Para el autor, Milei asegura que, en la medida que Argentina está muy descapitalizada, en esta etapa puede haber crecimiento económico sin que el Congreso apruebe importantes reformas.
Ahora está confirmado. El presidente Javier Milei no tiene como prioridad aprobar, en 2024, leyes que le permitan avanzar en reformas importantes.
En todo caso, enviar proyectos de leyes para que sean rechazados será su forma de “hacer política”.
El Gobierno cuenta con dos super instrumentos normativos en vigencia, verdaderos soportes de su gestión: el MegaDNU 70/2023 y el Decreto 88/2023.
Con el primero se autoasignó superpoderes sin necesidad de pasar por el Congreso; con el segundo reprogramó el Presupuesto 2023 para este año, garantizando así un ajuste-licuadora no inferior a los 35.000 millones de dólares en todo el ejercicio anual.
La hoja de ruta libertaria es la siguiente:
- Bajar la inflación.
- Recomponer y sostener reservas, más allá de las compras diarias del BCRA, apuntalando al agro, el petróleo, gas y minería. Son los sectores dinámicos para el modelo libertario, junto con las finanzas.
- Conseguir 15.000 millones de dólares para abrir el cepo: 5.000 de fondos de inversión, 5.000 del FMI y 5.000 de un puñado de países que comercian con Argentina.
- Milei asegura que, en la medida que Argentina está muy descapitalizada, en esta etapa puede haber crecimiento económico sin que el Congreso apruebe importantes reformas.
Lo que el oficialismo no dice es que cada uno de sus “logros” supone más costo social.
El modelo económico libertario descansa sobre cimientos de desigualdad social, que el peronismo no resolvió en el pasado reciente, y una tendencia irreversible a la desindustrialización.
No es extraño que un procesos económico con atraso cambiario se mantenga en el tiempo (la Convertibilidad duró una década), pero sus secuelas son nefastas.
La oposición puede terminar como mera espectadora de la película; o armando comisiones anónimas en congresos partidarios; o simplemente especulando.
Sería sano institucionalmente que una coalición amplia rechace pronto el DNU 70/2023 en la Cámara de Diputados. Eso obligará al Ejecutivo a buscar consensos antes que a imponer.
A mediano plazo, no hay forma de ganarle a Milei con lo malo conocido. Sólo un amplio frente social, con fuerte anclaje popular, nuevos liderazgos y renovación de ideas puede competirle seriamente a la hegemonía libertaria.
Alejandro “Topo” Rodríguez es director del Instituto Consenso Federal