Cecilia Moreau advirtió sobre una vuelta a 2001

Así sucederá, dijo, si Bullrich, Rodríguez Larreta y Milei “se terminan poniendo de acuerdo y concentran una mayoría en el Congreso”.

La presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, advirtió este jueves que “necesitamos que la gente vaya a votar para que no nos despertemos el 11 de diciembre con una Argentina como la de 2001”, y agregó que en Unión por la Patria “tenemos una dirigencia lúcida, activa, potente”.

“La mejor forma de ponerle límite al pasado violento que nos destruyó económica y socialmente es yendo a votar el 13 de agosto”, insistió.

“Un país como en 2001 es lo que va a ocurrir si Patricia Bullrich, Larreta y Milei se terminan poniendo de acuerdo y concentran una mayoría en este Congreso”, enfatizó.

Asimismo, indicó que “en Sergio (Massa) vamos a tener un presidente que va a escuchar a todos, que va a dialogar con todos, pero que al momento de tomar decisiones las va a tomar con firmeza, defendiendo y sosteniendo los intereses del pueblo argentino”.

En declaraciones televisivas, la titular de la Cámara baja expresó también que “Sergio va a ser un presidente que seguirá trabajando como ahora las 24 horas, los 7 días de la semana; no llega a la tarde a la casa a ver Netflix y se desenchufa”, y añadió que “el próximo gobierno tiene que ser con todos los actores de nuestro espacio adentro, pero también con otros actores sociales y políticos que suman a la Argentina”.

Consultada sobre las manifestaciones contrarias a la vicepresidenta, en referencia a los cánticos de militantes bullrichistas contra ella, dijo que “hay que ponerle un límite a todo esto, porque ya hace un tiempo que en Argentina vivimos lo que significa toda esta gente en la calle, en las redes, generando odio, violencia y el exterminio, porque lo que plantean es el exterminio de Cristina y sin Cristina no hay democracia”.

En ese sentido, Moreau subrayó que “a 40 años de recuperar la democracia, el mensaje que están transmitiendo es realmente muy preocupante y no es un problema de campaña electoral, sino estructural que tiene Argentina, con esta gente instalando estas ideas de odio, de violencia y de aniquilamiento”.

“El 2001 fue un punto de inflexión para la historia democrática argentina que recordamos con mucho dolor por lo que pasó, con mucha preocupación; fue una tragedia para los argentinos y no hay que olvidarse de Patricia Bullrich, la Alianza, Sturzenegger, Rodríguez Larreta y todos aquellos que fueron parte de ese proceso”.

Además, señaló que “cuando pensamos en la Argentina reciente, tenemos que tener conciencia de otras dos cosas: por un lado, que el proceso de desendeudamiento en Argentina en el año 2004 tiene nombre y apellido, Néstor Kirchner, quien indudablemente empezó a transitar ese camino y, por otro lado, que la deuda más grande que emitió el FMI con Argentina se llama Mauricio Macri”.

Por último, Moreau dijo que “hay que asumir que más allá de la pandemia, del macrismo, de la guerra y de la sequía histórica que le tocó atravesar a Argentina, nuestro gobierno también cometió errores” y que por eso “hay que pedir disculpas, decir que nos hacemos cargo y que sabemos que falta mucho por hacer, pero que la mejor forma de seguir adelante es recomponiendo y apostando a fortalecer el sistema democrático y, en este caso, es con nuestro espacio político”.

El presidente dialogará este lunes con la oposición legislativa

El jefe de Estado y el presidente de la Cámara baja mantendrán una reunión por videoconferencia a partir de las 17. El último encuentro fue en abril.

Por José Angel Di Mauro

Viviendo tal vez el pico de la pandemia, según han confiado algunos de los más conspicuos voceros oficiales de esta crisis sanitaria, el Gobierno analiza ahora cómo encarar la instancia no menor de arrancar la recuperación cuando el Covid-19 pase a un segundo plano. Por eso la convocatoria hecha al Grupo de los 6 y a la CGT el 9 de Julio en Olivos.

Hubo ausencias, no porque piensen prescindir de ellos, sino porque la escenografía armada en Olivos no daba para reunir tanta gente. La Iglesia, los movimientos sociales, las CTA… ¿Y la oposición? A los ojos presidenciales, estaba representada en los gobernadores no peronistas que estuvieron presentes en esa reunión virtual, de manera remota, claro está. Y el propio Alberto Fernández se ocupó de remarcar su presencia, englobándolos en la mención de “mi amigo Horacio” Rodríguez Larreta, el mandatario opositor con quien mejor sintonía ha encontrado, producto de las obligaciones que impone la pandemia. Y cuya relación exhibe cada vez que con altísimos picos de raiting anuncia desde Olivos una nueva etapa de esta dilatada cuarentena.

Uno del Pro, Horacio Rodríguez Larreta. Muy cercano a Mauricio Macri, lo que le sirve a Alberto Fernández por partida doble: porque el éxito de la cuarentena en términos sanitarios es clave para esta administración que apostó al aislamiento como factor fundamental en esta coyuntura, y porque la incomodidad que genera esa relación en el interior de Juntos por el Cambio, y también -¿por qué no?- en sus votantes, le sirve a quien desvela lograr dividir la oposición. Dicho esto de manera no peyorativa: a todo gobierno eso le viene bien; sin ir más lejos el anterior apostó a eso durante sus cuatro años en el poder.

Otro de la UCR, Gerardo Morales. El gobernador opositor con el que más habla Fernández, después de su “amigo Horacio”. El jujeño sabe que está apuntado por el kirchnerismo por su guerra personal con Milagro Sala. El peronismo en general quisiera recuperar ese bastión en 2023… o antes. Además, sus estrecheces financieras sobredimensionan su dependencia del poder central. Por eso hace equilibrio, porque Morales tampoco quiere inmolarse de cara a 2023, cuando deba dejar el poder provincial. Y cuenta con activos que le interesan mucho a la Casa Rosada en tiempos de números ajustados en las dos cámaras. En Diputados el gobernador jujeño cuenta con dos legisladores que le responden, y otros tantos en el Senado, donde por ahora el oficialismo no tiene los dos tercios. Así y todo, por ahora Gerardo Morales no ha sido llevado al extremo de tener que operar sobre sus legisladores, algo a lo que buscará resistirse.

La hora del Congreso

En este marco es que hay que tener en cuenta que muchas de las medidas a implementar en el post pandemia necesitan de leyes. Por eso es que el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, estuvo presente el miércoles pasado en Olivos, cuando el presidente mantuvo contacto de manera virtual con todos los gobernadores. A ellos se dirigió el líder del Frente Renovador para pedirles el acompañamiento a través de sus legisladores para tres leyes: la ampliación de la moratoria; la negociación de la deuda bajo legislación local, y la ampliación del Presupuesto.

Ese último punto es todo un gesto hacia la oposición, pues el Gobierno podría disponerlo por decreto. Será para destinar más fondos al PAMI, IFE, ATP y la Tarjeta Alimentaria. En principio, la oposición aprobará sin reparos.

Pero no son esos los únicos temas que desvelan al oficialismo de cara al segundo semestre. Lo dijeron voceros gubernamentales sobre el final de la semana pasada, al dejar trascender las medidas que planean para tratar de reactivar la economía cuando se levante el aislamiento. Las mismas incluyen un nuevo blanqueo, elemento complementario de la moratoria ya anunciada y presentada a través de un proyecto de ley.

Para analizar las leyes por venir, el Gobierno convocó para este lunes a las 17 a los jefes parlamentarios de la oposición, otra de las patas que faltó en la foto del jueves pasado en Olivos.

Dicho blanqueo no tendrá reparos en el Parlamento: todo Gobierno impulsa el suyo y, en mayor o menor medida, cuenta con el apoyo de las oposiciones. Más allá de polémicas que puedan generarse por cuestiones puntuales: el blanqueo de Cambiemos, sin ir más lejos, marcó el quiebre definitivo de la relación entre Mauricio Macri y Sergio Massa, cuando este último se negó a incluir a los familiares de funcionarios.

Otro de los temas anunciados para el post pandemia es una reforma previsional, o mejor dicho la aprobación de una nueva fórmula de movilidad jubilatoria, luego de que a través de la ley de emergencia se suspendiera a fines del año pasado la aprobada en diciembre de 2017 en medio de serios incidentes en derredor del Congreso y en el interior incluso del mismo.

Viene trabajando sobre el tema una comisión bicameral mixta que debe proponer para antes de fin de año una nueva fórmula que reemplace a la anterior. La misma es presidida por el diputado oficialista entrerriano Marcelo Casaretto y ya realizó ocho reuniones de manera telemática. En Olivos quisieran apurar la aprobación de una fórmula definitiva y no tener que volver a suscribir por decreto nuevamente en septiembre el nuevo aumento para el sector previsional. Se verá si llegan.

Lo cierto es que para analizar las leyes por venir, el Gobierno convocó para este lunes a las 17 a los jefes parlamentarios de la oposición, otra de las patas que faltó en la foto del jueves pasado en Olivos. Ya había habido charlas para tal fin y como siempre el encargado de llevarlas adelante fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. El tigrense tuvo contactos el miércoles pasado con referentes de la oposición, para sondearlos sobre un encuentro este lunes. Estarán todos los jefes legislativos de la oposición… menos los de Juntos por el Cambio.

Según la información a la que accedió parlamentario.com, la reunión tendrá cinco ejes: habrá una evaluación de la cuarentena y la situación sanitaria; se tratará la ampliación presupuestaria para sostener las políticas de ingreso; el proyecto de moratoria para todos los sectores afectados; la deuda soberana bajo legislación local, con un mismo tratamiento que la ley New York; y el diálogo para el acuerdo de reconstrucción post pandemia.

La última reunión entre Alberto Fernández y la oposición fue el 17 de abril, primera etapa de esta dura cuarentena que ya pasó los cien días. En esa oportunidad estuvieron con el presidente Sergio Massa, sentado a su derecha; Máximo Kirchner, a la derecha del presidente de la Cámara baja; Fernando “Chino” Navarro, en su rol enlace legislativo, aunque ese cargo esté hoy muy desdibujado, y Martín Guzmán, a la izquierda del mandatario. Al ministro de Economía desde Juntos por el Cambio le advirtieron esa vez sobre la falta de una ley de Presupuesto, a lo que Guzmán contestó que aún no estaban dadas las condiciones para el envío de un proyecto, ante la enorme “volatilidad” en los mercados y la necesidad de cerrar antes el acuerdo con los bonistas por la deuda. El tema volverá a ser tratado cuando esta reunión se realice, pero ya con la evidente convicción de que no habrá Presupuesto 2020, y comenzarán a hablar en cambio del proyecto que el Ejecutivo deberá mandar al Congreso antes del 15 de septiembre.

En esa última reunión entre el presidente y los jefes opositores, Mario Negri le pidió al titular de la cartera económica que se presentara ante la Comisión Bicameral de Seguimiento y Control de la Deuda Externa. El ministro se mostró de acuerdo con asistir, pero nunca lo hizo. Por el contrario, esa comisión que preside el jefe del bloque Frente de Todos en el Senado, José Mayans, se reunió para decidir iniciar una investigación sobre la deuda externa tomada en tiempos de Macri.

Cristian Ritondo y Mario Negri pidieron también por la demorada creación del Consejo Económico y Social. Fernández les dijo que él tenía pensado enviar esa ley para discutir políticas de Estado, y que iba a evaluar el tema, pero el mismo sigue estando pendiente.

Ese encuentro estuvo circunscripto a los jefes legislativos de la Cámara baja. En el Senado manda Cristina Kirchner y la relación de fuerzas es muy distinta a la de Diputados. La titular de la Cámara alta solo recibió al jefe del interbloque Juntos por el Cambio cuando le presentó el protocolo elaborado por la presidencia del cuerpo para sesionar de manera virtual en el Senado, y no se atendió entonces el reclamo de Luis Naidenoff para que las sesiones fueran de manera mixta, como en Diputados.

María Eugenia Vidal tiene Covid-19

Se hizo un hisopado pues había estado en contacto con el diputado Alex Campbell. El viernes almorzó con Rodriguez Larreta, Monzó y Lousteau.

La exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal se convirtió este martes en la figura política de mayor envergadura contagiada de coronavirus en la Argentina. Se entiende que se contagió del diputado provincial Alex Campbell, quien el lunes confirmó que tiene Covid-19.

La dirigente de Juntos por el Cambio confirmó este martes por la noche haber contraído la enfermedad. Lo hizo a través de su cuenta de Twitter, donde escribió: “Quiero contarles que hace un par de horas me confirmaron el diagnóstico de Covid-19 positivo. Agradezco a todos los que me escriben con preocupación”.

La exmandataria provincial agregó: “Estoy bien, cumpliendo con el aislamiento y las indicaciones médicas correspondientes. Cuídense y cuiden a sus familias”.

Según pudo saberse, Vidal es asintomática y su estado es “estable”, y se encuentra en su domicilio.

La dirigente se hizo un hisopado luego de conocerse que un dirigente muy cercano a ella, el diputado provincial Alex Campbell -quien fue durante su gobierno su subsecretario de Gobierno y de Asuntos Municipales- había dado positivo en un testeo que se realizó luego de que se conociera el viernes que el intendente de Lomas de Zamora tiene Covid-19. Campbell había estado el jueves con dirigentes cercanos al jefe comunal, razón por la cual se practicó un hisopado.

Ahora se sabe que días pasados Vidal estuvo almorzando en la Jefatura de Gobierno porteña en Parque Patricios con Horacio Rodríguez Larreta, el senador nacional Martín Lousteau y el extitular de la Cámara baja Emilio Monzó.

Con el pico aun por delante, el encierro sigue acumulando días

Con la curva en dirección ascendente y una economía cada vez más golpeada, el gobierno volvió a privilegiar el primer dato al prolongar la cuarentena. El Presidente hace política en sus visitas al interior, y el kirchnerismo avanza con su agenda propia en el Congreso, donde JxC pudo dar una señal contundente.

Por José Angel Di Mauro

Atento a que no habría demasiado novedoso para anunciar y el efecto desencanto que vienen generando los fines de semana las sucesivas extensiones de la cuarentena obligatoria, el Presidente decidió adelantar esta vez la presentación quincenal en la que reitera que lo peor está por venir y que, a la espera del pico de contagios, el encierro debe seguir acumulando jornadas. Así, Alberto Fernández optó por hablar un jueves, y la sorpresa fue, en todo caso, que esta vez extendiera la cuarentena tres semanas más.

Tiene sentido. Está claro que no habrá mayores novedades en la próxima quincena, ¿entonces para qué reiterar ese acto en dos semanas? Tal vez haya un panorama más claro para fin de un mes en el que muchos especialistas anticiparon que podría darse el tan mentado pico de la pandemia. Aunque con la curva claramente en alza, lo más probable es que el encierro incluya también el mes de julio. Seguramente entero. En una cuarentena que ya cuando concluya este nuevo tramo superará el centenar de días; más que en el resto de los países.

El alivio vendrá en lo sucesivo con promesas de flexibilización. Tal vez anticipando fechas para el retorno del fútbol, o la apertura de peluquerías, por ejemplo. Si no hay anuncios concretos, mejor vender expectativa.

Lucía cansado el Presidente el jueves. No es para menos: siempre pensó que no le esperaba un camino sencillo, pero sus primeros seis meses han sido inusualmente azarosos, pandemia mediante. Con Horacio Rodríguez Larreta a su derecha, que lució didáctico, tratando de recomponer imagen ante su propio electorado luego de que la semana anterior lo aporrearan en las redes por estar tan alineado a la cuarentena estricta; y a su izquierda Axel Kicillof, que volvió a mostrarse enojado, empeñado en justificar la necesidad de mantener el encierro para evitar el desmadre que lo desvela.

Los tres guardando entre sí una distancia no exhibida en las anteriores presentaciones. Parece que el Presidente tomó conciencia de que además de ser, hay que parecer, y que no se puede exigir a los demás lo que personalmente se soslaya. Su paso por Formosa dio demasiado que hablar en materia de no apego a las normas de distanciamiento social, más allá de que algunas imágenes profusamente difundidas correspondieran a una visita anterior, y que la provincia siga manteniendo junto con Catamarca el privilegio de ser las únicas del país libres de coronavirus. Habrá que ver cuánto testean.

Sergio Ziliotto desbarrancó en la semana al sugerir que “a la Argentina que trabaja le sobran muchos porteños”.

Alberto Fernández viene dispensando especial atención a esas visitas provinciales. Le sirven para verificar en el territorio su impensado despegue en la consideración pública que el manejo de la pandemia le generó; y para acentuar la cercanía con los gobernadores, que siempre quiso cultivar, como una suerte de contrapoder para equilibrar fuerzas en su propio gobierno, donde es tan potente la figura de su vice.

Experto en el arte del equilibrio, Alberto lo practica en cada visita que realiza al interior: siempre son dos provincias, con gobernadores de distinta procedencia. Cuando visitó en Tucumán a Juan Manzur, quizá su gobernador más cercano, compensó con el santiagueño Gerardo Zamora, bien próximo a Cristina Kirchner; anduvo a las palmadas con el inoxidable Gildo Insfrán y luego se corrió hasta Misiones, donde gobierna Oscar Herrera Ahuad, de otro partido provincial. Y al día siguiente de anunciar la nueva extensión de la cuarentena se fue a La Pampa y Neuquén: un gobernador peronista y otro provincial.

En La Pampa, saludando al habitualmente moderado Sergio Ziliotto. (Foto Presidencia de la Nación)

En La Pampa puso en duda a la represa Portezuelo del Viento, desvelo de los mendocinos, donde gobierna la oposición. Pero una marcha atrás de “la obra del siglo” será un duro golpe para el peronismo local. ¿Qué pensará Anabel Fernández Sagasti?

A propósito de La Pampa, su gobernador Sergio Ziliotto desbarrancó en la semana al sugerir que “a la Argentina que trabaja le sobran muchos porteños”. Está bien que se refería a los que protestaron contra la cuarentena – aunque muchos de ellos eran en realidad de Tigre, provincia de Buenos Aires-, pero llamó la atención que desde la oposición apenas algunas voces aisladas salieran a contestarle. Está claro que si hubiera sido al revés, cuanto menos hubieran puesto en aprietos al INADI para que se pronunciara. Y máxime cuando la Ciudad de Buenos Aires es uno de los cuatro distritos que gobierna Juntos por el Cambio, y el único donde manda el PRO,  ninguno de cuyos miembros alzó la voz para responderle al gobernador  pampeano. ¿Será que Rodríguez Larreta también ha optado por practicar equilibrismo en esta coyuntura?

Cierto es también que esta última semana la oposición dio un golpe en el tablero que si bien pudo pasar desapercibido para el gran público, generó inusual impacto en el oficialismo. Fue en el Senado, la Cámara donde JxC está en mayor desventaja ante el Frente de Todos, pero se dio el lujo el jueves de dar una módica demostración de fuerza, de alcance moderado pero de proyección importante.

sesion virtual senado 4 de junio
Los senadores de Juntos por el Cambio dieron quórum y luego de votar se retiraron. (Foto: Comunicación del Senado)

Fue el corolario de una sucesión de acciones del kirchnerismo destinadas a esmerilar a la gestión anterior, como la decisión de avanzar en la investigación de la deuda contraída durante el macrismo, agitar los manejos judiciales y de inteligencia registrados por la anterior administración y echar mano a un par de DNU firmados por Mauricio Macri para derogarlos. Precisamente esto último fue lo que generó la reacción de  la que hablamos. Estaba claro desde la semana anterior que el oficialismo iba a votar en contra de los decretos que trasladaron las escuchas telefónicas desde la Procuración General de la Nación -entonces en manos de Alejandra Gils Carbó- a la Corte Suprema y en Juntos por el Cambio no tendrían manera de impedir esa derrota. Por eso fue que desde la principal oposición reclamaron airadamente contra esa decisión y las otras que se vienen acumulando los últimos días, recordando que se había acordado oportunamente con el oficialismo que mientras el Congreso operara de manera remota, solo se tratarían temas relacionados con la pandemia.

En efecto, ese acuerdo quedó escrito en el decreto 0008/20 de  la presidencia de la Cámara alta, del 4 de mayo, donde se estableció la forma como el Senado funcionaría durante los 60 días venideros. Allí se transcribía la postura de Juntos por el Cambio, que consideraba “importante acotar la agenda parlamentaria para esta modalidad de funcionamiento, limitándola exclusivamente a iniciativas legislativas vinculadas a la emergencia y por un plazo máximo de 60 días, que podrá ser prorrogado de continuar las actuales circunstancias sanitarias, previo acuerdo político de los bloques parlamentarios”. Mientras que el Frente de Todos coincidía en “acotar la agenda parlamentaria para esta modalidad de funcionamiento a iniciativas legislativas vinculadas a la emergencia dentro del período que las circunstancias sanitarias así lo exijan”.

Así las cosas, la presidencia de la Cámara estableció entonces en el artículo 2° de ese decreto que “las sesiones virtuales o remotas tratarán sobre medidas específicas en el marco de la emergencia sanitaria declarada a raíz del Covid-19, sobre aquellas leyes que requiera el Poder Ejecutivo Nacional y aquellas iniciativas que a criterio del H. Congreso de la Nación sean necesarias para combatir el Covid-19, sus consecuencias y las que deriven de las medidas para prevenir la pandemia o sus efectos”. Nada indica que las escuchas telefónicas tengan alguna relación con el coronavirus…

El artículo 2° del decreto firmado por Cristina Kirchner expresa que “las sesiones virtuales o remotas tratarán sobre medidas específicas en el marco de la emergencia sanitaria declarada a raíz del Covid-19”.

Para expresar su rechazo a la decisión del oficialismo, la oposición decidió no habilitar el tratamiento de dos proyectos que había avalado en comisión, sobre alquileres y educación a distancia. Como los dos habían obtenido dictamen dos días antes, se necesitaba el aval de los dos tercios de los presentes para habilitar su tratamiento, y Juntos por el Cambio resolvió votar en contra. El tema es que el interbloque que conduce Luis Naidenoff tiene 25 miembros y necesitaba 29 votos, que los obtuvo del salteño Juan Carlos Romero, el santafesino Carlos Reuteman y -sorpresa- la neuquina Lucila Crexell y la riojana Clara Vega. En rigor, los cuatro están en sus bancas por haber integrado listas de Cambiemos (el Lole) y Juntos por el Cambio, pero Crexell y Vega se enemistaron con los radicales que trataron de bloquear la llegada de ambas a la Cámara.

El dato es que este simple resultado le dejó claro al gobierno que la oposición está en condiciones de bloquear la designación de Daniel Rafecas como procurador. Y así lo reconoció Anabel Fernández Sagasti al día siguiente: “No vemos que en este contexto, o por lo menos en lo inmediato, podamos avanzar con esto”.