La digitalización financiera dejó de ser terreno exclusivo de los jóvenes. Según el relevamiento de Taquion, el ecosistema de billeteras y pagos electrónicos está ampliamente incorporado entre los argentinos de 50 años o más. Entre quienes ya están jubilados, el cambio se evidencia en un dato contundente: el 44% nunca o casi nunca utiliza efectivo […]
La digitalización financiera dejó de ser terreno exclusivo de los jóvenes. Según el relevamiento de Taquion, el ecosistema de billeteras y pagos electrónicos está ampliamente incorporado entre los argentinos de 50 años o más. Entre quienes ya están jubilados, el cambio se evidencia en un dato contundente: el 44% nunca o casi nunca utiliza efectivo para sus gastos habituales —supermercado, farmacia, servicios— y prefiere pagar con tarjeta o con el celular..
Ese comportamiento conecta con la forma en que administran y cobran sus haberes. El 77% accede a su dinero mediante tarjeta de débito u home banking, mientras que solo el 26% retira en cajeros automáticos y el 6% pasa por ventanilla.
En cuanto a las entidades, el Banco Nación concentra el 20% de los cobros, seguido por el Banco Provincia (17%), Macro (10%), BBVA (8%), Santander y Galicia (7% cada uno), Piano (5%) y Bancor (4%), con el resto de bancos por debajo del 3%.
El trabajo realizado del 14 al 24 de octubre de 2025, con 1.237 casos efectivos y un error muestral de ±2,7%, establece que la elección no siempre es voluntaria: el 34% declara que fue el banco que le asignaron, el 33% “ya cobraba ahí antes”, el 22% valora la cercanía, el 13% la atención y el 10% beneficios para jubilados; entre quienes fueron asignados, el 61% estaría dispuesto a migrar el cobro a una billetera virtual.
Aunque el sistema funciona sin grandes tropiezos, la mitad de los consultados cree que hay aspectos por mejorar: la atención al cliente (16%), la flexibilidad de las fechas de cobro (14%), la disponibilidad del dinero (10%), la posibilidad de operar sin depender de horarios bancarios (8%) y la seguridad del dinero (8%). De todos modos, 79% dice no tener inconvenientes o limitaciones y 50% “no le cambiaría nada”.
La experiencia presencial también se diluye: 43% no recuerda la última vez que fue al banco y 64% afirma que los horarios bancarios se adaptan “perfectamente” a su rutina; los episodios negativos más mencionados son el cajero sin dinero (10%), problemas no resueltos en la sucursal (7%) y filas de varias horas (4%).
En paralelo, las billeteras virtuales ganaron una posición central. El 85% de los encuestados las usó alguna vez (77% entre jubilados), y 9 de cada 10 se sienten cómodos usando tecnología en general; de hecho, 8 de cada 10 realizan gestiones financieras desde el celular por su cuenta. La relación con las billeteras se describe así: 39% las usa diariamente, 34% con frecuencia, 12% las utilizó para una situación particular y 12% las conoce pero no las usa; solo el 4% no las conoce ni sabe cómo funcionan.
Entre marcas, Mercado Pago lidera con 76%, seguida por Cuenta DNI (35%), Modo (32%), Naranja X (23%), BNA+ (21%), YPF App (16%), Personal Pay (12%), Ualá (9%), Claro Pay (6%), Brubank (3%), Buepp (3%) y Prex (3%).

¿Para qué se usan? Principalmente para operaciones cotidianas: transferencias (43%) y pagos en comercios presenciales (41%), además de compras por internet (31%), generación de rendimientos (20%), pagos de servicios (33%), recibir ingresos (19%) y cargar la SUBE o pagar transporte (17%).
Las ventajas más valoradas son poder resolver todo desde el celular (48%), no usar efectivo (40%), mayor seguridad en la calle (38%), disponibilidad en todo momento (38%), evitar ir al banco (37%), acceder a descuentos (33%), pagar servicios con facilidad (30%) y generar rendimientos (30%).
Del lado de las alertas, sobresalen el miedo a fraudes o estafas (52%), la falta de atención presencial (36%), problemas técnicos con el celular (28%), la no aceptación en comercios (20%), retiros de efectivo limitados (15%) y la dificultad para entender su funcionamiento (11%).
En términos de confianza social, el 72% tiene mucha o bastante confianza en la seguridad de las billeteras virtuales y el 65% percibe que “muchos” de sus pares las usan; a la vez, el 90% de los usuarios afirma que sería muy o bastante probable recomendar estas herramientas a otro adulto mayor.
Este clima de aceptación convive con un mensaje de libertad de elección: el 90% está de acuerdo con la frase “Cualquier persona debería poder elegir libremente dónde cobrar su jubilación y administrar su dinero”, mientras que el 60% dice que le da igual dónde cobrar, siempre que el dinero esté seguro, y el 69% declara que le gustaría aprender nuevas tecnologías para usar su dinero.
La disposición a dar un paso más también aparece: 6 de cada 10 encuestados (63%) estaría dispuesto a cobrar la jubilación en una billetera virtual, con mayor adhesión entre quienes aún no se jubilaron.

Entre los que no están dispuestos (37%), los motivos principales son que el banco “les da todo lo que necesitan” (38%), la falta de confianza (21%), la costumbre de usar el banco (19%), la percepción de que las billeteras no ofrecen beneficios específicos para jubilados (10%) y la preferencia por el efectivo (5%).
¿Qué tendría que ofrecer una billetera para convencerlos? Según Taquión, sobre todo garantías de seguridad y seguros contra fraudes (54%), seguido por beneficios y descuentos especiales (40%), asistencia telefónica con una persona real (37%) y la posibilidad de generar rendimientos con el saldo (25%); también pesan el retiro fácil de efectivo (18%), atención presencial (13%), cobrar antes de la fecha (13%) y tutoriales o capacitaciones (13%).
La modernización del sistema de pago de jubilaciones no se percibe como urgente para la mayoría: 27% la considera “definitivamente” necesaria, pero el impulso a modernizar crece al 66% entre quienes aún no están jubilados; al mismo tiempo, entre los mayores de 70 años, un 24% piensa que no es necesario.
En cuanto a inclusión, 79% cree que las billeteras son fáciles de usar para personas de todas las edades, aunque el 34% admite que a veces necesita ayuda; ¿qué soportes imagina la gente? tutoriales con videos online (32%), chat con personas (25%), atención especial para jubilados (25%), capacitaciones presenciales (14%) y hasta chatbots/IA (5%).
El capítulo del financiamiento confirma la preferencia por instrumentos formales y conocidos. Cuando necesitan dinero extra, el 47% se financia con tarjeta de crédito, el 28% recurre a préstamos personales, el 25% usa ahorros y el 11% pide a familiares o amigos; además, el 31% declara que no se financia y siempre paga con lo disponible.
El acceso al crédito está, sobre todo, en los bancos (58%), con menor presencia en billeteras (12%); un 19% dice no tener acceso y un 4% recurre a préstamos informales. Entre quienes pidieron crédito el último año (4 de cada 10), el 66% lo hizo en un banco, el 23% a través de una billetera virtual y el 10% por vía informal.
La idea de microcréditos específicos para jubilados despierta interés: el 84% los considera muy o bastante útiles; si el crédito es pequeño, el primer recurso sería un familiar o amigo (38%), el banco (28%) o la billetera virtual (27%).
Conclusión. La fotografía que devuelve Taquion es la de una transición ya en marcha: los adultos mayores operan con naturalidad en el entorno digital, usan billeteras en su día a día y reducen el efectivo, pero no perciben una urgencia por cambiar el modo de cobro de sus haberes. La clave para acelerar ese movimiento está en blindar la seguridad, ofrecer atención humana efectiva y diseñar beneficios concretos para jubilados. Con esas condiciones, el salto del banco a la billetera no solo es probable: muchos ya lo ven como el paso lógico.
Los mayores reparos están en el tiempo de los contratos y de reajustes. Pocos datos respecto de cómo acceder a créditos para la vivienda.
En un contexto inflacionario y de falta de créditos -un círculo vicioso que podría resumirse en el concepto del huevo y la gallina-, se está dando un previsible contexto de aumento de alquileres y expensas que lleva a afirmar a los argentinos que invertirían sus ahorros en el arreglo o compra de un inmueble. Así, una encuesta de Taquión realizada en el mes de abril permite determinar que 7,8 puntos aumentó este porcentaje, que desde diciembre pasado viene creciendo.
Y si bien el acceso a la vivienda es una preocupación latente para los argentinos, más de la mitad de la población desconoce cómo puede acceder a los créditos que le permitirían ser propietarios. Un 64,5% manifestó estar poco o nada informado acerca de créditos para acceder a una vivienda.
Los centennials son quienes menos información tienen, mientras que los millennials, la generación que le sigue en edad, son quienes manifiestan contar con mayor información. Los que acreditan más conocimiento son aquellos que se informan por portales online y radio.
Con todo, la sensación de pesimismo creciente en materia económica alcanza niveles extremos en esta materia: 9 de cada 10 argentinos creen que es poco o nada posible acceder a una vivienda en el país; un sentimiento transversal a las generaciones, regiones y géneros. Los argentinos afirman que proyectar la compra de un inmueble es inviable actualmente.

En este contexto se suman otras preocupaciones que también alarman a la sociedad: el acceso a oportunidades de desarrollo, el derecho a la seguridad y la posibilidad de trabajo.
Yendo a la Ley de Alquileres propiamente dicha, 4 de cada 10 argentinos están de acuerdo con retornar al sistema de contratos de 2 años y la libertad contractual de las partes. En promedio, según Taquión, un 40% considera que un contrato de 3 años es demasiado extenso; sobre todo, si hablamos de una proyección de aumentos que depende de diversas variables y que no puede establecerse con precisión al momento de firmar. Este porcentaje se mantiene equitativo en todas las regiones del país.

Solo un 25% se mostró de acuerdo con que los aumentos sean anuales en lugar de semestrales. El 52,5% está entre poco y nada de acuerdo con eso.
Cinco de cada diez argentinos que alquilan (50,3%) destinan entre un tercio y la mitad de sus ganancias mensuales en el pago del alquiler. Además, dos de cada diez afirman que el alquiler de su vivienda se lleva más del 50% de las ganancias que perciben mensualmente.
Al ver estos porcentajes, suena fuerte el 6% de inflación registrado en abril, al que los sueldos no llegan a ajustarse. La población continúa perdiendo poder adquisitivo, factor que dificulta la proyección económica de cada individuo.
Un 72% de sentimientos negativos registró la Ley de Alquileres en redes sociales. Se habla principalmente sobre la necesidad de derogarla, sobre lo cual parece haber un importante consenso. Luego varían las propuestas de solución al conflicto: hay quienes proponen volver a lo que regía antiguamente y quienes piden menor intervención del Estado en el tema. Apenas un 15% de las menciones mostraron un sentimiento positivo acerca de la ley.
En su mayoría, quienes así se expresaron son los inquilinos, que temen un retroceso si se modifica el actual marco regulatorio.
El 50% de los consultados afirma que la nueva ley perjudicó la relación entre inmobiliaria, propietarios e inquilinos.
Un 40,2% se manifestó a favor de la aplicación de un impuesto a la vivienda ociosa/vivienda sin uso. El 41,9% lo hizo de manera contraria y el 17,9% dijo no saber o no contestó. Entre los primeros, los votantes del oficialismo fueron los que se manifestaron más a favor, pues un 61,3% se inclinó a favor del gravamen y solo un 25,2% de los de JxC lo hizo en este caso.

El Presidente insiste tímidamente con aspirar a la reelección como mero método de supervivencia. Mientras tanto el cristinismo mantiene una agenda parlamentaria propia con medidas de gobierno. En qué anda Macri.
Por José Angel Di Mauro
“Ustedes, que tanto hablan de la inflación, tienen el récord nacional de inflación. Desde la convertibilidad hasta ahora, 2019 fue el año con más inflación en la República Argentina: 54%. Entonces, ¿de qué están hablando?”. La frase corresponde a uno de los discursos más duros de la larga sesión en la que se aprobó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en Diputados. La pronunció un diputado oficialista que votó a favor, pero que es de los más críticos del gobierno anterior, y de los más fieles al kirchnerismo. Fue en la sesión del 10 de marzo, en definitiva no hace tanto tiempo… Pero de haber imaginado los índices que se venían, muy probablemente el chaqueño Juan Manuel Pedrini hubiera elegido otro recorrido argumental.
La inflación se ha convertido en un karma para la administración actual, cuyo principal accionista imaginaba un tiempo post pandemia mucho más benigno, como así también que la firma del acuerdo con el Fondo le garantizaba un período de tranquilidad en el que la recuperación y el crecimiento cimentarían su reivindicación. Por eso es que cuando Alberto Fernández se permitió -alentado por un auditorio afín- confirmar su deseo de reelección, fue muy sincero.
Convengamos que si bien mucho tiempo no ha transcurrido desde entonces, cuando en España él volvió a dar curso a esa expectativa, ya no sonó convencido. Y es que no se engaña y lo de ahora es solo espíritu de supervivencia. Bastante mal le va en la consideración pública como para agregarle la sensación del “pato rengo”.
Sabe el presidente que cuando habla de reelección fastidia al cristi/kirchnerismo, pero también al público que lo que menos quiere es escuchar a quienes rigen los destinos del país estén pensando en las elecciones, cuando la situación va de mal en peor. Así es que los niveles de popularidad de Alberto Fernández no paran de caer. El consultor Ricardo Rouvier -al que podría situarse cercano al gobierno- le registra al presidente un 60,4% de rechazo, con un diferencial negativo de 24 puntos. Al medir la confianza los números no le dan mejor: un 75% tiene expectativas económicas negativas y un 76% piensa que la inflación no va a disminuir.

Taquión tiene números aun menos auspiciosos, con un 65,2% de imagen negativa del mandatario, cuya positiva llega apenas al 20,3%. El análisis etario espanta y, previsiblemente, es más crítico a medida que la edad del encuestado crece. Esto es, en los baby boomers (56 años o más) Alberto Fernández tiene una negativa del 70,4%. Pero en la generación Z (18 a 25 años) la imagen negativa es de 58,2% y la positiva apenas 19,7%.

Para preocupación del cristi/kirchnerismo, la malaria no afecta solo al presidente. Según Taquión, la imagen negativa de Cristina Kirchner supera a la de su ahora malhadado delfín, con 69,3%. En la generación Z, apenas un 22,2% tiene buena imagen de ella.
Contrario a los protocolos diplomáticos, el presidente habló en el exterior de cuestiones domésticas. Convengamos que no hizo más que responder lo que le preguntaban, pero lo cierto es que el insólito internismo que consume a esta administración despierta mayor interés que lo que nuestro país pueda llegar a ofrecerle a un mundo ávido de alimentos y energía. Una oportunidad que nos llega a destiempo.
A cargo del Ejecutivo en ausencia del presidente, Cristina Kirchner cuidó más las formas y se llamó a silencio durante la gira de AF. Ya había dicho bastante en el Chaco en vísperas de su partida, y para mantener el fuego granado está su hijo, que el viernes en Lanús se despachó sin filtro. Liberado del encumbrado cargo institucional que abandonó el 31 de enero pasado, Máximo Kirchner ya no encuentra límites para su hostilidad.

La actitud de los Kirchner remite a los tiempos en que Néstor vivía y gobernaba Santa Cruz y su esposa era una senadora rebelde en el seno del bloque oficialista. Con Carlos Menem primero y después Eduardo Duhalde, ella supo ejercer el rol de opositora desde el oficialismo. Sobre todo con quien luego terminaría auspiciando la llegada de su esposo al poder, pero al que antes hostigó desde la Cámara alta, al punto de haber llegado a fletar el avión sanitario de su provincia para sentar en su banca a un senador correntino con el fin de evitar que el Senado derogara una ley a pedido del FMI, poniendo en riesgo la estabilidad de ese gobierno (dicen que Duhalde ya tenía la renuncia redactada por si esa ley no era derogada).
Lo cierto es que Cristina ni siquiera tuiteó estos días en que estuvo reemplazando a Fernández. Perfil bajo como siempre en estos casos, se fue al Sur, y la sesión del Senado para avanzar con el proyecto de Oscar Parrilli para pagarle al Fondo con “la plata fugada” fue presidida por la santiagueña Claudia Ledesma Abdala de Zamora. Un proyecto testimonial que no tiene chances de pasar en Diputados, pero cuyo tratamiento sirvió para discursear sobre la deuda contraída por Mauricio Macri. Es parte de la agenda propia cristinista que avanza en el Congreso con medidas de gobierno, a las que habrá que sumar el proyecto de Máximo para adelantar el aumento del salario mínimo; la prórroga de las moratorias previsionales de los senadores; o el salario básico universal.
Tres días antes se celebró también en el Senado el décimo aniversario de la aprobación de la Ley de Identidad de Género, y al acto fue invitado Amado Boudou, quien como vice de Cristina presidió en 2012 aquella histórica sesión. Terminaron invitándolo a sumarse al estrado y hasta a dar un discurso, en línea con la prédica K: “No creo que la Argentina deba crecer para pagarle al Fondo. Al Fondo que le paguen los que se beneficiaron con las políticas del FMI, que no fue el pueblo argentino”, dijo quien previamente había sido ovacionado por un auditorio afín y del que el senador Carlos Linares -organizador del evento- dijo que “sufrió persecución por pensar diferente al gobierno de Mauricio Macri”. Nada de lo que sucede en el Senado pasa sin el guiño de quien allí manda.

Y ya que nombramos al expresidente, vale citar en qué anda. De viaje por Estados Unidos, no se privó desde allí de participar en un zoom con el bloque de diputados del PRO, a los que bajó línea respecto de preservar la identidad partidaria, aun cuando ello conlleve diferenciarse de sus socios dentro de Juntos por el Cambio. Le molestaron a Macri algunas votaciones recientes de sus diputados, como la de la Ley de VIH y la de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial. La primera, por las jubilaciones especiales que consagra, y la otra por la creación de una agencia regulatoria (la ARICCAME), que según la Oficina de Presupuesto del Congreso tendrá un costo fiscal estimado en 159,1 millones anuales, de los cuales casi el 60% (91,8 millones) serán destinados a sueldos para los 28 nuevos cargos que se crearán.
Preocupado por el avance de Javier Milei en la consideración pública, el expresidente sugiere endurecer el discurso para contener al electorado propio. El y buena parte de la dirigencia de Juntos por el Cambio admiten que le subieron el precio al líder libertario cuando lo mencionaron en el comunicado suscripto hace dos semanas por la Mesa Nacional de JxC para proscribirlo en ese espacio. Algo que atribuyen al presidente del radicalismo, Gerardo Morales, que hábilmente impulsó esa movida para desviar los cuestionamientos que esperaban hacerle sus pares respecto de los contactos que venía manteniendo con Sergio Massa en torno a la resolución del tema “Consejo de la Magistratura”.
¿Macri está pensando en su segundo tiempo? Esa es la pregunta del millón que nadie puede hoy develar. Uno de los asistentes al almuerzo convocado por el expresidente hace dos sábados en la quinta Los Abrojos contó a este medio que lo vio “de muy buen humor y centrado”. ¿Con ganas de reincidir? “Por ahora esquiva el tema, pero se lo ve cómodo y sobrevolando internas”, se sinceró nuestra fuente, que estimó que irá viendo “cómo viene la mano” y recién entonces resolverá su destino. En pocas palabras: solo competirá si tiene garantías de ganar. Algo hoy muy complicado pues más allá de alguna mejora, su imagen negativa sigue siendo muy elevada.

Horacio Rodríguez Larreta se ha comprometido a enfrentarlo, si es que finalmente se presenta. Así se lo dijo a los empresarios ante los que expuso días pasados. No puede decir otra cosa, y la realidad es que está confiado en que finalmente el exmandatario no compita. Se ilusionaba hasta hace poco con que Macri resolviera la interna en el PRO, pero ahora ya no está tan seguro.
En su proyecto personal dicen que ya había elegido a su compañero de fórmula: el gobernador correntino Gustavo Valdés. “No habrá ido tantas veces a Corrientes para interiorizarse sobre los incendios”, ironizó alguien que conoce muy bien al Pro de la Ciudad. Pero esas ilusiones fueron abortadas cuando Gerardo Morales dispuso en su partido que todos “jueguen por adentro”. Esto es, no quiere listas compartidas en las PASO del año que viene. Al menos a nivel presidencial.
Habrá que ver cuánto se cumple eso, habida cuenta de que en algunos distritos -por caso, Chubut- piensan pasar por alto la consigna de no acordar con Milei y construyen integrando a los libertarios.