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Lunes 24 de septiembre de 2018
OPINIÓN
Un Gobierno que retrocede 20 años
Por Victoria Montenegro. La legisladora porteña de Unidad Ciudadana cuestionó duramente las modificaciones a la Ley de Basura Cero y pidió favorecer el reciclado.
4 de mayo de 2018
Allá por el año 2005 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionaba la Ley 1854 de Basura Cero. Fue una Ley modelo celebrada por grupos ambientalistas, que establecía metas paulatinas para la reducción de la basura, prohibiendo su combustión y apelando al reciclado.

Lo que podría haber sido un trampolín para una gestión eficiente y sustentable de este problema que afecta a todas las grandes urbes se transformó en una caja de especulación para los negocios. El presupuesto que se destina al tratamiento de los residuos es de 16 mil millones de pesos, son 5680 pesos por habitante por año solo para tratar la basura. Esto es más que lo que se gasta en vivienda y transporte juntos. Es más del doble del presupuesto total de la Matanza, con la mitad de superficie.

Los porteños le confiaron a este Gobierno de la Ciudad la administración de lo público, y seguramente lo hicieron con la fe de que iban a representar sus intereses y velar por su bienestar, sin embargo escuchamos hablar de austeridad, de honestidad, y ahora quieren destinar todavía más dinero para incinerar basura, 500 millones de dólares cuesta instalar una planta de incineración. Con solo el 4% de ese monto, se podrían instalar 40 plantas de reciclado, o como le gusta comparar al presidente de la Nación, 312 Jardines de Infantes.

El oficialismo habla de esta técnica como si fuera inocua, suena lindo quemar basura y generar energía. Pero en la práctica la realidad es otra: gases altamente tóxicos que enferman a nuestros hijos, contaminación del aire, pérdida de trabajo para miles de familias que viven del reciclado urbano, de manera formal e informal.

Las maquinas incineradoras necesitan llegar a 800 grados de temperatura, y lo que mayor valor calórico genera, obviamente, son los reciclables. El plástico, el papel, el cartón, ese es el miedo de los recicladores. Estas máquinas no van de la mano con la reducción de residuos, generan una dependencia de la basura, porque si se reduce, no hay para quemar, como pasa en algunos países Nórdicos que tienen que importar basura de otros países. ¿Ese va a ser el próximo negocio? Actualmente se recicla un 15% del total de la basura, pudiendo hacerlo en un 60% o más, entonces ¿qué hacemos hablando de incineración?