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Miércoles 22 de noviembre de 2017
OPINIÓN
El acuerdo que vale es consolidar el cambio
Por Jorge Garayalde. El dirigente de Cambiemos se hace eco del discurso de campaña de Evolución, y remarca la importancia de continuar en el mismo camino del cambio.
13 de octubre de 2017
En relación al último aviso de campaña de Evolución me surgen algunas consideraciones que quisiera realizar.

El pasado no es parte de la solución: claramente es así, y es exactamente por eso, que venimos llamando a ratificar y consolidar el cambio. Hemos dicho que no es un momento para personalismos. Lamentablemente es el pasado o el cambio. En otras circunstancias seguramente podamos debatir ideas de una manera más fina y compartir matices referidos a distintas miradas sobre algunos temas. Lo único que planteamos es que no es el momento. Este es un período para acompañar de manera taxativa el proyecto de Mauricio Macri en la Nación, Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad y María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Y muchas otras provincias que, con buenas elecciones o triunfos, darían una base sustantiva para que el cambio se consolide y se sostenga en el tiempo. La Argentina está despegando en serio, con la verdad y la responsabilidad como banderas.

Los desafíos nadie puede resolverlos solo: también de acuerdo. El espacio político de Cambiemos siempre se ha caracterizado por concebir el trabajo a partir de equipos. Con liderazgos por supuesto, pero construyendo gestión y conducción donde siempre la suma sea mucho más que las partes. Somos plenamente conscientes que los problemas de la Argentina se solucionan trabajando en grupo y que los pasos firmes sólo se consolidan cuando son compartidos por más de uno. Es más, Martín Lousteau, referente de Evolución, fue parte de este espacio y así lo entendimos todos. Estuvo en un cargo de alta trascendencia, tuvo la confianza plena del presidente, y vivió en primera persona la sensación de ser parte de un equipo.

Tranquilidad para construir el futuro: este espacio político siempre se caracterizó por gestionar con tranquilidad, intentando no confrontar, no dividir, sobre todo para mantenerse enfocado en las necesidades de la gente y no en la política de corto plazo. Siempre nos alejamos del clientelismo, de la política espasmódica, del oportunismo.

La templanza y el equilibrio han sido nuestro sello distintivo en todos los lugares de gestión pública que hemos ocupado. Justamente es el pasado el que pretende instalar incertidumbre y situaciones de alarma sin ningún fundamento. Por eso, una vez más, decimos que tenemos que sostener y afianzar el cambio. Una nueva Argentina que realice y proyecte políticas públicas con un solo objetivo, construir todos los días un país mejor para la gente.

Por todo esto es que el cambio sólo se consolida con más cambio.