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Martes 23 de octubre de 2018
NOTICIAS
Potente llamado del cardenal Poli a los senadores nacionales
“No interrumpan la tradición de legislar para el bien común”, les reclamó durante la misa de San Cayetano, en el porteño barrio de Liniers. “Que este debate no oculte ocuparse del verdadero problema de los argentinos, los pobres”, reclamó.
7 de agosto de 2018
Como viene sucediendo en todas las homilías de las últimas semanas, el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, brindado este martes en la misa de San Cayetano tuvo como eje el tema del aborto, que se definirá esta semana en el Congreso de la Nación. Y en ese marco, ante un nutrido auditorio, el prelado les habló directamente a los senadores de la Nación.

A ellos el elegido por el papa para dirigir la Iglesia en la Ciudad de Buenos Aires, reclamó a los legisladores “que no interrumpan la tradición de legislar para el bien común”.

“Hoy vivimos en nuestra Nación serios desafíos”, sostuvo Poli, que agregó que “ninguno es tan serio y grave como el que tienen en sus manos los legisladores del honorable Senado de la Argentina. Todos sabemos que se juega la aventura de niños y niñas concebidos y que esperan nacer en el vientre de sus madres. El proyecto de ley que abona la interrupción voluntaria del embarazo, de aprobarse, pone a los indefensos y vulnerables seres humanos que se están gestando en un camino sin salida”.

En su severo mensaje, el cardenal Poli habló de “excluidos de la legítima defensa, sin juicio, ni proceso. Sólo les corresponderá el deber de aceptar morir sin más. Porque sabemos que detrás de la incomprensible palabra interrupción, no hay nada más. Y los cristianos como ciudadanos elevamos la voz de los que no pueden hablar. En defensa de las dos vidas: la del mamá y la del bebé”.

“Le pedimos a San Cayetano que nos dé una vez más una mano. Para que las mamás jóvenes encuentran un espacio y tengan la alegría de concebir a pesar de todo”, señaló el cardenal, que sobre el final volvió sobre los senadores nacionales: “Desde aquí elevamos nuestra oración para que los miembros del honorable Senado de la Nación no interrumpan la honrosa tradición de legislar para el bien común. Con leyes que abran a la esperanza de nuestro pueblo. A favor de la cultura de la vida. Y protegiendo los más débiles e indefensos que esperan participar en esta historia, que tienen derecho a pertenecer a una nación, lugar donde se nace, donde hay lugar para todos, donde nadie sobra y hacen falta”.

“Quién sabe si entre ellos puedan hacer un varón o una mujer que tengan los dones académicos para llevar a nuestro pueblo por el camino del presente, la paz y de la Justicia. Quién sabe si entre ellos no nacerá un santo o una santa que haga más feliz nuestras vidas”, expresó el prelado, que sobre el final de su duro discurso, remató pidiendo “que este debate no oculte ocuparse del verdadero problema de los argentinos, los pobres”.