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Jueves 18 de enero de 2018
OPINIÓN
Presidentes presidiarios
Por Aníbal Hardy. El exlegislador nacional repasa brevemente la aparentemente íntima relación entre los expresidentes de la Nación y la justicia federal.
12 de diciembre de 2017
Pocos países se han dado el lujo de meter presos a casi todos los presidentes que tuvieron, la Argentina tiene el gran mérito de elevar a la presidencia a figuras cuyo destino final es casi siempre, el enjuiciamiento y la prisión. Mauricio Macri, a los pocos meses de asumir ya fue denunciado por aparecer en la lista de los papeles de Panamá.

De la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner puede decirse mucho, arrancó con un despegue turbulento, hoy está imputada, le dictaron el procesamiento con prisión preventiva. Además, se pidió su inminente desafuero al Senado de la Nación, por la causa iniciada a raíz de la denuncia del fiscal fallecido Alberto Nisman por encubrimiento del atentado a la AMIA, por el pacto con Irán. Antes que ella, su esposo Néstor, quien ya no está en este mundo, en vida reconoció haber estado detenido en la década del 70. Dos días preso, pero preso al fin. Antes que él, el doctor Duhalde, nunca estuvo preso, pero lo han acusado de todo lo que se pueda ocurrir. El inolvidable Adolfo Rodríguez Saá, quien, en sólo 7 días de gobierno, se inmortalizó como el primer presidente de la historia occidental que fuera sodomizado por televisión, por un hecho en un motel. Ramón Puerta, quien, al ser nombrado en el cargo, se le conoció su curriculum como misionero, millonario y playboy.

Fernando de la Rúa. Un político cuyo aspecto expresaba fielmente su inteligencia. Rodeado de inolvidables muchachos cuyo único mérito era consumir comida china, estrellaron la República y mandaron a la UCR al precipicio con sus 100 años de historia. Fue procesado e impedido de salir del país.

Antes, Carlos Menem, fue dos veces procesado y dos veces detenido. Una, antes de ser presidente y otra después de serlo. Don Raúl Alfonsín quien, tampoco fue preso. Igual, la historia le tiene reservado un lugar de privilegio. El 29 de marzo de 1962 los militares se llevaron preso a Arturo Frondizi, y este fue el presidente que más tiempo estuvo en la isla, un año y medio. En la época de la terrible dictadura, el general Bignone, procesado y detenido por la muerte de jóvenes en el Colegio Militar. El general Galtieri, procesado y detenido porque asumió y a los 5 meses le declaró la guerra a Inglaterra y a Estados Unidos juntos. El general Viola, procesado y detenido por violaciones a los derechos humanos, secuestros y asesinatos. El general Videla, procesado y detenido por lo mismo que Viola, y vuelto a detener y procesar por robo de niños.

Antes que el horror, María Estela Martínez, la señora Perón, procesada y detenida por ser presidenta constitucional elegida con el 62% de los votos, y también por algunos temas de fraude y corrupción. También la citan por su vinculación con la Triple A. Antes que ella, Juan Domingo Perón, detenido en el 45, luego derrocado, exiliado, prohibido, vapuleado, combatido, proscripto, excomulgado y degradado. Fue presidente 3 veces.

Lastiri, detenido y procesado por varios hechos, pero básicamente por ser el yerno de López Rega, quien también fue procesado y detenido, aunque no llegó a ser presidente. Cámpora, fue procesado, pero se asiló en la Embajada de México. El general Lanusse, quien, como Menem, fue preso dos veces, una en los 50, mucho antes de ser presidente, y otra después de serlo, cuando lo encarcela Videla en el 77. Con Lanusse pasaron 37 años con 17 presidentes más algún otro interino, como ItaloLuder, quien también visitó un calabozo.

Lo llamativo de nuestro país es que nadie trata de retornar al condensado más simple de moralidad, casi tan antiguo como la misma humanidad, las tablas de la ley de Dios, los diez mandamientos lo abarcan todo. Es imprescindible un cambio en la mentalidad de la sociedad argentina, para que de esa manera también cambie la mentalidad de nuestra clase política, ya que los políticos son el fiel reflejo de la sociedad en la que viven.