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Sábado 21 de septiembre de 2019
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Piden la intervención de la Universidad Nacional de La Rioja
Los radicales Martínez y Brizuela y Doria sostienen que no se han respetado en esa casa de estudios los principios reformistas básicos y reclaman la caducidad de todos los mandatos de las autoridades.
19 de septiembre de 2013
Los diputados nacionales Inés Brizuela y Doria y Julio Martínez pidieron la intervención de la Universidad Nacional de La Rioja, a los efectos de que se garantice el funcionamiento de dicha casa de estudios en el marco de lo que establece la Ley Nacional de Educación Superior.

Además los legisladores, mediante un proyecto de ley, solicitan la caducidad de los mandatos del rector, el vice rector, decanos y consejeros directivos y superiores; la designación con acuerdo del Senado de un rector interventor y convocar a la Auditoría General de la Nación (AGN) a realizar una auditoría integral de la institución intervenida.

“A pesar de esta fuerte tradición reformista que nos distinguió en el mundo, existen en nuestro país lamentables casos de universidades donde no se respetan los principios reformistas básicos, como el caso de la Universidad nacional de La Rioja (UNLaR)”, denuncian los diputados radicales riojanos.

“Su único rector, desde su creación a la fecha, el doctor Enrique Tello Roldán, fue electo en 1995 y reelecto en 1998, 2001, 2004, 2007 y y 2010, continuando a la fecha en el ejercicio del cargo”, recordaron Brizuela y Doria y Martínez, quienes añadieron que “entre el 26 de agosto y el 12 de septiembre, el rector “despidió" a alrededor de cuarenta docentes, la mayoría están a punto de cumplir la edad jubilatoria, casi en su totalidad de los despedidos eran docentes efectivos mediante concursos y antecedentes, con lo cual se les vulnera flagrantemente su derecho a la estabilidad en el cargo, esto provocó que quedaran algunas cátedras sin cubrir”.

Los diputados informaron además que “una asamblea conformada por estudiantes, egresados y profesores de la Escuela de Arquitectura, ocuparon pacíficamente algunas instalaciones pidiendo la renuncia del rector, frente a esta movilización Tello Roldán ordenó al personal cortar la energía y cerrar los baños, convocó a la policía provincial a custodiar sus oficinas y amedrentar a los estudiantes, y también organizó grupos de choque que fueron a provocar mediante pedradas e insultos a los manifestantes universitarios”.

“Históricamente, defendimos la autonomía universitaria -dicen Brizuela y Doria y Martínez-, pero siempre lo hicimos sobre la base de que esa autonomía garantizara al interior de la universidad el respeto irrestricto de los principios democráticos, la libertad de expresión y de pensamiento y la excelencia académica, no en lo que hoy se ha convertido la Universidad Nacional de La Rioja, una institución autoritaria, represiva y conducida por un aspirante a dictador con los peores vicios de la repudiable política clientelar, corrupta y autoritaria”.