El presidente Néstor Kirchner destacó el éxito del canje de la deuda externa que concluyó el último viernes y que ha permitido al país "dejar atrás" la suspensión de pagos.
En su discurso ante el Congreso Nacional, al inaugurar el 123° período de sesiones ordinarias, reconoció que se avecina una dura negociación con las privatizadas y no ha descartó retomar el control de las empresas.
El Gobierno "pudo concretar exitosamente el más gigantesco proceso de canje, con la quita más grande de la historia", afirmó el presidente Kirchner, quien además aseguró que en la operación "se priorizaron las necesidades internas”, sin dejar de criticar con dureza las políticas de la década pasada.
"No somos el Gobierno del default, ni de la convertibilidad, ni el del endeudamiento externo", repitió una vez más Krichner, instando a los argentinos a "superar las terribles heridas que dejaron las políticas erradas del pasado" y a "crear y no reconstruir" Argentina.
Kirchner llegó al Congreso cerca de las 9.20, cuando en realidad estaba previsto el arribo para las 8.30. El discurso se extendió por espacio de una hora y media, en cuyo marco confirmó que el jueves se darán cifras exactas de los resultados del canje por operaciones de última hora.
“El país ha dejado atrás el default”, remarcó, destacando que “por primera vez en la historia, la operación ha culminado con una drástica reducción de la deuda del país”.
Kirchner arremetió contra lo que definió como “las políticas erradas del pasado”. Dijo que quiere “suturar las heridas”, y criticó: “Los grandes responsables de nuestra decadencia son los que muestran más impaciencia”.
Respecto a la negociación con las empresas de servicios públicos privatizadas, sostuvo el Presidente que su gobierno encarará esa tarea "con uñas y dientes".
"Tenemos absolutamente claro que se trata de una discusión de intereses. Se discutirá la calidad de los servicios que reciben millones de argentinos y las condiciones en que los empresarios quieren dar esos servicios", ha explicado.
"No se trata de levantar banderas de estatización sino de buscar que ese servicio sea eficiente y esté garantizado. Podemos tenerlo por parte de los empresarios o asumiendo las funciones por parte del Estado, no nos va a temblar el pulso para tomar las decisiones que haya que tomar", advirtió.
También apuntó a los desafíos que entran como actores principales en la escena posdefault: la normalización financiera y la renegociación de los contratos con las privatizadas. Primero pidió hoy a los sectores productivos que no actúen con "facilismo" sino con "responsabilidad" para la expansión de la economía del país.
"No debemos crear riqueza a partir de la nada, sino a partir de la producción. Cada sector debe actuar con responsabilidad para la expansión de la producción y en nuestra política económica debe ser necesario un tipo de cambio realista", expresó, prometiendo a los usuarios defender sus derechos "con uñas y dientes" en la renegociación de los contratos de empresas proveedoras de servicios públicos que está por iniciarse.
"No nos va a temblar el pulso para tomar las decisiones que tengamos que tomar" en esas negociaciones, aseguró, aunque aclaró que a las empresas no se les harán "exigencias exorbitantes" que superen la realidad económica del país.
Además, afirmó que las renegociaciones se realizarán "en el país, conforme a sus normas" sin la participación de tribunales internacionales "que por amañadas interpretaciones" se les atribuyan "supuestas competencias".
También se ocupó de marcar logros de su gestión, en especial en relación al empleo. Remarcó que en la Argentina se crearon "más de dos millones y medio de puestos de trabajo" y que "el 60 por ciento (de esa cifra) corresponde al sector privado de la economía".
"Esto significa que la tasa de desempleo se redujo del 25 por ciento al 12 por ciento desde el mayor momento de crisis" en el país, dijo.
Respecto a la política de derechos humanos, remarcó que "en nuestra Patria asolada por la impunidad de gravísimas violaciones de los derechos humanos es necesario recalcar que no hay democracia ni seguridad ni Estado, sin estado de derecho y sin respeto irrestricto a los derechos humanos".
"Guardando memoria de lo que nos pasó, sin anclarnos por ello en el pasado, la búsqueda de verdad y justicia y fin de la impunidad son unas de las más preciadas banderas de nuestra sociedad y de nuestro gobierno", aseveró.
El Presidente puso el acento en la necesidad de construir un "proyecto nacional", que asegure el "crecimiento sustentable, con producción y empleo" y criticó a los que ayer "desaguazaron el Estado en función de sus intereses y se favorecieron con la pérdida y el retroceso del poder público, se quejan hoy por la ausencia del Estado". En este contexto, Kirchner afirmó que "tenemos que dar los pasos que nos permitan dejar atrás un país del que se adueñaron los intereses y donde proliferaron los genocidas, ladrones, y corruptos, para ser una Nación, que sobre la base de un proyecto nacional, reinstale la movilidad ascendente de modo que los hijos puedan aspirar a vivir mejor que sus padres".
Ante la Asamblea Legislativa, Kirchner se ocupó además de justificar su posición sobre el caso de narcotráfico en el aeropuerto internacional de Ezeiza, al advertir que "no habrá lugar para la impunidad ni para el silencio cómplice".
No obstante, al enumerar las empresas que recuperó o creó el Estado -como el Correo Argentino o ENARSA-, el Presidente omitió referirse la aerolínea estatal LAFSA, socia de Southern Winds, la empresa implicada en el escándalo por el contrabando de cocaína a España.
El discurso del Presidente fue escuchado por los diputados y senadores de todos los partidos, con excepción del ARI y los puntanos que conduce Adolfo Rodríguez Saa, quienes decidieron no asistir la ceremonia. También estuvieron en el recinto los miembros del gabinete nacional -a excepción del canciller Rafael Bielsa, quien hoy ya se encontraba en Montevideo para asistir a la asunción del nuevo mandatario uruguayo Tabaré Vázquez- y cinco gobernadores, uno de ellos el radical Julio Cobos.
Otro punto central del mensaje de 33 carillas fue el anuncio de que los docentes tendrán un salario básico de 700 pesos como parte de un nuevo modelo educativo que quiere instrumentar, en el marco de las políticas de fortalecimiento del Estado. En este contexto, Kirchner reafirmó su decisión de dotar "nuevamente al Estado de las neuronas que le sacaron" y a eso agregó que trabajará "fuertemente para lograr nuestros sueños", a partir de la construcción de "un modelo educativo acorde a los tiempos" y de la confianza "en nuestras propias fuerzas".
"Guardando memoria de lo que nos pasó, sin anclarnos en el pasado, la búsqueda de verdad y justicia, y el fin de la impunidad son una de las mas preciadas banderas de nuestra sociedad y de nuestro gobierno", apuntó.
También tuvo un párrafo sobre los atentados terroristas a sede de la comunidad judía y en ese sentido dijo que "memoria, verdad, y justicia es lo que perseguimos respecto de los execrables atentados perpetrados contra la embajada de Israel y la Amia, sufrimiento constante del pueblo".
Aunque en su exposición el mandatario se ajustó a lo incluido en las 25 carillas de su discurso, en el último tramo levantó la vista y allí improviso sobre su compromiso de hacer autocrítica sobre la gestión de su gobierno y pidió que "todos asumamos nuestras responsabilidades".
Allí, Kirchner planteó que "no tengo problemas de asumir los costos que sean necesarios porque es hora de que en la Argentina se acepten responsabilidades", reafirmó que su gobierno no utiliza un "doble discurso" como se hacía en el pasado cuando "millones de pobres se quedaron sin nada de la mano de dirigentes con recursos y promesas vacías".