Quirno negó condicionalidades en el respaldo de EE.UU. y defendió el manejo fiscal

El canciller aseguró ante diputados que el apoyo estadounidense a la gestión de Milei no está atado a exigencias específicas, sino a la continuidad del orden fiscal. También explicó el funcionamiento del swap con el Tesoro norteamericano.

Durante la presentación de Pablo Quirno en la Comisión de Presupuesto y Hacienda hubo varias preguntas referidas al apoyo de Estados Unidos a la administración mileísta, “en momentos como los que fueron estos 3, 4 meses de alta incertidumbre política”, tales las palabras del funcionario, que aclaró que “no hay ninguna condicionalidad con respecto a este apoyo y hay un montón de cuestiones donde se asumen cuestiones, verosimilitudes bastante tiradas de los pelos, porque es inédito para Argentina estar en una situación donde la única condición expresa que ha hecho Estados Unidos es: si la Argentina continúa en este camino de ordenar sus cuentas públicas, si se encuentra con alguna facilidad, puede contar con Estados Unidos para apoyarlos”.

“Y eso fue lo que terminó efectivizándose a través de la serie de declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent y el presidente Donald Trump”, remarcó Quirno.

Con respecto al swap, señaló que “es una cuestión bastante técnica: el acuerdo es entre el Tesoro norteamericano y el Banco Central; está claro que cuando uno está en este tipo de tratativas, todo se hace a derecho, nadie está haciendo nada que no sea dentro de las atribuciones que tenga el Tesoro americano o el Tesoro argentino, o el Banco Central. Todos los pasos necesarios son para cumplir con las leyes actuales”.

El tipo de cambio

Ante consultas de los diputados Itai Hagman, Julia Strada y Christian Castillo referidas a las proyecciones del tipo de cambio, Quirno pidió entender que en el transcurso de la elaboración del Presupuesto anual “se utilizan supuestos que se van refinando a medida que llega el momento de su presentación”.

“Lo novedoso es que, a contrario sensum de lo que ocurrió en el pasado, que usaban diferentes parámetros para que la nominalidad el gasto suba y pudieran repartir más plata, nosotros hemos incorporado que si las presunciones son equivocadas, eso redundará en un exceso del superávit primario, o una reducción”, aclaró. Eso significará, agregó, “ajustar las cuentas fiscales de manera que se puedan reducir impuestos”.

Piden que el BCRA explique el acuerdo por el swap con el Tesoro de Estados Unidos

Un grupo de diputados opositores encabezado por Julia Strada presentó un pedido de informes al Banco Central sobre el convenio de estabilización cambiaria firmado con el Departamento del Tesoro norteamericano por 20 mil millones de dólares. Advierten que la operación compromete la autonomía del organismo y debió pasar por el Congreso.

Un bloque de diputados del peronismo encabezado por Julia Strada presentó un proyecto de resolución para requerir al Banco Central de la República Argentina (BCRA) que informe al Congreso los detalles del acuerdo de estabilización cambiaria firmado con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

El texto, acompañado por Paula Penacca, Germán Martínez, Sergio Palazzo, Agustina Propato, Daniel Gollán, Julio Pereyra, Victoria Tolosa Paz, Pablo Yedlin, Cecilia Moreau, Itaí Hagman y otros legisladores de Unión por la Patria, plantea diez puntos de consulta sobre el convenio, anunciado el 20 de octubre por el BCRA y valuado en USD 20.000 millones.

El pedido apunta a conocer qué funcionarios intervinieron en la negociación, si actuaron por indicación del Poder Ejecutivo o del Ministerio de Economía, y por qué el Congreso no fue consultado antes de la firma. También interroga por las condiciones financieras del swap, la tasa de interés, los plazos de activación y la jurisdicción ante eventuales controversias.

Los diputados cuestionan además por qué el acuerdo no fue realizado con la Reserva Federal de los Estados Unidos, y si su firma implica cancelar el swap vigente con el Banco Central de China.

En los fundamentos, Strada y sus pares advierten que el convenio “supone una indebida injerencia en asuntos soberanos argentinos” y que “debería haber sido tratado y aprobado por el Congreso, conforme a los incisos 1, 2, 4, 7 y 8 del artículo 75 de la Constitución Nacional”.

El texto cita declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien en septiembre había anunciado un programa financiero integral para la Argentina, que incluiría “compra de bonos, un crédito stand-by, un swap y la redefinición de políticas tributarias”.

Los legisladores sostienen que ese conjunto de medidas “afecta la independencia del Banco Central” y que su Carta Orgánica impide asumir obligaciones o condicionamientos sin autorización del Parlamento.

El proyecto también hace referencia a recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien reconoció que el swap podría utilizarse para garantizar pagos de bonos en enero y julio, lo que para los autores del pedido “confirma que el acuerdo ya tiene prevista una posible activación”.

Por eso, el bloque opositor reclama que el BCRA detalle si se prevé utilizar parte del swap, cuándo y bajo qué condiciones financieras, y precise el destino que se le dará a los fondos.

La iniciativa concluye señalando que el Congreso debe “reafirmar sus atribuciones constitucionales” y exigir que el Banco Central informe de manera completa sobre el acuerdo suscripto con el Tesoro de los Estados Unidos.

El tironeo con los mercados y en quiénes se interesa el círculo rojo

Con la palabra presidencial y del equipo económico devaluada, la batalla diaria en los mercados hoy la comanda el secretario del Tesoro norteamericano. El gobierno analiza las maneras como presentará el resultado del domingo. Los sondeos de los empresarios en IDEA.

Por José Angel Di Mauro

El presidente Donald Trump acababa de regresar a su país procedente de Egipto, donde el lunes presidió junto a su par de ese país, Abdel Fattah El-Sisi, una cumbre de paz en la ciudad de Sharm el Sheij, junto a los líderes de una veintena de países que asistieron a la firma del acuerdo de alto el fuego en Gaza. En Estados Unidos lo esperaba su ferviente admirador y colega, Javier Milei, para prolongar ese martes el buen momento que le había brindado la decisión del Tesoro de Estados Unidos de respaldar a la Argentina en materia económica, cuestión de blindarla ante cualquier adversidad o especulación financiera.

El presidente argentino estaba ansioso -y así se lo vio en las imágenes de su encuentro con Trump-, deseoso de concretar finalmente su tan ansiada reunión en el Salón Oval. Sin embargo, la reunión privada prevista en ese espacio fue cancelada a último momento y los presidentes pasaron directamente a un almuerzo de trabajo en la Cabinet Room, junto a sus equipos.

La foto en el Salón Oval es un símbolo de cercanía y respaldo político. No haberla tenido no representa para nuestro país un destrato; es tan solo un detalle, pero era un gesto que buscaba mostrar el gobierno como un logro diplomático clave a pocos días del 26 de octubre.

Trump estaba agotado después de su histórico viaje a la cumbre de paz, mas no suspendió el compromiso con su amigo argentino, como sí hicieron Karina Milei y Luis Caputo con la interpelación prevista para el miércoles pasado en Diputados, argumentando el viaje como excusa. Pero el cansancio de Trump no impidió que diera la extensa conferencia de prensa en la que, a consulta de una periodista argentina, dijo aquella frase de que “si no ganan, no seremos generosos ni estaremos cerca mucho tiempo”.

La delegación argentina tomó de inmediato conciencia del impacto que semejante expresión generaría en nuestro país. Se vio al rato nomás en los mercados, donde los bonos argentinos registraron una baja inmediata. Fue un obvio reflejo de la sensibilidad del mercado frente a señales de condicionalidad en el respaldo estadounidense.

Después vendría la aclaración del propio Trump, que fue más bien ratificación, aunque a esa altura cada uno la interpretó como consideró debía hacerlo. Sobre todo los mercados, que desde entonces no aflojan en la puja con Scott Besson: la plaza está dispuesta a comprar todos los dólares que ofrezca porque los considera baratos.

El empoderado Donald Trump estará dando vigorosas muestras de poder, poniendo fin -al menos momentáneamente- a la devastadora guerra de Israel con Hamas, y hasta animándose a hacer lo propio en Ucrania… pero el mercado cambiario argentino es una suerte de Vietnam para los yanquis.

Amén de esas vicisitudes, habrá que saber interpretar las cosas: el presidente norteamericano le contestó a la corresponsal de TN, pero le hablaba a su país, donde se alzan cuestionamientos -que la oposición demócrata resalta con toda lógica política- hacia la ayuda prometida por Estados Unidos al gobierno de Javier Milei. Porque en definitiva quedó claro que así será, lo cual implica de todas formas que la asistencia trascenderá el umbral del 26 de octubre: el Tío Sam no le soltará la mano a Milei, pase lo que pase el próximo domingo, consciente de que su gestión se extiende dos años más.

Pero exigirá, eso sí, receptividad respecto de sus “exigencias”.

Estados Unidos sabe que el margen de tiempo es mayor al que tuvo en su momento Mauricio Macri cuando la ayuda del FMI en 2018. Se jugaba un pleno en las elecciones venideras, que terminó perdiendo y volvió el kirchnerismo. En este caso el enorme apoyo llega con tiempo suficiente pues no es la última bala que le queda a Trump, ni mucho menos a Milei, más allá de que el presidente que emerja de las próximas elecciones no será el mismo que llegó con un 56% detrás. Habrá una suerte de reseteo ante los ojos de la oposición, que comenzará a actuar en consecuencia del porcentaje que lo avale esta vez. Que siempre será muy inferior al del balotaje de 2023.

El gobierno norteamericano, ejerciendo una injerencia que incomoda a propios y extraños, mantuvo recientemente una reunión con referentes clave de la oposición. Fue a través de Barry Bennett, un lobista y estratega político cercano a Trump, que se reunió en un departamento del barrio porteño de Retiro con los jefes de bloques Cristian Ritondo, Rodrigo de Loredo y Miguel Ángel Pichetto. La reunión fue a instancias de Santiago Caputo, deseoso de que Bennett les transmitiera el respaldo de sectores republicanos al gobierno de Milei (y al propio asesor todoterreno). Hablaron de la necesidad de construir gobernabilidad en el Congreso, y de las inversiones que llegarán desde el norte en recursos naturales. Se habló también de la viabilidad de avanzar con reformas clave: la laboral y la tributaria.

De eso habló también el presidente Milei estos últimos días en cuanto reportaje y discurso dio. Consciente de que en esta elección se define el nuevo Congreso, destacó los elementos que necesita que salgan del Poder Legislativo, pues él no puede implementarlos por la vía del decreto, como en realidad quisiera. No cita la reforma previsional, que deja para un eventual segundo mandato, habida cuenta del altísimo costo que tuvo para el gobierno de Macri -espejo en el que siempre busca mirarse, para no repetir errores- en la segunda parte de su gestión, a pesar de la rotunda victoria conseguida por Cambiemos en las elecciones intermedias.

A propósito de las elecciones, el gobierno libertario tratará de explicar los resultados de la mejor manera que encuentre. Tiene con qué, pues a diferencia de una elección presidencial, aquí juegan otros factores. Al final del día, lo que debiera valer es la cantidad de bancas que vaya a conseguir, y nadie duda de que La Libertad Avanza será el que más se lleve el domingo. Para la Cámara baja, serán casi 60, en el mejor de los casos, con un piso de 41, según datos del sitio especializado parlamentario.com. Y en la Cámara alta, puede llegar a triplicar el número (bajísimo) de senadores que actualmente tiene. No hace falta que mienta Milei: serán números contundentes, aunque como contrapartida puedan considerarse insuficientes. Ambas cosas serán ciertas.

La otra manera de analizar el resultado electoral pasará por la cantidad total de votos y el porcentaje. Y como La Libertad Avanza es el único que presenta listas en todos los distritos, el gobierno venderá la elección como un gran resultado, comparándolo con Fuerza Patria, que no se presenta en todas las provincias con ese nombre y va divido en muchas. Atendiendo eso, el peronismo piensa contraponer los números con datos propios donde sume todo lo que considere propio, cuestión de prevalecer en el relato.

Otro modo de presentar el resultado de una elección intermedia es resaltar el resultado en el distrito más representativo, que siempre es Buenos Aires. Por algo se lo denomina desde 2005 “la madre de todas las batallas”; pero lo cierto es que ese misterio ya fue spoileado el 7 de septiembre, con la contundente derrota que tuvo allí el oficialismo nacional. Así las cosas, LLA busca reducir todo lo que pueda la diferencia de casi 14 puntos de la elección provincial de septiembre y descuenta que así será: porque el sistema de votación es distinto; porque los intendentes peronistas ya jugaron el partido que les importaba y ahora no necesitan mover el aparato; porque los extranjeros ya no votan (y son un millón); y sobre todo porque juega “el riesgo kuka”, que es despertar el temor antikirchnerista que puede llevar a votar a quienes de otro modo no lo harían esta vez, o irían a otras fuerzas, desencantados con Milei. El domingo se verá si estos vaticinios prevalecen.

Todos estarán atentos al día después, aunque hay quienes van más allá y piensan en la elección posterior. Se vio esta semana en IDEA, que entre el miércoles y el viernes realizó su tradicional coloquio en Mar del Plata. El Presidente no asistió, pero como para que no quedara como un desaire que lo acercara a los K, mandó en representación suya al vocero presidencial. Luis Caputo expuso por zoom. También lo hicieron los gobernadores; los aliados al gobierno para esta elección, y los que han conformado Provincias Unidas, un espacio que pretende ocupar ahora el papel de tercera fuerza y desde allí proyectarse hacia 2027.

Se verá si logran reunir este domingo un porcentaje significativo (10 puntos serían suficientes, menos será un fracaso), pero amén de la adhesión que consigan, estos mandatarios han podido concitar la atención del círculo rojo. Que ya los considera una alternativa de poder, para cubrir el espacio que consideraban vacante hasta ahora: entre los libertarios y el kirchnerismo. Ven con agrado la aparición de lo que consideran “una alternativa racional” que pueda tallar en 2027 ante un desgaste de Javier Milei. Sobre eso preguntaron los empresarios en Mar del Plata. Y por eso insistieron en la necesidad de avanzar ahora con las reformas laboral e impositiva, habida cuenta de que ven en el gobierno actual la decisión de ir por ellas en esta segunda mitad de mandato. Y dejar así el camino allanado para una próxima administración que, si no es la actual, no desande lo conseguido en estos años.

Debatieron en Diputados sobre el acuerdo con EE.UU. y UP lo calificó de “intervención sin precedentes”

En un plenario de comisiones, diputados de Unión por la Patria defendieron el proyecto de Máximo Kirchner y cuestionaron duramente el entendimiento alcanzado con Estados Unidos, al que atribuyen intencionalidades políticas y una cesión de soberanía económica. Se firmaron tres dictámenes, y se anticipó que si el Gobierno no somete el acuerdo al Congreso, lo considerarán nulo.

Un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales, de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda se reunió este miércoles por la mañana para debatir cuestiones relacionadas con el acuerdo con los Estados Unidos conocido los últimos días.

Así lo hizo a partir de lo establecido una semana atrás en el marco del emplazamiento votado con 129 votos a favor, 66 en contra y 4 abstenciones. Durante el plenario, dado por finalizado a las 12 para atender la convocatoria a sesionar para interpelar a funcionarios, se firmaron tres dictámenes. El de mayoría tuvo 50 firmas; el de rechazo 19 y uno de minoría tuvo 2.

La reunión arrancó a las 10.30 en minoría, con la intervención ya no del autor del proyecto, Máximo Kirchner -quien no estaba presente en la sala-, sino del diputado Itai Hagman, quien previsiblemente se refirió al acuerdo alcanzado con Estados Unidos las últimas semanas, de las que “nos enteramos a través de  un tuit de Scott Bessent”, planteó, remarcando que el mismo se da “atendiendo la extrema fragilidad financiera que estaba atravesando nuestro país, luego de varios días en los que el Banco Central tuvo que vender más de mil millones de dólares”.

“Desde ese día, casi todas las novedades económicas nos las fuimos enterando a través del secretario del Tesoro de Estados Unidos -continuó-. Todo nos lo vamos enterando con lo que van anunciando en Estados Unidos. Hace un par de semanas estamos con una delegación absoluta de la gestión de la política económica de funcionarios de una potencia extranjera. La palabra del ministro de Economía y del presidente de la Nación se encuentran totalmente devaluadas”. Así las cosas, sostuvo que lo que sucedió este martes durante la reunión bilateral del presidente Javier Milei y Donald Trump “se inscribe dentro de este contexto”.

Hagman habló de “una intervención de la secretaría del Tesoro de Estados Unidos sin precedentes, como intervenir en el mercado cambiario argentino. Un anuncio de rescate total que ha sido además absolutamente desembozado en cuanto a sus intencionalidades políticas, al plantear abiertamente que el objetivo principal tenía que ver con la reelección de Milei”.

Para Hagman, “esto supera cualquier precedente en materia de lo que es una delegación de la definición de la política económica en manos de funcionarios de otro país”.

“Presentamos este proyecto para reafirmar que es potestad de este Congreso, en función del artículo 75 de la Constitución, que todos los arreglos de la deuda de la Nación, cualquier empréstito e incluso la aceptación de los convenios bilaterales con otros países pasen por acá”, señaló Hagman, recordando que el Gobierno actual “ya ha sentado precedentes de vulnerar las atribuciones de este Congreso”, en referencia al acuerdo con el FMI, que solo pasó por una de las dos cámaras vía DNU.

El diputado de Unión por la Patria advirtió que esta “una economía que necesita que cada seis meses alguien ponga 20 mil millones de dólares no es una economía estable”, y recordó cuando el Gobierno insistía que tenía todo bajo control, pero “terminaron a un mes de las elecciones pidiendo un salvataje sin precedentes al Gobierno de Estados Unidos”.

En otro pasaje volvió a referirse a lo sucedido este martes en Washington, asegurando que “va a quedar en la historia ver al presidente de la Argentina humillado… Ni siquiera (Trump) pidió que le tradujeran lo que dijo Milei en esa audiencia; es muy triste ver a  un presidente electo de la Argentina dejarse humillar así frente al presidente de Estados  Unidos”.

“Peor es que ha sido absolutamente inútil”, alertó, al considerar que el acuerdo con EE.UU. “no resuelve el problema que tiene la Argentina, incluso lo profundiza. Hoy la estabilidad económica de la Argentina depende de una palabra que coloque el presidente de los Estados Unidos en una conferencia de prensa o en un tuit”. Y agregó que “ayer quedó muy claro que el apoyo de este rescate depende del resultado del 26 de octubre”.

En referencia al proyecto debatido, Itai Hagman dijo que el mismo pretende “que este Congreso cumpla sus funciones”, y le dijo al presidente del plenario que “usted tiene una oportunidad de traer esta discusión acá; lo decimos muy claramente en este proyecto: Reafirmamos las atribuciones de este Congreso”.

Ratificó en ese sentido que si el Gobierno avanza con este acuerdo con Estados Unidos, lo considerarán “nulo”. “Y si este gobierno no está dispuesto a traer esta discusión acá, el pueblo argentino nos va a acompañar con este mensaje el 26 de octubre, que ya no es simplemente una elección legislativa; se ha convertido no en un plebiscito para el Gobierno, sino de un plebiscito de si queremos que la Argentina siga teniendo soberanía sobre nuestra política económica, o si queremos que esté tutelada por el secretario del Tesoro de Estados Unidos”.

“Si no aceptan, convocamos al pueblo argentino a hacerles ver al Gobierno nacional y el de Estados Unidos que no aceptan eso. No cometan el error de volver a sacrificar el futuro de los argentinos con una negociación de corto plazo”, cerró el legislador de UP.

A su turno, el diputado Christian Castillo habló del dictamen de minoría de la izquierda que llama a “dar un mensaje muy contundente del Congreso: que desconocemos la deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta. El desconocimiento soberano de esa deuda, y que nos vamos del Fondo Monetario Internacional. Se acabó ser parte de un organismo de sometimiento, eso es el FMI”.

Desde La Libertad Avanza, Cecilia Ibáñez calificó la presentación como un “acto de campaña” de la oposición y sostuvo que el Gobierno no está haciendo “nada a escondidas” y concluyó su intervención con un “nos vemos en las urnas”.

La diputada del Pro Germana Figueroa Casas aseguró a su vez que no se había violado ninguna norma. Citó el artículo 60 de la Ley de Administración Financiera, que establece que cuando se trata de endeudamiento con organismos internacionales, por lo cual no eran necesario llevar al Congreso esas discusiones, hasta que llegó la Ley Guzmán, “que bastantes complicaciones nos ha traído”, comentó, razón por la cual cuando hubo acuerdo con el FMI, recordó, “tuvo que pasar por acá”. Antes, “el artículo 60 de la Ley de Administración Financiera cubría permanentemente el tema y se actuó con legalidad”.

En la actualidad, planteó, hay una ley que podría plantearse que establece que “si el Gobierno hipotéticamente realizara una operación, que no se ha realizado, no hay nada que realizar, son solo declaraciones preventivas por si acaso sucede algo. Si hiciera esto, hay una nulidad, pero tampoco somos nosotros los que tenemos que determinarlo, sino la justicia. Algunos en el Congreso están tratando de utilizar un instrumento declarativo para insinuar que el Gobierno va a violar la ley”. Así las cosas, para Figueroa Casas “emitir esto sería un pronunciamiento de base ficticia, porque el Poder Ejecutivo tiene el manejo de las relaciones exteriores y se estaría tratando de impedir esa potestad”.

“¿Qué no vamos a reconocer, si todavía no sabemos a qué se refiere este acuerdo? El Congreso ya tiene estas herramientas constitucionales necesarias. Este proyecto no cumple nada normativo y aprobarlo sería debilitar al Gobierno y generar confusión”, concluyó.

El titular de la bancada UP, Germán Martínez, se refirió a las interpelaciones previstas para este miércoles y las notas que enviaron los funcionarios excusándose, ante lo cual contó que estaban circulando una nota para decirle al presidente de la Cámara que ya que los tres en teoría no se habían negado a concurrir, que pusieran fecha y hora para una nueva cita.

“La Constitución Nacional se tiene que reafirmar todos los días –dijo-. ¿Alguien puede estar en contra de que reafirmemos las atribuciones que tiene el Congreso en materia de deuda? ¿Alguien puede estar en contra de que toda la información que haya la envíen al Congreso? ¿Alguien puede estar en contra de que si esto no pasa por el Congreso no tenga la validez necesaria y sea declarado nulo lo que se arregle?”.

Leyó a continuación declaraciones de Elisa Carrió, diciendo que “el acuerdo con Trump es un negocio y una intervención geoestratégica”, y de Margarita Stolbizer diciendo que “si el préstamo se lo da Trump a Milei, que lo devuelva Milei”.

“Tenemos que tener en claro qué estamos discutiendo: si se cumple la Constitución, la Ley de Administración Financiera y la de Sostenibilidad de la Deuda”, remarcó Martínez, que remarcó que “los temas de deuda los tenemos que tomar con una seriedad tal que no podemos permitirnos fisuras, porque nadie es oficialismo eternamente”.

A continuación, el diputado libertario Gerardo Huesen cargó contra el kirchnerismo, al que atribuyó el gasto público, el déficit fiscal, una inflación de 235% y el deterioro del salario y las jubilaciones. “La verdad que fingen demencia y nuestro Gobierno sí tienen plan, se dejó de emitir, ustedes destrozaron el Estado, por eso este 26 de octubre es: o la libertad avanza, o la Argentina retrocede”, cerró en tono de campaña.

Desde el Pro, la diputada Daiana Fernández Molero aclaró que “acá no hay ni un empréstito, ni un salvataje: es meramente una ficción que monta el kirchnerismo en su capítulo mil, par aponer palos en la rueda”. Sostuvo que si hubiera un crédito o un empréstito, debería pasar por el Congreso; en el caso de un swap, es algo del Banco Central, que es autárquico y entonces no pasa. Lo que hay en cambio son “puras especulaciones, un acto de campaña que hacen acá y es solamente un intento de sabotear cualquier intento de car confianza a la Argentina”.

La diputada concluyó atribuyéndole al kirchnerismo “un complejo de inferioridad” que deben tratar en terapia. “Argentina tiene potencial, solo necesita que ustedes no manifiesten que se van a oponer a todo y van a seguir con el terraplanismo económico que nos ha llevado al fracaso absoluto”.

A su vez, la diputada kirchnerista Julia Strada consideró que el swap de 20 mil millones es en realidad “un empréstito para comprar deuda”. Se basó en los dichos del ministro de Economía y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, señalando que están utilizando al Banco Central “como pantalla para lo que en realidad sería un empréstito”.

“No estamos hablando solo de un swap, sino de tres elementos: swap, compra de activos públicos en Argentina, y tercero, un bilateral entre el Tesoro de Estados Unidos y Argentina”, enumeró Strada, que le enrostró al oficialismo que “ustedes no tienen documentación pública para confirmar que es solo un swap; solo estamos pidiendo en el proyecto la información que nos permita conocer de qué se trata el anuncio”.

“Le hemos concedido al Tesoro de EE.UU. facultades que son del Banco Central”, apuntó.

Entre el show y la gestión: Milei busca oxígeno político en medio de la crisis

El presidente protagonizó un controvertido show en el Movistar Arena, mientras su gobierno se avecinaba una vez más al abismo. El salvavidas del amigo americano volvió a ponerlo a salvo, se verá por cuanto tiempo. Ahora se le pide menos campera, buscar consensos y ganar las elecciones.

Por José Angel Di Mauro

Quedó lejos el show del presidente en el Movistar Arena. Pero tan impactante fue, que viene a cuento citarlo. Porque se trató de un acto de campaña absolutamente disruptivo, por no decir insólito -siendo tan solo descriptivo-, que por mucho tiempo quedará en la memoria colectiva.

Está claro que estuvo dedicado a la militancia violeta, el núcleo duro de Javier Milei, que venía de capa caída desde los cierres de listas, las derrotas legislativas, la paliza electoral bonaerense, y sobre todo las noticias sobre corrupción y narcotráfico. Pero las características del evento lo hicieron trascender las fronteras de la militancia. La difusión del acto fue muy profusa, con horas de los canales de noticias dedicadas a cubrir la previa, y el espectáculo transmitido en directo por esos mismos canales. Admiradores y detractores siguieron atentamente el mismo, algunos fascinados, otros horrorizados; todos absortos. Lo curioso es que muchos de ambos sectores coincidieron en su carácter inapropiado, en momentos tan críticos para el país.

Está claro que el evento fue organizado hace mucho tiempo, previsto para una fecha que esperaban tuviera un contexto bien distinto: camino a un éxito electoral que para entonces nadie ponía en duda. Prueba de ello es el título del libro, motivo de la convocatoria: “La construcción del milagro”.

Un título que peca de presuntuoso, aunque no presenta la fórmula de un éxito que la realidad, con permanentes salvatajes, ha puesto en duda; el libro de 573 páginas es en realidad una compilación de discursos y publicaciones del propio Milei.

El show sucedió cuando el Gobierno había comenzado a salir del laberinto en el que el propio presidente se obstinaba a permanecer, reconfirmando una y otra vez al primer candidato a diputado nacional del principal distrito. José Luis Espert ya había sido “entregado” el día anterior, y ese mismo lunes el diputado había resuelto otra de las complicaciones que se venían al renunciar a la presidencia de la principal comisión de ambas cámaras, descomprimiendo así una de las “bombas” previstas para la sesión del miércoles venidero.

Dicho sea de paso, el reemplazante de Espert al frente de Presupuesto y Hacienda será uno de los miembros de la “banda presidencial”, el grupo musical que con esa pomposa denominación acompañó al presidente en su lisérgica presentación ene l Movistar Arena: el baterista de la misma, Alberto “Bertie” Benegas Lynch, muy ponderado por los hermanos Milei, que lo consideran tan confiable que en su momento lo habían mencionado como presidente preferido para la Comisión de Juicio Político, siendo que las autoridades legislativas nunca reconocieron como tal a la ahora opositora Marcela Pagano.

Aunque muchos de los que se espantaron con el mismo ahora lo consideren “anecdótico”, lo del Movistar Arena golpeó en un área que el presidente sobrevalora presuntuoso: la supuesta fascinación que su imagen provoca en el resto del mundo. La realidad es que, en efecto, hace rato que su irrupción dejó de ser un “fenómeno barrial”, y que fuera de nuestras fronteras lo contemplan con suma atención, pero las imágenes del lunes 6 de octubre para muchos marcaron un punto de inflexión. Prueba de ello fue el posteo en X de la senadora Elizabeth Warren que cuestionó a su presidente por salir a rescatar al Gobierno argentino: “Esta es la persona a la que Donald Trump quiere darle US$20 mil millones de nuestro dinero, mientras recorta la atención médica para los estadounidenses en su propio país”, escribió, adjuntando un video en el que se ve a nuestro mandatario cantando “Demoliendo hoteles”, canción con la que abrió su show, con imágenes sucesivas de edificios derrumbándose. Solo faltó que los “creativos” incluyeran imágenes de las Torres Gemelas…

Admirador confeso de Carlos Menem, está claro que Milei suele usar el espejo del riojano y con su show pretendió emular eventos icónicos de aquella gestión, como cuando el líder peronista jugó al básquet para un combinado nacional en el Luna Park, o cuando lo hizo en la selección de fútbol en Vélez, con un equipo integrado por la mayoría de los campeones del mundo del 86, incluido Maradona, que le cedió la cinta de capitán. Años después, Pedro Troglio contaría de manera risueña que Carlos Bilardo gritaba desde el banco que no le dieran la pelota al presidente, pues no quería perder contra un equipo integrado por jugadores a los que él no convocaba… El gran Diego solucionó el problema con un tiro libre que puso el 1 a 0 definitivo.

Carlos Menem llevaba apenas dos semanas al frente de la Presidencia y transitaba entonces su luna de miel con el electorado. En el caso de Milei, sufría la semana pasada una nueva corrida cambiaria que consumió en pocos días los dólares de la fugaz eliminación de retenciones. El ministro Luis Caputo estaba viajando de regreso desde los Estados Unidos, al cabo de una gestión de la que nada había trascendido, salvo reuniones que mantuvo con el secretario del Tesoro y la titular del FMI, que se conocieron porque ambos postearon fotos en sus cuentas de X.

El misterio se despejó cuando Scott Bessent anunció el nuevo salvavidas de la administración Trump, que confirmó su disposición a rescatar la administración mileísta haciendo todo lo posible para que el Gobierno actual gane las elecciones. La condición que anunció Bessent ese mismo día a través de una entrevista con Fox News fue “el compromiso de Milei de sacar a China de la Argentina”, cosa que al día siguiente Guillermo Francos relativizó. ¿A quién creerle? Vale recordar que más allá del swap prometido por Estados Unidos (por 20.000 millones de dólares, según se anunció), tenemos otro acuerdo con China por cerca de 18.000 millones de dólares, cantidad que lo convierte en el swap más grande que el gigante asiático tiene activo en el mundo. Fue renovado en abril pasado por esta gestión por 12 meses. No hay manera de que podamos deshacer ese trato.

Más allá de la lógica que pueda tener -y tiene- para Washington su intención de evitar la expansión china en el continente americano, y las explicaciones destinadas a justificarse ante la opinión pública local, lo cierto es que otra de las exigencias hechas a la administración mileísta ha sido la de expandir la búsqueda de consensos que abandonó el año pasado después de conseguir la aprobación de la Ley Bases.

El resultado de ese pedido se notó en la búsqueda de acuerdos con Mauricio Macri y las últimas intervenciones de Milei, que en campaña mostró por ejemplo el viernes, durante su visita a San Nicolás, un interés por la agenda que le exigen retomar para el segundo tramo de su gestión. Incluyó en su discurso a las PyMEs. Entre noviembre de 2023 y mayo de este año, cerraron más de 15.564 empresas, el 99,7% de ellas PyMEs, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Obviamente no citó esos datos, pero sí habló de que “tener una PyME en la Argentina se volvió una tarea de alto riesgo”, y por eso anunció una reforma integral del régimen laboral orientada a “darle previsibilidad a las empresas e incentivar la contratación formal”.

Para ello no le alcanzará con la mayor o menor cosecha que pueda hacer en las próximas elecciones, sino acordar con las fuerzas del medio, con las que volvió a negociar esta semana, con éxito relativo, pero éxito al fin.

Porque la sesión del miércoles pasado en Diputados, convocada por la oposición para propinarle una nueva serie de derrotas legislativas, concluyó con señales positivas para el Gobierno. Veamos: el extensísimo temario propuesto por la oposición incluía solo dos leyes por aprobar, y ninguna de ellas salió. La reforma de la Ley de DNU, clave para el destino de esta administración, quedó postergada al ser rechazado el artículo 3° en la votación en particular. Con ello, vuelve al Senado, donde sí completarán el recorrido convirtiendo en ley la modificación, sin aceptar el cambio hecho en Diputados, pues votos le sobran para ello. O sea, que el Gobierno ganó tiempo, lo que no es poco, pero además la certeza de que cuando la vete, la oposición no tendrá los votos suficientes para insistir con la ley, pues ya reconfirmó esta semana que no llega en este tema a los 2/3. Volvió a funcionar la línea telefónica entre la Rosada y los gobernadores, varios de cuyos diputados se abstuvieron a la hora de votar. De un lado de la línea volvió a estar el asesor Santiago Caputo.

La otra ley que no salió fue la que redistribuía el Impuesto a los Combustibles Líquidos, promovida por los gobernadores, que no tuvo la mayoría absoluta exigida para ser aprobada.

En definitiva, la semana cerró para el Gobierno mejor de lo que comenzó, con la ayuda salvadora del amigo americano -se verá si se traduce en votos, pero ahuyenta una crisis definitiva a corto plazo-, y una sesión en Diputados en la que se reflotó la capacidad de negociación del Gobierno. Milei enfrenta ahora el desafío de dejar atrás al “rockstar” que se autopercibe y moderarse para transformar su narrativa en resultados concretos. El milagro, por ahora, sigue en construcción.

Lousteau cuestionó al Gobierno por el rescate financiero: “Es raro celebrar que te rescaten tres veces mientras te ahogabas”

El senador y candidato a diputado nacional por Ciudadanos Unidos criticó la euforia oficial tras el respaldo de Estados Unidos y el Tesoro norteamericano. “Esto no soluciona los problemas de fondo, solo calma los mercados hasta el 26”, advirtió.

El senador nacional Martín Lousteau apuntó contra el Gobierno por celebrar el respaldo financiero recibido en los últimos días. “La fragilidad financiera es muy grande, porque si no, no te tiene que rescatar primero el Fondo, después un tuit de Scott Bessent, y después el Tesoro de EE.UU. poniendo plata”, señaló el senador radical, en referencia al apoyo del secretario del Tesoro norteamericano.

En declaraciones a CNN Radio, Lousteau consideró que la intervención de la administración de Donald Trump “emparcha un programa que funciona mal” y cuestionó la reacción oficial: “Cada vez que los rescatan se ponen eufóricos. Cuando los ayudó el Fondo dijeron ‘todo marcha de acuerdo al plan’. Pero la verdad es que se necesita cambiar de rumbo”.

El economista también se refirió a las declaraciones de Bessent, quien afirmó que el peso argentino está barato. “Compró pesos poniendo dólares, eso hizo bajar el dólar ayer. Pero no puede decir otra cosa, porque si dijera lo contrario todos saldrían a comprar dólares”, explicó. Además, puso en duda la viabilidad de las bandas cambiarias defendidas por el funcionario estadounidense: “No son sostenibles para la economía real”.

Por último, Lousteau criticó el acto de Javier Milei en el Movistar Arena: “El lunes a la noche estaba con Carla (Petersen, su esposa) mirando televisión y se hizo un silencio muy largo. No daba crédito que un presidente, en medio de este caos, con el equipo económico en Washington pidiendo un rescate, con la gente angustiada, diera un show. Es una persona que está fuera del registro de la realidad”.

El Tesoro de EE.UU. confirmó el acuerdo económico y la oposición cruzó a Caputo

Las críticas de Unión por la Patria, Encuentro Federal y el Frente de Izquierda fueron sobre el mensaje del secretario del Tesoro estadounidense. El ministro de Economía de la Nación el principal apuntado.

Tras haber estado negociando durante cuatro días en los Estados Unidos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó el acuerdo con nuestro país por el swap de 20.000 millones de dólares. Fue a través de X junto al anuncio de una compra de pesos argentinos. De regreso a la Argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, respondió: “Espero con entusiasmo nuestra reunión la próxima semana, en la que continuaremos trabajando con el mismo espíritu de determinación y colaboración para lograr nuestros objetivos comunes”.

En el mensaje a través de X, el funcionario estadounidense relató que “Argentina enfrenta un momento de grave iliquidez. La comunidad internacional, incluyendo IMF, apoya unánimemente a Argentina y su prudente estrategia fiscal, pero solo Estados Unidos puede actuar con rapidez. Y actuaremos”.

También, Bessent agregó que “el liderazgo económico de América Primero de Donald Trump está comprometido a fortalecer a nuestros aliados que dan la bienvenida al comercio justo y la inversión estadounidense”. Y auguró por el avance de nuevas medidas implementadas por el gobierno de Javier Milei: “El éxito de la agenda de reformas de Argentina es de importancia sistémica”. Volverán a reunirse en el país norteamericano el próximo martes en presencia de Javier Milei.

Una vez que se difundió el mensaje, los integrantes de la oposición en el Congreso salieron a cruzar al titular del Palacio de Hacienda, quien está citado a dar un informe verbal en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja el próximo miércoles 15 de octubre a las 12. El proyecto resolución logró la mayoría calificada para avanzar sobre tablas en el recinto.

Las primeras críticas llegaron desde Unión por la Patria: el diputado nacional Carlos Castagneto posteó en X un mensaje contra el ministro: “Escúchame Luis Caputo, ¿seguís siendo el ministro de economía argentino? Digo, porque el acuerdo que firmaste en Estados Unidos lo informa Scott Bessent y vos le responde como si fuera tu ‘jefe’. ¿A cuánto nos vendiste?”.

Desde el bloque Encuentro Federal, el diputado nacional Esteban Paulón ironizó sobre el anuncio del secretario estadounidense: “Habló el ministro interventor (de Economía) mientras Luis Caputo está sin wifi en el avión, el nuevo ministro interventor Scott Bessent anuncia las medidas de apoyo para la ‘provincia 51’”. “Dios salve a América”, finalizó el breve mensaje.

Desde el Frente de Izquierda, el diputado jujeño Alejandro Vilca posteó la foto que se tomaron Caputo y Bessent, y amplió: "El acuerdo de Toto Caputo con Estados Unidos trae más timba financiera y más presión colonialista. Fuera yanquis de Argentina y América Latina".

El legislador porteño Gabriel Solano del Partido Obrero aseveró que “en un acto colonial que no reconoce antecedentes, el pueblo argentino se entera de la intervención de los EEUU en la política cambiaria de nuestro país por funcionarios extranjeros y no por nuestro propio gobierno”. “No sabemos nada, además, del costo financiero ni los plazos del rescate”, siguió.

Milei lleva una “solución política” a Estados Unidos

Con respaldo explícito de Estados Unidos y un renovado acuerdo político interno, Javier Milei busca evitar el colapso de su gobierno. La administración Trump y el FMI le exigen construir gobernabilidad, mientras el presidente se apoya en Mauricio Macri y suma a Provincias Unidas para consolidar una nueva coalición parlamentaria.

Por Alejandro “Topo” Rodríguez

Estados Unidos no ahorrará esfuerzos para “salvar” al presidente Javier Milei de la crisis terminal que el propio gobierno libertario viene alimentando, sea por incapacidad, por capricho ideológico o por ambas razones.

El compromiso se hizo público pocos días atrás, mediante la contundente comunicación escrita del secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent: “La Administración Trump está firme en nuestro apoyo a los aliados de los Estados Unidos, y el presidente Trump le ha dado al presidente Milei un respaldo excepcional a un funcionario extranjero, mostrando su confianza en los planes económicos de su gobierno y la importancia estratégica geopolítica de la relación entre los Estados Unidos y la Argentina”.

En el exterior, no se descarta que el resultado electoral del 26 de octubre complique aún más a Milei. Por ese motivo, desde ahora le exigen “construir las condiciones para la gobernabilidad”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) lo pidió públicamente hace pocas horas, al sostener que el gobierno de Milei tiene que “generar un amplio apoyo político para asegurar la implementación de la ambiciosa agenda de reformas de la autoridad y para fortalecer la confianza”.

El Presidente argentino lo entendió. Recurrió a Mauricio Macri, con quien -a propósito y para que se note- se reunió dos veces en cinco días, para dejar trascender que ya se cocina la coalición legislativa que apoyará la segunda fase del gobierno, a partir de diciembre.

El expresidente no sólo ayudará intentando blindar a sus propios legisladores del Pro, sino que también es valorado por Milei gracias a su potencial contribución a la expansión de los apoyos: decidieron sumar a Provincias Unidas.

Clarín lo resume sin desperdicio, cuando asegura que Macri “también alimenta por lo bajo el armado electoral de Provincias Unidas, de su amigo Juan Schiaretti y el gobernador de Chubut Ignacio Torres, del Pro”. Y agrega: “Después del 26 de octubre, legisladores de ambos espacios podrían acompañar las reformas del oficialismo como hicieron durante el primer año de la gestión de Milei”.

En esa línea, Milei aprovechó una larga incursión por Radio Mitre para reforzar la certeza de que contará con una nueva y sólida coalición parlamentaria.

Juró que “Macri es parte de la solución y hay un conjunto importante de gobernadores que también lo son”. Para rematar: “Vamos construyendo la base de la gobernabilidad y armar las bases para sacar las reformas estructurales”.

El plan de “gobernabilidad” para la nueva etapa se asienta en un trípode parlamentario conformado por La Libertad Avanza, Macri y Schiaretti. Una alianza que también podría reflejarse en posiciones relevantes del Poder Ejecutivo.

Con esa “solución política” debajo del brazo, Milei estará el martes 14 de octubre en Estados Unidos rindiendo examen ante su salvador.

 

Alejandro “Topo” Rodríguez es director del Instituto Consenso Federal

Milei, atrapado en su propio pantano: entre el desgaste interno y la incertidumbre externa

El presidente ya no encarna la figura tajante y disruptiva del primer año de gestión. Su liderazgo se diluye entre derrotas electorales, fricciones internas, falta de resultados económicos y un respaldo internacional que no se traduce en dólares. Mientras tanto, el peronismo se rearma y el mercado vuelve a encender las alarmas.

Por Fernando Ramírez

Javier Milei sobrevuela en un pantano mental: ya no es el presidente tajante y catedrático del primer año, al que todos rendían pleitesía mientras su motosierra cortaba reparticiones estatales y arrojaba trabajadores a la calle, sino que ahora parece ser un falso profeta cuya dialéctica no conmueve al auditorio y tampoco al establishment, y solo tiene como aliado a su par de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos lo rescató del fondo del pantano dos veces este año pero parece ser insuficiente: Milei “está mirando otro canal”, como decía una publicidad televisiva y su gobierno es torpedeado por el mercado, por el Congreso -donde se ha formado un gran arco opositor- y por sus propias impericias.

La paliza electoral que le propinó el gobernador peronista Axel Kicillof el 7 de septiembre destapó muchas ollas que estaban ocultas y Milei tambalea en el pantano mientras la Casa Rosada hace agua.

La derrota dejó inmerso a todo el Gobierno en una parálisis de la cual solo sale cuando el Fondo Monetario Internacional -pos reunión Milei-Trump- le ordena inyectar dólares al Banco Central y al líder libertario que controle a su desmañada tropa y construya “sostén político”.

El apoyo mediático de primavera de Trump duró apenas un puñado de días, porque los mercados ya no le creen a Milei y también dudan de un apoyo económico cierto -dólares contantes y sonantes- del Gobierno de los Estados Unidos.

Y tienen razón en dudar, ya que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aclaró en su país que los Estados Unidos de ninguna manera auxiliarán con dinero a Argentina, sino que será través de un “swap” como el chino.

La verdad es que Estados Unidos no quiere que el Gobierno argentino entre en default el año próximo, con una agenda de vencimientos imposible de afrontar con un Banco Central anémico de dólares.

Por eso, los analistas económicos hacen números y la cuenta no les da certeza de que el Gobierno libertario llegue con suficientes dólares a las elecciones del 26 de octubre, en la que el peronismo aparece competitivo para amargar otra vez a Milei.

Si los dólares ingresados por las retenciones cero se acaban antes de la elección legislativa, podría ser fatal para las aspiraciones electorales de La Libertad Avanza, pero también porque ya sería inevitable una devaluación que se evitó en abril y agosto pasados.

A la vista, Milei solo tiene en los próximos días una nueva visita a Trump, esta vez en el Salón Oval de la Casa Blanca, y a nivel vernáculo solo se reunió con el expresidente Mauricio Macri para aclarar cuitas entre ambos, y mañana avanzarán en algún ingreso del Pro al Gobierno.

Pero la Casa Rosada no muestra acción ni importantes signos vitales de vida: Milei y su nuevo exégeta Guillermo Francos, el jefe de  Gabinete, “juegan” de contraataque y el ministro de Economía, Luis Caputo, solo atina a implorarle a Bessent que el auxilio económico llegue cuanto antes.

Para colmo surgió otro escándalo en medio de la campaña electoral y tiene como blanco nada menos que al primer candidato partidario en la provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, quien sospechosamente no aclara las dudas a la prensa.

Milei lo sostiene, contra la opinión de su hermana Karina Milei; de Francos y de la otra gran candidata de La Libertad Avanza: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien a pesar de que los tiempos violetas pronostican nubarrones y tormentas, ganaría cómodamente en la Ciudad de Buenos Aires.

Por todo ello, el líder de La Libertad Avanza no necesita un “swap” sino un “switch”, un cambio profundo mental y pragmático que lo coloque nuevamente al frente del Gobierno y de su propia tropa, porque el blindaje informativo que tenía se cayó a pedazos y ahora todos 'sacan los trapos al sol' como efecto dominó.

Milei reza entretanto por que no se cumpla la frase “no hay dos sin tres”, ya que no soportaría una nueva corrida cambiaria y por eso se adoptan -y habrá más- medidas para tratar de que no salgan más reservas del Banco Central.

Un salvavidas imprevisto que evitó el naufragio, pero que obliga a ganar en octubre

Un mensaje del secretario del Tesoro norteamericano frenó la corrida y revirtió el clima en los mercados, con promesas de un swap por 20 mil millones de dólares y nuevas líneas de apoyo. El alivio llegó con condiciones: el respaldo de Washington está atado a un triunfo electoral del oficialismo. En el Congreso, la oposición exige control parlamentario sobre cualquier acuerdo y prepara embates legislativos que podrían volver a complicar la agenda libertaria.

El presidente argentino junto a nuestro “benefactor”, Scott Bessent. (Foto Presidencia de la Nación)

Por José Angel Di Mauro

“Les volvió el alma al cuerpo”, graficó una fuente legislativa de la oposición, cuando en el Congreso se le preguntó cómo veía al oficialismo a partir de las novedades provenientes del gran país del Norte. No era para menos; de estar pidiendo la hora el viernes anterior, con la certeza de que solo el abismo estaba por delante, la semana arrancó el lunes con un panorama diametralmente distinto en los mercados.

Previamente, el fin de semana se había advertido sobre la necesidad de tomar medidas drásticas para evitar que el lunes todo volara por los aires. Lo que ni las mentes más frondosas imaginaban era que el mismísimo secretario del Tesoro de los Estados Unidos saliera personalmente ese día al rescate de la Argentina con un mensaje en las redes sociales que los mercados encontraron suficiente para cambiar radicalmente el clima: “Argentina es un aliado de importancia sistémica para Estados Unidos en América Latina, y el Tesoro está listo para hacer lo que sea necesario dentro de su mandato para apoyar a la Argentina”, señalaba un párrafo del largo posteo de Scott Bessent.

Ya en abril de este año, el influyente funcionario había visitado nuestro país en medio de las negociaciones con el FMI, el Banco Mundial y el BID. Ya en esa oportunidad se especuló con su objetivo de avalar el acuerdo con organismos internacionales y explorar nuevas líneas de financiamiento directo desde el Tesoro estadounidense. Finalmente, y a instancias del presidente Donald Trump, se acaba de oficializar el enfático respaldo de ese país al Gobierno de Javier Milei. Y decimos “al Gobierno de Javier Milei” porque el mensaje de la administración republicana deja totalmente claro que el objetivo es que Milei gane las elecciones y que en caso de que así suceda se accionarán las medidas anunciadas. Por lo que ha podido saberse, el Gobierno de Trump está dispuesto a asistirnos con un swap de monedas de 20 mil millones de dólares, compra de bonos argentinos y un crédito stand-by. Lo que sea necesario.

“Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”, dice el dicho popular que calza justo para la ocasión, por lo que numerosas voces se elevaron para pedir explicaciones. Sobre todo en el Congreso, escenario de sucesivas y contundentes derrotas recientes para el Poder Ejecutivo, donde el primogénito de los Kirchner, presentó un proyecto para reafirmar las atribuciones exclusivas del Congreso en materia de endeudamiento y tratados internacionales, de modo tal que cualquier acuerdo con el Tesoro de los Estados Unidos sea sometido a la aprobación legislativa. Paralelamente, el diputado Itai Hagman -un hombre cercano a Juan Grabois- pidió directamente la interpelación de Luis Caputo. Fueron solo un par de los pronunciamientos que se conocieron frente a las noticias provenientes de los Estados Unidos, donde mientras tanto el presidente Javier Milei recuperaba la sonrisa del mismo modo que la centralidad.

Por primera vez al menos desde el 7 de septiembre, el Gobierno volvía a tener el dominio de la agenda. Fue justamente en una semana en la que en el Congreso se tomó una tregua prevista para volver a sesionar miércoles y jueves, en Diputados y el Senado, respectivamente. Para la Cámara baja, con una agenda que incluye el rechazo del veto a la ley de redistribución de los ATN y, sobre todo, convertir en ley la norma que rige los DNU: un tiro al corazón de la estrategia legislativa del gobierno libertario. Un proyecto que modifica la ley impulsada por Cristina Kirchner en 2006, que hoy cuenta con la anuencia de la exmandataria para que sea modificada -visto bueno relacionado con su certeza de que no volverá a ser presidenta-. Esa ley saldrá, como también es seguro que Milei la vetará y la resolución sobre el veto quedará para después del 26 de octubre. Probablemente el destino de la Ley 26.122 dependa del resultado de ese día.

En el caso de la Ley de ATN, dependerá de los gobernadores y el renovado poder negociador del Gobierno para frenarlo. Por lo pronto, es muy probable que el tema no alcance inicialmente los 2/3 necesarios para debatirlo sobre tablas y la resolución también se postergue.

Como sea, lo cierto es que la celeridad legislativa opositora se ralentizó cuando el viernes no salió la convocatoria prevista para sesionar el 1° de octubre. Con lo cual, no es seguro que haya sesión ese día; dependerá de que se pongan de acuerdo con el temario. Un factor que habría complicado el acuerdo en el seno de la oposición sería la intención de algunos de incluir la moción de censura contra Guillermo Francos por la inédita decisión de promulgar la Ley de Emergencia en Discapacidad suspendiéndola al mismo tiempo. Hay en la oposición voces que cuestionaron ir contra el único funcionario del Gobierno que realmente dialoga.

Sería otro hecho inédito para la administración mileísta: jamás el Congreso destituyó a un jefe de Gabinete. Previendo tal alternativa, desde el Gobierno ya adelantaron que si eso sucediera el presidente podría volver a designarlo. Por eso el constitucionalista Félix Lonigro sugirió la alternativa del juicio político, que incluye inhabilitación para ocupar cargos. “No puede ser de otra manera, porque no tendría absolutamente ningún sentido que el Congreso pudiera remover por Moción de Censura y que al día siguiente el removido sea repuesto en el cargo por el primer mandatario”, señaló. Se trata de un trámite muy engorroso que nadie imagina vaya a ponerse en marcha.

El conflicto se desató cuando el Gobierno promulgó el lunes 22 la Ley de Discapacidad, luego de que el veto fuera rechazado, pero la suspendió argumentando que el Congreso debía establecer las fuentes de financiamiento. La oposición plantea como contrasentido que ese mismo día el Gobierno dispuso suspender toda percepción de retenciones transitoriamente, lo cual implicó una pérdida de recaudación de mil millones de dólares.

A propósito de las retenciones, la medida fue dispuesta hasta el 31 de octubre, pero con el objetivo de que se liquidaran 7.000 millones. Lo cual se consiguió en apenas tres días, y el beneficio para el campo se suspendió. Así, la ilusión que entusiasmó a los productores fue efímera y se tradujo en fuertes críticas pues terminó beneficiando a un puñado de cerealeras.

En rigor, no tenía mucho margen el Gobierno pues el miércoles el secretario del Tesoro había dejado las cosas en claro al señalar que “estamos trabajando con el Gobierno argentino para poner fin a las exenciones fiscales para los productores de materias primas que conviertan divisas”. Previamente Scott Bessent había recibido el reproche de la American Soybean Asociation, que se quejó porque Estados Unidos no estaba realizando ventas de soja a China por los aranceles de represalia del 20% impuestos por China en respuesta a los aranceles impuestos por Trump. Lo cual beneficiaba a Brasil y Argentina, que se apoderaban del mercado. En ese contexto, declaró la ASA, “los agricultores leen titulares que no hablan de cerrar un acuerdo comercial con China, sino de que el Gobierno estadounidense está otorgando 20.000 millones de dólares en apoyo económico a Argentina, mientras que este país reduce sus impuestos a la exportación para vender 20 cargamentos de soja argentina a China en tan solo dos días”.

El acuerdo con Estados Unidos metió al Gobierno de nuevo en carrera: ningún oficialismo puede ser competitivo electoralmente con el dólar desbocado. Milei puede regodearse de que su afinidad declarada y hasta sobreactuada con su par estadounidense ha dado resultados. Eso sí, de lo que no quedaron dudas es que lo que tranquilizó a los mercados no fue la palabra de Luis Caputo, sino la de su par norteamericano. Como así también que la infalibilidad de la que se regodeaba hasta ahora el líder libertario ha quedado en tela de juicio.

En este contexto, la pregunta que ninguno de los periodistas afines que acceden al presidente le hará es muy simple: ¿si el programa de su gobierno es -o era- tan sólido, porqué tuvo que venir Washington a salvarnos? ¿Acaso los “econochantas” tenían razón?

La realidad es que, como hemos dicho, la ayuda del Tío Sam está supeditada al triunfo de Milei en las elecciones. A menos que se tomen literalmente las palabras de Trump y el crédito se estire hasta la eventual reelección del presidente argentino, que fue de lo que habló el presidente de los Estados Unidos. En este caso, son elecciones legislativas, en las que no necesariamente quien tenga más votos sea el ganador. Habrá que ver en definitiva cuál es la sensación que acompaña el resultado de ese domingo.

Porque un resultado victorioso de La Libertad Avanza elevaría el número de diputados de esa bancada a 80, en el mejor de los casos. Con un espacio de aliados que apenas superaría la veintena. Ni hablar si le fuera mal, pues no llegaría a los 70 diputados. En uno y otro caso, el Gobierno deberá reeditar desde diciembre el espíritu de la Ley de Bases para alcanzar los apoyos necesarios que necesitará para implementar los cambios que, en gran medida, se perdió de adelantar durante sus primeros dos años.

Fuerte rechazo opositor en el Congreso al swap y crédito del Tesoro de EE.UU.

El anuncio del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sobre un swap de US$20.000 millones con el Banco Central argentino y la eventual compra de bonos de deuda generó una ola de críticas de parte de los opositores en el Congreso. Legisladores de distintos bloques advirtieron que cualquier endeudamiento externo debe pasar por el Parlamento y alertaron sobre el impacto en la soberanía nacional.

El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles que negocia con la Argentina un swap de US$20.000 millones y que está dispuesto a comprar bonos de deuda en caso de que la situación lo exija. Además, ofreció un crédito stand-by a través del Fondo de Estabilización Cambiaria. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que las negociaciones se realizan en estrecha coordinación con el Gobierno de Javier Milei para “evitar una volatilidad excesiva”.

La noticia generó inmediatas repercusiones en el Congreso argentino, donde referentes de distintos espacios opositores cuestionaron la falta de transparencia y advirtieron que cualquier acuerdo de endeudamiento debe ser aprobado por el Parlamento, tal como lo establece la Constitución Nacional.

La diputada Carolina Gaillard (UP–Entre Ríos) fue una de las primeras en pronunciarse: “Ese salvataje del que tanto se habla no es para la Argentina, es para Milei. A los argentinos nos hunde”, expresó. Gaillard, candidata a senadora nacional por la lista Ahora 503, acompañó un proyecto de resolución impulsado por Máximo Kirchner que exige que cualquier acuerdo financiero externo pase por el Congreso. “No se puede seguir gobernando a espaldas de la institucionalidad”, advirtió.

Desde Córdoba, la diputada Natalia de la Sota también se mostró preocupada: “El Congreso Nacional debe exigir toda la información: de qué se trata esta ‘ayuda’ y qué va a entregar Argentina a cambio. No vamos a permitir más ajustes, ni la entrega de activos, patrimonio y mucho menos la dignidad del pueblo argentino”.

El senador Martín Lousteau (UCR) comparó la estrategia del Gobierno con una peligrosa adicción al endeudamiento: “Te jugaste los dólares del colchón y fuiste al FMI. Te jugaste los del FMI y fuiste al Tesoro de EE.UU. Quizás sea hora de dejar de apostar y empezar a arreglar también la economía de la gente, no solo la de los bonistas”.

Facundo Manes, también de la UCR, planteó dudas sobre los términos del acuerdo: “¿De qué se trata este acuerdo? ¿A qué se comprometieron Milei y Caputo? ¿A cambio de qué? El sentido común no es destituyente. El pueblo quiere saber de qué se trata”.

Desde Encuentro Federal, Esteban Paulón fue tajante: “Si el nuevo endeudamiento no pasa por el Congreso, no deberá ser reconocido por las fuerzas democráticas de Argentina”.

La camporista Gabriela Estévez (UP) sobre el anuncio de Bessent: “¿Tendrá alguna idea Milei de lo que significa la soberanía de un país?”, mientras que la exoficialista Marcela Pagano recordó que el artículo 75 inciso 28 de la Constitución otorga al Congreso la facultad exclusiva de autorizar el ingreso de tropas extranjeras y la salida de fuerzas nacionales, en referencia a la posible presencia de funcionarios estadounidenses en territorio argentino.

A su vez, Leopoldo Moreau apuntó contra el ministro de Economía: “Toto Caputo, si los elogios de Trump te pusieron al borde de las lágrimas y no sos capaz de conmoverte por las necesidades de los argentinos, me parece que tenés que revisar tus prioridades”.

Milei y Toto Caputo van por todo. Argentina, por nada

A seis meses de la visita del secretario del Tesoro de EE.UU. a Buenos Aires, resurgen las especulaciones sobre una posible asistencia financiera directa a la Argentina. El antecedente mexicano de los años noventa sirve como espejo, pero las condiciones actuales distan mucho de aquel contexto.

Por Alejandro “Topo” Rodríguez

Hace seis meses, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, pasó por Buenos Aires y dejó trascender que, de ser necesario, Estados Unidos podría asistir de manera directa a la Argentina con recursos del Fondo de Estabilización Cambiaria.

Ese Fondo, cuyo manejo directo pertenece al secretario del Tesoro con el aval del presidente, se usa en circunstancias muy excepcionales y sujeto a rigurosas condiciones.

El antecedente más relevante es el de México, que en 1994 enfrentó una crisis financiera severa, conocida como “Efecto Tequila”, que amenazaba con impactar seriamente en la vecina economía estadounidense.

De hecho, un informe del Sistema de la Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos) pre-evaluó el daño potencial sobre la actividad doméstica y concluyó que podía generarles una recesión del 2%.

En ese marco es que, a principios de 1995, el Ejecutivo norteamericano asistió financieramente a México usando el denominado "Fondo de Estabilización Cambiaria", que administra el Departamento del Tesoro sin obligación de pasar por el Congreso y maneja dólares estadounidenses, monedas extranjeras y Derechos Especiales de Giro (un activo de reserva internacional propio del FMI).

En principio, la asistencia del Tesoro se aprobó por 20.000 millones de dólares, pero sólo se usaron 13.500 millones de esa fuente de financiamiento.

Con la asistencia complementaria del Fondo Monetario Internacional, bancos y entidades financieras multilaterales, se completó un paquete de ayuda cercano a los 40.000 millones de dólares.

En sólo dos años, México devolvió la asistencia al Tesoro de Estados Unidos, con intereses incluidos.

Eso sí, el país debió seguir pautas estrictas en materia de gasto público, debió mantener altas tasas de interés y puso como garantía los ingresos por exportaciones de petróleo, que se depositaban religiosamente en una cuenta del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, uno de los doce bancos de la Reserva Federal.

Dado que una eventual profundización de la crisis argentina no representaría amenaza alguna para Estados Unidos, y ni siquiera para nuestros países vecinos, es probable que detrás de semejante operación se muevan otros negocios.

Conociendo a Toto Caputo y su probado talento para el zarpazo antes de eyectarse, es oportuno preguntarse:

➤  ¿Tiene Milei el apoyo político y el aval social para garantizarle al Tesoro de Estados Unidos que cumplirá los condicionamientos sin conflicto social?

➤  ¿Milei tiene en mente que una eventual asistencia del Tesoro se complemente con recursos de fondos como PIMCO y Templeton? ¿A cambio de qué?

➤  ¿Cuáles son las "garantías" que Milei pretenderá entregar a cambio?: ¿activos de YPF?, ¿tierras raras?, ¿uranio?; ¿o un mix de todas ellas?

Argentina acelera hacia el abismo, arrastrada por una pequeña comparsa de fanáticos y ventajeros, amantes del riesgo y sus utilidades. Ojo al piojo!

 

Alejandro "Topo" Rodríguez es director del Instituto Consenso Federal

Cuando la realidad es la que cuentan: no hay devaluación, ni salir tercero es perder

El presidente se mostró convencido de que la salida del cepo fue como preveía y pareció más entusiasmado con sus marcas en el streaming de Fantino. Ahora irá por más, para empujar la candidatura de Adorni en su objetivo de liquidar al Pro.

Por José Angel Di Mauro

Hombre de la televisión, como se autopercibe, Javier Milei está siempre atento al rating. No es novedad; vale recordar que sus presentaciones en el Congreso fueron reprogramadas en función del prime time televisivo, a contramano de la tradición legislativa que le asignaba a esos actos el horario del mediodía. Por eso es que el viernes en el que se anunció la salida del cepo y el acuerdo con el Fondo, lo primero que preguntó al concluir la emisión de su mensaje grabado en Casa Rosada fue por el rating que había tenido.

Le dijeron que había superado los 28 puntos y él lo comparó con un partido de la Selección. Claro que, tratándose de una cadena nacional, lo suyo fue la sumatoria de todos los canales. Igual, la atención fue mermando conforme pasaban los minutos, pero siempre estuvo po encima de los 25 puntos.

Ni qué hablar de la entrevista con Alejandro Fantino, cuando estuvo a 15 minutos de romper el récord de la más larga de la historia, con 4 horas 39 minutos. Promediando la nota que se difundió por Neura, el streaming marcaba cerca de cien mil usuarios siguiendo el desarrollo de la nota.

Bilardista y por lo tanto “resultadista”, como suele definirse, el presidente está atento a esos detalles y por eso les dedica tanto tiempo. El lunes de la salida del cepo, consagró la mañana y la noche a dar reportajes. Consiguió así ocupar el centro de la atención en un día muy especial. Nobleza obliga, hay que reconocer que con la entrevista matutina asumió un riesgo grande, pues nadie podía asegurar que los mercados fueran a mostrarse dóciles ese primer día.

Así sucedió, y al presidente se lo vio esa tarde con su equipo económico en un festejo desbocado como si hubieran ganado el Mundial. Si la Scaloneta se burló esa vez de Francia, los libertarios se mofaron de los economistas con los que confrontan día a día. “Mandrilandia”, la marca registrada por el glosario mileísta. Y contra el periodismo crítico, al que se le asigna un maltrato sin precedentes desde la primera magistratura.

Milei estaba exultante ese lunes, después de haberse reunido con el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, un visitante infrecuente en cualquier país del mundo, que con ese gesto confirmó la sintonía extrema que mantiene el Gobierno de Milei con el de su amigo Donald Trump. Eso sí, aunque no menor, fue solo un gesto: quienes imaginaron que podría haber alguna línea de crédito directa de parte de la administración norteamericana, se quedaron con las ganas.

Incluso Scott Bessent dejó condicionantes, como el mensaje referido a la relación de la Argentina con China, que generó un inmediato pronunciamiento de la embajada de ese país, expresando un “profundo descontento y categórico rechazo”. EE.UU. quiere que nos deshagamos del swapp que acaba de renovar el gobierno argentino. Y sin asistencia externa, con plata nuestra, se aclaró. Habrá que ver de qué manera se las arregla esta administración que llegó con ánimos rupturistas con Beijing, que mutó luego hacia el pragmatismo argumentando que “ellos no exigen nada; lo único que piden es que no los molesten”. Esa visión reduccionista de las relaciones internacionales amerita una visión más amplia, pero también merecerá una adecuación, pues ya se ha visto que las exigencias del gobierno trumpista parecen ir bien en serio.

Lo cierto es que los cánticos, las notas de extensión récord y las condenas sin misericordia para toda visión crítica buscaron maquillar un cambio en el sistema económico -que fue lo que fue-, presentado como la “fase 3” de un plan que “marcha de acuerdo con lo planeado”. La consigna fundamental fue eliminar de la discusión la palabra “devaluación”, como así también borrar todo rasgo de rebrote inflacionario, consecuencia de la liberación del tipo de cambio. La verdad sea dicha, en la primer semana de apertura (parcial) del cepo el dólar se movió mínimamente, contradiciendo las nuevas listas de precios que recibieron los supermercados y contra las que el Gobierno reaccionó con métodos ajenos al espíritu original libertario.

Triunfalista, el presidente aclaró que el BCRA recién comprará cuando la moneda norteamericana esté por debajo de los mil pesos, y todo el mundo se pregunta por el dólar atrasado que al menos hasta el anuncio de la apertura del cepo era un problemón.

También el Gobierno se ocupó de contrarrestar los alertas sobre la inflación garantizando el presidente que dentro de un año será parte definitiva del pasado. Ese horizonte promisorio sucederá pasadas las elecciones, que todo indica que ganará. Lo anticipan las encuestas, e incluso un extenso informe de coyuntura elaborado por Sebastián Halperín que habla del fin de la luna de miel y del descenso presidencial en los sondeos, que como todos coinciden arrancó con el cuestionado discurso presidencial en Davos, siguió con el criptogate, el desenlace de los pliegos de Lijo y García-Mansilla y la violencia oficial en las marchas de jubilados. Esos son los hitos que analiza el estudio cualitativo realizado a través de grupos focales, que concluye adjudicando el declive en la imagen gubernamental a cuestiones de impacto directo en la vida cotidiana del ciudadano promedio, antes que a los episodios de mayor resonancia citados. El informe advierte sobre cierta tensión entre la realidad percibida y las expectativas iniciales en el plano económico, que conlleva a su vez un desgaste asociado al paso del tiempo sin registro de cambios sustantivos en un contexto de reducción del poder adquisitivo, y una singular preocupación ante lo que se considera como una desatención de sectores vulnerables.

La inquietud por las formas y el trato del presidente, y lo que se define como errores no forzados en el manejo de la agenda y estilo comunicacional, contribuyen a dar cuenta de los cambios en el humor social registrados en los últimos meses en la base de apoyo del Gobierno nacional. Con todo, prevalece una actitud de tolerancia entre los participantes de menor edad, que se fundamenta en la devaluación de expectativas como consecuencia de los fracasos asociados a las gestiones anteriores. Atento a esos sectores afines, el Gobierno eliminó esta semana los impuestos a los consumos con tarjetas en las plataformas de gaming como Steam y Playstation. Es una baja impositiva del 30%.

Como sea, el descenso en la imagen del gobierno nacional no se traduce en una reducción en la intención de voto en favor del oficialismo, o al menos no de manera significativa.

En este contexto, arrancó en Santa Fe el cronograma electoral con un resultado no demasiado auspicioso para el Gobierno, que participó sin alianzas y terminó tercero. Ganó con amplitud el oficialismo provincial, que recreó la alianza de Juntos por el Cambio que se impuso en 2023 con amplitud, pero de inmediato el oficialismo proclamó que “el gran perdedor” de esa elección había sido el gobernador Maximiliano Pullaro, que dicho sea de paso encabezó la boleta ganadora. Obsesionados por reescribir la realidad siempre a su favor, los dirigentes libertarios poblaron las redes sociales resaltando el “éxito” libertario en este primer convite electoral.

Cierto es que la alianza gobernante perdió 500.000 votos entre una elección y la otra y que el candidato de LLA, Juan Aleart, se impuso en Rosario. Promotores de la boleta única de papel con la que Santa Fe reemplazó en su momento a la vergonzosa Ley de Lemas, esa provincia picó en punta con la elección de figuras conocidas para poner al frente de las listas, de ahí a que aparecieran personajes como Miguel del Sel o Amalia Granata, pero sobre todo periodistas críticos encabezando listas. Es el caso de Aleart, protagonista de una triste historia de abusos, al que Patricia Bullrich ayudó mucho y terminó al frente de la lista de LLA que se impuso muy bien en Rosario.

Eso dejó muy contentos a los libertarios, pues siendo Rosario una de las ciudades más pobladas del país (es la tercera), les da la certeza de que les irá muy bien electoralmente en los principales distritos, comenzando por el que más les importa. Pues por encima del valor que implicaría ganarle al kirchnerismo en el principal distrito del país, lo que realmente obsesiona al Gobierno es vencer al macrismo en su reducto. Incluso sin ganar esa elección, que todo indica que ante la dispersión del voto de centroderecha terminará beneficiando al peronismo: la meta es dejar al Pro tercero, y con ello acelerar la disolución del partido amarillo y el ocaso del expresidente al que ya Milei no invita a comer milanesas ni entraña.

Las encuestas anticipan una pelea intensa por ese segundo lugar, y con la intención de desnivelar el presidente se meterá de lleno en la campaña. Encabezará un acto que esperan masivo en alguna plaza de la Ciudad y este lunes protagonizará otra maratónica entrevista, ahora con el Gordo Dan y esta vez con Manuel Adorni como coequiper.

Silvia Lospennato, por su parte, tendrá su protagonismo especial el jueves, si como todo parece encaminado el Senado convierte en ley el proyecto de ficha limpia que la diputada del Pro motoriza especialmente desde 2017. Habrá que ver si eso termina concretándose en una semana que se anticipa complicada para el oficialismo, comenzando con las interpelaciones del martes, y siguiendo al día siguiente con el arranque de la comisión investigadora del caso $LIBRA.

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