A dos años del desembarco libertario en la Casa Rosada, la hermanísima terminó de imponer un esquema de poder verticalista y personalísimo. Dueña del partido, del armado electoral y del pulso cotidiano del Presidente, consolidó su ascendencia tras desplazar a figuras clave como Santiago Caputo y Ramiro Marra, mientras avanza en todos los frentes del Gobierno.
A poco más de dos años de la asunción del presidente libertario Javier Milei, el Gobierno modificó el modelo inicial de 'triángulo de hierro” en la Casa Rosada y definió uno unilateral, verticalista y conducido férreamente por su hermana y secretaria general de la Presidencia, la violeta “punzó” Karina Milei.
La definición de “punzó” de la también jefa partidaria y electoral de La Libertad Avanza responde a que esta hizo volar por los aires a quienes osaron enfrentarla, como Santiago Caputo, el tercer integrante del “triángulo de hierro” junto a los Milei.
Karina no admite violetas de media tinta, no; quiere sumisos y obedientes de sus órdenes, y por eso echó casi a patadas al libertario Ramiro Marra, excandidato a jefe de Gobierno porteño por La Libertad Avanza.
Y así hizo con Caputo, el otrora poderoso asesor estrella del Presidente, a quien delante de todos le quitó las insignias de ese cargo, y lo confinó a reuniones por temas específicos en el Salón Martín Fierro del primer piso de la Casa “Violeta”, hábitat del estratega comunicacional y propagandístico.
“El Jefe”, en masculino, como le dice su hermano desde que iniciaron la carrera política, incluso ha evitado y cambiado decisiones de gestión de alto volumen, como pedido de renuncias a funcionarios y decisiones de ministros.
Su estrella ascendente apareció en el tapete público al lado de su hermano y gobernadores, el 9 de julio de 2024 en la ciudad de Tucumán, cuando dio el paso al frente para empezar a tomar las riendas de la Casa “Violeta”.
Desde ese día patrio, Karina Milei se mostró como la celosa guardiana del jefe de Estado, cuyos actos públicos y privados guarda bajo cuatro llaves.
El paso siguiente ocurrió a principios de este año cuando decidió conformar a La Libertad Avanza como un partido nacional y, también, en cada distrito, a la par que resolvía asimismo ser la armadora electoral partidaria.
La elección constituyente de Santa Fe en abril fue la primera muestra de esa decisión y le fue bastante mal con su lista violeta “punzó”.
Ese traspié le valió críticas de Santiago Caputo, quien planteó que ante cada elección La Libertad Avanza debía unirse a fuerzas provinciales.
La tenida de pesos pesados hizo tambalear al Gobierno y no hubo “pipa de la paz”, sino un breve destierro político y destrato al asesor comunicacional y propagandístico.
Y hubo muchas más elecciones distritales y, en realidad, la única victoria importante de Karina -ya jefa partidaria y armadora electoral- fue la de la Ciudad de Buenos Aires, donde Manuel Adorni le pintó la cara al Pro.
Pero llegó el comicio de septiembre en la provincia de Buenos Aires y Karina y sus lugartenientes, especialmente Sebastián Pareja, estuvieron en el ojo de la tormenta ante la sorpresiva y estruendoso triunfo del gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Ese mes fue el peor de Karina, de su hermano presidente y el de todo el Gobierno porque hubo una segunda corrida cambiaria y parecía que se venía abajo la Casa Violeta”, pero Santiago Caputo movió influencias en conexión con la SIDE, a la que maneja, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, logró enderezar la situación turbulenta.
Por eso, sencillamente, Karina -y Javier Milei- no desecharon a Caputo de la estructura de poder, al menos este año.
Luego vino el comicio legislativo de octubre y la victoria fue apabullante para LLA y Karina Milei, quien sola se colocó la cucarda de “gran campeona” y ahora cada cosa que toca la quiere teñir de violeta “punzó”.
“El Jefe” tomó el envión y aprovechó para renovar al Gabinete y poner funcionarios amanuenses que le responden ciegamente.
Y así avanzó sobre el Senado y sobre la Justicia, poder en el que ya puso un pie en el Consejo de la Magistratura y planea poner adictos en la Corte en una negociación nada menos que con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.