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Sábado 18 de noviembre de 2017
INFORMES
Anuario 2016: un año de escándalos judiciales y una economía en picada
Fue un año lleno de información política y económica, en el que el Congreso tuvo un inusual nivel de exposición. Los tribunales trabajaron a full y la recesión no dio tregua.
30 de diciembre de 2016
ENERO

Convertida la provincia de Buenos Aires en el escenario vidriera de Cambiemos por su importancia electoral, su estrella política María Eugenia Vidal sufría de entrada un fuerte desgaste a partir de la fuga de Víctor Schillaci, Martín Lanatta y su hermano Cristian, del penal de máxima seguridad de General Alvear, ocurrida los últimos días de 2015, y que se extendió hasta el 11 de enero. En el ínterin de la insólita fuga hubo un blooper con las recapturas: cuando dos días antes se detuvo a Martín Lanatta, se anunció erróneamente que habían caído los tres, un grosero error que dio lugar a todo tipo de especulaciones.

Ausente pero omnipresente, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner bajaba línea a su nutrida tropa legislativa para accionar contra el gobierno que la sucedió. Desde El Calafate, agotaba el teléfono para dar directivas a sus legisladores e incluso jugaba un papel relevante para obturar el Presupuesto de Vidal en la Provincia.

La vicepresidente Gabriela Michetti anunciaba despidos en el Senado, desatando la ira del núcleo duro del bloque PJ-FpV, que suscribía un comunicado en el que tomaba distancia respecto de la postura de su presidente, Miguel Pichetto, quien había reconocido haber sido consultado por la titular del Cuerpo sobre el tema. “El jefe soy yo”, les dejaba claro el rionegrino.

En New York arrancaban las negociaciones con los fondos buitre para cerrar el tema y se anunciaba para principios de febrero la presentación de una propuesta formal. Mientras tanto el presidente Mauricio Macri tenía un exitoso paso por el Foro de Davos, donde se codeaba con figuras mundiales. Llevó como invitado a Sergio Massa.

En Jujuy, Milagro Sala era detenida por la Justicia. Mientras mayoritariamente en el oficialismo celebraban alborozados, un sector del gobierno reconocía el episodio como “un problema innecesario”, por cuanto les complicaba el reclamo por Leopoldo López en Venezuela, aunque consideraban que entre ambos casos había diferencias “abismales”.

FEBRERO

En Diputados, el bloque kirchnerista se desgajaba con la partida de un grupo de diputados cuya cabeza visible era Diego Bossio, dejando a Cambiemos como primera minoría. La Cámpora se enfrascaba en una pelea con Emilio Monzó por el despacho que querían reservarle a Máximo Kirchner. Por el lado del Senado, el gobierno corregía su metida de pata inicial con el nombramiento por decreto de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz para la Corte, convocando a extraordinarias para tratar el ingreso de ambos pliegos.

Con una inflación inasible, el ministro Alfonso Prat-Gay aseguraba que la política de gradualismo era la que se había elegido seguir. Si bien tenía previsto anunciarlo ante la Asamblea Legislativa, Macri adelantaba los cambios en Ganancias elevando por decreto el mínimo no imponible.

En busca de establecer una buena relación con el Papa Francisco, el Presidente viajaba al Vaticano con un resultado bastante opaco: el encuentro duró apenas 22 minutos y lo más saliente fue el gesto adusto del Pontífice.

MARZO

Ante la Asamblea Legislativa Mauricio Macri hablaba por primera vez ampliamente de la herencia recibida, dedicándole al tema casi la mitad de su discurso de una hora. En ese mismo ámbito, promediando el mes, el oficialismo conseguía su primera gran victoria legislativa al aprobar de manera holgada el pago a los holdouts. Fue justo cuando el gobierno cumplía sus primeros 100 días en el poder, en el marco de una maratónica sesión que terminó con 165 votos a favor. El kirchnerismo quedó en soledad, con la sola compañía de la izquierda. En el Senado el triunfo oficialista fue aún más amplio, superando los dos tercios.

En una muestra del drástico cambio de la relación de Argentina con el mundo, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitaba la Argentina por tres días. Hacía años que no se producía la llegada de un presidente de países del primer orden, y la de Obama constituía la frutilla de una sucesión de visitas iniciada por el primer ministro italiano, Matteo Renzi, a quien siguió el presidente francés, Francois Hollande.

Tantas buenas noticias se veían opacadas por los fuertes aumentos anunciados para el transporte, el gas, el agua y combustibles. La impericia en los anuncios fue reconocida incluso por un funcionario que advertía que se había hecho de manera coincidente con el cierre legislativo al problema de los fondos buitre y el paso presidencial por la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, donde Macri volvió a verse con Obama, Cameron y Hollande, y dialogaba con el mandatario chino.

ABRIL

Estallaba el escándalo de los Panamá Papers, donde aparecía el nombre de Mauricio Macri involucrado, como director de una offshore. El gobierno reaccionaba con un frío comunicado y el Presidente demoraba cuatro días en hablar del tema. Elisa Carrió cuestionaba a Macri por la mañana y lo bancaba fuertemente por la noche, tras haber recibido, dijo, las pruebas de que no tenía nada que ver.

Las noticias judiciales comenzaban a arreciar. Ricardo Jaime se convertía en el primer detenido del kirchnerismo, por la compra de trenes usados a España y Portugal. Le seguía el empresario Lázaro Báez, por orden del juez federal Sebastián Casanello, en el marco de la causa por la “ruta del dinero K” ante la presunción de un intento de fuga. Esa causa se había reactivado el mes pasado con la aparición de un video donde se veía cómo el hijo de Lázaro Báez, Pérez Gadín y Fabián Rossi contaban fajos de dólares y euros en la financiera SGI, de Puerto Madero.

A su vez, Leonardo Fariña desataba un terremoto político-judicial al declarar en condición de “arrepentido” y ya no solo Lázaro Báez era el apuntado, sino también Cristina Kirchner, quien terminaba imputada. La expresidenta reaparecía luego en público al presentarse en Tribunales para declarar ante el juez Claudio Bonadio en la causa dólar futuro, para lo cual le armaron un gran acto frente a Comodoro Py, desde donde CFK llamó a constituir un Frente Cívico. En el gobierno celebraban la reaparición de la expresidenta, que por unos días desplazaba las noticias sobre la inflación. A su vez, constituía una piedra en el zapato del PJ.

Empero, tantas noticias opacaban a su vez el cierre exitoso de la negociación por la deuda.

En otro orden, el grave cuadro laboral llevaba a la oposición a impulsar en ambas cámaras proyectos de ley antidespidos. El mes terminaba con un multitudinario acto organizado por las centrales sindicales, que tuvo un cariz claramente opositor. El acto se realizó dos días después de que el oficialismo tuviera su primera derrota legislativa, al aprobar el Senado la emergencia ocupacional.

MAYO

Una señal de atención tenía el gobierno al reunirse diputados de todos los sectores peronistas sin convocar al oficialismo. Estos sectores y los sindicalistas hablaban de entre 150 y 200 mil despidos desde la asunción de Cambiemos, datos que el gobierno rechazaba. Felipe Solá, en tanto, instituía una curiosa definición al hablar de “clima de despidos”.

Pero el tema avanzó en Diputados, con dificultades por la dilación que le impuso el oficialismo, pero de manera firme y terminó siendo convertido en ley, en el marco de una maniobra de Cambiemos, que permitió la aprobación del proyecto proveniente del Senado, en detrimento de la iniciativa del massismo, que resultaba más problemática para el gobierno pues además de incluir la doble indemnización retroactiva al mes de abril, tenía ayudas para las pymes por un valor de casi cien millones de pesos. Y representaría además un triunfo para Sergio Massa. En esas circunstancias el Presidente le había apuntado al líder del Frente Renovador al que le pidió no ir “detrás del kirchnerismo”.

Y tal cual lo había anticipado, Mauricio Macri lo vetó inmediatamente. Fue una suerte de “derrota digna”, casi sin consecuencias.

Con el objeto de recuperar la iniciativa, el gobierno anunciaba el pago de sentencias a jubilados y un blanqueo de capitales, que figurarían en un megaproyecto a enviar al Congreso.

La expresidenta Cristina Kirchner era procesada por el juez Bonadio en la causa dólar futuro.

JUNIO

El cerco judicial comenzaba a tenderse en torno al exministro Julio De Vido, que acumulaba citaciones y procesamientos. Pero nada comparado con la bomba neutrónica que para el kirchnerismo resultó la detención del exnúmero 2 de De Vido, su exsecretario de Obras Públicas José López, atrapado en un convento de General Rodríguez adonde había llevado bolsos con 9 millones de dólares para ocultar. De Vido, en tanto, era protegido por el kirchnerismo ante los pedidos para que se autorizara el allanamiento de su domicilio.

En un nuevo “supermiércoles”, Cambiemos se alzaba con dos victorias resonantes en ambas cámaras: en Diputados, aprobaba la reparación para jubilados y el blanqueo, y en el Senado conseguía los dos tercios para aprobar los pliegos de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz para la Corte.

Mientras la canciller Susana Malcorra continuaba su campaña para presidir la ONU, acercaba posiciones con el Papa Francisco, en un encuentro cordial para limar eventuales asperezas. Pero el clima internacional no ayudaba: la crisis brasileña que ya se había llevado puesto al gobierno de Dilma Rousseff, se agravaba, y paralelamente se daba un batacazo en Gran Bretaña, donde el referéndum británico daba paso al “Brexit”, esto es la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

JULIO

El tan esperado segundo semestre llegaba sin mayores novedades económicas, y así seguiría. Sobraban, sí, las judiciales. En un mismo día, el juez Bonadio ordenaba una serie de allanamientos a propiedades de Cristina Kirchner en Santa Cruz, en el marco de la causa Los Sauces, investigación que corría paralela a la de Hotesur. Paralelamente la Sala II de la Cámara Federal le ordenaba al juez Casanello extender a Cristina Kirchner la investigación centrada en Lázaro Báez. Días después, se conocían las imágenes de la pila de dólares encontrada en una de las cajas de seguridad de Florencia Kirchner, mientras el juez Bonadio ordenaba inhibir todos los bienes de la expresidenta.

El desaguisado de las tarifas de servicios era indetenible, perlado de amparos y uno de los inviernos más crudos de los últimos años. El tema quedaba en manos de la Corte Suprema de Justicia.

AGOSTO

Los movimientos sociales organizaban el 7 de agosto una gran movilización desde San Cayetano a Plaza de Mayo. La magnitud de la misma alentó a esos sectores a ir en busca de la ley de emergencia social.

Finalmente la Corte Suprema le asestaba al gobierno una gran derrota política, al frenar el tarifazo en el gas, cosa que no esperaba el gobierno de Macri, que desnudó en ese contexto su falta de buena información respecto de lo que sucedía en el Poder Judicial. Con el tiempo, el duro golpe terminó siendo beneficioso para el gobierno, que postergó los incrementos y llamó a audiencias públicas que terminaron pasando sin mayores inconvenientes.

Con todo, la economía vivía el peor momento desde el inicio de la era macrista, pero al menos el ministro Rogelio Frigerio se permitía hacer un anuncio optimista, al anticipar que agosto sería “uno de los meses con inflación más baja de la última década”. El dato llevaba al ministro Prat-Gay a alardear diciendo que la inflación “ya no es un problema”, lo que era prestamente retrucado por el presidente del Banco Central, Federico Sturzeneger.

Las CTA se entusiasmaban con el éxito de su Marcha Federal, con la que trataban de meterle presión a la unificada CGT, con vistas a un paro nacional que la central obrera esquivó una y otra vez.

SEPTIEMBRE

Profundizando el acercamiento registrado a lo largo del año, Sergio Massa recibía a Margarita Stolbizer como estrella invitada en el congreso de UNA. Para fastidio del gobierno, que le reprochaba al tigrense recoger cualquier tema coyuntural para sacar rédito, como acababa de hacerlo con el tema de las importaciones, que el líder del Frente Renovador había llamado a suspender por 180 días, una enormidad de la que después no habló más.

En el Congreso comenzaba a andar el proyecto de Emergencia Social, impulsado por las organizaciones sociales y que proponía entre otras cosas la creación de un millón de puestos de trabajo. Lejos de esas cuestiones, el gobierno organizaba con éxito en el CCK el Foro de Inversiones, un ámbito en el que el Presidente se nutrió de optimismo y anuncios de inversiones, aunque el efectivo seguía sin llegar.

Mauricio Macri debutaba en la ONU con un discurso en el que llamaba al Reino Unido al diálogo para “solucionar amigablemente la disputa de soberanía”, en un contexto enrarecido por los cuestionamientos ajenos y propios dirigidos al comunicado conjunto elaborado por la Argentina y el Reino Unido. La situación se remató con un papelón cometido por el Presidente que opacó el éxito de su raid internacional, en el que había contrastado claramente con su antecesora CFK en su paso por la ONU y fue figura central en un seminario organizado por el Financial Times en Wall Street sobre “La Nueva Argentina”. El blooper fue cuando ante periodistas reveló un breve diálogo que había mantenido con la premier británica Theresa May, en el que dijo haber acordado hablar “sobre todos los temas”, incluida la soberanía, cosa inmediatamente desmentida por su propia Cancillería y al día siguiente por el Foreing Office.

OCTUBRE

Naufragaba el intento de Susana Malcorra de llegar a la secretaría general de la ONU, donde era consagrado el portugués Antonio Guterrez. Y siguiendo con el ámbito internacional, el presidente Macri tenía su segundo encuentro con el Santo Padre, en el que esta vez el resultado era más presentable: casi una hora de reunión contra los 22 minutos de febrero pasado, y un esbozo de sonrisa de Francisco, contra el gesto adusto de la vez pasada.

Se realizaba el foro empresarial de IDEA, donde el presidente Macri rompía con su presencia una sequía presidencial de 15 años. Su paso por allí fue exultante, pero sin reproches: no les pasó a sus excolegas facturas porque el año anterior hubieran dado por seguro allí que el ganador sería Daniel Scioli.

En Diputados, el oficialismo vivía un traspié al no lograr aprobar el proyecto de Participación Público Privada. Salvó la ropa devolviendo la iniciativa a comisión -y una semana después sería aprobado-, pero el episodio fue el emergente de una nueva situación que comenzaba a palparse en ambas cámaras: la resistencia opositora a permitirle al gobierno un tránsito cómodo con las leyes. Prueba de ello también eran las resistencias en el Senado hacia la reforma electoral promovida por el gobierno.

Pero las resistencias eran también propias, pues a instancias de Elisa Carrió fracasaba el proyecto elaborado entre el oficialismo y la oposición no kirchnerista para reformar el Ministerio Público y quitarle poder a Alejandra Gils Carbó.

NOVIEMBRE

Cristina Fernández de Kirchner declaraba por primera vez en una causa por corrupción en la que estaba involucrada, y al hacerlo hablaba de una “persecución política” y sugería investigar toda la obra pública.


El oficialismo lograba por amplia mayoría aprobar en Diputados el Presupuesto 2017, pero al cabo de una maratónica sesión el presidente de la Cámara baja anunciaba la derogación de un polémico aumento en las dietas.

Las noticias económicas eran cada vez más negativas y los brotes verdes que se habían esbozado el mes anterior se apagaban. Todos los datos difundidos por el INDEC daban negativos. Sobre llovido, mojado, Donald Trump daba la sorpresa al ganar las elecciones estadounidenses, en las que el gobierno había jugado abiertamente en favor de Hillary Clinton.

Tras una enorme movilización al Congreso organizada para presionar por la aprobación de la emergencia social, a los pocos días el tema era aprobado en el Senado, donde finalmente fracasaba la reforma electoral, por resistencias del núcleo duro kirchnerista.

El oficialismo lograba la aprobación del Presupuesto 2017, pero la inexplicable mora en enviar el proyecto de reforma del mínimo no imponible de Ganancias generaba que la oposición, con Sergio Massa a la cabeza, lo obligara a presentarlo a las apuradas. Y ante la amenaza de una sesión especial de la oposición, el gobierno negociaba habilitar el debate por Ganancias en extraordinarias, y tratar allí un nuevo proyecto de Emergencia Social distinto al aprobado en el Senado, ahora sin el millón de puestos de trabajo que sugería el original.

DICIEMBRE

El mismo día en que se aprobaba el proyecto consensuado de Emergencia Social en Diputados, la oposición se unía contra el gobierno para sancionar un proyecto de Ganancias muy distinto al “magro” que había enviado el gobierno. Fue una gran derrota política para Cambiemos, que logró revertir la situación a la semana siguiente, cuando consiguió que la oposición racional del Senado frenara el proyecto a la espera de la opinión de sindicalistas y gobernadores. Con ellos pactó el gobierno para rehacer un nuevo proyecto que terminó siendo el aprobado. En el ínterin, el gobierno se despachó con todo contra Sergio Massa, al que el presidente Macri calificó de “impostor”, y el jefe de Gabinete como “la persona menos confiable del sistema político”.

Sobre el final del año, llegaban las renuncias. Primero fue la de Isela Constantini al frente de Aerolíneas Argentinas, y luego la más sonora de Alfonso Prat-Gay, en realidad echado por el presidente Macri, que a continuación dividió en dos el Ministerio de Hacienda y Finanzas.

Antes de irse, el ministro saliente anunciaba los resultados parciales del claramente exitoso blanqueo de capitales, que ya había alcanzado los 90 mil millones de dólares.

El broche de oro no podía ser más adecuado, con el procesamiento de Cristina Kirchner por asociación ilícita en la obra pública y un embargo por 10.000 millones de pesos. Y al día siguiente, la noticia menos esperada para CFK, al resolver la Cámara Federal de Casación Penal la apertura de la investigación impulsada por el fallecido Alberto Nisman.