Impulsan crear un registro sanitario obligatorio para detectar maltrato infantil en la primera infancia

La diputada entrerriana Marianela Marclay presentó un proyecto para incorporar en la historia clínica de niños de hasta 5 años un sistema de alerta temprana frente a casos de abuso, violencia y negligencia.

La diputada nacional de Unión por la Patria Marianela Marclay presentó un proyecto de ley que propone crear un registro sanitario obligatorio en la historia clínica de niñas y niños de hasta cinco años, con el objetivo de prevenir, detectar y actuar frente a situaciones de maltrato, abuso y violencia infantil.

La iniciativa establece que todos los establecimientos de salud —públicos, privados y de la seguridad social— deberán incorporar un apartado específico dentro de la historia clínica pediátrica destinado a identificar indicadores de riesgo. La medida alcanzará a profesionales de la salud en todo el país, quienes estarán obligados a dejar constancia de cualquier señal compatible con situaciones de violencia, aun cuando no exista un diagnóstico definitivo.

El proyecto apunta a cubrir un vacío normativo: si bien la legislación vigente contempla la obligación de denunciar casos de maltrato infantil, no existe un criterio uniforme que exija su registro sistemático en la historia clínica, lo que —según advierten los fundamentos— dificulta la detección temprana y la intervención oportuna.

Entre los datos que deberán consignarse figuran lesiones físicas, relatos del niño o de terceros, indicadores emocionales y conductuales, inconsistencias en los relatos de los adultos responsables y contextos de violencia familiar o de género. Además, los profesionales deberán registrar la sospecha fundada, especificar fecha y firma, y notificar la situación a las autoridades correspondientes en un plazo máximo de 24 horas.

El registro tendrá carácter obligatorio, confidencial y legal, y su acceso estará restringido al equipo de salud, la Justicia y los organismos de protección de derechos. Asimismo, se prevén mecanismos especiales para resguardar información en casos de violencia intrafamiliar, evitando exponer a las víctimas a mayores riesgos.

El texto también contempla la capacitación obligatoria de los equipos sanitarios, la elaboración de protocolos estandarizados y la articulación con el sistema de protección integral de la niñez. Además, prohíbe expresamente cualquier tipo de estigmatización en los registros, exigiendo que toda información esté basada en datos objetivos y verificables.

Entre los fundamentos, Marclay advierte que el maltrato infantil es un fenómeno ampliamente subregistrado. De acuerdo con estimaciones citadas en el proyecto, los casos denunciados representan solo una fracción de los hechos reales, lo que refuerza la necesidad de fortalecer herramientas de detección temprana dentro del sistema de salud.

“La historia clínica debe dejar de ser solo un archivo administrativo para convertirse en un instrumento activo de protección de derechos”, sostienen los impulsores, quienes remarcan que la primera infancia es la etapa de mayor vulnerabilidad, tanto por la dependencia de adultos como por la dificultad de los niños para expresar situaciones de abuso.

Tigre refuerza el acompañamiento a las familias con talleres sobre crianza respetuosa

La actividad se desarrolló en el jardín “Ntra. Sra. del Carmen” del barrio La Esperanza, en Benavídez, y convocó a familias interesadas en profundizar sus prácticas de crianza desde una perspectiva de respeto y buen trato.

El encuentro se enmarcó en el programa Redes para el Cuidado Integral de la Primera Infancia, una iniciativa que busca poner en valor las tareas de cuidado y fomentar el desarrollo de redes comunitarias que acompañen a las familias en los primeros años de vida de sus hijos. En esta oportunidad, el taller se centró en la importancia de establecer límites claros y afectuosos, como parte fundamental del crecimiento emocional y social de los niños.

Durante la jornada, se abordaron distintas estrategias para construir normas desde el diálogo, la empatía y la coherencia, evitando prácticas autoritarias o punitivas. Las familias compartieron experiencias, inquietudes y reflexiones sobre los desafíos cotidianos que implica criar en contextos de cambio, reconociendo el rol activo que tienen en la formación de hábitos, valores y vínculos saludables.

La propuesta también destacó el valor de los espacios educativos como aliados en el proceso de crianza, promoviendo una articulación entre el hogar, el jardín y la comunidad. En ese sentido, se remarcó la necesidad de generar instancias de escucha y acompañamiento que fortalezcan la confianza entre adultos y niños, y que permitan construir entornos libres de violencias.

Desde la gestión municipal que encabeza Julio Zamora, se reafirma el compromiso con las políticas públicas orientadas a las infancias y adolescencias. La implementación de programas como Redes para el Cuidado Integral busca garantizar el derecho de los niños a crecer en ambientes seguros, amorosos y estimulantes, reconociendo a las familias como protagonistas centrales en ese proceso.

Este tipo de talleres se suma a una serie de acciones que el Municipio viene desarrollando en distintos barrios, con el propósito de ampliar el acceso a herramientas de formación, contención y acompañamiento. La apuesta por una crianza respetuosa no solo mejora la calidad de vida de los más pequeños, sino que también fortalece el tejido social y comunitario de Tigre.