La diputada provincial de la Coalición Cívica analizó el discurso del gobernador Kicillof en la apertura de sesiones y alertó sobre la desocupación. Llamó a fomentar un entorno donde el sector privado pueda desarrollarse con reglas claras e incentivos adecuados.
El discurso de apertura de sesiones del gobernador Axel Kicillof dejó en claro que la provincia de Buenos Aires sigue apostando a un modelo en el que la intervención estatal es el eje central del desarrollo. Sin embargo, una gestión obsesionada con la presencia del Estado no garantiza, por sí sola, crecimiento ni empleo genuino.
Un ejemplo de esta desconexión entre el relato y la realidad son los 39.300 cursos de formación laboral dictados y las 50.000 entrevistas de negocios con inversores y emprendedores que mencionó el gobernador. Sobre el papel, estas cifras parecen impresionantes, pero la verdadera medida del éxito de una política no es cuántas actividades se organizan, sino qué impacto tienen. Y en este punto, los números son alarmantes: ocho de cada diez nuevos desocupados en Argentina son bonaerenses. Es decir, la formación y la promoción de encuentros no están generando empleo efectivo ni consolidando nuevas unidades productivas.
El problema de fondo radica en la falta de un plan estratégico que articule la oferta de capacitación con la demanda real del mercado laboral. No se trata solo de formar trabajadores, sino de generar las condiciones necesarias para que esos trabajadores encuentren empleo genuino.
En otro tramo de su discurso, el gobernador resaltó la importancia de los créditos y bonificaciones de tasas otorgadas por el Estado provincial, así como el desempeño de FOGABA para garantizar acceso al financiamiento. Si bien estas herramientas son fundamentales y se deben reconocer, es un error creer que la oferta pública, por sí sola, es suficiente para transformar la matriz productiva de la provincia. "Si no lo hace el Estado, no lo hace nadie", afirmó Kicillof. Pero esta visión es reduccionista y demuestra una falta de comprensión sobre las necesidades reales de la industria. El desarrollo sostenible no se logra únicamente con financiamiento estatal, sino con un ecosistema de innovación y crecimiento que involucre al sector privado y a las instituciones del tercer sector.
Es aquí donde radica la mayor falencia del enfoque oficialista. Si bien el gobernador insistió en que "el Estado no está contra el privado, sino que contribuye", la realidad es que la provincia de Buenos Aires sigue dependiendo de las arcas públicas y de un modelo de asistencia estatal que no es sostenible en el tiempo. Para lograr un crecimiento real, necesitamos fomentar un entorno donde el sector privado pueda desarrollarse con reglas claras, incentivos adecuados y una articulación inteligente con universidades, cámaras empresarias y ONGs.
Un buen ejemplo de este desafío es el desarrollo de parques industriales en la provincia. Kicillof mencionó las obras realizadas en estos espacios, pero sin una estrategia de emplazamiento inteligente. Se debe considerar no solo la radicación de pymes sino también la generación de condiciones para su crecimiento, innovación y transformación productiva. Por consiguiente, estas inversiones no tendrán el impacto esperado. La clave no es solo construir infraestructura, sino pensar en el largo plazo: en cómo estas empresas pueden evolucionar, acceder a nuevos mercados y generar empleo de calidad.
En este sentido, hemos trabajado en un proyecto de ley para la creación de Centros de Innovación y Desarrollo Empresarial que puede aplicarse a los parques industriales de la provincia de Buenos Aires. Esta iniciativa busca generar nodos de conocimiento, formación y asistencia técnica que permitan articular a las pymes con universidades, centros de investigación y organismos de financiamiento. La innovación y la capacitación deben estar alineadas con las necesidades productivas reales del territorio, y no ser simples números de gestión sin impacto concreto. En ese marco, presentamos también un proyecto de capacitación que se alinea con esta estrategia y que apunta a crear una agencia para la Formación para el Desarrollo Productivo con la finalidad de impulsar las prácticas formativas que estén orientadas a requerimientos técnico-profesionales regionales y/o locales del sector productivo dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires, es decir, a necesidades que el privado requiere y que tiene demanda específica.
El desarrollo productivo bonaerense no puede quedar atrapado en la dicotomía Estado versus privado que plantea tanto el gobernador como el gobierno nacional en el otro extremo. Necesitamos avanzar hacia una visión integral, donde el Estado deje de ser el único actor y se convierta en un facilitador de un ecosistema en el que el sector privado pueda crecer, las universidades y cámaras empresarias puedan aportar su valor y los trabajadores encuentren oportunidades de empleo genuino. Solo así podremos construir una provincia con empleo, desarrollo e innovación.