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Lunes 11 de diciembre de 2017
LEGISLATURA PORTEÑA
“Estos premios motivan, estimulan, impulsan y dan ganas de seguir”
La ganadora del Premio Parlamentario y diputada nacional electa por Vamos Juntos, Carmen Polledo, analizó su paso por la Legislatura porteña y defendió la postura del Gobierno nacional ante la reforma educativa y laboral.
25 de noviembre de 2017
Por Daiana Zunino

Es un fin de año especial para la actual vicepresidenta primera de la Legislatura porteña, Carmen Polledo, quien tras ocho años se despide de la Casa que la vio nacer como política para asumir como diputada nacional en la Cámara baja. Y como broche de oro a su carrera en el Parlamento de la Ciudad de Buenos Aires, fue elegida como la legisladora porteña más laboriosa por sus pares, asesores y periodistas en el marco de los Premios Parlamentario.

Polledo logró llegar a la Legislatura gracias a la confianza del -entonces- jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, y desde ese momento se destacó a lo largo de estos años por su compromiso con causas relacionadas a la salud y lo social. Tiempo más adelante asumiría la vicepresidencia del Parlamento y sería la primera mujer en hacerlo.

En diálogo con Parlamentario la diputada analizó su pasó por la Legislatura, las iniciativas que impulsará en el Congreso y la situación actual del distrito capitalino.

-¿Cómo recibió el hecho de haber sido elegida como la legisladora más laboriosa por sus compañeros, asesores y periodistas?

- Lo vivo con una enorme emoción, estoy realmente conmovida y agradecida. Yo le pongo todo a esta actividad, a mi tarea; me encanta y es una pasión. Entonces, cuando uno ve que de alguna manera se ve reflejado con reconocimiento, lo siento como un mimo, una palmada en el hombro que te dice ‘hiciste bien la tarea, compañera’. La verdad es que me gusta mucho este trabajo, por eso, es un honor y un orgullo ser la ganadora del Premio Parlamentario.

-¿Lo considera como un incentivo para replicar su labor en el Congreso?

- Claro que sí. Yo creo que estos premios motivan, estimulan, impulsan y dan ganas de seguir. Además debo hacer especial hincapié en esto: son ocho años los que llevo en esta Casa, ya me voy y la verdad que después de un trayecto con muchas situaciones –hemos vivido años muy complejos-, esto me da una gran satisfacción. Es un broche de oro para una carrera muy larga. Me voy contenta, me voy con esa sensación de tarea cumplida.



-¿Qué evaluación puede hacer de su paso por la Legislatura porteña?

- Yo aprendí mucho en este lugar. Entré en el 2009 convocada por el -entonces jefe de Gobierno- Mauricio Macri por mi tarea en los hospitales de la Ciudad y eso fue lo que me trajo acá. Así que empecé, básicamente, con temas de salud y fui empezando a conocer la Casa, su metodología de trabajo y cómo eran los procesos. Fui creciendo al ver como trabajaban, en esa época Oscar Moscariello era vicepresidente primero y nuestro jefe de bloque era Cristian Ritondo. Todo estas relaciones políticas, los consensos y el trabajo con los otros bloques era algo que yo no lo tenía incorporado, así que los primeros cuatro años fueron de un gran aprendizaje y de asentarme y focalizarme en algunos temas especialmente.

Después cuando vino la reelección, Macri me pidió que fuese la jefa del bloque, lo cual también fue una inmensa responsabilidad. Entonces el vicepresidente primero era Ritondo, la verdad que todo el mundo nos miraba y nos decían ‘que pareja dispareja’; sin embargo, pudimos trabajar de una manera maravillosa, nos complementamos y los dos nos adaptamos al estilo del otro. Lo más importante fue que los dos confiábamos el uno con el otro: él estaba tranquilo de que yo hacia mi tarea y yo estaba tranquila de que él hacia su tarea y acompañaba las mías. Se dio un dúo poderoso en términos de resultados.

El último y más grande desafío se dio a finales del 2014, cuando Macri me pidió que me fuera preparando para ser la vicepresidenta primera de esta Casa. Acá quiero destacar algo y es que para mí es muy importante ser agradecida, tengo que agradecerle al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, quien aceptó que yo estuviera en este lugar que tiene una gran trascendencia con el Ejecutivo. Él confió en mí y eso se lo voy a agradecer siempre. Era la primer mujer en ocuparlo, era alguien que no venía de la política, en el fondo todo el mundo miraba y decía ‘Macri confía pero ¿podrá hacerlo? ¿cómo lo va a hacer y con quién?’.

Tengo que agradecerle también a todo mi equipo de trabajo: al secretario administrativo, Jorge Anzorreguy; al subsecretario general de vicepresidencia, Esteban Garrido, y al secretario Parlamentario de la Legislatura, Carlos Perico Pérez, que ha sido siempre mi persona de consulta y oreja en los momentos dificultosos. Estas tres personas han sido pilares durante este tramo. También debo agradecer a nuestro jefe de bloque, Francisco Quintana, quien me banca cuando me pongo intensa; él ha sabido –pese a la diferencia generacional entre nosotros- relacionarse conmigo, hemos construido una relación extraordinaria y somos un buen dúo.

- Más del 50% de los porteños acompañó la lista de Vamos Juntos en las elecciones de medio término. ¿Cómo vivió esa situación y que expectativas tiene sobre su llegada al Congreso?

- La expectativa que tengo sobre mi llegada al Congreso es la de sumarme a un equipo que ya viene funcionando. Creo que la gran diferencia está en que son otros temas y otra escala, nosotros somos 60 y allá son 257, acá somos todos porteños y allá son de diferentes lugares del país. Es otra la dinámica con la que se trabaja allá, tampoco tenemos los números que tenemos acá, entonces tenemos que conseguir importantes consensos y hay que tratar leyes fundamentales que va a enviar el presidente Macri en función de los grandes ordenamientos que necesita el país. Así que lo vivo con una enorme responsabilidad por un lado y quisiera ser útil al bloque.

Nos vamos de acá con los diputados Paula Oliveto Lago y Alejandro García que son personas con las que he trabajado mucho, eso me da una gran tranquilidad y confianza. Nosotros queremos ser útiles a estas políticas que va a mandar Macri y que van a requerir de mucho diálogo y consenso. Queremos dejar nuestro granito de arena para la Argentina que se viene.

- ¿Qué iniciativas enviará el presidente?

- Hay varias, por lo pronto la prioridad será el Presupuesto 2018 que aún no está aprobado. También está la reforma tributaria que es muy importante, la cuestión impositiva. Además están estudiando una reformulación de la cuestión laboral, de la ley de responsabilidad fiscal. En las próximas semanas nos reuniéremos con el bloque para coordinar y empezar a ver los detalles, pero lo que puedo adelantar es que son leyes muy importantes.


- ¿Cree que la reforma laboral y la educativa son necesarias?

- Sí, yo creo que en la Argentina del Siglo XXI no podemos negar que los cambios hacen falta. Yo escuché al ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, decir algo que me pareció interesantísimo: tenemos edificios del Siglo XIX, profesores que se quedaron en el Siglo XX y alumnos del Siglo XXI. Me pareció interesante esa reflexión, porque creo que hoy en día esta idea de educación con tanto contenido no tiene sentido, hoy los chicos tienen esa información en el teléfono celular ni siquiera en la computadora. Me parece que el foco tiene que ir en el sentido de que aprendan a pensar, a buscar soluciones y a unir un tema con el otro, porque la verdad es que los contenidos los tienen. Creo que es necesaria una reforma educativa en nuestro país.

También creo que es necesaria una reforma laboral, la veo desde el punto de vista de intentar sentar y en conjunto empezar a pensar los grandes problemas que tiene nuestro país, nuestro presidente ya los ha enumerado y los argentinos no los podemos dejar de lado. Yo creo que todo lo que sea diálogo, apertura e intentar soluciones nuevas para problemas viejos, lo veo con muy buenos ojos.



- ¿Qué análisis puede hacer de la gestión de Rodríguez Larreta y en que la diferenciaría con la de Macri cuando fue jefe de Gobierno?

- Tienen dos perfiles distintos, esto va de la mano de una situación política especial y una personalidad especial de cada uno de los dos. Cuando Mauricio Macri asumió en la Ciudad, el distrito venía de un deterioro importante, de un Gobierno nacional adverso con el cual nunca pudimos articular nada –en término de créditos y de tarea conjunta-; en cambio Rodríguez Larreta tiene la gran potencia de tener el acompañamiento del Gobierno nacional y del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, lo que le permite coordinar. Esta es la gran diferencia de poder hacer una política de Estado planeada con la cabeza mirando a una situación global. Tenemos que pensar que todas las tareas que se están haciendo en los barrios eran tierras de Nación, que si no hubieran accedido a la transferencia, no lo hubiesen podido hacer.

Si el presidente Macri no le hubiese transferido la Policía a la Ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gobierno no hubiese podido hacer esta gran reforma de seguridad que viene emprendiendo.

En término de personalidades, yo creo que Macri por algo lo tuvo a Rodríguez Larreta como jefe de Gabinete. Creo que Larreta es una de las personas que más conoce la Ciudad de Buenos Aires, es un hacedor y una persona con una vocación de trabajo única. Se complementaban perfectamente los dos.

- ¿Cree que el acompañamiento a Mauricio Macri por parte de la ciudadanía tiene que ver con la necesidad de un cambio de prioridades?

- Lo que más le valoro a Macri a nivel político es ese cambio profundo cultural que él quiere hacer, ese cambio cultural que va de la mano del trabajo, del sacrificio, del esfuerzo y de que lleguen los que realmente han hecho meritos. Esa cosa de estar cerca, el dejar de lado esta cuestión populista que nos ha traído tan malos resultados. Yo creo que el se va a destacar como el presidente que se dedicó a su gran objetivo, él realmente quiere que lo valoren por si pudo combatir la pobreza, es algo que lo lleva en su corazón. Realmente va por ese camino y además se suma esto del deseo de una Argentina próspera con justicia, trabajo, respeto. Él está cumpliendo un rol extraordinario en el mundo, en el sentido de transmitir confianza y para que nos miren con seriedad, enfrentando problemas complejos porque nosotros no podemos olvidarnos que tenemos un 30% de la población en estado de vulnerabilidad. Lo veo como un líder fuera de lo común y que tenemos la posibilidad histórica de dar vuelta la página.