Rocca deja la dirección ejecutiva de Tenaris

Paolo Rocca dejará el cargo de CEO de Tenaris y será reemplazado por Gabriel Podskubka. Seguirá como presidente del Grupo Techint y chairman de la compañía, en un cambio que se produce tras meses de tensión con el Gobierno nacional.

Paolo Rocca dejará su cargo como CEO de Tenaris, la empresa del Grupo Techint dedicada a la fabricación de tubos de acero para la industria petrolera, en una decisión que implica un cambio relevante en la conducción operativa de una de las compañías industriales más importantes del conglomerado.

La firma confirmó que Rocca será reemplazado por Gabriel Podskubka, actual director de operaciones (COO), quien asumirá la gestión diaria del negocio. El recambio forma parte de una reorganización interna del management global de Tenaris.

Pese a su salida del rol ejecutivo, Rocca mantendrá posiciones estratégicas dentro del grupo: continuará como presidente del Grupo Techint y chairman de Tenaris, lo que le permitirá seguir influyendo en las decisiones de largo plazo de la compañía.

El movimiento se produce en un contexto político y económico sensible. La salida de Rocca de la conducción ejecutiva ocurre meses después de un fuerte cruce público con el presidente Javier Milei, a raíz de una licitación vinculada a la industria energética.

En ese proceso, una empresa internacional se impuso con una oferta más baja que la presentada por Tenaris, lo que derivó en cuestionamientos desde el Gobierno hacia el grupo industrial. El episodio escaló con declaraciones públicas del mandatario, quien criticó a empresarios del sector y reabrió el debate sobre los costos y la competitividad de la industria local frente a competidores extranjeros.

Si bien desde la compañía no se estableció una relación directa entre aquel conflicto y el cambio en la conducción, la decisión se da en un escenario marcado por una relación tensa entre el Ejecutivo y grandes grupos industriales.

Con este movimiento, Rocca cierra una etapa al frente de la gestión cotidiana de Tenaris, una de las principales empresas del Grupo Techint y con fuerte presencia internacional. Al mismo tiempo, su permanencia en los máximos cargos institucionales sugiere que el recambio responde a una reconfiguración interna y no a un retiro del empresario de los espacios centrales de poder corporativo.

Tecpetrol entra al RIGI con inversión de US$2400 millones en Vaca Muerta

La petrolera del Grupo Techint formalizó su ingreso al régimen de grandes inversiones con un proyecto clave en Los Toldos II Este. El plan prevé alcanzar 70.000 barriles diarios y marca un giro en la estrategia del sector tras los recientes cambios regulatorios.

Tecpetrol, la compañía energética del Grupo Techint liderado por Paolo Rocca, formalizó su solicitud para incorporarse al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) con un proyecto de US$2400 millones en Vaca Muerta. La presentación, realizada el viernes ante las autoridades nacionales, se transforma en uno de los movimientos más significativos del sector desde la actualización normativa impulsada por el Gobierno.

La decisión llega luego de meses de tensión pública entre Rocca y el presidente Javier Milei, quien había cuestionado abiertamente al empresario. Pese al ruido político, la petrolera avanza ahora con una de las apuestas de mayor escala previstas para los próximos años en la formación neuquina.

El proyecto se focaliza en el bloque Los Toldos II Este, donde la empresa planea desarrollar un esquema de producción que alcance los 70.000 barriles diarios de petróleo. El despliegue se estructurará en dos etapas de 35.000 barriles cada una, con un diseño operativo que replica la experiencia de Fortín de Piedra, el desarrollo gasífero que posicionó a Tecpetrol como uno de los jugadores centrales del shale argentino.

Según el cronograma elevado al Ejecutivo, la primera fase entraría en funcionamiento hacia 2027, para luego acelerar la curva de producción y alcanzar la meta total en un plazo breve.

La presentación de Tecpetrol fue posible tras la reciente modificación del RIGI, que incorporó a los proyectos de exploración y producción de hidrocarburos dentro del alcance del régimen. Hasta ese cambio, el esquema sólo contemplaba obras de infraestructura asociadas y había generado escaso interés entre las petroleras. Con la ampliación, se habilitan beneficios fiscales y cambiarios también para la actividad upstream, una demanda histórica de las compañías.

La actualización del régimen destrabó la presentación de iniciativas de gran escala que estaban en pausa. Entre los incentivos más relevantes, el RIGI ofrece una reducción en el impuesto a las ganancias, exenciones arancelarias y un acceso escalonado a divisas generadas por exportaciones, además de garantizar una estabilidad fiscal y regulatoria de 40 años, una condición clave para inversiones intensivas en capital.

El monto comprometido por Tecpetrol supera ampliamente el piso de US$600 millones requerido para proyectos no convencionales y se ubica entre los desembolsos más altos en carpeta dentro de Vaca Muerta. La ofensiva del grupo se suma al movimiento iniciado semanas atrás por Pampa Energía, que presentó un plan de US$4500 millones para desarrollar Rincón de Aranda, lo que sugiere un cambio de clima inversor tras la flexibilización normativa.

Tecpetrol ya inició trabajos de infraestructura en el área y busca acelerar la integración de distintas unidades operativas para avanzar en la fase de desarrollo masivo. La inversión consolida además la estrategia del Grupo Techint de profundizar su presencia en el segmento de petróleo no convencional, ampliando su diversificación dentro de la matriz energética.

Los tubos famosos que no son YouTube

La disputa por los tubos indios reabrió el debate sobre los costos locales, el peso de Techint en el entramado productivo y la tensión entre apertura económica y proteccionismo. Mientras el Gobierno aprovecha el conflicto para reafirmar su modelo, el clima empresario muestra señales de inquietud y la política se alista para una semana clave por la reforma laboral.

Por Carlos Fara

 

 

Carlos Fara

 

El “tubo” más famoso del mundo obviamente es YouTube. Pero en esta semana los que dieron que hablar fueron los tubos indios, abriendo el debate sobre los eventuales sobrecostos argentinos, el rol de Techint y su accionista principal, los negocios con el Estado, la apertura de la economía y la posibilidad de dumping. Todo esto le permitió al Javo subirse otra vez al púlpito digital y bajar línea sobre el nuevo modelo de país que quiere imponer. Para él, no hay vacas sagradas que se salven de su consideración, al estilo de lo que hicieron Néstor y Cristina en su momento, desde otro punto de vista. Lo que no cambia es el destinatario: con la jefa porque importaba y ahora porque produce acá a costos fuera de conveniencia.

Techint -que es una de las 100 empresas familiares más grandes del mundo y la única argentina entre las primeras 500- ya venía quejándose de los chinos. Quién tiene razón no es tema de esta columna, ya que la mirada siempre es desde la realpolitik. Pero, ¿qué tiene que ver este debate sobre la competitividad de una empresa argentina con la política? Mucho. Cuando uno de los jugadores grandes del mundo industrial se queja, muchos otros actores -no solo del rubro y no solo empresariales- toman especial nota. Algunos porque son aliados de intereses, otros porque están en la cadena valor, otros porque creen que les podría pasar lo mismo y otros porque comparten una mesa de poder. Por ejemplo, Galperín no dijo nada sobre el affaire de los tubos, siendo ultra mileísta, y en la misma semana se quejó del dumping chino apelando a la defensa de las PyMEs argentinas. Quizá el dueño de la principal plataforma de comercio on line cambió de ideología, o ve que están “pasando cosas”. Claro: advierte que las pequeñas y medianas empresas son las que llevan a cabo el 90% de las ventas dentro de Mercado Libre.

Si bien el mundo está cambiando a velocidad sideral a favor de las tecnológicas y desplazando a las industriales, Paolo Rocca no es la persona más rica del país, ni Techint está en el top 5 de Argentina, lo cierto es que el entramado empresarial, social y político que se desprende de un liderazgo, su voluntad de ejercerlo y su capacidad de activar a otros actores está más allá de los números y los rankings. Solo para tomar un dato del clima: la encuesta de expectativas del sector industrial manufacturero para el primer trimestre de 2026 indica una caída del 22,1% interanual del indicador de confianza y dio negativo todo el 2025. Este índice mide la opinión empresarial sobre cómo creen que será en materia de volúmenes de producción, nivel de los pedidos de clientes y niveles de stocks.

Pues los actores industriales -por muchas ramificaciones que tengan- han ido perdiendo peso real, lo cual no significa que eso se traduzca automáticamente en la percepción social. Es muy común que cuando se pregunta en los grupos focales qué debería hacer un gobernante -de cualquier nivel- para que haya progreso y más empleo, la respuesta más generalizada es “poner fábricas”, “que vengan más empresas”. Es muy raro que alguien diga abrir más comercios o emprendimientos agropecuarios. Es lógico: la opinión pública no siempre va de la mano con las tendencias históricas. Al final del camino, se agradecerá algún tipo de empleo, aunque no sea el ideal. Los trabajadores deberán adaptarse tarde o temprano, ¿no? Bueno, sí, pero… Trump ganó dos veces apelando a una mirada nostálgica del esquema productivo americano. Si no hubiese dicho: “Muchachos, están desfasados de la historia, mejor reconviértanse o abandonen la pelea”. Pero dijo otra cosa. Es un proceso complejo articular la orientación global con los imaginarios sociales. Ya tuvo este problema Macri.

Los tubos indios fueron la estrella de la semana, pero, como siempre, hay datos subterráneos que hacen advertencias. Hace dos meses dijimos en esta columna que lo más probable era que el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella habría tocado un techo post 2 mediciones seguidas de fuerte recuperación. Efectivamente, no solo llegó a un cenit, sino que además en enero bajó. ¿Por qué? Porque la mayoría social dio un crédito acotado el 26-O, no un cheque en blanco, y las mejoras en el índice se verían en la medida en la cual el oficialismo empezase a satisfacer demandas pendientes, por ejemplo, recuperación salarial, mayor nivel de actividad y más empleo.

El índice, además, está 8% por debajo del mismo mes del año anterior. ¿Más bajo después de haber ganado la elección de medio término? Sí, porque la percepción en lo sociopolítico es compleja, no es una simple derivada de estadísticas objetivas (tampoco de la víscera más sensible del ser humano). Por ejemplo, el índice de confianza del consumidor de la misma universidad creció en enero -con matices como ya lo comentamos la semana anterior- pero eso no incidió en el ICG.

Pero todo eso son minucias. Lo verdaderamente importante es que el BCRA lleva 20 ruedas comprando dólares, lo cual anualizado arroja una proyección de 14.000 palos. Eso hace que los brokers empiecen a confiar y baje el riesgo país a menos de 500 puntos. La salida al mercado de Ecuador con 413 puntos alienta las expectativas de que Toto también lo logre en el corto plazo. Bausili compra, pero dejó de esterilizar el 13 de enero, por eso aumentó la base monetaria, pero, ¿lo que vende uno lo compra el ministerio de economía para equilibrar? ¿Es verdad que el Gobierno decidió ser gradualista con la baja de la inflación? La Fed decidió no tocar las tasas porque no ve mal a la economía americana y entonces Wall Street hace un “fly to emerging markets”, lo cual favorece al león.

Esta semana se abren las apuestas por la ley de reforma laboral. Santilli está ofreciendo de todo a los gobernadores dialoguistas con tal de no modificar el proyecto original, el que sacudiría las finanzas provinciales en 2026. Terrenos fiscales, compensación de deudas, ATN, obras. ¿Y sobre la reforma en sí? Ah, de eso no se habla, pero con la mía no se metan.

Roberto Feletti: “Techint terminó siendo disciplinado por el capital financiero”

El exsecretario de Comercio Interior y actual secretario administrativo del Senado bonaerense aseguró que la siderúrgica de acero se convirtió en “una multinacional sin bandera y ahora paga ese costo”.

El funcionario de ley y unos de los referentes fuerte de la actual gestión del Senado provincial que conduce Verónica Magario, consideró que la pérdida de una licitación por la provisión de tubos para un gasoducto de GNL por parte de Techint “evidencia el fracaso de las élites argentinas”.

Para Feletti, la situación constituye “la inviabilidad que tienen para poder construir un país con una pauta distributiva regresiva, conservador, pero a la vez defender su propio territorio como un escenario de negocios”.

El economista recordó que “Paolo Rocca apoyó a Javier Milei para poder conseguir rebaja de impuestos y salarios”, pero “como de costumbre pierden la perspectiva de que ese escenario de negocios tan favorable, luego se lo termina quedando una empresa extranjera”. Por tal motivo, señaló que “el mercado de obra pública es protegido por excelencia, porque ningún Estado regala su poder de compra a una potencia del exterior” como sucede ahora con el gasoducto y la empresa india.

Seguido, indicó que Techint actuó en su momento “como si fuera una empresa extranjera cuando le tocaba llevarse sus divisas afuera”, y “ahora sufre esto y termina siendo disciplinado por el capital financiero”. A su vez, cuestionó que “Milei expresa eso y es triste”.

El dirigente justicialista e importante pieza de la administración de un Senado provincial que cerró los palcos del recinto y privatizó la sesiones que allí se realizan, dijo que “la firma se convirtió en una multinacional sin bandera y ahora paga ese costo”.

Al tiempo que cuestionó que las elites aceptan que cada 10 ó 15 años “haya un quiebre del Estado, con procesos de apertura importadora, recesión interna y bicicleta financiera. Esto son las consecuencias y es algo gravoso para nuestro país”.

El exfuncionario nacional y actual funcionario de ley de la Cámara alta provincial, puntualizó que la administración libertaria “está sostenida por el capital financiero, los fondos de inversión y procesos productivos que apuntan a la minería, hidrocarburos y el agro”. Y agregó que es un modelo “donde se desmantela a la industria argentina”.

Techint pierde licitación clave en Vaca Muerta

La india Welspun se quedó con un contrato de US$ 200 millones para abastecer los tubos del nuevo gasoducto neuquino–rionegrino. Su oferta fue 40% más barata que la de Tenaris y terminó dejando al grupo Techint afuera en una obra estratégica para el futuro del GNL.

El grupo Techint quedó afuera de una licitación millonaria para la provisión de caños destinados a un nuevo gasoducto fundamental para el desarrollo energético de Vaca Muerta. El contrato, valuado en unos US$ 200 millones, quedó en manos de Welspun, un conglomerado industrial de origen indio que presentó una propuesta muy por debajo de la de Tenaris, la firma del holding que lidera Paolo Rocca.

La compra fue organizada por Southern Energy, el consorcio que integran YPF, Pan American Energy (PAE), Harbour Energy y Pampa Energía, y forma parte de un proyecto estratégico: un ducto de 500 kilómetros que conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, infraestructura clave para el plan de producción, licuefacción y exportación de gas natural (GNL) por vía marítima.

De acuerdo con fuentes del sector, el precio terminó siendo determinante. La oferta de Welspun fue 40% más baja que la de Tenaris y, además, incluyó condiciones de pago más flexibles, algo que terminó inclinando la balanza en un proceso competitivo en el que participaron otras 15 compañías de China, Japón, España, México y otros países. Hubo intentos para que Techint ajustara su propuesta y se acercara al número ganador, pero la diferencia resultó imposible de compensar.

Con sede en Mumbai, Welspun es conocida globalmente por su presencia en el negocio textil, aunque desde hace años opera una poderosa división dedicada a infraestructura pesada. Allí es donde se ubica su producción de tuberías de acero de gran diámetro, con plantas y operaciones en Estados Unidos, Europa y Asia, y una presencia consolidada en proyectos de petróleo, gas y agua.

La derrota de Techint se produce en un contexto de mayor apertura comercial y creciente competencia para la industria nacional, especialmente en el sector energético. En los últimos meses, Paolo Rocca había advertido públicamente sobre lo que considera una situación de “competencia desleal”, apuntando sobre todo a la presión de las importaciones de acero chino. En esta ocasión, sin embargo, el desafío no vino de Asia oriental sino del sur asiático.

Desde el holding sostienen que sus precios se explican por la calidad premium del acero, su infraestructura logística en el país y los servicios de soporte que acompañan los proyectos de gran escala. Pese a este revés, el grupo mantiene una apuesta fuerte en Vaca Muerta: Tecpetrol, su brazo petrolero, invirtió cerca de US$ 1.700 millones el último año y proyecta desembolsar otros US$ 2.400 millones en desarrollos de shale e infraestructura asociada.