Una encuesta nacional revela que más de la mitad de los argentinos apoya las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno, mientras la imagen presidencial muestra un leve repunte y el escenario electoral hacia 2027 permanece abierto, sin una fuerza ni un liderazgo opositor claramente dominante.
Una encuesta nacional conocida en las últimas horas revela un escenario político donde conviven un respaldo mayoritario a las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno y una sociedad aún dividida respecto del rumbo general, la evaluación de la gestión y las figuras políticas que comandarán la disputa hacia 2027.
El estudio nacional de la consultora Trends, realizado entre el 5 y el 16 de enero sobre 2.000 casos en todo el país, detecta que las reformas son el terreno donde el Gobierno encuentra su mayor consenso social. Un 55 % considera que avanzar con cambios estructurales —en especial la reforma laboral y la tributaria— sería positivo para el país, contra un 41 % que lo evalúa negativamente. La adhesión se mantiene al desglosar por áreas: el 51 % respalda una reforma laboral, mientras que un 44 % la rechaza, y el apoyo crece al considerar la reforma tributaria, que obtiene una valoración positiva del 56 %, frente al 37 % negativa. Estas cifras parecen reforzar la percepción, también registrada en el estudio, de que una parte significativa de la sociedad espera transformaciones profundas aun en un contexto económico restrictivo.

Esa expectativa convive con un clima social complejo. La encuesta marca un 45% de sentimientos positivos hacia el futuro del país, contra un 40% negativos, una diferencia relativamente exigua para el promedio histórico argentino, pero que muestra cierto repunte en el ánimo general. Sobre el desempeño gubernamental, la gestión de Javier Milei obtiene 50% de evaluación positiva y 47 % negativa, con una mejora de cuatro puntos en el diferencial. También crece en cuatro puntos la percepción de que el Gobierno “va en la dirección correcta”, un indicador sensible para medir el respaldo general a la conducción económica y política.
No obstante, subsiste un nivel importante de escepticismo respecto de las “formas” del Gobierno: allí, la valoración cae ocho puntos y vuelve a mostrar la grieta entre quienes aceptan el estilo presidencial y quienes lo consideran perjudicial aun coincidiendo con algunas medidas económicas. El principal problema del país continúa siendo la economía, según la mayoría de los consultados, y aunque un 60 % afirma llegar a fin de mes sin endeudarse, el 77 % percibe los precios “caros”, mientras que el 59 % declaró haber reducido su consumo en el último año.
Donde el panorama se vuelve más volátil es en el terreno de las imágenes de dirigentes. Ninguna figura política presenta un diferencial ampliamente positivo. Los indicadores muestran variaciones significativas: algunos dirigentes logran mejorar marginalmente su imagen, mientras otros retroceden más de diez puntos, con casos de diferenciales negativos que superan los 30 puntos. El estudio también midió quién es considerado hoy el principal líder de la oposición, señal que permite leer un ecosistema opositor aún fragmentado y sin un conductor indiscutido hacia 2027.

Ese proceso de reordenamiento también aparece en la intención de voto por espacios de cara a las presidenciales, aunque manda La Libertad Avanza con un 43%, contra un 32% del peronismo y apenas un 4% de Provincias Unidas.
El estudio, además, plantea un hipotético balotaje entre Milei y Axel Kicillof, en el que se observa ventaja para el actual presidente, aunque en un contexto de alta competitividad. El Presidente tendría una intención de voto en ese caso del 49%, contra un 35 del gobernador. El resultado anticipa que, aun con apoyos fluctuantes, Milei retiene un núcleo duro considerable a poco más de dos años de haber asumido, mientras que el gobernador bonaerense conserva un nivel de adhesión que lo posiciona como referente opositor para un sector importante del electorado.