La Casa Blanca como nueva Plaza Bolívar

La transición venezolana se redefine lejos de Caracas: acuerdos de poder, liderazgos legitimadores y negociaciones externas delinean un escenario donde la reconstrucción democrática dependerá tanto del orden interno como de las fuerzas que hoy influyen desde Washington.

Por Andrés Vallone

La visita de María Corina Machado a Donald Trump no fue un gesto protocolar ni una postal diplomática: fue una señal contundente de que el futuro de Venezuela se discute hoy fuera de sus fronteras. En un contexto de colapso institucional y reconfiguración del poder tras la salida de Nicolás Maduro, Washington se ha convertido en el epicentro de las decisiones estratégicas sobre la transición venezolana. Como ocurrió en otros momentos clave de la historia latinoamericana, el poder real se desplaza allí donde se concentran los intereses estratégicos globales.

El acuerdo alcanzado entre Donald Trump y Delcy Rodríguez responde a una lógica clásica de realpolitik, similar a la que marcó otros procesos de salida negociada en la región. Rodríguez se habría comprometido a ejecutar un gobierno de transición bajo lineamientos definidos por Estados Unidos —orden institucional, estabilidad económica y alineamiento geopolítico— a cambio de garantías personales e impunidad. No es un esquema novedoso: Chile transitó el final del pinochetismo con enclaves de poder intactos; Colombia firmó la paz priorizando la estabilidad sobre la sanción plena; y en Brasil, la transición pos-Bolsonaro se apoyó más en acuerdos políticos que en rupturas estructurales.

En ese marco, el compromiso asumido por Trump con María Corina Machado se asemeja al rol que cumplieron figuras legitimadoras en otros procesos latinoamericanos. Machado aparece como la líder destinada a encarnar la fase democrática posterior, una vez ordenado el poder real. Algo similar ocurrió con Patricio Aylwin en Chile o con Violeta Chamorro en Nicaragua: liderazgos civiles con alto respaldo moral que accedieron al poder luego de pactos previos entre las élites políticas y los factores de fuerza.

La transición pactada venezolana, sin embargo, enfrenta un desafío mayor. A diferencia de otros casos regionales, el deterioro económico y social es profundo y la desconfianza ciudadana es extrema. Los acuerdos de impunidad pueden ofrecer gobernabilidad inmediata, pero también reproducen lógicas que ya fracasaron en países como Guatemala o Honduras, donde las transiciones incompletas derivaron en democracias frágiles, capturadas por intereses corporativos y redes de poder informal.

Venezuela vuelve así a convertirse en un laboratorio político para América Latina. Para la Argentina y la región, el mensaje es claro: la política internacional no se rige por principios abstractos, sino por equilibrios de poder. La legitimidad moral, como demuestra Machado, es indispensable; pero la experiencia regional enseña que sin control del proceso transicional y sin garantías institucionales, esa legitimidad corre el riesgo de quedar subordinada a acuerdos definidos fuera del país. Hoy, como en otros momentos de nuestra historia, el destino de una nación latinoamericana se juega lejos de sus plazas, y muy cerca de los centros del poder global.

Andrés Vallone es consultor y ex diputado nacional

Venezuela: Sale de las brasas y cae en el fuego

La operación secreta que terminó con la captura de Maduro derivó en un giro inesperado: la decisión de Trump de asumir el control político de Venezuela desató un escándalo internacional y sembró desconcierto entre millones de venezolanos dentro y fuera del país.

Por Nancy Sosa

Hace más o menos un año me permití pensar quién podría frenar a Nicolás Maduro en su gobierno dictatorial, en el cual hizo siempre lo que le dio la gana. Sin dudar, creí que Estados Unidos era el único en condiciones de hacer una entrada sigilosa, con todo su potencial de inteligencia, hombres capaces y armamento adecuado para llevarse a esa figura tenebrosa junto con su mujer.

Efectivamente, quedó comprobado que la idea no era tan loca ni improbable de llevarse a cabo, como se supo en la madrugada del 3 de diciembre del flamante año. De ahí, a que el desenlace de toda la situación -muy explicada, por cierto- haya sido la decisión del presidente Donald Trump de “gobernar Venezuela” con su propia gente estadounidense, ya es un exceso intolerable para los venezolanos y el resto del mundo. Si la incursión clandestina es por sí misma un atentado a la soberanía nacional, la decisión de “administrar el país” por su cuenta es de una aberración jurídica internacional y antidemocrática jamás vista.

El descaro de Trump no tiene límites, el suprematista blanco está decidido a hacer también lo que se le viene en gana, y además vende como un triunfo su hazaña de capturar a un presidente -por más dictador que sea- y a su esposa para juzgarlos bajo la ley federal estadounidense por ser cabeza de una banda de narcotraficantes que vende drogas a los ciudadanos de su país.

Una incongruencia trumpista pues pocos meses atrás indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión, por dirigir su país como un vasto “narcoestado” que ayudó a introducir al menos 400 toneladas de cocaína en Estados Unidos.

No obstante, si se hubiera mantenido en la línea del juzgamiento, la opinión pública tal vez no hubiera reaccionado. Pero no, el hombre también quiere gobernar Venezuela, administrar sus bienes y explotar la mayor cantidad de petróleo para venderle a todo el mundo.

Los venezolanos que pude conocer hasta ahora, pasaron desde las 2 de la mañana del 3 de diciembre en vela, alertados por sus parientes que todavía viven en su país. El discurso de las 11:30, precedido por una imagen de Maduro esposado, con los ojos tapados y vestido con un conjunto sport con etiqueta de marca norteamericana, borró las ilusiones, las sonrisas, los deseos de recuperar su territorio y volver a Venezuela después de, por lo menos, nueve años.

Trump, con una cantidad de argumentos muy poco creíbles, reconoció que mantuvo en secreto su operación “por razones obvias” y no lo comunicó a su Congreso Nacional. Para ese tipo de operaciones, el presidente de los Estados Unidos tiene, obligadamente, que contar con la anuencia de los diputados y los senadores, aunque estos fueran unos pocos, por ejemplo, en una cerrada comisión parlamentaria.

¿Cómo es posible confiar en un jefe de Estado que, en medio de la conferencia de prensa, le resta mérito a la recientemente galardonada con el premio Nobel de la Paz María Corina Machado, diciéndole a los periodistas que “no es respetada en Venezuela”, donde su espacio político se impuso por el 80% de los votos en la elección no reconocida por Maduro en 2024?

Por el contrario, afirmó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez era más confiable para la etapa que viene. Trump tiene la boca demasiado suelta y compromete a los políticos, como en este caso, con opiniones que -de repente- le aparecen en su cabeza, sin información ni análisis previos. Delcy Rodríguez, oculta extrañamente en su país mientras se corría la voz de que estaba en Rusia, habló sorpresivamente luego de la conferencia de Trump y exigió la inmediata liberación de Nicolás Maduro y exhortó a los venezolanos que siguen a su gobierno a que salgan a las calles.

Es cierto que la operación de inteligencia, ataque y secuestro, fue “brillante e impecable”, pero como todos los líderes liberales de la segunda década del siglo XXI, Trump manifiesta una increíble falta de talento a la hora de hacer política. Es un bocón, simplemente eso, y también un fanfarrón. Todo debe resolverse a su estilo.

Ahora los venezolanos no saben qué pensar ni qué hacer. ¿Cómo creerle que va a hacer un “reconstrucción” para que todos los habitantes de Venezuela sean ricos?

Hay nueve millones de venezolanos dando vueltas por el planeta a causa de Maduro, cuyo principal dilema es si volver o no a su país. Sospechan de una trampa en la que un dictador es reemplazado por otro más imperialista que quiere gobernar el país “porque sí”.

Un imperialista en tiempos modernos que rompió lo poco que le quedaba de democracia e instituciones confiables, a ese sometido y castigado país caribeño que quería salir de las brasas de izquierda, y cayó en el fuego de la derecha anarcocapitalista.

La lucha continúa.

*Socia del Club Político Argentino (CPA)

Legisladores porteños condenaron la detención de Corina Machado en Venezuela

Desde Vamos por Más y La Libertad Avanza cuestionaron con dureza lo ocurrido con la dirigente política y volvieron a apuntar contra el régimen de Nicolás Maduro.

Los diputados de Vamos por Más (VxM) y La Libertad Avanza (LLA) cuestionaron con suma dureza la detención de la líder opositora María Corina Machado y volvieron a apuntar contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

En ese sentido el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, repudió “el secuestro y exigimos la inmediata liberación de Corina, privada de su libertad por la dictadura de Nicolás Maduro” y recordó que “a partir del 10 de diciembre, Edmundo González tiene que asumir el rol que el Bravo Pueblo le ha encomendado y convertirse en el nuevo y legítimo presidente de los venezolanos”.

“Desde la Ciudad de Buenos Aires, como siempre lo hicimos y siempre lo haremos, reafirmamos nuestro compromiso de acompañar al pueblo venezolano, denunciando las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y exigiendo justicia. Es tiempo de que Venezuela recupere su libertad”, continuó el alcalde local.

Mientras que la legisladora de VxM Silvia Imas manifestó: “siempre acompañando la lucha del pueblo venezolano por la libertad y la democracia. Fuerza María Corina, fuerza Venezuela. Hasta el final” y expresó su acompañamiento “al valiente pueblo venezolano en su lucha por la libertad. Maduro, tu tiempo se acabó: liberen a los presos políticos y al gendarme argentino Nahuel Gallo. Venezuela será libre”.

Por su parte, Hernán Reyes (VxM) aseguró que “Venezuela no se rinde. En la Ciudad acompañamos al pueblo venezolano que valientemente sigue en las calles en defensa de su democracia” y consideró que “Venezuela merece vivir en libertad y no bajo la opresión de la dictadura de Maduro, por eso ratificamos a Edmundo González como su legítimo presidente electo”.

Finalmente, el libertario Ramiro Marra (LLA) expresó que “María Corina Machado no tiene miedo de enfrentar al dictador Maduro. De vuelta en la calle junto al pueblo” y remarcó que “Nicolas Maduro es un tirano, el orden internacional debe intervenir, utilizando todas las herramientas de presión necesarias. No podemos permitir esta aberración”.

“No podemos perdonar el secuestro de María Corina Machado por parte de las fuerzas paramilitares de Maduro. Se rompieron todos los límites, es hora de ponerle un fin a Maduro”, completó.

Senadores radicales reclamaron el respeto a la voluntad popular en Venezuela

A través de un comunicado, el bloque de la UCR advierte que “la tolerancia pasiva de los hechos registrados en Venezuela resulta inadmisible”.

María Corina Machado durante el acto de este jueves, antes de sufrir la detención por parte del régimen de Nicolás Maduro.

El bloque de senadores nacionales de la Unión Cívica Radical expresó su preocupación ante la desaparición y posterior liberación de María Corina Machado, referente de la oposición a Nicolás Maduro, y su firme apoyo al presidente electo Edmundo González Urrutia.

Recuerdan los senadores radicales que “Maduro, de acuerdo con organizaciones y veedores internacionales, resultó claramente derrotado en las elecciones desarrolladas en 2024, pero pretende mantenerse fraudulentamente en el poder mediante el único apoyo que aún lo sostiene: la violencia hacia cualquier forma de manifestación disidente o dirigente que ose contrariar sus ínfulas dictatoriales”.

El comunicado emitido por el bloque que conduce el correntino Eduardo Vischi señala que “el respeto de la voluntad popular es un valor intrínseco e indivisible de toda nación democrática, la tolerancia pasiva de los hechos registrados en Venezuela resulta inadmisible. Desde este espacio nos solidarizamos con el pueblo venezolano y su voluntad de vivir en paz, y rechazamos la violencia política de la que Maduro hace uso para oprimir la voz de un pueblo que ya dijo BASTA”.

Venezuela: Denunciaron que Corina Machado fue secuestrada por el régimen de Maduro y luego liberada

Las primeras noticias que llegaban desde Caracas pusieron en alerta máxima a diferentes referentes políticos de diferentes espacios. La palabra de Francos, quien estuvo en Plaza de Mayo junto a decenas de venezolanos que se congregaron en apoyo a C. Machado.

Luego de encabezar una masiva movilización en Caracas este jueves, la líder opositora al régimen chavista, María Corina Machado, fue interceptada, retenida por las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro y posteriormente liberada.

Durante las tres horas de tensión, la productora Telesur circuló un video en el que se oye a la líder opositora "haber sido liberada". Sin embargo, desde el Comando Con Venezuela (plataforma política que enfrentó a Nicolás Maduro en las últimas elecciones) manifestaron que "fue forzada" a realizar esas grabaciones.

En los primeros minutos desde la primera versión respecto a la detención de C. Machado,  Edmundo González Urrutia, candidato a presidente que enfrentó a Maduro en las últimas elecciones, consideró a través de X: "Como presidente electo, exijo la liberación inmediata de María Corina Machado. A los cuerpos de seguridad que la secuestraron les digo, no jueguen con fuego".

Desde la Plaza de Mayo, donde miles de venezolanos se congregaron tras las primeras noticias, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, mesurado y a la expectativa de lo que sucedía en Caracas, expresó: "No vamos a abandonar nuestro apoyo a Corina Machado ni a González Urrutia como presidente electo". Asimismo, pidió por una postura "única" de todos los gobiernos de América Latina.

Luego de cuatro horas de tensión, la web oficial del Comando Con Venezuela confirmó que "María Corina Machado fue interceptada y tumbada de la moto en la que se trasladaba. En el suceso detonaron armas de fuego. Se la llevaron retenida por la fuerza. Durante el periodo de su secuestro fue forzada a grabar varios vídeos y luego fue liberada. En las próximas horas ella se dirigirá al país para explicar los hechos".

Sin el fervor de las primeras horas, González Urrutia dejó en claro, por medio de un tuit: "¡Muy grave! Que María Corina esté libre no minimiza el hecho de lo que que sucedió, fue secuestrada en condiciones de violencia".

La reacción de los legisladores argentinos 

Tras conocerse los primeros hechos, la diputada nacional Sabrina Ajmechet publicó: “Se la llevaron a María Corina Machado, ya tenemos la confirmación. Todos nuestros ojos están en Venezuela. Liberen a María Corina, liberen a Nahuel Gallo, liberen a todos los presos políticos. Y fuera Maduro, de una vez y para siempre”.

Por su parte, el diputado nacional Alejandro Bongiovanni (Pro) añadió: "Sabiendo que esto le iba a pasar, nunca quiso irse de su país. La valentía de María Corina Machado es tan grande como cobarde es el régimen chavista y despreciables son sus seguidores dentro y fuera de Venezuela".

El diputado cordobés Héctor Baldassi (Pro) manifestó: "La detención de María Corina Machado, líder opositora venezolana, es un acto inaceptable. Debemos exigir por todos los medios posibles su liberación y el cese de la persecución a quienes ejercen su legítimo derecho a la protesta".

Por la Coalición Cívica, el diputado nacional Maximiliano Ferraro señaló que "e secuestro de Corina Machado y el ataque a su equipo son actos desesperados de la dictadura criminal chavista, que reprime ferozmente y no puede callar la lucha por la libertad". "Nicolás Maduro no debe ni puede asumir mañana. El régimen debe terminar y debe respetarse la voluntad popular expresada en julio de 2024", enfatizó.

A través de un comunicado, la Unión Cívica Radical, a través de su presidente Martín Lousteau, exigió la "inmediata aparición" de María Corina Machado y expresó todo su apoyo a Edmundo González Urrutia como "presidente electo de Venezuela".

Por otro lado, el senador salteño Juan Carlos Romero, sin nombrarlo, apuntó contra el kirchnerismo: "Solo los necios, los amigos de las dictaduras y de los negocios que hacen e hicieron con ella están en un silencio inaceptable".

El legislador porteño Ramiro Marra (LLA) agregó: “No podemos perdonar el secuestro de María Corina Machado por parte de las fuerzas paramilitares de Maduro. Se rompieron todos los límites, es hora de ponerle un fin a Maduro”.

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