La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires dio a conocer un reciente informe en el que se alerta sobre “graves deficiencias” en las herramientas para la planificación y evaluación de políticas educativas.
A días de la masiva Marcha Federal Universitaria, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) difundió un reciente informe en el que se alerta sobre “graves deficiencias” en la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa (UEICEE).
El documento fue dado a conocer por el auditor general de Unión por la Patria (UP), Lisandro Teszkiewicz, quien indicó que “la UEICEE creada en 2014, se presentó como solución a los problemas del sistema educativo de la Ciudad, mientras que la oposición apuntaba a valorar el conocimiento profesional de los trabajadores de las áreas de evaluación y estadística, ya existentes en el Ministerio. Casi una década después y a la luz de la información del informe, no parece haber sido aquello que prometió sino más bien cáscara vacía o vaciada”.
El informe detalla las “alarmantes falencias encontradas”, como la falta de acreditación de la Coordinación General de Investigación Educativa y la “ausencia de informes de resultados en actividades cruciales en la evaluación educativa”. Además, en el texto se sostiene que “se observó que en algunos de los casos no se cuenta con los informes de resultados, lo que impide contar con el producto final de las mismas”. Es decir que no fue posible constatar la realización de “actividades de investigación en el organismo y no se cuenta con informes de las evaluaciones que se llevan a cabo en las escuelas”.
Según sostuvo el peronista, “esto conlleva a que es imposible indicar que el organismo esté cumpliendo con los objetivos establecidos por el artículo tercero de la ley que la creó, lo que deja al descubierto una falta de herramientas para la planificación y evaluación de políticas educativas por parte del Ministerio de Educación. Entre los que se encuentran: orientar las políticas educativas, producir información transparente y confiable del sistema educativo”.
“Las irregularidades internas también son preocupantes. Se observó la falta de sesiones del Consejo Consultivo y del no cumplimiento del decreto 514/14 por parte del Comité Científico Académico. Este decreto establece que el Comité debe realizar sesiones por lo menos tres veces por año. Además, se suma la omisión del concurso público para la designación del director ejecutivo”, continuó Teszkiewicz.
Sobre esa misma línea, el auditor agregó que “este accionar, por parte de la gestión del Pro parece ser la norma ya que la misma práctica de obviar concursos se repitió en la Universidad de la Ciudad, según el respectivo informe de auditoría publicado en abril de 2023”.
“Por otra parte, el informe expone falta de transparencia en la información al público de su página web. No cuenta con manuales de procedimientos para la coordinación, dirección, evaluación y control administrativo de las actividades del organismo. Asimismo, del listado del personal remitido por la Subsecretaría de Gestión de RRHH, surgió que siete agentes no se encontraban anotados en la unidad. Con datos inconsistentes entre lo planificado y lo efectivamente realizado, evidencia una clara manipulación de la información”, remarcó el funcionario.
Finalmente, el auditor concluyó planteando que “esta discrecionalidad en el manejo de la información expone con claridad que al Pro nunca le interesó ni la investigación educativa, ni la estadística, y en consecuencia tampoco la educación. Manipulan la información para tapar las enormes falencias de un sistema educativo porteño que no ha dejado de deteriorarse en las casi dos décadas de gobierno de este oficialismo”.