En las primeras elecciones con Boleta Única de Papel votó el 67,85% del padrón, un poco más de tres puntos menos que en los últimos comicios intermedios.
La participación electoral en las elecciones legislativas de este domingo fue del 67,85%, según informó el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cuando se dieron a conocer los primeros resultados oficiales. La cifra marca un récord histórico negativo, convirtiéndose en la más baja desde el retorno de la democracia en 1983.
Ya durante los cortes realizados en el día, el número se mostraba a la baja y a las 18, en el horario de cierre de los comicios, se ubicó en 66%.
El número final de 67,85% representa una caída de un poco más de tres puntos respecto a las últimas elecciones de medio término. En las elecciones legislativas de 2021, la participación consolidada fue del 71%.
La cifra también es drásticamente inferior a la registrada en las elecciones presidenciales del año pasado: en las generales 2023 votó el 77,05% del padrón, y en el balotaje 2023 lo hizo el 76,31%. No obstante, va en línea con lo que ha sido la participación en distintas elecciones provinciales que se realizaron durante 2025.
En las elecciones de este domingo se eligieron 127 bancas de la Cámara de Diputados y 24 del Senado, y fueron las primeras a nivel nacional en las que se utilizó el sistema de Boleta Única de Papel (BUP).
Un estudio de la Universidad Austral advierte que la participación podría caer al 65%, el nivel más bajo desde el retorno de la democracia. El informe también analiza el comportamiento histórico de los oficialismos en elecciones legislativas desde 1985: en 9 de las 11 elecciones de medio término, los gobiernos de turno perdieron votos respecto de la elección presidencial previa.
Un informe del Observatorio de Calidad Institucional (OCI) de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral anticipa que la participación ciudadana en las elecciones legislativas nacionales del próximo 26 de octubre podría ubicarse en torno al 65%, lo que implicaría un récord histórico de ausentismo desde 1985.
El informe, titulado “Proyección de participación y análisis del comportamiento de los oficialismos en elecciones de medio término. Su posible impacto en las elecciones nacionales del 26 de octubre”, se basa en los resultados de diez elecciones provinciales desdobladas realizadas a lo largo de 2025, que registraron un promedio de participación del 59,37%, con picos mínimos en distritos como Chaco, Santa Fe y Ciudad de Buenos Aires, donde uno de cada dos electores habilitados no concurrió a votar.
Al proyectar ese comportamiento sobre el escenario nacional -considerando el diferencial de participación observado en 2021 entre comicios provinciales y nacionales-, el estudio elaborado por Marcelo Bermolén, director del OCI, estima que el ausentismo podría superar el 35% del padrón.
“La desconfianza, la apatía y la rebeldía frente a las fuerzas políticas tradicionales se expresan hoy también en las urnas vacías”, señala Bermolén.
De confirmarse, la elección de 2025 marcaría una merma de más de seis puntos respecto a las legislativas de 2021, que habían tenido una participación del 71,8%. Para Bermolén, el fenómeno “socava la legitimidad de origen” de los futuros representantes, en tanto el número de ciudadanos que no votan “supera al de muchos espacios que logran imponerse”.

El informe advierte además que el descenso de la participación viene siendo sostenido desde 2013 y responde a una combinación de anomia, desencanto y desconexión con la política, más allá de los instrumentos electorales utilizados (boleta partidaria, boleta única de papel o electrónica).
El informe también analiza el comportamiento histórico de los oficialismos en elecciones legislativas desde 1985: en 9 de las 11 elecciones de medio término celebradas desde el retorno de la democracia, los gobiernos de turno perdieron votos respecto de la elección presidencial previa, consolidando lo que el estudio denomina la “regla del castigo”. Aun así, en 4 de esos casos, los oficialismos lograron imponerse pese a la merma de apoyo.
En total, solo dos presidentes lograron revertir esa tendencia y mejorar su desempeño en elecciones de medio término: Néstor Kirchner en 2005, que subió más de 16 puntos sobre su caudal inicial, y Mauricio Macri en 2017, con una mejora genuina del 7,6%.
Por el contrario, los descensos más drásticos fueron los de Fernando de la Rúa en 2001 (-25,6%) y Cristina Fernández de Kirchner en 2013 (-21,3%). El informe remarca que, en promedio, la pérdida de votos de los oficialismos en elecciones de medio término ronda los 13,8 puntos porcentuales, y que cada vez que la oposición aumentó su caudal respecto a la elección presidencial, anticipó un cambio de gobierno.
Con respecto a los comicios del próximo domingo, Bermolén concluye que “podrían combinar baja participación ciudadana y voto de desaprobación hacia el oficialismo, en un contexto social marcado por el desencanto y la desafección política, lo que podría convertir a estos comicios en un plebiscito sobre el rumbo del Gobierno”.