Con más del 70% de avance, el megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur entra en la recta final. El oleoducto demandará una inversión de US$3.000 millones, permitirá exportar petróleo desde Río Negro a partir de 2027 y podría generar ingresos por hasta US$15.000 millones anuales hacia el final de la década.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una de las obras energéticas más ambiciosas que se desarrollan en la Argentina, ya superó el 70% de ejecución y avanza hacia un objetivo clave: habilitar una nueva ruta de exportación para el petróleo neuquino y eliminar las restricciones de transporte que hoy limitan el crecimiento de la producción.
La actualización fue presentada por Maia Goldin, gerenta de Estrategia de YPF, durante su exposición ante la Comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados. Allí remarcó que la iniciativa constituye una infraestructura estratégica para convertir el fuerte crecimiento de Vaca Muerta en mayores exportaciones y generación de divisas.
Con una inversión estimada en US$3.000 millones, VMOS es impulsado por un consorcio conformado por YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol. El proyecto contempla la construcción de un sistema de transporte que unirá la cuenca neuquina con la terminal marítima de Punta Colorada, en la costa de Río Negro, desde donde el crudo podrá exportarse a destinos internacionales mediante buques de gran capacidad.
Goldin destacó que la obra es el resultado de una compleja articulación entre las principales compañías de la industria hidrocarburífera.
"Este proyecto tiene un grado de avance de más del 70%. Fue un trabajo muy arduo de coordinación entre múltiples empresas y, sin lugar a dudas, es un ejemplo de una sinergia superexitosa dentro de la industria", afirmó.
La puesta en marcha inicial permitirá transportar 180.000 barriles diarios y las primeras exportaciones están previstas para fines de 2026 o comienzos de 2027, una fecha que el sector considera determinante para consolidar el salto exportador de Vaca Muerta.
La apuesta de las empresas involucradas va mucho más allá del volumen inicial. Según las proyecciones de YPF, el sistema alcanzará una capacidad de 550.000 barriles por día durante el tercer trimestre de 2027 mediante la incorporación de nuevas instalaciones y ampliaciones operativas.
El plan también contempla una expansión adicional que permitiría transportar hasta 700.000 barriles diarios desde 2028, acompañando el crecimiento productivo esperado en los yacimientos no convencionales de Neuquén.
Para la petrolera de mayoría estatal, el impacto económico será significativo. Las estimaciones indican que la infraestructura podría generar exportaciones cercanas a los US$15.000 millones anuales hacia 2030, con potencial para superar los US$20.000 millones en los años posteriores si la producción mantiene su ritmo de expansión.
Uno de los puntos neurálgicos del proyecto es la terminal marítima de Punta Colorada, que se perfila como la futura puerta de salida del petróleo de Vaca Muerta hacia los mercados internacionales.
Las obras incluyen la construcción del ducto costero, estaciones de bombeo y el cruce del río Negro mediante técnicas de perforación horizontal dirigida. A ello se sumará una infraestructura de almacenamiento y despacho de gran escala.
El complejo contará con seis tanques capaces de almacenar cerca de 720.000 metros cúbicos de crudo, además de instalaciones offshore diseñadas para operar con buques petroleros de gran porte, una condición clave para mejorar la competitividad logística y reducir costos de exportación.
La nueva terminal permitirá descongestionar los sistemas actuales y brindar una salida directa al Atlántico para una producción que continúa creciendo a niveles récord.
Durante su presentación, Goldin también puso el foco en la transformación tecnológica que atraviesa YPF. La compañía ya opera más de diez Centros de Inteligencia en Tiempo Real (RTIC), desde donde monitorea y optimiza actividades de perforación, producción, refinación, logística y abastecimiento.
Entre los avances más relevantes mencionó la realización de las primeras operaciones de fractura hidráulica remota y perforación remota ejecutadas por la empresa durante 2025, desarrollos que apuntan a mejorar la eficiencia, reducir costos y acelerar los tiempos operativos.
Con el avance sostenido de VMOS y la incorporación de nuevas tecnologías, Vaca Muerta se acerca a un escenario largamente esperado por la industria: contar con la infraestructura necesaria para convertir su potencial productivo en exportaciones masivas y consolidarse como uno de los principales generadores de divisas de la economía argentina.