BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Sábado 21 de octubre de 2017
ENTREVISTAS
“En San Luis hubo un fenómeno social y político irreversible”
En una charla con parlamentario.com, el diputado y candidato a renovar su banca José Riccardo analiza la derrota de los Rodríguez Saá, destaca la alianza de Cambiemos con Claudio Poggi y pasa revista a las deudas en materia educativa.
20 de septiembre de 2017
Por Agustín Álvarez Parisi y Carolina Ramos

Todas las miradas de la resonante victoria de Cambiemos en San Luis se posaron sobre Claudio Poggi, el candidato a senador que se ilusiona con volver a ser gobernador. Sin embargo, hay un segundo artífice del ocaso de los hermanos Rodríguez Saá: es el radical José Riccardo, quien encabeza la lista de diputados nacionales que también triunfó en las PASO.

“En San Luis hubo un fenómeno social y político irreversible”, destaca el diputado en diálogo con parlamentario.com, y asegura además que en las primarias quedó demostrado que “el verdadero capital electoral de los Rodríguez Saá está más cerca del 35% del electorado”, dado que se redujo el habitual porcentaje de voto en blanco.

Riccardo, que va por un segundo mandato en la Cámara baja, advierte que la alianza oficialista tuvo “una reacción muy desafortunada” frente al resultado adverso: señala que “primero culparon a los demás” y luego iniciaron una “persecución hacia ciertos sectores”, hasta hablando de “purgas” y “traiciones”.

Por último, como presidente de la Comisión de Educación, repasa los proyectos pendientes y asegura que “después de las elecciones tenemos que discutir la calidad de la educación”, con eje en los docentes más allá de la disputa salarial, que suele ocupar las primeras planas.

- El frente Avanzar-Cambiemos hizo una elección asombrosa en San Luis…

- Fue el resultado más extraordinario e inesperado de todas las provincias. La lista de Avanzar-Cambiemos en San Luis fue la lista con mayor caudal de votos de todas las provincias argentinas. Movió a toda la política nacional porque se trata de una disputa con uno de los aparatos políticos que parecían más sólidos, con continuidad desde el 83 hasta ahora, siendo candidatos los dos emblemas del poder, Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Yo he militado muchos años en la UCR buscando la alternancia política en la provincia. Había un déficit muy importante en políticas sociales que en algún momento se iba a evidenciar en el voto de la gente. La reacción de la gente fue que este ciclo de poder continuado de una familia está cerrándose. El pueblo ha tomado una decisión de dar un mensaje al sistema político. Además, influyó mucho que pudimos constituir por primera vez, junto al partido Avanzar de Claudio Poggi y otros partidos, una oposición con capacidad política-electoral, unida, que resiste todos los embates de división del gobierno que tuvieron éxito en el pasado.

- ¿Cómo fue que se conformó esa alianza?

- En mi caso, siempre fui consciente de que si veníamos de la experiencia de entrar en el juego divisorio, íbamos a tener los mismos resultados: que la oposición perdiera. Yo me planté en eso y tuve grandes disidencias con algunos dirigentes que creían que era una estrategia equivocada. Pero lo cierto es que Poggi le agregó un valor muy importante, porque habiendo sido parte del oficialismo provincial, supo interpretar el momento de expectativa de la gente y se predispuso a construir confianza y fraternidad entre los partidos. Fue una construcción muy linda donde territorialmente nos pudimos ensamblar. La UCR pone en juego muchos cargos provinciales, que fueron obtenidos en elecciones previas, incluso contra el Frente para la Victoria, a la postre aliado. Entonces, ese capital político de la UCR era muy importante. Se pudo llegar en el orden provincial a un equilibrio muy valioso. Avanzar y el Pro respetaron en gran medida los lugares que tenía ya conquistada la UCR en intendencias, en concejalías, en bancas que se ponían en juego, y pudimos lograr no solo la vocación política de estar juntos, sino también de construir listas. Tomamos una decisión muy fuerte de priorizar la unidad a la división. Entendimos que lo que esperaba la gente de nosotros no era una interna.

- En los últimos días, Adolfo Rodríguez Saá dio un mensaje a los puntanos donde se pregunta por qué fueron tan duros con el voto. ¿Qué opina?

- Tanto Alberto como Adolfo, la primera reacción que tuvieron ante el mensaje del pueblofue muy desafortunada. Primero culparon a los demás por este resultado; culparon a ministros, luego a maestros, a médicos, sin percibir que ellos eran los candidatos. Y cuando uno es candidato en una boleta, el mensaje es hacia el candidato. Todo político tiene que estar predispuesto a entender y asumir esa responsabilidad. Después tuvieron una reacción persecutoria hacia ciertos sectores, hablando de “purgas”, de “traiciones”… Hay que entender que el mensaje no fue solo para el feudo provincial -como lo llamamos en San Luis-, sino que fue un mensaje de cara al futuro: los gobernantes no estamos para que el pueblo nos alabe o nos rinda homenaje, sino al contrario: se viene un período donde la gente espera que el gobernante sea un servidor. Esta reacción de los Rodríguez Saá indignó más a los votantes, eso es lo que percibimos con Poggi cuando golpeamos puertas.

- Pero Adolfo afirmó que están dispuestos a corregir lo que se hizo mal…

- Ahora entraron en otra etapa, de tratar de buscar un poco más de empatía con el pueblo desde el discurso del candidato. Pero hay una contradicción, porque la estructura política sigue aplicando la regla de la “purga”, de la expulsión de los docentes y los médicos que votaron en contra de ellos. Además, decir que los votantes “fueron duros” con ellos implica decir implícitamente que los que recibieron el respaldo y el voto no lo merecían. Lo que tenemos que lograr es la calma, la paz. Lo mejor que puede pasar es que el gobierno provincial reconozca este mensaje del pueblo y recomponga la relación con las otras fuerzas políticas, porque tiene que gobernar dos años más.

- ¿Se podrá repetir semejante resultado el próximo 22 de octubre?

- Somos muy respetuosos de la decisión de la gente, pero percibimos que hay una decisión tomada que es irreversible. Eso se puede traducir en un punto más o un punto menos, pero percibimos que hubo un fenómeno social y político irreversible. El gobierno de los Rodríguez Saá ha durado más que el Virreinato del Río de la Plata, por lo que no debería sorprender que este ciclo se cierre. Aunque hay un falso dilema: que la gente busque la alternancia no implica el desconocimiento de lo hecho. Esa es una interpretación errónea. Creo que en la elección de San Luis hubo dos fenómenos. En primer lugar, fue mucha gente a votar, y eso demostró la expectativa que había en ir a las PASO, que en definitiva no son el partido por los puntos, sino las preliminares. Y por otra parte, prácticamente se licuó el voto en blanco, que venía sosteniéndose desde hace muchos años, incluso hasta para el propio oficialismo. Eso puso en evidencia que la verdadera base electoral que han tenido los Rodríguez Saá durante mucho tiempo no está ni en el 55% ni en el 60%, sino que está más cerca del 35% del electorado. Es decir, cuando el electorado se decide a participar, se evidencia el verdadero capital electoral que tienen los Rodríguez Saá. Si uno lo ve en el tiempo, Adolfo nunca sacó más de 110 mil votos en la provincia en los últimos 20 años, y creemos que difícilmente lo vaya a superar.

- Por otra parte, como presidente de la Comisión de Educación, ¿qué temas o proyectos están pendientes en el Congreso?
- Es muy importante que avance en el Senado la media sanción sobre la obligatoriedad de la sala de tres años. Hay un compromiso del Gobierno y de las provincias de llevar adelante la consolidación de esas 10 mil nuevas salas, para acoger a casi medio millón de alumnos que están esperando tener jardines públicos en su barrio. Para después de las elecciones tenemos otra discusión, que es la calidad de la educación, con la creación del Instituto de Evaluación de Calidad y Equidad Educativa. El proyecto tiene dictamen y hay mucha predisposición para lograr mayores consensos en el recinto. También tenemos en debate otros proyectos importantes, como el llamado al Tercer Congreso Pedagógico Nacional, una instancia para lograr los consensos que necesita una reforma del sistema educativo, a la luz de los diagnósticos que estamos teniendo. Además estamos a la espera de que ingrese al Congreso el Plan Maestro. Son todos proyectos que convergen en el mismo punto, que es lograr consensos sobre las reformas educativas y el rol del Estado y las provincias para resolver problemas como la enorme deserción, la calidad de los institutos de formación docente y la precarización laboral efectiva que hay entre los docentes a lo largo y ancho del país. Para eso yo he presento, con otros diputados que me acompañan, un proyecto de creación de un Consejo Federal Docente, que involucre a las máximas autoridades de todas las provincias para resolver no sólo el mínimo salarial docente -que por cierto, se ha aumentado significativamente en este gobierno-, sino también la cuestión de fondo, como el trabajo en blanco de los docentes y el cumplimiento de los estatutos.