Este jueves tratan los diputados si la Ciudad adhiere a la ley nacional para que el expendio de remedios sea exclusivamente en farmacias.
En 2009 el Congreso de la Nación aprobó una norma que establece la ley de expendio de medicamentos de venta libre exclusivamente en farmacias. El proyecto contó con un alto consenso de las fuerzas políticas, incluido el Pro, pero lo curioso es que esa adhesión de la bancada que encabeza Federico Pinedo pareciera contradecirse con el proyecto del diputado macrista Helio Rebot, que permite la venta en kioscos y supermercados.
En ese marco, la Ciudad no ha adherido aún a la ley nacional, razón por la cual el legislador radical Antonio Campos impulsa una norma para que así suceda y prohibir en consecuencia la venta de cualquier medicamento en lugares que no sean farmacias.
El presidente de la Asociación de Propietarios de Farmacias, Alfredo Di Salvo, manifestó al respecto que “debemos garantizar que el medicamento, al ser un bien social, llegue a la población en su conjunto”, razón por la cual “no puede llegar de cualquier manera, sino que debe llegar de manera absolutamente segura, de manos de un profesional de la salud, respetando en todos sus puntos la cadena de comercialización de medicamentos, debido al sin número de falsificaciones, de adulteraciones y de robo de sustancias medicinales”.
“No es lo mismo un medicamento conservado en un establecimiento destinado a ese fin que un medicamento que esté expuesto al sol, a un desconocimiento de la fecha de vencimiento o que carezca quien lo vende de la capacidad de asesorar al comprador sobre el producto. Yo quisiera preguntarles a los señores que plantean esta norma, cuántos muertos necesitan para tomar conciencia de esto”, puntualizó Di Salvo, quien agregó que “solamente un profesional y una farmacia habilitada pueden hacerse responsables de los efectos no deseados que pueden generar los medicamentos, ya que por más que se le adjudique la categoría de venta libre, tienen un principio activo, que evidentemente va a traer una consecuencia sobre la persona que lo ingiere. Pero lo fundamental de todo esto, es que el único lugar en el que se puede ejercer el contralor o el poder de policía sobre el medicamento es en la farmacia. Se puede seguir la cadena de comercialización, el número de lote, la partida y hasta lo que hoy en día está tan en boga, que es la trazabilidad”.