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Lunes 23 de octubre de 2017
ENTREVISTAS
“El esfuerzo del anterior Gobierno estaba puesto en privilegiar un solo relato”
El diputado nacional del Frente Renovador Alejandro Grandinetti remarcó desde su profesión de periodista la necesidad de “cruzar el umbral” de “medios adictos” y rediscutir la distribución de la pauta. Además, se mostró de acuerdo con la creación del ENACOM y en reformar la Ley de Medios, y habló del caso de Víctor Hugo Morales.
27 de febrero de 2016
Por Carolina Ramos

Se desempeñó como periodista durante casi 30 años en su Rosario natal. En 2015 dio el salto formal a la política de la mano de Sergio Massa, siendo su candidato a intendente en la ciudad santafesina. Meses después logró a acceder a una banca como diputado nacional y se convirtió en vicepresidente del bloque del Frente Renovador. Alejandro Grandinetti dialogó con Parlamentario sobre la política de medios del Gobierno de Mauricio Macri, la creación del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y el rol del periodismo en tiempos del kirchnerismo.

“En los medios del Estado se instauró un relato único apoyado por la pauta e incentivos a determinados grupos periodísticos”, sostuvo el legislador. Consideró que “tenemos que tener un patrón objetivo de distribución de los recursos” y se mostró a favor de rediscutir la Ley de Medios en el Congreso.

Desde las oficinas de la vicepresidencia tercera de la Cámara baja, Grandinetti destacó que con el organismo que absorbió a la AFSCA y la AFTIC “se plantea una convergencia de telecomunicaciones y de medios audiovisuales que va a tono con lo que ocurre en otros lugares del mundo y que requiere una única legislación al respecto”.

Por último, marcó sus diferencias con algunas prioridades del presidente y aclaró: “Nuestro rol de oposición es constructivo, pero no por ello cómodo o ‘seguidista’ de Macri”.

- ¿Cómo está viendo como periodista la política de medios del Gobierno tras el DNU que creó el ENACOM?

- Lo vamos a discutir en el Congreso. El Decreto de Necesidad y Urgencia que firmó Macri habla de la necesidad de reemplazar la vieja ley y crear un nuevo organismo, el ENACOM. Se plantea una convergencia de telecomunicaciones y de medios audiovisuales que va a tono con lo que ocurre en otros lugares del mundo y que requiere una única legislación al respecto. Me parece bien que haya un solo organismo que controle esta parte tan importante de la sociedad moderna: los contenidos, las telecomunicaciones y los medios de comunicación. Así lo hicieron Australia, Nueva Zelanda, Brasil, España e Italia. Hay una bibliografía internacional que marca que efectivamente vamos en el buen camino. Pero, ¿cómo se trasluce todo esto en la diversidad de voces, que es lo que nos tiene que preocupar como legisladores y a mí como periodista? Eso es lo que vamos a tener que discutir en el Congreso. Desgraciadamente, el esfuerzo del anterior Gobierno estaba puesto en privilegiar un solo relato, más allá de los avances que se habían planteado. Esto es un gran negocio para las empresas que van a participar de las telecomunicaciones y los medios en el futuro, pero principalmente es un derecho inalienable del pueblo argentino el de garantizar voces divergentes.

- Entre otras cosas, el decreto elimina el tope de licencias de TV por cable. ¿No se altera así el sentido principal de la Ley de Medios, que era el de “desmonopolizar” la comunicación?

- Hay que discutirlo. Nosotros vamos a llevar la postura de los pequeños y medianos productores de contenidos y los medios del interior. Pero la ley tampoco funcionaba antes. Los medios del Estado –y esto también lo tenemos que modificar- se han convertido en medios del partido. En el hecho particular de la licencia única a nivel nacional, creo que lo tendríamos que discutir; esto tiene que traducirse en beneficios para aquellos que compren servicios de televisión por cable, esto es, gran parte de la sociedad. Tenemos que garantizar la pluralidad de voces.

- Entonces, ¿usted cree que la Ley de Medios no cumplió con su cometido?

- Estoy convencido. Hoy lo estamos pagando con compañeros del Grupo 23 en la calle, de los cuales muchos sólo subsistían con la pauta oficial, y que probablemente tengan dificultades por ser de “medios adictos”. Hay que cruzar ese umbral y tener medios profesionales y plurales. No era lo que teníamos antes, por eso lo tenemos que discutir en la nueva ley. Por otra parte, cuando hablamos de convergencia estamos hablando del “cuádruple play”: telefonía por cable, telefonía celular, Internet y televisión por cable. Todo marca que los jugadores de contenidos van a ser cualquiera de los que prestan hoy servicios de telecomunicaciones o contenidos. Tenemos que dejar espacios para las pymes, los pueblos originarios, ONGs, pero también entendiendo que es una de las partes más dinámicas de la sociedad en cuanto a necesidad de inversiones. La Constitución Nacional, a partir de la reforma del ’94, marca que el Estado y los funcionarios deben velar por el no abuso en los monopolios. El problema no es el monopolio, sino si el monopolio lleva a un abuso de posición. El gas, el agua o algunas líneas de transporte deben ser monopolios, lo que no puede haber es una ausencia del Estado. Nosotros creemos que el Estado debe velar por los intereses de los ciudadanos.

- ¿Por qué cree que esta ley, que se discutió durante tantos años y con participación de todos los sectores, se modificó con un decreto?

- Fue un error. De hecho, llegamos a la misma consecuencia: se va a discutir en el Congreso. Fue la necesidad de desmontar una estructura donde los medios del Estado terminaron siendo los medios del partido. En los medios del Estado se instauró un relato único apoyado por la pauta e incentivos a determinados grupos periodísticos. Tenemos que tener un patrón objetivo de distribución de los recursos del Estado, ver cuáles son los criterios: la circulación, la audiencia… sino, estamos tentados a que eso se utilice como una manera de sojuzgar y limitar al periodismo, sobre todo al independiente. Yo me siento parte de ese periodismo independiente y “librepensante”.

- ¿Cómo ve lo sucedido con Víctor Hugo Morales?

- Es loable que haya adscripto a una idea política. Eso te convierte más en un militante que en un periodista. Un periodista tiene que ser ecuánime en su visión. En la faz política, uno queda mucho más encorsetado. La labor real del periodismo es precisamente ser incómodo con el poder de turno. Hay una definición que formuló Horacio Verbitsky antes de adscribir al proyecto del kirchnerismo: “Para la justicia están los jueces, para la neutralidad están los suizos y para todo lo demás está el periodismo”, para la parte incómoda del poder. Por eso se habla de un “cuarto poder”. El problema es cuando el periodismo se utiliza como herramienta de alguno de los otros tres poderes. Víctor Hugo ahora está en una empresa privada –yo trabajé toda mi vida en una empresa privada- y tiene que sujetarse a los vaivenes como el resto de los colegas. Creo que tiene oportunidades para trabajar, pero el 99,9% sin ser Víctor Hugo tenía la realidad sujeta por esta libre oferta y demanda muchas veces injusta. Él es una persona con mucho talento, espero que le vaya muy bien.

- ¿Entonces no cree en el denominado “periodismo militante”?

- Es una contradicción en su definición: o sos militante o sos periodista. Lo que podes hacer es propaganda, que es una categoría diferente y está bien –de hecho nosotros tenemos agentes de prensa que intentan llevar la mejor versión posible de nuestra labor-. La labor del periodista es juzgar si mis actos son correctos o no en función del parámetro que tenga. Puedo compartirlo o no, pero ese es el juego. El periodismo militante es la visualización solamente de los aciertos. Eso no quiere decir que pretenda un periodismo “objetivo”, porque no somos objetos; somos pasionales, tenemos posturas y demás. El tema es cuando hay una postura militante en función de un partido determinado. Yo siempre tuve una postura política, que por ahí podía coincidir con lo que decían los socialistas, el peronismo, los radicales o en parte el liberalismo en Argentina. No estaba sujeto a aceptar absolutamente todo por el solo hecho de pertenecer a un estadio político.

- A grandes rasgos, ¿cómo está viendo estos primeros meses de Gobierno de Macri?

- Bien, generó una gran expectativa. Pero sobre temas concretos, como pérdida del poder adquisitivo del asalariado y el atraso en los jubilados merecían un poco más de atención y mayor rapidez. No le podemos pedir mucho porque hace poco que está en el Gobierno, pero los desafíos son importantes. Nuestro rol de oposición es constructivo, pero no por ello cómodo o “seguidista” de Mauricio Macri. Seguimos manteniendo en agenda el tema del 82% móvil para los jubilados, que tiene que ser una política de Estado. Si va en esa dirección, estaremos acompañando; o sino, como lo hicimos con el “IPC Congreso”, demostrando que la economía en Argentina está enferma, que no crece hace cuatro años y que requiere una solución entre todos.