“Estamos discutiendo la desinversión, que por diferentes problemas cíclicos sufrió nuestra ciudad y nuestro país y para eso estamos generando el Fondo de Infraestructura Social, FoISo, para volver a poner a Buenos Ares en el lugar en que por cuestiones de gobierno no pudo estar”, dijo el vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Diego Santilli. Y agregó: “no es como dijo un diputado opositor en el recinto un proyecto AVSP, ‘a ver si pasa’, estamos convencidos de esta búsqueda de financiamiento”.
Para defender el dictamen del oficialismo del FoISo, Santilli bajó a su banca y expresó: “es cierto que los recursos son finitos; no son infinitos. Entonces, como faltaban 1600 millones –pero no para justificar el endeudamiento, sino para llevar el nivel de inversión de la ciudad a 2994 millones–, fue que se apeló a la herramienta de la búsqueda de financiamiento, para lograr resolver el déficit de la infraestructura social que tiene nuestra ciudad. Y nos hacemos cargo nosotros y todos nos debemos hacer cargo”.
Con 38 votos positivos, la Legislatura porteña aprobó la constitución del fondo, que autoriza al Gobierno de la Ciudad a endeudarse por una suma no mayor a 1.604.232.814 millones de pesos a una tasa tope de 13,5 por ciento de interés anual, mediante el lanzamiento de un bono con un plazo de hasta 15 años
Santilli adelantó que “pueden pasar varias cosas. Se puede hacer lo que se está haciendo ahora, que es aplicar recursos corrientes para la realización del FOISO y perfectamente lo autorizamos en la Ley 2570, porque fijamos que hay que buscar financiamiento. Pero, si el Poder Ejecutivo tenía necesidades adicionales, podía utilizar recursos corrientes. Podemos hacer eso o podemos hacer lo que se hizo en esta ciudad: dejar de ejecutar”.
El diputado del Pro agregó: “Los dos anteriores jefes de gobierno tuvieron que tomar decisiones respecto de la ejecución de las obras o de la inversión. Había problemas en el país; pero mientras que todas las provincias emitían monedas y generaban déficit cuasifiscales, hubo un Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, que decidió no emitir. Y esa no emisión fue a bajo precio. ¿Contra qué fue la no emisión? Seguramente contra el apalancamiento de proveedores, o contra la no ejecución. Algunas subejecuciones se demuestran, por ejemplo, en el rubro de infraestructura escolar. ¿Por qué no miramos la infraestructura escolar de esa época?“.
“Leamos en los diarios -explicó Santilli- que una calificadora de riesgo mundial dijo que la Ciudad de Buenos Aires es B + estable, y que el país es B + negativo. ¿Qué significa esto? Que puede bajar la calificación de la Nación y puede seguir sosteniéndose la calificación de la Ciudad de Buenos Aires. Y tenemos un caso en la República Argentina que, en el año 2006, tomó endeudamiento a una tasa 70 puntos por debajo de la soberana: es el caso de la provincia de Neuquén. Ella lo pudo hacer, porque tenía otra calificación, tal vez porque tenía regalías, o tal vez porque cumple con sus obligaciones”.
“La Ciudad de Buenos Aires tiene la calificación que tiene por haber honrado sus compromisos. Si el Bono Tango tiene la calificación que tiene es porque cuenta con un historial, porque ha sido discutido y porque tiene algo que es atractivo para los tomadores de esos créditos. No tengo miedo de que las AFJP tomen estos bonos. Ojalá que lo hagan. Hubo un presidente en este país, Néstor Kirchner, que les dijo a las AFJP que tenían que volver a la Argentina y hacer inversiones acá. Entonces, es muy sencillo pedir que vengan las inversiones y luego decirles que no las pueden aplicar, o que las tienen que poner en determinados fondos. Todos sabemos lo que pasó con los bonos cuando se ‘defaultearon’. Por lo tanto, que las AFJP tengan diversidad es nuestro futuro; por lo menos, es la diversificación de una cartera, que no tiene que estar toda tomada en títulos del Estado y, además, estamos contribuyendo al desarrollo de aquellas personas que se van a jubilar en nuestro país, a fin de que tengan garantizada una rentabilidad que, seguramente, no la tuvieron con otros bonos de nuestro país. Sus inversiones no tienen porque estar en el exterior”, señaló Diego Santilli
“El arroyo Maldonado era una deuda pendiente para un tercio de la cuenca hídrica de la Ciudad de Buenos Aires, que se inundaba con cada lluvia superior a la normal. Se trató de una obra que tuvo un gran debate público, porque tardamos cinco años. No importa; se hizo. Y nosotros desde la oposición la acompañamos”, finalizó el legislador.
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