VMOS supera el 50%

El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur avanza a buen ritmo y consolida su apuesta para transformar el shale en una plataforma exportadora. Con inversión millonaria y obras clave en curso, apunta a resolver cuellos de botella y escalar envíos de crudo al exterior.

El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) dejó atrás la mitad de su ejecución y entra en una fase decisiva, con frentes de obra activos tanto en el tendido del ducto como en la futura terminal marítima en Río Negro. Impulsado por las principales petroleras que operan en el país, el emprendimiento busca dar un salto estructural: convertir la producción no convencional en un flujo exportador sostenido y de gran escala.

La iniciativa contempla la construcción de un oleoducto de 437 kilómetros que unirá Allen, en la cuenca neuquina, con Punta Colorada, sobre la costa atlántica. A esto se suma un complejo sistema de almacenamiento y carga offshore diseñado para operar buques de gran porte. El desembolso total ronda los USD 3.000 millones, lo que posiciona al VMOS entre los desarrollos energéticos más relevantes actualmente en marcha en Argentina.

El eje del proyecto es ampliar la capacidad de evacuación del crudo de Vaca Muerta, hoy limitado por restricciones logísticas que frenan el crecimiento de la producción. En ese sentido, el nuevo sistema funcionará como una vía estratégica para descomprimir uno de los principales cuellos de botella del sector.

El consorcio a cargo reúne a YPF, Vista, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol, un armado que refleja el peso específico de la iniciativa dentro de la industria. La infraestructura permitirá transportar petróleo desde los yacimientos neuquinos hasta una terminal exportadora especialmente diseñada para recibir buques tipo VLCC (Very Large Crude Carriers), utilizados en comercio internacional de gran escala.

En una primera etapa, el sistema tendrá capacidad para movilizar entre 180.000 y 190.000 barriles diarios. A medida que avance la expansión, ese volumen podría escalar hasta un rango de entre 550.000 y 700.000 barriles por día, alineado con las proyecciones de crecimiento de la producción no convencional.

Entre los hitos recientes se destacó la finalización de la soldadura automática del ducto costero de 38 pulgadas, a cargo de la UTE Techint-SACDE. Este avance se inscribe dentro de un esquema de obra que avanza en paralelo en distintos frentes: el trazado principal del oleoducto, las estaciones de bombeo y la terminal marítima en Punta Colorada.

Uno de los desafíos técnicos más relevantes se concentra en el cruce del río Negro, que se ejecuta mediante perforación horizontal dirigida (HDD). La técnica permite instalar la tubería por debajo del lecho sin afectar el curso de agua. En este caso, se trató de un tramo subterráneo de unos 700 metros, monitoreado en tiempo real mediante sistemas electromagnéticos para garantizar la estabilidad de la obra y la integridad operativa.

La terminal portuaria aparece como otro de los nodos críticos del proyecto. Allí se realizará el almacenamiento y despacho del crudo destinado a mercados internacionales. El diseño incluye seis tanques con una capacidad total cercana a los 720.000 metros cúbicos, además de infraestructura offshore compuesta por monoboyas conectadas a través de ductos submarinos. Este esquema permitirá realizar operaciones de carga en mar abierto, optimizando tiempos y costos logísticos.

En paralelo con el avance físico, el gobierno de Río Negro intensifica la articulación con el entramado productivo local. En las últimas semanas se desarrollaron encuentros con proveedores regionales para ampliar su participación en la obra, especialmente en áreas vinculadas a logística, construcción, servicios e infraestructura. Uno de los eventos recientes tuvo lugar en Choele Choel, con foco en empresas del Valle Medio.

El financiamiento también marcó un punto clave en la evolución del proyecto. El año pasado, el VMOS obtuvo un préstamo sindicado por USD 2.000 millones encabezado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander. Se trata de uno de los mayores desembolsos privados destinados a infraestructura energética en el país en los últimos años.

En términos regulatorios, el desarrollo fue incorporado al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), dentro de la estrategia oficial para acelerar proyectos vinculados a hidrocarburos y exportaciones. Con este marco, las empresas buscan garantizar previsibilidad y condiciones competitivas para sostener la inversión a largo plazo.

Con más de la mitad de la obra ejecutada, el VMOS se perfila como una pieza clave para redefinir el mapa energético argentino, con el objetivo de transformar el potencial de Vaca Muerta en una fuente consolidada de divisas.

El oleoducto VMOS ya avanza 58% y apunta a exportar crudo desde diciembre

La obra clave para evacuar la producción de Vaca Muerta superó hitos técnicos decisivos, como el cruce subterráneo del río Negro y las primeras pruebas en la estación de bombeo de Allen. Con una inversión de hasta US$ 3.000 millones, el proyecto se prepara para iniciar exportaciones a fines de 2026.

El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la infraestructura destinada a conectar los yacimientos neuquinos con la terminal marítima de Punta Colorada, en Río Negro, alcanzó un avance general del 58% al cierre de marzo de 2026. Impulsado por un consorcio de ocho petroleras, el proyecto se consolida como la mayor inversión privada en infraestructura energética de las últimas décadas en la Argentina.

Durante las últimas semanas, la obra sumó una serie de hitos técnicos que marcaron el ritmo de construcción. Entre ellos se destacan la finalización de la soldadura automática en toda la traza del ducto, el cruce subterráneo del río Negro y la prueba hidrostática exitosa de uno de los tanques de almacenamiento en la Estación Cabecera de Bombeo Allen, punto de inicio del sistema.

El objetivo central del VMOS es comenzar a exportar petróleo en diciembre de 2026, con una capacidad inicial estimada en 180.000 barriles diarios. En etapas posteriores, el sistema permitirá ampliar de manera significativa la capacidad de evacuación de crudo desde Vaca Muerta hacia los mercados internacionales.

En Allen, la estación cabecera completó la prueba hidrostática de uno de sus tanques, un proceso que demandó 14 días de llenado controlado y que permitió verificar la integridad estructural y los estándares de seguridad. El tanque tiene una capacidad de 70.000 metros cúbicos, volumen equivalente a más de 1.500 camiones cisterna de combustible.

La construcción de los tanques se realiza mediante el sistema Cantoni, una técnica que permite el ensamblaje de las estructuras de arriba hacia abajo con elevación hidráulica, reduciendo tiempos de obra y riesgos operativos. El complejo contará con tres tanques en total, aunque en la primera fase operativa se habilitarán dos. La próxima etapa contempla la instalación de un domo de aluminio de 65 metros de diámetro y una membrana flotante interna, diseñada para minimizar venteos y reforzar la seguridad ambiental.

Otro de los avances clave se concretó el 20 de marzo, cuando el proyecto logró el cruce subterráneo del río Negro, a la altura del kilómetro 120 del trazado, entre las localidades de Chelforó y Chimpay. La operación se realizó mediante perforación horizontal dirigida, lo que permitió instalar una cañería de 30 pulgadas a 25 metros de profundidad sin afectar el cauce del río.

La perforación principal, de unos 800 metros de extensión, se completó en apenas 28 días, aunque los trabajos totales en la zona se extendieron durante cinco meses. Se trata de una de las maniobras más complejas y simbólicas del proyecto, tanto por su dificultad técnica como por su relevancia territorial.

“Este hito une Allen con Punta Colorada, cruzando por debajo del río Negro, con todo el valor simbólico que tiene este río que le da nombre a la provincia. Es un proyecto pionero que cumple con los más altos estándares de seguridad y cuidado del ambiente”, afirmó Gustavo Chaab, CEO de VMOS.

En la misma línea, Gustavo Gallino, presidente del consorcio VMOS y vicepresidente de Infraestructura de YPF, subrayó la importancia estratégica de la obra. “El cruce del río Negro marca un punto clave. Nos acerca a concretar un proyecto que amplía la capacidad de evacuación de petróleo, habilita nuevas exportaciones y contribuye al desarrollo productivo regional”, señaló.

Según la hoja de ruta del proyecto, en septiembre de 2026 está previsto el arribo de la primera monoboya y el inicio de las operaciones offshore. Para diciembre de ese año se espera concretar la primera exportación, con al menos dos tanques de almacenamiento y una monoboya en funcionamiento. A mediados de 2027 comenzará una segunda fase que elevará la capacidad a 390.000 barriles diarios, mientras que hacia 2028 el sistema alcanzará su capacidad máxima de 550.000 barriles diarios, con seis tanques, dos monoboyas y todas las estaciones de bombeo operativas.

La inversión total del VMOS se estima entre US$ 2.500 y US$ 3.000 millones. El financiamiento se estructura en un 70% mediante un préstamo sindicado por US$ 2.000 millones, liderado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander, mientras que el 30% restante es aportado por las empresas socias. El proyecto fue, además, el primero del sector hidrocarburífero en adherir al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

El consorcio está integrado por YPF, Vista Energy, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Chevron Argentina, Pluspetrol, Shell Argentina y Tecpetrol. En su pico de actividad, la obra genera más de 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos, con una fuerte participación de mano de obra local en Río Negro.

Una vez en operación plena, el sistema podría generar exportaciones por más de US$ 15.000 millones anuales, posicionando al VMOS como una pieza central en la estrategia argentina para monetizar el potencial de Vaca Muerta y fortalecer el ingreso de divisas.

VMOS: un año que redefinió la infraestructura energética argentina

A doce meses de iniciado, el proyecto VMOS se consolidó como la obra de transporte de hidrocarburos más ambiciosa de las últimas décadas. Con avances simultáneos en ductos, estaciones de bombeo y terminales portuarias, el desarrollo se prepara para entrar en su fase decisiva en 2026 y posicionar a la Argentina como un exportador clave de shale oil.

VMOS cumple su primer año como el proyecto insignia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aplicado a la industria del petróleo y gas. En apenas doce meses, la iniciativa dejó de ser un plan sobre la mesa para transformarse en la obra de infraestructura hidrocarburífera más trascendente de las últimas décadas, clave para duplicar la producción de shale oil en Vaca Muerta y expandir la capacidad exportadora del país.

Con una ingeniería de escala inédita, VMOS comprende la construcción de un oleoducto de 437 kilómetros que vincula la cuenca neuquina con el Mar Argentino y una terminal portuaria de gran porte en Punta Colorada, diseñada para almacenar hasta 720.000 metros cúbicos. Una vez en operación plena, permitirá exportar más de 15.000 millones de dólares anuales en petróleo no convencional.

Desde su origen, el proyecto fue concebido como la respuesta estructural a uno de los límites más críticos del shale argentino: la falta de infraestructura para evacuar volúmenes crecientes de producción. Por eso integra ductos, estaciones de bombeo, instalaciones eléctricas, frentes civiles y una terminal marítima apta para operaciones continuas de gran escala.

Durante 2025, los frentes de obra evolucionaron de manera simultánea. En la Estación Cabecera Allen, se completó el montaje de las últimas virolas del tanque TK 7 y se cerraron las soldaduras finales del TK 8, además de registrarse progresos en edificios, servicios y obras complementarias.

La Estación de Bombeo 1, ubicada en Chelforó, alcanzó hitos relevantes en trabajos civiles y energéticos. Bases, premoldeados, sistemas de drenaje, estructuras y piping superaron etapas clave para asegurar la futura integración del sistema.

En paralelo, el tendido del ducto logró un avance determinante: quedaron finalizadas todas las soldaduras de línea regular y se completaron las pruebas hidráulicas. También se ejecutaron 76 cruces especiales —entre caminos, arroyos y distintos puntos críticos—, un desafío técnico central para la integridad del trazado.

La Terminal Punta Colorada mostró progresos visibles tanto en tanques como en obras civiles. Los TK 404 y 401 finalizaron sus virolas, mientras continuaron los movimientos de suelo, la instalación de cañeros, el montaje de campamentos y el vallado perimetral, que prepara el área para su futura operación portuaria.

El próximo año será de definiciones. Está previsto ejecutar el Cruce Horizontal Dirigido desde Río Negro -una de las maniobras técnicas más complejas del proyecto- y nuevas pruebas hidráulicas en el primer bimestre. En paralelo se iniciarán las obras marinas, que se extenderán a lo largo de todo el año.

También comenzarán las obras de la Estación de Bombeo 2 en Santa Rosa y una tercera estación que entrará en construcción durante el primer trimestre. En simultáneo, se continuarán los trabajos de finalización en Allen, Chelforó y Punta Colorada, con el horizonte puesto en la puesta en marcha operativa en enero de 2027.

Según las proyecciones, el oleoducto iniciará operaciones con un flujo de 180.000 barriles diarios, con una ampliación prevista hasta los 550.000 barriles por día en su segunda etapa. Ese salto colocará a la Argentina en una posición competitiva en el mercado global del shale oil, con una infraestructura capaz de sostener un crecimiento exportador sostenido.

VMOS no solo cumple un año: marca el inicio de una nueva etapa para el desarrollo energético argentino.