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Domingo 10 de diciembre de 2017
ENTREVISTAS
“La institucionalidad va en contra de los enfermos de poder”
Claudio Poggi le dio a Cambiemos una de las victorias más difíciles de las PASO: le ganó a los Rodríguez Saá en San Luis con el 58,3% de los votos. En diálogo con Parlamentario, el diputado explica los motivos del batacazo y habla de su futuro en el Senado, aunque confiesa que quiere volver a gobernar su provincia en 2019. “Estamos transitando un final de ciclo”, afirma.
22 de septiembre de 2017
Por Agustín Alvarez Parisi y Carolina Ramos

Con casi 20 puntos de ventaja sobre la boleta que llevó juntos a los dos hermanos Rodríguez Saá, Claudio Poggi se convirtió en uno de los rostros más visibles de los buenos resultados de Cambiemos en las PASO. El opositor, que este año se alió al presidente Mauricio Macri, cree que semejante diferencia incluso se puede ampliar en octubre. “Lo que se votó en San Luis fue la alternancia del poder político”, sostiene, confiado gracias a los 164.050 votos que arrastró en su provincia.

Poggi recibió a Parlamentario en su despacho de la Cámara baja, que abandonará el próximo 10 de diciembre para desembarcar en el Senado. Exgobernador entre 2011 y 2015, el diputado reconoce que “le encantaría” volver a conducir su Provincia. “Se pudo comprobar que se puede gobernar San Luis sin un Rodríguez Saá”, señala.

El candidato está muy seguro del ingrediente principal que lo llevó a dar el batacazo: “Yo le sumé a la Provincia institucionalidad, algo que va en contra de los enfermos de poder”, reiterará una y otra vez durante la entrevista. A eso se le suma que la dupla del oficialismo local se adosó al kirchnerismo tras años de enemistad declarada. Y como último ingrediente, la “buena imagen” de Macri en la Provincia cuyana.

Con esa receta y la idea fija de que “cuando uno perdura mucho tiempo en el poder se aleja del ciudadano”, Poggi habitará un Senado donde piensa impulsar proyectos sobre educación y, sobre todo, vinculados al “federalismo”. Un Senado donde además deberá convivir con la expresidenta Cristina Kirchner. “No comparto que un expresidente vuelva a un Congreso”, confiesa, sin rodeos, el hombre que puede torcer una historia de 34 años sin alternancia.

- El resultado que obtuvo en San Luis fue un verdadero batacazo, ¿qué análisis hace?

- Lo que se votó en San Luis el 13 de agosto fue mucho más que una PASO. Lo que se votó -y la mayoría de los ciudadanos de la Provincia así lo priorizan- es la alternancia del poder político. Una alternancia que, si todo sigue así, se va a formalizar en 2019. Pero no hay 2019 sin 2017. Nuestro frente adversario encabezaba su lista de senadores con Adolfo Rodríguez Saá, y el primer suplente era Alberto, actual gobernador. Por lo tanto, lo que se votaba era el deseo de que esa familia continúe en el poder o no, y lo que dispuso el poder popular fue que no. Ese fue el mensaje.

- ¿Cuáles fueron las causas de semejante victoria?

- Hubo una confluencia de causas. Estamos transitando un final de ciclo, de más de 30 años de poder político, que lo da la misma democracia, y eso es lo bueno. Cuando uno perdura mucho tiempo en el poder se aleja del ciudadano y no puede entender cuáles son sus necesidades, sus dolores, sus sueños; entonces las prioridades del gobernante son diferentes a las prioridades del ciudadano. Otra de las razones del resultado fue que cuando yo goberné la Provincia entre 2011 y 2015, le sumé institucionalidad a todo lo que se venía haciendo en la Provincia, es decir, un vínculo respetuoso con los poderes del Estado, con todos los intendentes de cualquier color político, con sectores académicos, y eso gustó. Se pudo comprobar que se puede gobernar la provincia de San Luis sin un Rodríguez Saá. Otro hecho histórico es que hayamos conformado un frente político muy competitivo, que prácticamente polarizó la elección. Un frente que se llama Avanzar-Cambiemos San Luis, integrado por el Pro, la UCR, Libres del Sur y Avanzar, que es el partido joven que presido yo. Este frente se conformó con la mayoría de quienes pensamos diferente de cara al futuro de San Luis, y no es solo un frente electoral, sino que es un frente político que aspira a ser una alternativa de gobierno en 2019. Esto es un hecho histórico: no se daba una alternativa desde el 83.

- ¿Por qué cree que esta vez pudo armarse ese frente?

- Porque la elección se “provincializó”. Si bien se pueden tener matices en ciertos temas, se priorizó la idea de que acceder al poder no tiene que ser por acceder al poder en sí mismo, sino para trabajar por el bien común, y nosotros logramos ese punto de unión. Queremos recuperar valores, decir “no” a la política del miedo, una Justicia independiente… valores que se han perdido en los últimos años en San Luis. Aspiramos a consolidar este frente hacia el 22 de octubre, que es la elección “por los puntos”, donde se elige además la mitad de la Cámara de Diputados y del Senado de la Provincia, la mitad de los concejales y algunas intendencias. Eso va a permitir al frente Avanzar-Cambiemos generar un equilibrio en el poder territorial, y ya plantearnos una alternativa de gobierno en 2019.

- ¿Cuánto influyó en la derrota de los Rodríguez Saá el acercamiento al kirchnerismo después de años de enemistad política?

- Eso también influyó, como también influyó que el presidente Macri tiene buena imagen en la Provincia -y su espacio es parte del frente-. Hay que recordar que en el último balotaje presidencial, San Luis fue una de las provincias donde más votos sacó después de Córdoba. Este acercamiento de los Rodríguez Saá con Cristina (Kirchner) luego de haberla criticado duramente durante sus 12 años de Gobierno, hizo que de la noche a la mañana pasaran de decirle “tilinga” a ser soldados, con el único objetivo de traccionar los votos del Frente para la Victoria en San Luis, y la verdad que el voto del Frente para la Victoria se dispersó. Incluso el intendente de la ciudad capital (Enrique Ponce), que fue electo por el Frente para la Victoria, se mantuvo prescindente de esta elección y desdobló su elección para noviembre.

- Pero hay balance extendido de que en los últimos años la Provincia creció mucho…

- Sí, ha crecido mucho. Se hizo mucha infraestructura, es una Provincia que mantiene solvencia fiscal, que no tiene deudas, y durante mi gobernación también fue así. Lo que pasa es que el puntano está demandando además calidad institucional y alternancia. Como estaba planteada la boleta (oficialista), eran 10, 15, 20 años más de las mismas personas que gobernaron 30 años. Perdurar tantos años en el poder hace que los poderes del Estado se confundan. La presidenta del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia, Lilia Novillo, fue candidata a intendenta de ellos por la ciudad capital hace dos años, y como no ganó, entró ahí. Son cosas que el puntano quiere cambiar, sin destruir nada de lo hecho en el pasado. Lo que se pide es institucionalidad.



- ¿Por qué rompió con los Rodríguez Saá?

- En mi expartido, el PJ de San Luis, en 2011 habíamos comenzado a hacer un trasvasamiento generacional interesante que luego se abortó, se discontinuó, porque Alberto Rodríguez Saá en 2011 me entregó la banda de gobernador a mí y yo se la entregué a él en 2015. A juicio de miles de sanluiseños -y me incluyo-, eso fue un error, porque uno termina viendo que era el poder por el poder en sí mismo, alejado del ciudadano. Yo desde mi primer año de gobierno tuve duros cuestionamientos de ellos, aunque me mantuve muy prudente para no alterar la paz social de la Provincia, que es algo que se cuida mucho, ni que se paralizara mi gobierno por un conflicto interno partidario. Entonces fue que el 10 de diciembre, viendo que se discontinuaban todos los planes de mi gobierno y que también había una campaña de enorme desprestigio hacia mi persona, decidí hacer rancho aparte y empezar a construir un partido político nuevo, Avanzar.

- ¿Pero sigue siendo peronista?

- Sí. Esa bandera no me la quita nadie. Las banderas del peronismo las bajaron ellos: desalentando la educación, generando desocupación o no preocupándose por generar puestos de trabajo, y desprotegiendo a los más vulnerables.

- Los Rodríguez Saá lo acusan de romper el modelo sanluiseño…

- Es un eslogan electoral. Yo mantuve el modelo histórico de San Luis, que es una Provincia con solvencia fiscal, con independencia económica y sin endeudamiento. Sólo que yo le sumé institucionalidad, algo que a veces va en contra de los enfermos de poder.

- ¿Se puede ampliar su ventaja en octubre?

- Como mínimo se va a consolidar, y entiendo que se va a ampliar, porque hay muchos ciudadanos que no fueron a votar o que estuvieron indecisos, y ahora van a ver que se puede ganar perfectamente, y que podemos dar una vuelta de página de cara al futuro de San Luis.

- ¿Qué proyectos piensa presentar en el Senado?

- El legislador del interior, sea diputado o senador, una de las primeras cosas por las que tiene que velar en una legislación es por el federalismo. Hay una tendencia de los sucesivos gobiernos nacionales a promover leyes unitarias, donde la autoridad de aplicación está acá o no se descentraliza nada. Por otra parte, me voy a meter mucho en el tema educativo. La clave de una provincia, de un pueblo, de una Nación, es la educación. La riqueza de una comunidad es el acceso al conocimiento. Un pueblo educado progresa, un pueblo no educado, retrocede.

- ¿Quiere volver a ser gobernador en 2019?

- Me encantaría volver a ser gobernador de San Luis. Sor parte de un frente y no voy a poner el carro antes del caballo, pero me encantaría en 2019 ser candidato a gobernador de la Provincia.

- ¿Cómo se imagina el futuro Senado con Cristina Kirchner?

- Creo que va a haber matices y opiniones diferentes. Yo no comparto que un expresidente vuelva a un Congreso, porque me parece que el presidente de la Nación, una vez que cumplió su tarea, tiene que ser una persona de consulta, como ocurre en Estados Unidos. Lo que se da en Argentina es una falencia, y además no permite que nuevas generaciones trasciendan. Hay muchos hombres y mujeres que están en los partidos políticos y no llegan por responsabilidad de los dirigentes de hace muchos años que no dan un paso al costado. Esa es una gran debilidad que tiene la política argentina, Ojalá yo no caiga en esa tentación. El hecho de que Cristina o los Rodríguez Saá sigan estando en el poder, en sus territorios o encabezando partidos políticos siempre con aspiraciones electivas, impide la renovación interna dentro de los partidos y el surgimiento de figuras con más ganas, con deseos de trabajar por el bien común. Ese es el rol de la política; no el de mantenerse en el poder por el poder en sí mismo.

- ¿Y qué opina del hecho de que Cristina sea senadora con las causas que tiene en la Justicia?

- La Justicia tiene que actuar. Esa es una de las cosas que también en la Argentina de estos nuevos tiempos tiene que empezar a reformularse. La Justicia tiene que ir más o menos concomitante con los hechos, no ir con todo vencido y a los años… Si corresponde que (Cristina) asuma, corresponde, y si la Justicia decide que no corresponde, no corresponde. Pero es la Justicia la pata que debe activarse con más celeridad.

- ¿Cómo es su relación con Macri? ¿Qué opinión le merece su gestión?

- Como exgobernador, soy un dirigente que quiere que a Macri le vaya bien. No todos los dirigentes políticos desean eso. Yo soy un convencido de que si le va bien a él y a su Gobierno, nos va a ir bien a los argentinos, y en el caso de mi Provincia, a los sanluiseños. Coincido en su visión de la Argentina con políticas de Estado, que trasciendan los gobiernos y las personas, que perduren en el tiempo, sobre todo en la apuesta a la educación, en la lucha contra el narcotráfico, contra la inflación, la inserción en el mundo… Y también coincido en el valor de la verdad que Macri está instalando, con la independencia del Poder Judicial respecto del poder político. Son valores muy importantes que tenemos que transitar. Por otra parte, habiendo sido gobernador, sé que es muy difícil cambiar las cosas de la noche a la mañana. Todo requiere un proceso. Yo creo que la Argentina requiere años de continuidad de políticas de Estado. Esto no se corrige ni en dos años, ni en cuatro, se marca en los cimientos, y yo creo que los cimientos que se están marcando son los adecuados.

- Por último, ¿qué mensaje le dejaría al electorado de San Luis?

- Que hemos hecho una elección muy importante el 13 de agosto. Que se demostró que perfectamente se puede ganar -cosa que no pasaba desde hace muchos años-. Que sigamos apostando a un país mejor sobre la base de lo construido en el pasado, para construir el futuro. Que queremos sumarle institucionalidad y respeto a las instituciones a todo lo hecho en San Luis.