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Sábado 20 de octubre de 2018
LEGISLATURA PORTEÑA
“El problema con los trabajadores es que no se quiere reconocer la inflación que hay”
El diputado de Unidad Ciudadana Javier Andrade dialogó con parlamentario.com y analizó la situación económica y social que atraviesa a la Ciudad. Además cuestionó la forma en la que se dan los debates acerca del Código Urbanístico y del Complejo Hospitalario Sur.
8 de junio de 2018
Por Daiana Zunino

Luego de varias semanas intensas en materia económica para nuestro país, el diputado de Unidad Ciudadana Javier Andrade dialogó con parlamentario.com para analizar el conflicto que el Gobierno porteño tiene con varios sectores de los trabajadores y aseguró que el problema está en que “no se quiere reconocer la inflación que hay”.

Además, remarcó que “el tema de las tarifas también es inviable, mucha gente está tomando créditos usureros para poder pagar la tarifa de luz, agua o gas” e insistió en que “la plata no alcanza” ya que “lo vemos en nuestras familias, amigos y vecinos, todos vemos cuánto cuesta vivir y la realidad efectiva de que los salarios van a la baja”.

Asimismo, el kirchnerista cuestionó duramente la forma en la que se vienen desarrollando los debates acerca del nuevo Código Urbanístico y de la manera en la que se presentó la propuesta del Complejo Hospitalario Sur -el cual buscará agrupar en una única unidad a los hospitales Muñiz, Marie Curie, I.R.E.P, María Ferrer y Udaondo-.

-La Ciudad está atravesando un periodo de revisión y modificación de los distintos Código. ¿Qué opinión le merece el Código de Planeamiento Urbano?

-La realidad es que hay un mandato que establece la 2.930 que es la Plano Urbano Ambiental que indicaba que teníamos que modificar el Código de Planeamiento Urbano. El primer Código que tuvimos en ese sentido data de 1977, que luego sufrió modificaciones en 1989 y 2005.

Lo que estamos viendo, principalmente, como un problema es el proceso con el que se fue llevando a cabo la discusión previó al ingreso del expediente a esta Legislatura. El Consejo del Plan Urbano Ambiental (CoPUA) era quien tenía que elaborarlo, comenzó a hacerlo. Pero entendiendo que cuando nosotros modificamos el Código de Planeamiento Urbano -que tiene que ver con el modelo de ciudad en el que queremos vivir- vamos a estar definiendo que ciudad vamos a habitar en los próximo 20 o 30 años.

Ahora estamos legislando sobre el Código Urbanístico, le sacaron la pablara “planeamiento” y eso para nosotros no es menor, dado que en muchos temas se ve la dificultad de pensar más en beneficiar a alguien que en planear algo que beneficie a la ciudad en su conjunto.

En particular lo que criticamos es el proceso en el que se fue dando esa discusión. Lo primero que hicieron el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y el ministro de Desarrollo Urbano y Transporte, Franco Moccia, fue juntarse con los grandes desarrolladores inmobiliarios que están en la Ciudad: I.R.S.A y Toribio Achával, entre otros grandes emprendedores. Después, cuando vinieron acá a presentar el proyecto, nos hablaron de muchas reuniones en las comunas y con los vecinos, pero la realidad es que se han hecho ocho reuniones y no hemos escuchado ninguna voz a favor de la medida.

Cada vez que hay reunión de la Comisión de Planeamiento Urbano vienen entre 30 y 40 personas, con más conocimiento que muchos de los diputados que intervienen, y sus aportes no están siendo escuchados. El proceso de discusión fue malo, la gente no participó como debía haber participado y las Juntas Comunales y los Consejos Consultivos no fueron tomados en cuenta como se debería.

Además, plantean antinomias, ya que nos hablan de un Código sin torres pero en esta Legislatura se votaron muchas leyes para construir torres -nosotros por supuesto no las votamos-, pero que son casi inaccesibles para gran parte de la población, ya que se tratan de viviendas lujosas.

-Otro de los proyectos que está impulsando el Ejecutivo porteño es el Complejo Hospitalario Sur, lo que ha generado controversia, ya que algunos sectores aseguran que en los hospitales que se quieren incluir en la medida atienden distintas patologías. ¿Cree que será una medida beneficiosa para la Ciudad?

-Tuve la oportunidad de estar en una reunión con la ministra de Salud, Ana María Bou Pérez; también estuve en el Instituto de rehabilitación psicofísica ( I.R.E.P ), en el Hospital Marie Curie, en el Hospital Municipal de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer y hace pocos días estuve en el abrazo al Hospital Udaondo. Son esos cuatro hospitales que irían al predio donde está el Hospital Muñiz para crear el Complejo Hospitalario Sur.

En este caso ocurrió lo mismo que sucedió en materia de educación: primero empezó a circular un Power Point que hablaba del dicho complejo, que se comenzaría a construir a partir del 2019 y que costaría cerca de 170 millones de dólares. Lo que genero una gran incertidumbre en todos los trabajadores de los hospitales involucrados, sobre todo por si van a poder mantener su fuente de trabajo y por la cuestión sanitaria.

Es verdad que en medicina se está abonando a una centralidad de muchas especialidades en un mismo lugar, pero todo eso se da en un sistema de salud que funcione como debería funcionar. Por ejemplo, el Hospital del Cruce fue un centro que reúne diversas especialidades y que fue construido desde cero para ese fin.

Está bien que haya un plan de salud después de que gobernaron la Ciudad durante diez años- porque no hay que olvidarse de que Larreta fue jefe de Gabinete de Macri cuando era jefe de Gobierno-, pero la realidad es que los hospitales están muy mal. Por ejemplo, hace poco estuve en el Udaondo reunido con los directivos, con el jefe de consultorios externos y con el jefe de la unidad oncológica; ellos tienen un área de cuidados paliativos, que es donde se los cuida de la mejor manera posible hasta el final de su vida, y no está activa porque no hay enfermeros.

Es cierto que existe la preocupación sobre las patologías, porque como el Muñiz atiende enfermedades infecciosas, la preocupación es que ocurriría si vienen pacientes oncológicos o niños, si se podría agravar el estado de salud de esas personas. No obstante, es una incógnita lo que pueda pasar, porque no hay un diagnostico real de cómo se tratarían todas estas situaciones para que el hospital se potencie en términos de salud.

Pero el principal reclamo es que no se juntaron ni con médicos, ni enfermeros, ni profesionales para que puedan hacer aportes al respecto, ya que son ellos quienes más conocen al respecto.

-Mencionó en un momento que faltan enfermeros, ¿esa carencia se debe a que faltan profesionales o a qué no se abren concursos para convocarlos?

-Por ambas cosas, tenemos trabajadores como los directores del I.R.E.P que no están nombrados. Pero también faltan enfermeros porque no hay una orientación de la salud para que eso suceda, no hay las convocatorias necesarias y también porque se compite mucho con el sector privado.

Un médico por una guardia cobra cuatro mil pesos aproximadamente, mientras que en el sector privado se está pagando ocho mil.

-Por otra parte, ¿cómo ve la situación económica y social de la Ciudad?

-Lamentablemente, como quedo demostrado en las últimas marchas que se dieron a nivel nacional, no podemos desconocer la debacle que está sucediendo en términos económicos. Nosotros siempre dijimos en campaña que no existe un modelo de ciudad si no hay un proyecto de país que lo abarque.

Se está viendo claramente la dificultad del modelo económico que se está implantando, se está viendo en la Ciudad de Buenos Aires. Sin ir más lejos, la semana pasada una vecina de Flores-ya jubilada- prefirió que le corten el gas y usar garrafa para poder controlar el consumo. El tema de las tarifas también es inviable, mucha gente está tomando créditos usureros para poder pagar la tarifa de luz, agua o gas.

Por otra parte está el nivel de endeudamiento, tuvimos un bono a 100 años, tuvimos el pago a los fondos buitres, después de una corrida cambiaria terminamos con los fondos bote y ahora estamos con un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una receta que todos entendemos que no funcionaron en ningún país que se las aplicó.

Nos podrán criticar en cualquier situación pero la política de desendeudamiento que aplicó Néstor Kirchner primero, y que luego continúo Cristina Fernández de Kirchner, fueron un hecho contundente que nos permitió tener alguna independencia económica sobre como administramos nuestros recursos.

Esta situación no resiste análisis, hablando mal y pronto, la plata no alcanza. Lo vemos en nuestras familias, amigos y vecinos, todos vemos cuánto cuesta vivir y la realidad efectiva de que los salarios van a la baja.

-En ese sentido, el Gobierno tiene varios conflictos abiertos con distintos sectores de los trabajadores: metrodelegados, docentes, personal de la salud, de prensa, entre otros. ¿Cree que es factible llegar a un acuerdo?

-El Gobierno nos habla de diálogo durante la campaña y luego no lo aplica durante su gestión. Lo de los metrodelegados es una situación lamentable, es una vergüenza que el ministro de Trabajo les haya sacado su personería gremial arbitrariamente. Hay un fallo de la Corte en ese sentido, pero siguen estando inscriptos.

Tanto la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como las regulaciones internas dentro del Ministerio de Trabajo sostienen que cuando un gremio está inscripto, es reconocido para poder ser paritario y discutir su salario. Es más, hasta marzo de este año fueron convocados a reuniones con Metrovías y con el ministro de Trabajo.

Todos los años muere un trabajador del subte y están reclamando la posibilidad de discutir mejoras laborales y para su salario, ahí no existe ningún tipo de dialogo. Los corrieron por el subte, los castigaron y los detuvieron.

Por otra parte, el otro día estuvimos con los trabajadores de Télam, los periodistas son un sector que está siendo estigmatizado y en donde se está produciendo un ajuste. Nos encontramos con ese conflicto y nos vamos a encontrar con muchos conflictos más con los medios que tienen que ver con Estado de la Ciudad, porque el ajuste que se plantea desde el FMI va a involucrar a todos los sectores.

El mayor problema de los reclamos laborales que se dan en la Ciudad tienen que ver con que no se reconoce la inflación que existe y siguen exigiendo paritarias de entre 12% y 15%, algo que es imposible.