La energética de Marcelo Mindlin colocó deuda por US$138,4 millones en el mercado local a una tasa del 5,5% anual. Los fondos fortalecerán su estrategia de expansión, que incluye millonarias inversiones en Vaca Muerta y la construcción de una mega planta de urea en Bahía Blanca.
Pampa Energía volvió a financiarse en el mercado de capitales argentino y obtuvo US$138,4 millones mediante una nueva emisión de Obligaciones Negociables en dólares, una operación destinada a reforzar su estructura financiera mientras avanza con algunos de los proyectos energéticos e industriales más ambiciosos del país.
La compañía colocó las Obligaciones Negociables Clase 28 por un valor nominal de US$138.387.000. Los títulos fueron emitidos a cuatro años de plazo, con vencimiento en agosto de 2030, y devengarán una tasa de interés fija del 5,5% anual.
De acuerdo con las condiciones de la emisión, el capital será cancelado en un único pago al vencimiento, mientras que los intereses se abonarán semestralmente durante toda la vida del instrumento.
La operación obtuvo la máxima calificación de riesgo en el mercado local, AAA(arg), otorgada por FIX SCR, y contó con Adcap Grupo Financiero como agente colocador.
Según informó la empresa, los recursos obtenidos podrán destinarse al financiamiento de inversiones productivas y de infraestructura en la Argentina, además de capital de trabajo, refinanciación de pasivos y otros usos corporativos autorizados por la normativa vigente.
La búsqueda de fondos se produce en un contexto de fuerte expansión de la compañía liderada por Marcelo Mindlin, que actualmente desarrolla proyectos multimillonarios tanto en el segmento energético como en el industrial.
Uno de los emprendimientos más relevantes es la futura planta de urea que proyecta construir en Bahía Blanca. La iniciativa demandará una inversión cercana a los US$2.700 millones y apunta a incrementar significativamente la producción nacional de fertilizantes, un insumo clave para el sector agropecuario. Una vez operativa, la instalación se ubicará entre las más importantes de América Latina.
En paralelo, Pampa Energía acelera el desarrollo de Rincón de Aranda, uno de sus principales activos petroleros en Vaca Muerta. El proyecto prevé desembolsos superiores a los US$4.500 millones y tiene como objetivo alcanzar una producción de 45.000 barriles diarios hacia 2027.
Ambas iniciativas obtuvieron la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema impulsado por el Gobierno nacional que otorga beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios a proyectos de gran escala.
En el caso de la planta de fertilizantes, la compañía trabaja además en la estructuración de mecanismos de financiamiento de largo plazo que permitan afrontar el elevado volumen de inversión requerido para su construcción.
Con esta nueva colocación, Pampa Energía amplía su capacidad de fondeo y fortalece el respaldo financiero para sostener una cartera de proyectos que involucra inversiones por más de US$7.000 millones entre petróleo, gas y fertilizantes, consolidando su posicionamiento en sectores estratégicos para el desarrollo energético e industrial de la Argentina.
Cuando Pampa Energía adquirió en junio de 2023 el 100% de Rincón de Aranda, sumó a su cartera uno de los bloques con mayor potencial petrolero de la ventana de black oil de Vaca Muerta. Sin embargo, el activo presentaba un desafío mayúsculo: carecía completamente de infraestructura para desarrollar una operación a escala. Tres años […]
Cuando Pampa Energía adquirió en junio de 2023 el 100% de Rincón de Aranda, sumó a su cartera uno de los bloques con mayor potencial petrolero de la ventana de black oil de Vaca Muerta. Sin embargo, el activo presentaba un desafío mayúsculo: carecía completamente de infraestructura para desarrollar una operación a escala.
Tres años después, el escenario comenzó a cambiar. La reciente aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para el proyecto le otorgó respaldo a una inversión estimada en US$ 4.500 millones destinada a acelerar tanto el desarrollo de los pozos como la construcción de las instalaciones necesarias para procesar, transportar y evacuar la producción.
La compañía que conduce Marcelo Mindlin se encontró ante un desarrollo completamente greenfield. Para poner en marcha el proyecto fue necesario construir desde cero la infraestructura básica. Entre las primeras obras se incluyeron 82 kilómetros de caminos consolidados para garantizar la logística en una de las zonas más aisladas del norte de Vaca Muerta.
Además, la empresa levantó un campamento con capacidad para 570 personas, aunque durante los picos de actividad llegó a alojar a cerca de 850 trabajadores dedicados a las tareas de construcción. Así lo detalló Daniel Vesprini, responsable de instalaciones de Pampa Energía, durante las Segundas Jornadas de Midstream organizadas por el IAPG Comahue en Neuquén.
El desarrollo del bloque avanzó rápidamente. En marzo de 2024 entró en operación el segundo pozo piloto, una instancia clave para analizar las características del crudo parafínico presente en el área y ajustar los diseños de producción.
El plan original de la compañía fijaba como objetivo alcanzar los 20.000 barriles diarios hacia fines de 2025. La evolución del proyecto permitió superar esas expectativas y para mayo de 2026 la producción ya había sobrepasado los 25.600 metros cúbicos diarios de petróleo.
Uno de los principales desafíos fue definir la infraestructura de procesamiento. Los equipos técnicos analizaron dos alternativas: instalar facilidades tempranas de producción (TPF) o avanzar directamente con una Planta Central de Procesamiento (CPF).
Tras realizar estudios conceptuales, presupuestos preliminares y análisis de confiabilidad operativa, la empresa concluyó que la CPF ofrecía mejores resultados económicos para un horizonte de desarrollo estimado en 30 años.
Actualmente, Pampa construye una planta modular que ya registra un avance cercano al 63%. El complejo reúne 197 equipos de proceso, de los cuales alrededor de un centenar forman parte del núcleo operativo.
La ingeniería original incluso debió ser revisada durante la ejecución. El comportamiento del reservorio mostró un nivel de producción de agua superior al estimado inicialmente, por lo que fue necesario ampliar la capacidad de tratamiento hasta los 4.000 metros cúbicos.
La evacuación de hidrocarburos continúa siendo uno de los principales condicionantes para los nuevos desarrollos de Vaca Muerta. Frente a ese escenario, Pampa Energía optó por apoyarse en infraestructura existente mediante acuerdos con operadores vecinos.
Para el transporte de crudo, la compañía selló una alianza con YPF que incluyó la construcción de un oleoducto de 10 kilómetros para conectar la producción de Rincón de Aranda con la infraestructura de La Amarga Chica. Desde allí, el petróleo puede ser derivado hacia otros nodos estratégicos de la cuenca, como Loma Campana y Borde Montuoso.
En paralelo, el tratamiento del gas asociado requirió soluciones específicas debido a su tendencia a condensar líquidos durante el transporte. Para resolverlo, se incorporaron sistemas de sobrecalentamiento y se concretó una vinculación con Vista mediante un nuevo gasoducto conectado a Bajada del Palo. Esa integración permite inyectar gas hacia el sistema Borde Montuoso-Tratayén.
La infraestructura interna del yacimiento también implicó un despliegue de gran escala. La red de captación alcanza 74 kilómetros de ductos construidos con cañerías de polietileno reforzado, seleccionadas por su resistencia a la corrosión y por su capacidad para minimizar los efectos de la parafina.
La configuración de líneas paralelas aporta flexibilidad operativa y permite ejecutar tareas de mantenimiento sin afectar la producción de los pads.
La digitalización del bloque se apoya en una red de fibra óptica instalada junto a los ductos y conectada a cinco separadores fijos que monitorean y controlan gran parte de las operaciones. El manejo del agua, por su parte, se resuelve mediante un acueducto de 12 kilómetros que vincula las piletas de fractura con los pozos sumideros.
El esquema se completa con una importante obra eléctrica. Para abastecer una demanda inicial de 8 MW y acompañar futuras expansiones, Pampa proyectó 28 kilómetros de tendidos de media tensión en 33 kV, otros 11 kilómetros en 13,2 kV y la instalación de 14 subestaciones.
Con el respaldo del RIGI y una infraestructura que avanza a toda velocidad, Rincón de Aranda se perfila como uno de los desarrollos petroleros más relevantes de la nueva etapa de crecimiento de Vaca Muerta.
La compañía registró una mejora del 48% en su rentabilidad operativa impulsada por el crecimiento de Rincón de Aranda, mayores ventas de gas y un desempeño destacado del área de generación. Además, avanza con proyectos estratégicos bajo el RIGI.
Pampa Energía cerró el primer ejercicio del año con una rentabilidad operativa de US$325 millones, lo que representa un incremento del 48% interanual, de la mano del fuerte desempeño de su activo en Vaca Muerta, mejores precios de mercado y una mayor eficiencia en el negocio de generación eléctrica.
El principal motor de los resultados fue Rincón de Aranda, que a apenas un año del inicio de sus operaciones ya supera los 24.000 barriles diarios de producción. La compañía prevé alcanzar los 28.000 barriles diarios hacia mitad de año, en el marco de un ambicioso plan de desarrollo.
“Rincón de Aranda representa actualmente la mayor inversión de desarrollo en un único proyecto en la historia de Pampa. Durante 2026 vamos a invertir US$770 millones, acumulando más de US$1.500 millones hasta alcanzar un plateau de 45.000 barriles diarios”, afirmó Gustavo Mariani, CEO de la compañía.
En paralelo, el negocio de producción y comercialización de gas también mostró una evolución positiva, con ventas que rozaron los 14 millones de metros cúbicos diarios, un 17% más que en igual período del año anterior, lo que contribuyó de manera decisiva a la mejora de los resultados consolidados.
En el segmento de generación eléctrica, Pampa obtuvo resultados operativos por US$144 millones, con un crecimiento interanual del 11%. El desempeño estuvo impulsado por el nuevo esquema regulatorio, que beneficia a las centrales más eficientes y a aquellas integradas con producción propia de gas natural.
A nivel de infraestructura, la compañía fue adjudicada con 3,2 millones de metros cúbicos diarios en la expansión del Gasoducto Perito Moreno por un plazo de 35 años, lo que equivale al 27% del nuevo transporte previsto hacia el área metropolitana de Buenos Aires a partir de 2027.
En materia de inversión, en marzo Pampa presentó su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para el desarrollo de nuevos pozos y obras de infraestructura asociadas en Vaca Muerta, con una inversión total estimada en US$4.500 millones.
Además, en abril la compañía solicitó adherir al RIGI para su Proyecto de Urea, una iniciativa orientada a integrar y monetizar sus reservas de gas natural. El proyecto contempla la construcción de una planta con capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales a partir de 2030, con una inversión estimada de US$2.400 millones, reforzando la estrategia de largo plazo de Pampa en el negocio energético e industrial.
El bloque shale oil elevó la producción de crudo a niveles récord y potenció las ventas y el EBITDA, pese a la baja internacional de precios. La compañía consolida su perfil exportador y acelera inversiones.
Durante el tercer trimestre de 2025, el bloque Rincón de Aranda se transformó en el principal motor operativo y financiero de Pampa Energía, consolidando a la empresa como uno de los jugadores más dinámicos del shale oil en Vaca Muerta.
La producción promedio del bloque alcanzó 14,4 mil barriles diarios, 13,2 kbpd más que un año atrás y 6,9 kbpd por encima del trimestre previo. Este salto llevó la producción total de petróleo de Pampa a 17,3 kbpd, un crecimiento del 220% interanual, con 20 pozos activos frente a solo 2 en 2024.
El avance incluyó la instalación de una Planta de Procesamiento Temporal y tres nuevos pads, lo que permitió manejar mayores volúmenes con costos operativos apenas superiores (US$6,4 por boe, +7%). El impacto fue inmediato en las finanzas: el EBITDA ajustado consolidado llegó a US$322 millones (+16%), impulsado por el segmento de Petróleo y Gas, que trepó 40% hasta US$171 millones. Las ventas totales sumaron US$591 millones (+9%), con hidrocarburos creciendo 35% hasta US$308 millones.
Aunque el precio del crudo cayó 15% interanual (US$61,1/bbl), el aumento de volúmenes compensó la baja y reforzó el perfil exportador: el 47% de las ventas de petróleo se destinó al exterior. Las inversiones totalizaron US$267 millones, 65% en Rincón de Aranda, lo que elevó la deuda neta a US$874 millones en septiembre, aunque luego bajó a US$790 millones (1,1x EBITDA).
Con el bloque en plena producción y nuevos pads en planificación, Pampa Energía apunta a sostener el ritmo de crecimiento y consolidarse entre los mayores productores privados de shale oil del país. El desafío: equilibrar inversiones, costos y deuda en un contexto de precios internacionales más bajos.