Vicuña busca consolidar las bases operativas de las próximas etapas del proyecto. El avance se da en un contexto en el que San Juan refuerza su perfil como uno de los principales polos de producción cuprífera del país y apuesta a captar inversiones para proyectos de gran escala.
El proyecto minero que integra Josemaría y Filo del Sol pasará de 1.456 a 2.676 puestos entre 2025 y 2026. El crecimiento se apoya en contratistas, mayor presencia local y nuevas capacitaciones, en la antesala de una expansión mucho mayor.
El proyecto Vicuña, que unifica los desarrollos de Josemaría y Filo del Sol en el departamento Iglesia, se encamina a duplicar su plantilla laboral en el lapso de un año. De acuerdo con datos difundidos por la compañía, el total de empleos pasará de 1.456 en agosto de 2025 a 2.676 en mayo de 2026, en línea con la aceleración de las tareas y la expansión de la actividad en la etapa previa a la construcción plena.
Actualmente, la iniciativa registra 522 puestos directos y otros 2.150 a través de empresas contratistas, en su mayoría radicadas en el país y con fuerte presencia local. En ese marco, la participación de trabajadores sanjuaninos mostró un leve pero sostenido incremento: pasó del 75% al 77% en los últimos nueve meses, mientras que el 95% de toda la nómina corresponde a trabajadores argentinos.
El crecimiento del empleo está motorizado principalmente por el aumento de la contratación indirecta. Según los datos de la firma, este segmento se expandió un 98,7% en el período analizado, casi duplicando su tamaño. En contraste, el empleo directo también mostró una suba significativa, aunque menor en términos relativos: creció un 39,5%. La diferencia evidencia el peso creciente de la cadena de proveedores en el desarrollo del proyecto, una dinámica habitual en emprendimientos mineros de gran escala.
Desde la compañía explicaron que este incremento de la demanda laboral responde de manera directa al ritmo de crecimiento de Vicuña. Si bien reconocen que la actividad minera presenta ciclos con picos y retracciones en la contratación, sostienen que el nivel actual se mantendrá en el corto plazo. En ese contexto, la empresa continúa en proceso de búsqueda activa de personal y refuerza sus programas de formación para cubrir futuras vacantes.
Los datos más recientes muestran que, del total de trabajadores, tres de cada cuatro son sanjuaninos, lo que reafirma el impacto territorial del proyecto. A su vez, la firma destaca una política de priorización de las comunidades cercanas a la futura mina de cobre.
En el segmento de empleo directo, 140 trabajadores residen en departamentos vinculados al área de influencia. Iglesia encabeza la lista, con 58 empleados que representan el 11% del total. Le siguen La Rioja, con 44 trabajadores (8%), y Jáchal, con 38 (7%).
En cuanto al empleo indirecto generado a través de proveedores, el impacto también se extiende sobre estas localidades. Iglesia suma 153 puestos, Jáchal 140 y La Rioja 100, lo que totaliza 393 empleos en comunidades cercanas, equivalentes al 18,2% del total de trabajadores vinculados al proyecto.
Uno de los datos salientes es el crecimiento de la participación riojana. En informes anteriores, su peso era menor, pero la compañía había anticipado el desarrollo de programas de formación, entre ellos becas en áreas como soporte IT y bases de datos. Nueve meses después, ese proceso se tradujo en la incorporación de 44 nuevos trabajadores. El vínculo con esa provincia se explica, además, por la cercanía con Guandacol, punto estratégico ya que una de las vías de acceso al proyecto atraviesa esa zona.
En paralelo, la red de proveedores muestra estabilidad en términos de cantidad, pero una fuerte expansión en empleo. Actualmente, Vicuña trabaja con 264 empresas, de las cuales el 97% son argentinas. Nueve meses atrás eran 269, con un 99% de origen nacional. Dentro de ese universo, las firmas sanjuaninas concentran el 60% de los contratos, con 158 compañías locales involucradas.
La estabilidad en la cantidad de proveedores, combinada con el aumento de la actividad, permitió que cada empresa ampliara su plantilla, explicando así el fuerte crecimiento del empleo indirecto. En relación con el pequeño porcentaje de firmas extranjeras (3%), desde la empresa indicaron que responden a la provisión de insumos críticos que no se producen en el mercado local.
En este escenario de expansión, la minera confirmó que mantiene 49 búsquedas laborales abiertas para cubrir posiciones específicas. La postulación se centraliza exclusivamente a través de su plataforma oficial, lo que, según señalaron, garantiza condiciones de igualdad tanto para empleos directos como para los ofrecidos por contratistas.
A la par de la contratación, la capacitación aparece como otro eje clave. Durante 2025, la empresa impulsó un programa que permitió formar y emplear a 60 operarios de maquinaria pesada provenientes de comunidades cercanas, quienes recibieron entrenamiento con simuladores de última generación. Actualmente, las capacitaciones en curso están orientadas a oficios como soldadura y herrería, también con inscripción a través del portal de empleo del proyecto.
Más allá del crecimiento actual, el potencial de generación de empleo de Vicuña es aún mayor. La compañía proyecta que, durante la etapa de construcción plena, el emprendimiento podría convertirse en uno de los principales empleadores privados de San Juan. Sin embargo, ese escenario depende todavía de una serie de definiciones clave, entre ellas la aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), la decisión final de inversión por parte de los accionistas y la firma de acuerdos con el gobierno provincial.
Si esas condiciones se concretan, el proyecto podría alcanzar cerca de 15.000 puestos de trabajo directos simultáneos, con un efecto multiplicador aún mayor en el empleo indirecto. Ese punto de inflexión, no obstante, se ubica más adelante en el cronograma: la fase de construcción masiva está prevista recién después de 2027.