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Lunes 24 de septiembre de 2018
LEGISLATURA PORTEÑA
El debate que se viene: el nuevo Código de Planeamiento Urbano
Pese a que durante el 2017 el oficialismo porteño insistió con la necesidad de cambiar el Código actual, el debate se postergó para este año y desde la oposición pidieron construir consensos al respecto. Uno de los puntos más importantes de la medida son los límites en las alturas máximas de construcción, para respetar la identidad de cada barrio.
26 de enero de 2018
A lo largo del 2017 el oficialismo porteño insistió en reiteradas oportunidades con la creación de un nuevo Código de Planeamiento Urbano -dado que el actual data de 1977, pese a que se le realizaron diversas modificaciones-, el debate se postergó para este año y será uno de los temas que marcarán fuertemente la agenda parlamentaria. No obstante, se espera que la medida cuente con el mayor consenso posible, dado que requiere 40 votos para ser aprobada.

Al respecto el Gobierno porteño explicó que “estamos impulsando la reforma del actual Código de Planeamiento Urbano, con el objetivo de brindar un nuevo marco normativo a la gestión urbanística que responda a las necesidades actuales de la Ciudad” y remarcaron que con esta iniciativa prevén “devolver la homogeneidad al tejido urbano de la Ciudad, generar las condiciones para una mejor convivencia entre las distintas actividades y proponer una densidad poblacional adecuada”.

Entre los puntos más destacados del proyecto del Ejecutivo se encuentran: la eliminación del uso del Factor De Ocupación Total (FOT) -es la superficie cubierta total edificable- y las tangentes como parámetros de qué se puede y qué no se puede construir, reemplazándolo por tipos de construcción según su volumen. Además, plantea la graduación de mixtura de usos en toda la Ciudad en contraposición a las antiguas zonificaciones.

En este sentido, el nuevo Código permitirá diseñar una ciudad cuyo principal beneficiario será el vecino, ya que se conservará la identidad de los barrios y se impulsará el desarrollo áreas relegadas.

El jefe del bloque Vamos Juntos, Agustín Forchieri, le explicó a parlamentario.com que “esta ley viene a ordenar nuestra ciudad, porque hoy tenemos construcciones de forma desordenada” y aseguró que “actualmente tenemos un Código que rige desde 1977 y nosotros necesitamos uno más moderno y adaptado, antes se pensaba en la construcción de autopistas y ahora pensamos en una ciudad amigable con las personas”.

Los principales cambios propuestos

La propuesta del oficialismo cuenta con cinco pilares fundamentales a la hora de crear dicho Código: alturas máximas de construcción, estética de las cuadras, estructura de ciudad policéntrica, impulsó de unidades sustentables y revalorización de zonas subdesarrolladas.

Al respecto de estos cambios, el Ejecutivo señaló que se establecerán “alturas máximas de construcción, para respetar la identidad de cada barrio” dado que “esto dará mayor previsibilidad, y el vecino podrá conocer cuáles son las alturas permitidas para la construcción en su manzana”. También remarcó que se prevé “ordenar la estética de las cuadras, para propiciar un espacio público más amigable; por ejemplo, ya no se permitirán construcciones retiradas de la línea municipal, que generan distancia entre el peatón y las edificaciones”.

“Vamos a promover una ciudad policéntrica, lo que atraerá comercios y servicios a los barrios” ya que “de esta manera se evitará que determinadas áreas concentren únicamente actividades específicas, permitiendo que el vecino pueda satisfacer sus necesidades o intereses sin salir de su barrio”, sostuvieron desde el Gobierno y plantearon “un desarrollo urbano consciente a partir de la identificación y creación de unidades sustentables, que se desarrollarán entre avenidas o calles transitadas; en el que se redirigirá la circulación vehicular hacia las avenidas, se priorizará la movilidad peatonal y la creación de nuevos espacios verdes”.

Además, se revalorizarán las zonas subdesarrolladas dado que “esto creará una mayor integración social dentro de determinadas zonas de la Ciudad, por ejemplo las áreas linderas al Riachuelo y a la Autopista General Paz”.

¿Una ciudad con ‘super manzanas’?

El vicepresidente primero del bloque Vamos Juntos, Maximiliano Ferraro, impulsó durante el 2017 en la Legislatura porteña un proyecto de ley, el cual tiene por objeto la promoción, planificación y desarrollo de nuevas células urbanas denominadas “super manzanas” en el distrito capitalino, permitiendo su consolidación en los diferentes barrios, a través de nuevas formas de gestión y utilización del espacio público, ganando espacios para peatones, ciclistas y para esparcimiento.

Estas “super manzanas” contribuirán a tener una ciudad más verde, promover un estilo de vida más saludable, incremento de la movilidad a pie, bicicletas y transporte público, la disminución de la contaminación ambiental y sonora proveniente de los automóviles, colectivos y camiones, entre otras cuestiones.

En este sentido, Ferraro explicó que “las ´super manzanas´ son una nueva forma de organización urbana que, con su implantación, aporta soluciones a las principales disfunciones ligadas a la movilidad, a la vez que mejora la disponibilidad y calidad del espacio público para el peatón” y remarcó que “en ellas se reducirá al mínimo el tráfico motorizado y el aparcamiento de vehículos en superficie, y se da la máxima preferencia a los peatones en el espacio público”.

De esta manera, en la iniciativa el legislador propone disminuir la circulación general de vehículos motorizados estará reducida a un solo carril; por lo que los carriles restantes serán destinados para estacionamiento e incorporados al uso peatonal, dotándolo de equipamiento urbano y de esparcimiento.

Asimismo, prevé que “en las esquinas se crearán áreas de esparcimiento, las cuales estarán centradas en cuatro derechos ciudadanos: al entretenimiento, la cultura, al intercambio económico y a la libertad de expresión”.

Entre los fundamentos del texto, el diputado destacó que “la propuesta se perfila como una solución integral que une urbanismo y planificación de la movilidad con el objetivo principal de limitar la presencia del vehículo privado en el espacio público y retornar éste al ciudadano” y aseguró que el objetivo es “crear espacio donde pueden jugar los niños, y donde las personas pueden deambular seguras y que en la actualidad no es permitido por la motorización”.

“Con las ´super manzanas´ liberamos en la Ciudad el 70% del espacio que hoy ocupa la motorización”, subrayó Ferraro y sentenció que “es una cuestión de justicia urbana redistribuir el espacio para hacer un nuevo equilibrio, ya que la mayoría del espacio tiene que ser para la mayoría que lo utiliza, los peatones”.

Al respecto de esta medida Forchieri explicó que “hay que pensar bien esta iniciativa porque cada ciudad tiene su forma de ser y sus hábitos, no es lo mismo Barcelona que Buenos Aires, París que Londres” ya que “todas las ciudades tienen su idiosincrasia”.