Karen Reichardt defendió en televisión su proyecto para regular criaderos, refugios y guarderías de animales, pero chocó duramente con Matilda Blanco, quien la acusó de favorecer la comercialización de mascotas. Entre insultos, amenazas de carta documento y acusaciones cruzadas, la legisladora abandonó el estudio mientras insistía en que su iniciativa no promueve la venta de animales, sino que busca controlar y registrar la actividad.
Una caliente discusión se dio en el programa LAM, del canal América, entre la diputada nacional Karen Reichardt y la panelista Matilda Blanco, a propósito del proyecto de ley impulsado por la libertaria para establecer un marco nacional para regular criaderos, refugios y guarderías de mascotas. Tan alto fue el grado de tensión alcanzado en el intercambio, que la exmodelo terminó retirándose del estudio, lanzando improperios contra su antagonista.
La discusión comenzó a subir el tono cuando Karen Reichardt rechazó tener detrás a un representante de criaderos. “Yo no conozco a nadie”, aclaró, señalando que la habían ido a ver en febrero tanto refugio como criaderos, a lo que Blanco -que acababa de tildarla de “ignorante”- acusó: “Te apoya la gente que te pagó”.
“¡Qué maleducada!”, reaccionó la diputada, y la panelista le replicó que eso no era maleducación, sino que estaba diciendo lo que sabía.
“Me han venido a ver… No tengo absolutamente nada que ver, no conozco a nadie…”, continuó la diputada, y el conductor Angel De Brito preguntó si el proyecto incluía la comercialización de animales. “Pero por supuesto -concedió Reichardt-. Pero re-gu-la-ri-za-do”.
Matilda Blanco lanzó una estruendosa risotada: “¡Es genial!”, ironizó, a lo que la diputada replicó: “¿Pero qué querés hacer, que no existan más las razas? No seas hipócrita, eso es cualquier cosa, no se puede prohibir”.
“Vos querés llenar de perros este país, para que 18 millones de perros que hay en nuestro país en la calle no tengan adónde ir”, le habló encima la crítica de moda, mientras su antagonista insistía en decir que lo que quería era regularizar, que Blanco estaba mintiendo, y que le iba a dar su proyecto “para que esa señora salga de su brutalidad”, mientras que Matilda seguía encimándose con ella, diciendo que a las personas que transitan animales les iban a terminar cobrando.
Reichardt trataba de enfocarse con el conductor, Angel De Brito, remarcando que hablaban de las castraciones, de que las mismas tenían que estar bien hechas, y como Matilda Blanco seguía acotando cosas, le lanzó un “sos insoportable”.
“¿Y el financiamiento de todo esto cuál sería?”, preguntó De Brito. “No, no, no, esto es regularizar, esto es una ley marco… Esto tampoco es lo que entiende ella… Ella cree que mañana… además, no tiene ni comisión. La semana que viene, por ejemplo, vienen al despacho un montón de criaderos, vienen refugios, vienen a hablar, porque (la ley) está abierta”. Luego aclaró: “Si bien está cerradita, y está aprobada por el Colegio de Veterinarios”.
“¡Miedo!”, lanzó Blanco, advirtiendo que el Colegio de Veterinarios no quiere que haya castraciones. Reichardt le preguntó entonces si quería que desaparecieran las razas. “¿Querés que se prohíban? No se tienen que prohibir. En ningún lugar del mundo existe la prohibición de las razas”.
- Eso que estás diciendo no es verdad, está prohibida la venta de animales en muchos países. En Nueva York, de hecho –afirmó Matilda Blanco.
- No digas pavadas, no están prohibidos los criaderos, ¿qué estás diciendo?
- Está prohibida la venta de animales…
- Callate la boca -le ordenó la diputada-. Informate, en vez de decir pavadas como todas las que son proteccionistas de la boca para afuera.
- ¿Y vos qué sos? Una comerciante…
- Yo no soy comerciante, ¿cómo me vas a acusar? Porque si vos me vas a acusar, yo te pongo un abogado, porque yo no voy a soportar la gente como vos. Vos no me podés decir que yo soy comercaiante, cállate la boca…
- ¿Qué le vas a decir al abogado, que te dije comerciante?
- Yo no soy comerciante, hacer un proyecto de ley no es ser comerciante, boba, bruta, sos una bruta…
- Vos sí vas a tener una carta documento –reaccionó Matilda Blanco.
- Yo, ¿sabés qué?... –arrancó la diputada y se levantó, comenzando a quitarse el micrófono, quejándose de la panelista, que no paraba de hablar.
Reichardt le agradeció a De Brito y dijo que iba a pedirle a la gente que la quisiera ir a ver que lo hiciera, pues no tenía ningún problema de hablar sobre su propuesta.
Matilda Blanco redobló la apuesta, advirtiéndole que iban a señalarla en la calle. “A ver si te animás a hacer la ley…”, desafió.
Ya en la periferia del estudio, pero aún enfocada por una cámara, la diputada informó que su iniciativa estaba colgada “en la página del Congreso, todo el mundo la puede leer. Y a vos, bobita, te voy a dejar…”.
“Vas a recibir una carta documento. Todos los perros tienen derechos como Conan”, continuó la panelista, a la que De Brito le preguntó si la norma incluía la venta de animales. “Incluye la venta de animales”, aseguró la panelista, mientras la diputada le gritaba, sin micrófono: “No mientas, burra”.
“Incluye la venta de animales” insistió Matilda Blanco, mientras la diputada de La Libertad Avanza gritaba: “Burra, regularizar, controlar, regularizar…”, a lo que Blanco se preguntó quién pagaría ese control. “¿No hay motosierra?”.
“Idiota te dijo”, le acotaron a su compañera desde el panel, a lo que Matilda replicó: “La maleducada es ella”.
Fui invitada a un programa para dialogar sobre un proyecto de ley que busca proteger a los animales mediante reglas claras para refugios, criaderos y pensiones. En lugar de un intercambio de ideas, me encontré con agravios, descalificaciones, amenazas e incluso expresiones que… pic.twitter.com/a1mOtECNlc
— Karen Reichardt1 (@KarenReichardt1) August 1, 2026
Qué dice el proyecto
Cabe acotar que, tal cual publicara parlamentario.com el 18 de julio pasado, cuando de manera exclusiva informara sobre la presentación de esa iniciativa, la propuesta busca establecer criterios uniformes de bienestar animal, trazabilidad, sanidad y fiscalización, respetando las competencias de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires.
El proyecto de la diputada libertaria exige a los establecimientos acreditar condiciones edilicias adecuadas, asistencia veterinaria, protocolos sanitarios, capacidad máxima autorizada, planes de contingencia y sistemas de identificación y trazabilidad animal. También prevé auditorías periódicas para verificar el cumplimiento de las condiciones exigidas.
Respecto de la compra y venta de animales, el proyecto no prohíbe la comercialización de animales de compañía, aunque la regula y establece varias restricciones.
En el capítulo específico sobre criaderos, se prohíbe vender, subastar o transferir animales en plataformas de ecommerce, mercados, ferias, plazas, vía pública u otros espacios públicos no habilitados específicamente para tal fin.
Además, el proyecto distingue expresamente la venta de las adopciones:
En síntesis, la iniciativa busca que la comercialización de perros, gatos y otros animales de compañía quede limitada a establecimientos registrados, con controles sanitarios y de trazabilidad, y combate especialmente la venta informal o clandestina.