La minería argentina cerró 2025 con exportaciones por US$ 6.037 millones, el nivel más alto de su historia y un crecimiento del 70% en una década. Sin embargo, el sector aún representa menos del 1% del PBI, muy por debajo de los países mineros consolidados. El oro sigue liderando, el litio se dispara y el cobre busca renacer en un contexto de inversiones crecientes y definiciones políticas clave.
La minería argentina concluyó 2025 con cifras que marcan un punto de inflexión. De acuerdo con el Reporte Minero de INVECQ –enero 2026–, las exportaciones del sector alcanzaron US$ 6.037 millones, lo que representa un incremento del 70% en la última década y el mayor valor histórico para la actividad. Ese desempeño posicionó a la minería como el 6,9% del total exportado por el país, impulsada por dos motores: el oro, que continúa como líder absoluto, y el litio, que consolida su ascenso.
Sin embargo, el informe advierte una brecha estructural que persiste. A pesar del crecimiento, las exportaciones mineras argentinas equivalen a menos del 1% del PBI, muy lejos de los niveles que exhiben países mineros maduros como Chile, Perú, Australia o Canadá, donde la minería aporta entre el 10% y el 18% del producto. El potencial geológico argentino es reconocido internacionalmente, pero su transformación en desarrollo económico enfrenta obstáculos regulatorios e institucionales.
Oro dominante, litio en auge y un cobre que busca volver
La composición exportadora muestra un liderazgo incontestable del oro: en 2025 generó US$ 4.078 millones, el 68% del total minero, según INVECQ y la Secretaría de Minería. En paralelo, el litio protagonizó la mayor transformación del sector: pasó de aportar apenas el 2% hace diez años a casi el 15%, con ingresos cercanos a US$ 905 millones.
El contraste lo aporta el cobre. En los años noventa llegó a explicar el 70% de las exportaciones mineras, pero su peso se desplomó tras el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018. Hoy la Argentina permanece prácticamente fuera del mercado cuprífero global, pese a contar con uno de los mayores potenciales geológicos de la región.
A nivel provincial, Santa Cruz y San Juan concentraron la mayor parte de las ventas externas con US$ 2.104 millones y US$ 1.612 millones respectivamente, lo que equivale al 40% y 30% del total nacional. En ambas jurisdicciones, la minería supera el 80% de sus exportaciones, evidencia de su fuerte dependencia del sector.
Según INVECQ, la exploración minera alcanzó US$ 493 millones en 2024, enfocada en minerales estratégicos para la transición energética: cobre (40,58%), oro (27,52%) y litio (25,74%). El país cuenta con un pipeline de 310 proyectos metalíferos, aunque solo 48 están en etapas avanzadas. “El potencial no se desarrolla por sí solo”, advierte la consultora.
Las proyecciones son optimistas. El escenario base estima que las exportaciones podrían trepar a US$ 25.700 millones en 2035, apalancadas por el cobre, que concentra cerca del 68% de los US$ 32.000 millones en inversiones previstas entre 2025 y 2033.
En ese esquema, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) juega un rol determinante. De los proyectos aprobados por US$ 16.722 millones, el 38% corresponde a minería. Además, otras cinco iniciativas esperan evaluación y podrían sumar US$ 30.000 millones adicionales.
El impacto social también es relevante. El empleo minero directo pasó de 22.400 trabajadores en 2009 a cerca de 37.000 en 2025. La informalidad es mínima —1,3%— y los salarios del sector triplican el promedio registrado, ubicándose en 3,7 veces el salario medio nacional.
El informe concluye que el crecimiento solo será sostenible con estabilidad macroeconómica, certeza legal, apertura comercial y fortalecimiento institucional. “No basta con tener recursos para tener minería”, resume INVECQ. La ventana de oportunidad está abierta, impulsada por la demanda global de minerales críticos y precios favorables, pero su aprovechamiento dependerá de decisiones políticas consistentes.
El 2025 dejó un mensaje claro: la minería argentina tiene capacidad para crecer. La pregunta es si logrará cerrar la brecha con los líderes de la región y convertir su potencial en desarrollo sostenido.