A cinco años de la muerte de Carlos Saúl Menem, su sobrino presidente de la Cámara baja lo recordó con un mensaje en redes que combinó memoria personal y una mirada sobre el legado político del ex presidente.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, evocó este domingo a su tío, el ex presidente Carlos Saúl Menem, al cumplirse cinco años de su fallecimiento. En un mensaje publicado en X, el legislador escribió: “Hoy se cumplen cinco años de la partida del Dr. Carlos Saúl Menem. Mi tío. Recuerdo aquel día con tristeza, pero también con la convicción de que el tiempo pone las cosas en su lugar. Cinco años después, la Argentina vuelve a hablar de estabilidad económica y de integración al mundo. Un abrazo al cielo en este día. Siempre presente”.
Menem, nacido en Anillaco en 1930, fue dos veces gobernador de La Rioja antes de convertirse en una de las figuras más influyentes del peronismo contemporáneo. Su llegada a la Presidencia en 1989, en medio de una crisis hiperinflacionaria, abrió paso a un ciclo de reformas estructurales que transformaron el país: desde la privatización de empresas estatales hasta la convertibilidad, un régimen que estabilizó la economía después de años de inestabilidad pero que, con el tiempo, acumuló tensiones que terminarían explotando tras su gestión.
Su estilo personal —carismático, expansivo, dueño de una impronta que combinaba política, espectáculo y diplomacia presidencial— dejó huella en el imaginario público. Menem impulsó un fuerte alineamiento internacional con Estados Unidos y una política exterior que lo llevó a protagonizar un giro estratégico en la inserción global argentina.
Alejado del poder ejecutivo tras 1999, continuó sin embargo su carrera política como senador por La Rioja hasta su muerte, el 14 de febrero de 2021. En ese rol mantuvo presencia en el escenario nacional y se convirtió en una referencia histórica dentro del peronismo, incluso en tiempos en los que su figura generaba fuertes controversias.
Cinco años después, el recuerdo que trazó Martín Menem en redes sintetiza el costado personal y familiar del ex mandatario, pero también reaviva el repaso inevitable sobre una figura central del país durante más de una década. Con sus luces y sus sombras, Menem permanece asociado al último proyecto de estabilización económica de largo aliento de la Argentina, así como a un período de cambios profundos cuya marca aún se discute.
Este domingo 14 de febrero se produjo el deceso de quien fuera mandatario entre 1989 y 1999, marcando una era. Desde 2005 ocupaba una banca en el Senado de la Nación.
A la edad de 90 años y luego de varias semanas internado en el Sanatorio de Los Arcos, falleció este domingo el expresidente de la Nación Carlos Saúl Menem.
Venerado por muchos y odiado por tantos otros, el riojano fue un dirigente que dejó huella en la Argentina. De hecho es el hombre que durante más tiempo gobernó nuestro país. Un mérito que nadie podrá superar a menos que vuelva a reformarse la Constitución Nacional. Algo que se hizo durante su gestión, en 1994 a partir de lo que se denominó “el Pacto de Olivos”, que el entonces presidentes que acababa de ganar su primera reelección tras seis años y medio de su primer mandato, alcanzó con su antecesor, Raúl Alfonsín.
Previamente Carlos Menem había sido gobernador riojano, entre entre 197 y 1976, cuando fue desalojado del cargo por el golpe militar, y pasó varios años detenido por la dictadura en Las Lomitas, Formosa. Volvió a ser elegido gobernador entre 1983 y el 8 de julio de 1989. Nacido el 2 de julio de 1930 en Anillaco, luego de haber descartado varias veces la posibilidad de aspirar a otro cargo con su histórica frase: “el que ha sido papa no quiere volver a ser cura”, se postuló en 2005 para senador, y fue reelecto dos veces. Ahora transitaba su tercer mandato, que debía concluir en 2023.
El último año había pasado mucho tiempo internado. Desde su internación en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento, primero, y luego el Sanatorio Los Arcos, donde cumplió los 90 años. La primera vez fue internado por sufrir una neumonía, razón por la cual fue hisopado, pero nunca contrajo Covid.
El deceso se produjo por una insuficiencia cardíaca que sufrió en el marco de una internación que se prolongó desde el 15 de diciembre pasado. En un momento dado se anunció que había sido sometido a un coma farmacológico y a partir de allí pareció que el desenlace era inminente. Con todo, luego de unos días mejoró y hasta se especuló con la posibilidad de que pudiera votar en el debate sobre el aborto. Obviamente no pudo hacerlo.
Menem fue sin lugar a dudas un símbolo de los años 90. De hecho, los gobernó casi de punta a punta. Heredó de Alfonsín un país sumido en una gravísima crisis económica que a él también le costó mucho recomponer. De hecho, Menem también tuvo su propia hiperinflación en el inicio de su mandato. Tiempo después y con la llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía, se instauró la convertibilidad y el país vivió la estabilidad económica el resto del mandato de los dos mandatos de Menem, durante los cuales se realizó una profunda reforma del Estado en la que numerosas empresas públicas pasaron a manos privadas.
Quien fuera su primer vicepresidente, Eduardo Duhalde, abortó sus intenciones de explorar durante su segundo mandato una segunda reelección: la re-re. En 1997 el oficialismo perdió las elecciones a manos de la Alianza y se abrió la gran posibilidad para que un presidente no peronista recuperara el poder. Así sucedió en 1999, cuando Fernando de la Rúa venció a Eduardo Duhalde.
Tras la crisis de 2001 y la caída de De la Rúa, en 2003 Carlos Menem buscó nuevamente volver al poder. Acompañado por el hoy senador Juan Carlos Romero, ganó las elecciones en primera vuelta, pero renunció a presentarse a la segunda, donde dio por sentado que perdería. A partir de ahí se evaporó el enorme poder político que llegó a concentrar.
Dos años después fue candidato a senador nacional, cargo para el que sí logró la re-reelección en 2017.
Con todo, su papel en la Cámara alta fue siempre muy opaco. No era un ámbito que le atrayera, estaba claro. Le sirvió sí para mantenerlo a resguardo de las causas judiciales que lo acosaban, algunas de las cuales terminaron en condena.