Perder un clásico nunca se procesa como una derrota más, y para San Lorenzo el 0-2 frente a Huracán del 9 de agosto tuvo un impacto que fue mucho más allá de los puntos. El resultado golpeó por la rivalidad, por el contexto y porque llegó dentro de un comienzo de Clausura 2026 donde el Ciclón venía moviéndose constantemente entre victorias ajustadas y derrotas igualmente cerradas. Seis días después, el 1-0 ante Unión no eliminó la herida, pero sí evitó que el golpe se transformara en una secuencia capaz de condicionar todo el mes.
La reacción fue importante precisamente porque San Lorenzo necesitaba volver a sentir que podía controlar un partido después de una semana cargada de ruido, críticas y tensión. Ganar por la mínima fue suficiente para recuperar tres puntos y, sobre todo, para demostrar que el equipo podía competir sin quedar atrapado emocionalmente en lo sucedido ante Huracán.
En paralelo al seguimiento deportivo, el hincha actual consume estadísticas, videos, redes y otras formas de ocio digital, dentro de un entorno donde también pueden aparecer propuestas como chicken road 2. Para San Lorenzo, sin embargo, ninguna distracción tuvo tanta importancia como responder dentro del campo después de una derrota que inevitablemente iba a acompañar la conversación durante varios días.
Un Clausura sin término medio: San Lorenzo gana o pierde
El comienzo del torneo tiene una característica llamativa: San Lorenzo disputó cinco partidos y todavía no empató ninguno.
La secuencia comenzó con una derrota 1-0 frente a Lanús, continuó con una victoria 1-0 ante Gimnasia de Mendoza, siguió con otra caída 1-0 contra Central Córdoba, después llegó el 0-2 frente a Huracán y finalmente apareció el triunfo 1-0 ante Unión.
Cuatro de esos cinco encuentros terminaron definidos por un solo gol, mientras que únicamente el clásico se abrió hasta una diferencia de dos.
La Liga Profesional registró oficialmente el 0-2 frente a Huracán y la posterior victoria 1-0 sobre Unión, dos resultados que resumen perfectamente el cambio de clima vivido por el Ciclón en menos de una semana.
Este patrón muestra un equipo acostumbrado a convivir con márgenes mínimos, donde una sola acción puede modificar completamente el resultado y la lectura posterior.
El clásico contra Huracán tiene un peso diferente
Una derrota ante cualquier rival puede analizarse mediante funcionamiento, puntos y posición en la tabla. Un clásico incorpora además un componente emocional que permanece mucho más tiempo.
El 0-2 frente a Huracán no desaparece porque San Lorenzo haya ganado después. Los clásicos se recuerdan, alimentan discusiones durante meses y reaparecen cada vez que ambos equipos vuelven a cruzarse.
Sin embargo, el equipo sí podía controlar una cuestión fundamental: qué sucedía inmediatamente después.
La victoria ante Unión fue valiosa porque impidió que el golpe derivara en una espiral negativa. En lugar de encadenar otra derrota y permitir que la presión aumentara, San Lorenzo consiguió volver a sumar de a tres y recuperar una sensación mínima de estabilidad.
Ganar a Unión no borra la derrota, pero cambia el presente
El fútbol ofrece pocas oportunidades para modificar el pasado, aunque continuamente permite cambiar el significado del presente.
San Lorenzo no puede eliminar el resultado contra Huracán, pero sí puede impedir que ese partido termine definiendo agosto.
El 1-0 frente a Unión representó precisamente eso: una respuesta concreta después de una semana emocionalmente complicada.
El siguiente paso consiste en transformar esa reacción en continuidad. Una sola victoria puede reducir la tensión, pero todavía no alcanza para hablar de recuperación sostenida.
El verdadero cambio llegará si el equipo consigue encadenar varias actuaciones con comportamientos similares y deja de depender de una sucesión constante de resultados aislados.
Los partidos cerrados son una virtud y también un riesgo
San Lorenzo está demostrando capacidad para competir en encuentros donde existen pocas ocasiones y el resultado permanece abierto hasta el final.
Esa solidez puede convertirse en una ventaja importante dentro del fútbol argentino, donde muchos partidos se deciden por detalles.
El problema aparece cuando el equipo genera tan poco peligro que cualquier error defensivo adquiere un peso desproporcionado.
Cuando todos los encuentros se mueven alrededor del 1-0, una mala defensa de un córner, una pérdida cerca del área o una ocasión desperdiciada pueden decidir noventa minutos completos.
Para crecer, el Ciclón necesita conservar su capacidad para cerrar partidos sin depender constantemente de que la primera ocasión termine en gol.
El siguiente paso es ampliar el margen propio
Un equipo que gana siempre por la mínima puede ser competitivo, pero también vive permanentemente demasiado cerca del empate o de la derrota.
San Lorenzo necesita intentar crear una segunda ocasión clara después de ponerse en ventaja, sostener posesiones que permitan descansar y aprovechar los espacios que aparecen cuando el rival debe adelantar líneas.
No se trata de convertir todos los encuentros en partidos abiertos, sino de evitar que cada final termine siendo una resistencia dentro de la propia área.
La capacidad para buscar el segundo gol sin perder equilibrio puede marcar una evolución importante.
La victoria por 1-0 también ofrece información positiva
El triunfo frente a Unión confirmó que San Lorenzo mantiene una capacidad importante para proteger ventajas.
El equipo sabe competir cuando el marcador le resulta favorable, concentrarse en los momentos finales y limitar el peligro rival.
Esa virtud no debería abandonarse mientras se intenta mejorar ofensivamente.
La idea tiene que ser sumar herramientas, no sustituir completamente aquello que ya funciona.
El problema ofensivo empieza antes del delantero
Cuando un equipo genera poco peligro, la discusión suele dirigirse rápidamente hacia el atacante que debe marcar. Sin embargo, un delantero depende en gran medida de las condiciones en las que recibe.
Si los extremos llegan lejos del área, los laterales aparecen sin ventaja y los mediocampistas no consiguen romper líneas, el jugador de referencia termina rodeado por varios defensores.
San Lorenzo necesita mejorar el recorrido previo.
El gol muchas veces se construye dos o tres acciones antes de la definición.
Los mediocampistas pueden aportar una solución importante
Una defensa cerrada suele sentirse cómoda cuando únicamente debe controlar a los delanteros.
Las llegadas desde segunda línea cambian ese escenario.
Un mediocampista capaz de aparecer en zona de remate obliga al rival a dividir referencias y puede aprovechar pases atrás o rebotes que normalmente quedarían sin destinatario.
También resultan importantes las conducciones capaces de romper la primera línea y los pases verticales ejecutados después de atraer rivales.
El Ciclón necesita aumentar esa participación interior sin desordenar la estructura.
El movimiento sin pelota tiene que acompañar la circulación
Mover la pelota de un costado al otro no garantiza automáticamente generar espacios.
Para que la posesión tenga sentido, los futbolistas sin balón deben obligar a la defensa a tomar decisiones.
Un extremo que se desplaza hacia dentro puede liberar el carril para el lateral. Un delantero que sale del área puede arrastrar a un central. Un interior que ataca profundidad puede abrir una zona para otro compañero.

La creatividad colectiva muchas veces aparece precisamente en esos movimientos invisibles.
La paciencia no puede convertirse en lentitud
San Lorenzo encontrará partidos donde el rival decida esperar y cederle la iniciativa.
Ese escenario exige paciencia, pero no una circulación permanente a la misma velocidad.
El equipo necesita atraer mediante pases cortos y acelerar cuando aparece el espacio.
Si juega siempre rápido, puede precipitarse. Si mantiene siempre un ritmo lento, facilita la reorganización defensiva.
El verdadero desafío está en reconocer cuándo cambiar la velocidad.
El 0-0 también necesita ser gestionado correctamente
Una de las enseñanzas que puede dejar este inicio es que no todos los partidos necesitan resolverse durante los primeros minutos.
Cuando el marcador permanece igualado durante mucho tiempo, la ansiedad puede provocar pases forzados y remates desde zonas poco favorables.
San Lorenzo necesita aprender a convivir con esos momentos.
El 0-0 puede ser una fase del partido y no necesariamente una señal de que algo está fallando.
La cuestión es mantener amenaza mientras se conserva paciencia.
La pelota detenida puede convertirse en una herramienta central
Para un equipo acostumbrado a partidos de márgenes reducidos, las acciones a balón parado pueden tener un valor enorme.
Un córner bien trabajado o una falta lateral pueden generar una ocasión clara sin necesidad de superar varias líneas mediante una larga combinación.
Los movimientos cruzados, los bloqueos legales y la ocupación del rebote forman parte de una preparación que puede proporcionar puntos reales.
San Lorenzo debe darle a estas acciones una importancia proporcional al tipo de partidos que está disputando.
Defender la pelota parada también será fundamental
El mismo principio funciona en sentido contrario.
En un encuentro donde apenas existen oportunidades, conceder una falta innecesaria cerca del área o defender mal un córner puede significar tener que perseguir el marcador durante una hora.
La concentración sobre esos detalles forma parte de la identidad de los equipos capaces de dominar partidos cerrados.
Reducir las acciones gratuitas que recibe el rival puede marcar una diferencia considerable.
El impacto psicológico del clásico debe administrarse
Después de perder contra Huracán, el ruido externo era inevitable.
San Lorenzo necesitaba evitar que esa conversación se trasladara directamente al campo frente a Unión.
La victoria demuestra que el plantel consiguió al menos realizar esa separación durante el siguiente encuentro.
El desafío ahora será mantenerla.
Recordar el clásico puede servir como motivación, pero intentar compensarlo en cada jugada genera el riesgo de jugar con una urgencia innecesaria.
Una reparación deportiva se construye con resultados nuevos
La mejor manera de reducir el peso emocional de una derrota importante no es prometer que se olvidará rápidamente, sino construir nuevos resultados.
Una victoria ayuda. Dos o tres comienzan a formar una tendencia.
Cuando el equipo vuelve a sumar con regularidad, el resultado anterior conserva su importancia histórica, pero deja de definir el presente.
Ese debe ser el objetivo de San Lorenzo después de responder frente a Unión.
El Ciclón todavía necesita encontrar continuidad
Cinco partidos sin empates muestran una campaña donde cada jornada parece extremadamente definitiva.
Una derrota cambia rápidamente el humor; una victoria lo vuelve a modificar.
El equipo necesita escapar de esa montaña rusa.
La continuidad aparece cuando los comportamientos se repiten aunque cambie el resultado inmediato: defender correctamente, generar ocasiones reconocibles y mantener el orden durante diferentes fases.
Ganar dos partidos parecidos sería una señal mucho más fuerte
El 1-0 frente a Unión fue importante, pero una actuación similar en la jornada siguiente tendría un significado todavía mayor.
La estabilidad no se mide por una sola respuesta.
San Lorenzo necesita demostrar que puede repetir los aspectos positivos incluso cuando el rival plantea un problema diferente.
Ahí empezará a transformarse una reacción en una tendencia.
La presión externa puede convertirse en energía útil
El mundo San Lorenzo vive cada resultado con mucha intensidad, especialmente después de un clásico.
Esa presión puede perjudicar si los jugadores intentan resolver individualmente cada situación, pero también puede aumentar concentración y compromiso cuando se canaliza correctamente.
El equipo necesita transformar la exigencia en comportamientos simples: correr juntos, reducir errores y mantener claridad cerca del área.
La mejor respuesta siempre termina apareciendo dentro del campo.
El primer gol tiene demasiado peso en este San Lorenzo
La secuencia reciente demuestra cuánto influye quién se adelanta.
Cuando San Lorenzo marca primero, dispone de herramientas para controlar el resultado.
Cuando recibe el gol inicial, todavía encuentra más dificultades para transformar el escenario.
Reducir esa dependencia será fundamental.
Un equipo competitivo durante toda la temporada necesita estar preparado tanto para proteger una ventaja como para remontar.
Remontar necesita estructura, no acumulación
Si San Lorenzo queda por detrás, adelantar a todos los futbolistas no garantiza crear mejores ocasiones.
Una remontada organizada necesita amplitud, movimientos interiores y suficientes jugadores preparados para proteger una pérdida.
Si todos se concentran alrededor de la pelota, el equipo reduce su propio espacio.
Si conserva diferentes alturas, obliga al rival a defender más metros.
La transición defensiva no puede desaparecer cuando aumenta la ambición
Buscar un empate o un segundo gol siempre genera riesgos.
El problema aparece cuando una pérdida permite al adversario correr directamente contra los centrales.
San Lorenzo necesita mantener una estructura preventiva incluso durante sus fases más ofensivas.
Un mediocampista bien colocado puede cortar la transición y permitir que los laterales participen con mayor libertad.
Atacar con seguridad también consiste en estar preparado para perder.
El control después del 1-0 puede mejorar
El Ciclón ya sabe proteger una ventaja, pero todavía puede hacerlo de una manera menos sufrida.
Defender un 1-0 no significa necesariamente retroceder durante veinte minutos.
Conservar la pelota lejos de la propia área puede ser una forma mucho más eficaz de proteger el resultado.
Para hacerlo se necesitan apoyos cercanos y jugadores capaces de recibir bajo presión.
El segundo gol debe ser una amenaza real
Cuando el rival necesita empatar, comienza a adelantar líneas y deja espacios que anteriormente no existían.
San Lorenzo tiene que aprender a identificar esos momentos.
Un contraataque bien elegido puede cerrar el encuentro y evitar finales de máxima tensión.
La amenaza de un segundo gol también obliga al rival a atacar con algo más de precaución.
La variedad ofensiva puede marcar el siguiente crecimiento
El Ciclón no necesita cambiar completamente su estilo, pero sí agregar soluciones.
Un lateral que aparece por sorpresa, un extremo que recibe más cerca del área o un mediocampista que llega desde segunda línea pueden modificar la defensa rival.
La variedad obliga al adversario a pensar y tomar decisiones.
Cada nueva decisión aumenta la posibilidad de que aparezca un espacio.
San Lorenzo debe jugar mejor cuando tiene la iniciativa
Una cosa es cerrar un partido y otra muy distinta tener que construir constantemente contra un rival que espera.
El Ciclón encontrará ambos escenarios durante el Clausura.
Para competir arriba necesita respuestas para los dos.
Ser sólido defensivamente es una gran base, pero un equipo que aspira a sumar con regularidad también debe saber cómo abrir partidos donde el adversario se siente cómodo sin la pelota.
La reacción verdadera necesita tres o cuatro jornadas
La victoria frente a Unión representa una respuesta necesaria, pero todavía no alcanza para definir una tendencia.
San Lorenzo necesita comprobar cómo responde frente a otros escenarios: cuando marca primero, cuando recibe, cuando dispone de mucha pelota y cuando debe jugar más directo.
La continuidad se construye resolviendo diferentes tipos de partido.
Si el equipo consigue sumar durante varias fechas, el Clausura dejará de parecer una sucesión de episodios desconectados.
El clásico puede quedar como una herida y no como una identidad
La derrota frente a Huracán seguirá formando parte de la temporada y tendrá un peso especial entre los hinchas.
Sin embargo, no necesita convertirse en la explicación de todo lo que suceda después.
San Lorenzo tiene la posibilidad de aislarla mediante resultados positivos.
El 1-0 ante Unión fue el primer paso.
Qué debería mantener el Ciclón después de Unión
La concentración defensiva continúa siendo uno de los principales activos.
También debe mantener la capacidad para competir durante partidos largos donde el marcador permanece ajustado.
La mejora tiene que aparecer principalmente en la creación ofensiva y en la administración después de ponerse en ventaja.
No es necesario abandonar el perfil competitivo actual para crecer.
Qué debería mejorar de inmediato
El equipo necesita generar más situaciones dentro del área, aumentar la participación de los mediocampistas y utilizar mejor los espacios que producen los movimientos de los extremos.
También debería reducir la cantidad de posesiones que terminan sin profundidad.
La pelota parada puede aportar otra vía mientras se desarrollan estos mecanismos.
La diferencia entre alarma y estabilidad puede ser mínima
En un campeonato donde cuatro de cinco partidos se decidieron por un solo gol, los márgenes son extremadamente pequeños.
Una pelota parada, una recuperación alta o un pase filtrado pueden cambiar un resultado y, con él, toda la conversación.
San Lorenzo debe conseguir que esas pequeñas diferencias empiecen a aparecer con mayor frecuencia de su lado.
La victoria ante Unión fue más importante de lo que parece
Ganar 1-0 después de perder un clásico puede parecer un resultado simple, pero tuvo un valor enorme dentro del contexto.
Permitió detener una posible cadena negativa, recuperar confianza y devolverle al equipo un escenario donde puede trabajar sin que cada partido parezca una emergencia.
Ahora queda la parte más difícil: aprovechar esa tranquilidad para crecer.
El próximo paso es convertir la reacción en una serie
San Lorenzo necesita que el triunfo no se convierta únicamente en una pausa entre derrotas.
Una buena secuencia cambiaría rápidamente el tono del Clausura y permitiría interpretar el 0-2 ante Huracán como un golpe específico dentro de una campaña competitiva.
Si vuelve a alternar victoria y derrota, la sensación de inestabilidad continuará.
La diferencia estará en la capacidad para repetir mecanismos.
Conclusión: el clásico dejó una herida, pero Unión evitó que se convirtiera en una crisis
San Lorenzo atravesó una semana especialmente delicada después del 0-2 frente a Huracán, una derrota que por su condición de clásico inevitablemente tuvo un impacto mayor que cualquier otro tropiezo. La respuesta frente a Unión, con un triunfo 1-0, no eliminó ese recuerdo, pero sí evitó que el golpe se transformara inmediatamente en una serie negativa.
El comienzo del Clausura 2026 muestra a un Ciclón acostumbrado a encuentros extremadamente ajustados: cinco partidos, ningún empate y cuatro resultados definidos por un solo gol. Esa tendencia demuestra solidez competitiva, aunque también señala una dependencia excesiva de detalles mínimos.
La evolución pasa por conservar la estructura defensiva y añadir mayor amenaza ofensiva. Más movimientos sin pelota, llegadas de segunda línea, mejor utilización de la pelota parada y una administración más ambiciosa de las ventajas pueden ampliar un margen que actualmente resulta demasiado estrecho.
La reacción real se medirá durante las próximas jornadas y no únicamente por lo sucedido frente a Unión. Si San Lorenzo consigue transformar esa victoria en una serie, el clásico perdido seguirá doliendo, pero dejará de condicionar el presente.
Para quienes combinan el seguimiento deportivo con otras formas de entretenimiento digital, también aparecen alternativas como sugar rush 1000. Para el hincha azulgrana, sin embargo, la forma más efectiva de terminar de procesar aquella derrota continúa siendo la más tradicional de todas: encadenar victorias.
La Comisión de Planeamiento Urbano, presidida por Victoria Roldán Méndez (VJ), se reunirá el miércoles 24 de febrero a las 14 para continuar analizando la construcción del nuevo estadio de esa institución deportiva, el cual tendrá capacidad para 42 mil personas.
Según informaron fuentes parlamentarias a parlamentario.com, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires fijó para el próximo 24 de febrero a las 14 la audiencia pública obligatoria –aunque no vinculante- en la que funcionarios, vecinos e hinchas del club San Lorenzo expondrán acerca del proyecto de ley que busca rezonificar el predio de Av. La Plata 1600/1700, a fin de que esa institución deportiva pueda construir allí su nuevo estadio con capacidad para 42 mil personas.
La audiencia estará a cargo de la Comisión de Planeamiento Urbano, presidida por la oficialista Victoria Roldán Méndez (VJ), y se espera que cuente con un númeroso grupo de expositores, debido a que hay varios vecinos que se manifestaron en contra del avance de este proyecto y los simpatizantes de San Lorenzo buscarán expresar su apoyo al mismo.
Cabe recordar que la Legislatura aprobó la medida en primera lectura el pasado 19 de noviembre, la misma contempla la edificación de una nueva cancha con capacidad para unas 42 mil personas y un concepto 365 para beneficio vecinal, albergando otros usos como comercios, jardín de infantes, escuela primaria y secundaria, una delegación del Gobierno de la Ciudad, un establecimiento policial, una biblioteca y un museo.
Es por ello que el predio se dividirá en cuatro grandes zonas: la primera de ellas, estará destinada a espacios verdes o parquizados de dominio privado de uso público y acceso libre con control de acceso, admitiéndose estacionamientos y áreas de servicios y usos complementarios, bajo cota de parcela.
Mientras que la segunda zona también contará con espacios verdes de acceso público, pero también tendrá un espacio de equipamiento educacional y para eventos culturales, deportivos, artísticos y sociales de interés ciudadano admitiéndose estacionamientos bajo cota de parcela. y ocupación transitoria de instalaciones destinadas a eventos puntuales de interés cultural, deportivo, artístico y social.
Los diputados porteños se reunirán este jueves a partir de las 11 para llevar a cabo una nueva sesión ordinaria en la que buscarán darle aprobación en primera lectura a una normativa que busca permitir la edicación de esa cancha y fomentar la mixtura de usos en el predio de Av. La Plata.
En medio de una fuerte disputa entre un grupo de vecinos y los hinchas del club San Lorenzo, la Legislatura de la Ciudad realizará este jueves a las 11 una sesión ordinaria en la que prevén aprobar en primera lectura una ley que permitirá construcción del nuevo estadio de esa institución deportiva en el predio ubicado sobre Av. La Plata al 1700 y fomentar una mixtura de usos en la zona.
La iniciativa en cuestión contempla la construcción de una nueva cancha, con capacidad para unas 42 mil personas y un concepto 365 para beneficio vecinal, albergando otros usos como comercios, jardín de infantes, escuela primaria y secundaria, una delegación del Gobierno de la Ciudad, un establecimiento policial, una biblioteca y un museo.
En función de esto, el texto plantea que el predio se dividirá en cuatro grandes zonas: la primera de ellas, estará destinada a espacios verdes o parquizados de dominio privado de uso público y acceso libre con control de acceso, admitiéndose estacionamientos y áreas de servicios y usos complementarios, bajo cota de parcela.
Mientras que la segunda zona también contará con espacios verdes de acceso público, pero también tendrá un espacio de equipamiento educacional y para eventos culturales, deportivos, artísticos y sociales de interés ciudadano admitiéndose estacionamientos bajo cota de parcela. y ocupación transitoria de instalaciones destinadas a eventos puntuales de interés cultural, deportivo, artístico y social.
En este caso se contempla una mixtura de usos, por lo que podrá construirse allí: establecimientos educativos, deportivos, de lectura, de fiestas o diversión, juego, residencias para estudiantes y deportistas, empresas, viviendas, entre otros.
Por otro lado, la tercera zona estará destinada a la localización de equipamiento administrativo, residencial, comercial e institucional a escala local. Es así que se permitiría el emplazamiento de locales abasto y alimentos, gastronómicos, farmacias, de indumentaria y calzado, joyerías, remates, entre otras actividades.
En tanto la cuarta zona será de escala urbana y usos deportivos, comerciales y culturales complementarios de escala barrial, por lo que además de varias de las actividades ya mencionadas, permitirá la instalación de establecimientos sanitarios, destacamentos policiales y oficinas administrativas.
Diputados porteños y representantes del club San Lorenzo se reunirán este viernes para avanzar con el tratamiento de un proyecto de ley que busca generar la vuelta a Boedo de esa institución deportiva y fomentar la mixtura de usos en un predio.
Tal y como lo adelantó parlamentario.com algunos días atrás, la Comisión de Planeamiento Urbano se reunirá este viernes a las 14 para comenzar el debate del proyecto de ley impulsado por el club San Lorenzo, a través del cual buscará avanzar con la construcción de su nueva cancha en el predio ubicado en Avenida La Plata 1600/1700, en el barrio de Boedo.
En la reunión estarán presentes los diputados que forman parte de esa comisión –la cual es presidida por la oficialista Victoria Roldán Méndez (VJ)- y representantes de esa institución deportiva, quienes explicaran el alcance la medida.
La iniciativa en cuestión busca modificar la zonificación del predio, dado que en la actualidad funciona un supermercado de una reconocida cadena. De esta manera, el mismo se dividirá en cuatro grandes zonas: la primera de ellas, estará destinada a espacios verdes o parquizados de dominio privado de uso público y acceso libre con control de acceso, admitiéndose estacionamientos y áreas de servicios y usos complementarios, bajo cota de parcela.
Mientras que la segunda zona también contará con espacios verdes de acceso público, pero también tendrá un espacio de equipamiento educacional y para eventos culturales, deportivos, artísticos y sociales de interés ciudadano admitiéndose estacionamientos bajo cota de parcela. y ocupación transitoria de instalaciones destinadas a eventos puntuales de interés cultural, deportivo, artístico y social.
En este caso se permitirá que las construcciones alcancen hasta un 60% del total de la zona y contempla una mixtura de usos, por lo que podrá construirse allí: establecimientos educativos, deportivos, de lectura, de fiestas o diversión, juego, residencias para estudiantes y deportistas, empresas, viviendas, entre otros.
Por otro lado, la tercera zona estará destinada a la localización de equipamiento administrativo, residencial, comercial e institucional a escala local. Es así que se permitiría el emplazamiento de locales abasto y alimentos, gastronómicos, farmacias, de indumentaria y calzado, joyerías, remates, entre otras actividades.
En tanto la cuarta zona será de escala urbana y usos deportivos, comerciales y culturales complementarios de escala barrial, por lo que además de varias de las actividades ya mencionadas, permitirá la instalación de establecimientos sanitarios, destacamentos policiales y oficinas administrativas.
Cabe destacar que fuentes parlamentarias le habían asegurado a este medio que el encuentro estaba previsto para este jueves, pero que debido a que ese día también habrá sesión ordinaria, el debate en comisión podría retrasarse. Aunque esta no es la primera vez que la Casa busca avanzar con esta medida, dado que a fines del año pasado Roldán Mendez se reunió con el presidente de ese club, Marcelo Tinelli, y el vicepresidente primero de la Legislatura, Agustín Forchieri (VJ).