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Lunes 24 de septiembre de 2018
OPINIÓN
Quien da conocerá la ingratitud. Pero también la emoción de dar
Por José Narosky. En el Día Internacional de la Mujer, un homenaje a través de Chabuca Granda.
8 de marzo de 2018
En un sanatorio del estado de Florida, EE.UU., agoniza una mujer profundos de ojos celestes, y de rostro suave.

Había sido sometida a una operación a corazón abierto hacía 4 ó 5 días. Pero no habría de reaccionar. Era peruana y además un verdadero mito viviente. Tenía solamente 62 años. Se llamaba María Isabel Granda.

En Perú, donde era un ídoloindiscutido le decían “Chabuca”. Chabuca Granda. Había nacido en una zona andina, llamada Apurimac, a casi5.000 metros de altura. En esa zona se explotaba, una mina de oro.

Su padre, ingeniero de minas, trabajaba en la misma. Y solía decir Chabuca: “Nací en una zona áspera, dura y elevada. Estoy unida para siempre a los mineros, que vuelan bajo y que son silenciosos y sufridos”.

A los 11 años Chabuca se trasladó a Lima. Allí, asistió a los mejores y más caros colegios. Pero se sentía parte del pueblo humilde. Ya había comprendido, joven aun, que no hay razas superiores ni inferiores. Por eso cantaba en muchas de sus canciones a los negros del Perú.

Ella era blanca. Pero su fina sensibilidad le permitía comprender que las lágrimas de esos hombres morenos, no siempre acompañaban al llanto. Porque dolían ir por dentro...

Se sentía unida a ellos, por el sufrimiento. Y hay que tener mucho adentro para sentir lo de afuera.

Comenzó finalmente a componer canciones referidas a seres de carne y hueso, anónimos, gente de pueblo que ella conocía circunstancialmente. Por ejemplo un boxeador negro, o un vendedor de empanadas. También, compuso en homenaje a un modesto periodista, luchador por las causas justas, un tema musical que denominó “Señó Manué”.

Y nació poco tiempo después una canción, que ella dedica a una señora de raza negra también, tan escasa de recursos como rica en elegancia, de la que decía Chabuca Granda, que debía alfombrarse todo lugar por donde pasara esta señora.

¿El nombre de la dama?: Victoria. Y el de la canción: “La Flor de la Canela”.

En ese momento, año 1955, y con esta canción, Chabuca que tenía 35 años pues –había nacido en 1920- le llegó su consagración definitiva.

Así como los paraguayos tienen “Recuerdos de Ipacaraí”, los cubanos “Guantanamera” y los Venezolanos “Alma Llanera”, los peruanos tienen en esa pieza musical, una especie de plegaria nacional. ¿Quién no recuerda “Déjame que te cante limeña...”? Es un vals que se canta en numerosas naciones del planeta.

Cuatro años después de crearla, Chabuca Granda llega a la Argentina.

Posteriormente nos visitó muchas veces e incluso residió en Buenos Aires, durante varios años.

Dicen que era alegre, apasionada, con una permanente y limpia sonrisa y una gran delicadeza personal.

Tenía 3 hijos. Su última visita a nuestro país fue 3 ó 4 años antes de su muerte. Ella se había divorciado hacía tiempo. Y pregonaba con orgullo su condición de abuela y su edad.

Decía: “Ocultar mi edad sería como avergonzarme de haber vivido. Así como ocultar mi llanto sería como avergonzarme de ser sensible”.

Chabuca Granda, fue un ejemplo de artista total. Por su talento para componer, por su voz grave y singular y sobre todo, por su noble condición humana, que su riqueza y su prestigio internacional no pudieron modificar.

Y un aforismo para esa mujer excepcional a la que su prestigio no le cambió su valiosa personalidad interior. “Fama o dinero no cambian al ser humano. Solo, lo muestran”.