El senador liberal Lázaro Chiappe logró participar del tratamiento de la derogación de la Ley de Subversión Económica en el Senado gracias a que el gobernador santacruceño, Néstor Kirchner, a instancias de su esposa, la senadora Cristina Fernández, le envió el avión del gobierno provincial a buscarlo a la ciudad de Corrientes.
El Cessna voló desde Buenos Aires al aeropuerto correntino de Cambá Punta, para traer a Chiappe al Aeroparque metropolitano, desde donde un automóvil de la senadora Cristina Fernández de Kirchner lo trasladó hasta el palacio del Comgreso.
El polémico viaje de Chiappe desde Corrientes a la ciudad de Buenos Aires provocó la ira de varios funcionarios del Gobierno de Eduardo Duhalde, que apostó por la derogación de la Subversión Económica en sintonía con las demandas que le viene haciendo a la Argentina el FMI. Chiappe, quien por la mañana adujo que no podría llegar para la votación en el Senado porque no había conseguido pasaje para los vuelos, aceptó finalmente la "invitación" que le hizo por teléfono su colega santacruceña.
"Estoy en un auto dirigiéndome al aeropuerto para tomar un charter. No pude conseguir pasaje, entonces hay un charter que va a buscarme a las 12. Es una gentileza de la senadora Kirchner", había dicho Chiappe en declaraciones radiales, poco antes del mediodía. Tras el polémico viaje, el senador correntino se sentó en su banca a las 15:45 y media hora después adelantó su voto contrario a las pretensiones del Gobierno de Duhalde, con el argumento de que "los banqueros deben ser juzgados por la Justicia y no por el Congreso".
La senadora Kirchner defendió el traslado del senador Lázaro Chiappe en un avión de la gobernación de Santa Cruz, señalando que "trasladamos a un funcionario público a una sesión pública para evitar que se sancione la impunidad para los que se robaron 66 mil millones de dólares".
Por la tarde se propagó rápidamente una polémica entre voceros del Gobierno nacional y de la provincia de Santa Cruz por el costo del viaje de Chiappe, que en la Casa Rosada calcularon entre 15 y 20 mil dólares y los colaboradores del matrimonio Kirchner rebajaron a una cifra no superior a los 3 mil pesos, que corrieron por cuenta de las arcas del Estado santacruceño, cuyo gobernador justificó la infrecuente erogación en la necesidad de que "la impunidad no quede consagrada en la República Argentina".
"Si se deroga esta ley le habremos dados el tiro de gracia a una dirigencia política que cuenta con escasa credibilidad y esto puede ser irremediable. Que Dios nos ilumine", dijo el legislador luego de reconocer que -de todos modos- no quería "estar en los zapatos del presidente Duhalde ante las presiones del FMI".