En los años que Graciela Ocaña compartió los postulados del ARI, en particular con Elisa Carrió, ella la bautizó cariñosamente “la hormiguita del ARI” por su contracción al trabajo legislativo en forma permanente. Una relación que abruptamente terminó cuando Ocaña fue cooptada por el kirchnerismo y se fue con sus bártulos a esa fuerza, al […]
En los años que Graciela Ocaña compartió los postulados del ARI, en particular con Elisa Carrió, ella la bautizó cariñosamente “la hormiguita del ARI” por su contracción al trabajo legislativo en forma permanente.
Una relación que abruptamente terminó cuando Ocaña fue cooptada por el kirchnerismo y se fue con sus bártulos a esa fuerza, al ser nominada como interventora de la obra social de los jubilados, el PAMI.
Merced a una buena gestión, potenció sus deseos de ser integrante de algunas de las fórmulas para el Ejecutivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o, en su defecto, para la gobernación de Buenos Aires. Claro que simultáneamente y discretamente armó a nivel nacional el Partido de la Victoria, ámbito generado para reclutar de las filas del ARI y de otras fuerzas de centroizquierda, dirigentes desencantados con la política llevado a cabo por sus referentes.
Una acción que se vio coronada con la incorporación de varios de ellos, aunque su gran batacazo lo dio con el ex diputado nacional socialista Ariel Basteiro, ya que ella fue la gestora de que el otrora combativo dirigente gremial diera el sí a la propuesta de representar al Gobierno en Aerolíneas Argentinas. ¿Qué dirá Polino?