El ex presidente se mostró en Tres de Febrero como si ya fuera candidato bonaerense. Habló del resultado en Catamarca, prometió ir a todos los pueblitos del país y se ensañó especialmente con el ex gobernador y actual diputado peronista disidente, a quien le endilgó no haber resuelto el tema de la inseguridad.
Néstor Kirchner sabe que si finalmente es candidato, se las verá -entre otros, pero muy especialmente- con Felipe Solá. Y ya comenzó a mostrar el camino que elegirá en caso de que deba confrontar con quien fuera su hombre fuerte en la provincia.
Flanqueado por la otrora mano derecha de Solá en la gobernación, el actual ministro del Interior Florencio Randazzo, Kirchner abordó uno de los temas más sensibles para la sociedad: la inseguridad. Terreno en el cual fustigó a Felipe Solá, diciendo de él que "quiere convertirse en rector" de la seguridad, cuando no pudo resolverla durante su gestión.
En tal sentido reclamó "que tengan memoria, que tengan vergüenza, que asuman la responsabilidad de los errores que cometieron durante todo este tiempo", para agregar luego que "la Policía debe trabajar fuertemente dentro de la ley para brindar el marco de seguridad que merecen nuestro habitantes. Con jueces que no tengan miedo y apliquen la ley para que el que tenga que ir preso vaya preso. Nuestros códigos permiten que nuestros jueces tengan los elementos necesarios para aplicarla".
Y luego apuntó posiblemente contra los funcionarios del gabinete de Daniel Scioli, quien no se encontraba presente en el acto, al decir que los funcionarios deben "dar menos discursos y trabajar más, recorriendo comisarías junto al pueblo".
Advirtió: "Señores funcionarios, deben desburocratizarse y salir a la calle para acompañar al pueblo en la lucha por la seguridad. Deben salir no sólo cuando hay cámaras, sino que con responsabilidad, deben organizarse y trabajar con los intendentes y con los instrumentos tecnológicos para terminar con la inseguridad en la provincia de Buenos Aires".
Recordemos que el tema de la inseguridad es el principal caballito de batalla de uno de los socios políticos de Solá, Francisco de Narváez.
Asimismo se quejó por el tratamiento mediático de las elecciones en Catamarca, a las que identificó como parte de una contienda "provincial", además de justificar su presencia en la provincia y destacar el desempeño de los candidatos del justicialismo y sus aliados.
Al respecto esgrimió una curiosa aritmética según la cual el peronismo y sus aliados "lograron mantener su puntaje histórico del 33 o 35 por ciento" de adhesión, mientras que el Frente Cívico y Social del gobernador Eduardo Brizuela del Moral vio mermar su número de votantes.