La otra sintonía fina

En la Legislatura se percibe cada vez con mayor claridad un entendimiento -tenue- que crece a pasos agigantados entre los legisladores identificados con el gobernador Daniel Scioli y con el intendente de Tigre Sergio Massa.

En ambas cámaras del Parlamento bonaerense se nota que hay un acercamiento entre legisladores del sciolismo y del massismo. Se podría decir que es embrionaria, pero las partes parecen desplegar una táctica que las acerca, no se sabe aun bien por qué, pero debe ser la permanencia en la primera línea de la dirigencia política provincial y por extensión nacional.

El primer dato lo aportaron los sucesos que se desplegaron en Diputados con motivo del tratamiento del proyecto de ley que adecua la legislación provincial para la ampliación de derechos electorales de los jóvenes de 16 y 17 años.

En esa oportunidad, la oposición se había abroquelado y pretendía extender la reforma electoral en el principal distrito de la República a un cambio del sistema en el reparto de los escaños en el Poder Legislativo, del sistema proporcional actual al sistema D’hont, que es el que se utiliza para los legisladores nacionales. También se esbozó la idea de incluir el voto electrónico. Pero cuando esta última idea parecía encaminarse, todo volvió a foja cero.

La oposición nunca pudo sumar 48 diputados. Cuando parecía alcanzarlo dos legisladores del bloque de Proyecto Bonaerense, residuos de Unión Pro y Udeso, blanquearon su condición de massistas y dejaron de frecuentar las tertulias opositoras. Allí se sumó el diputado de Tercera Posición y para terminar de enflaquecer la línea opositora, el denarvaísmo también contribuyó para que junto al oficialismo sólo se ampliaran el derecho de los jóvenes y se discutiera en una Comisión Especial otras posibles reformas a la ley electoral provincial.

Ante esta nueva realidad, los bloques opositores quedaron reducidos a la UCR, el FAP, la CC y el Pro Peronismo, que suman 38 butacas.

Ese indicio que se dio en Diputados replicó en el Senado, pero mientras en la Cámara baja sirvió para avanzar en la aprobación del voto joven, en el Senado se dio diametralmente a la inversa, la juntada de los sciolistas y massistas, bajo la atenta mirada del denarvaísmo, trabó la negociación, supuestamente de trámite normal, del proyecto de ley sobre Hábitat Justo del diputado camporista Alberto España.

El que levantó la voz fue el senador del FpV-PJ Jorge D’Onofrio, un massista, “si no se introducen modificaciones a la Ley de Hábitat yo no la voto” dijo en principio.

El senador del bloque oficialista no desconocía que la posición era compartida por la mayoría de los bloques opositores que, independientemente de los colores políticos, rápidamente advirtieron que no mantendrán sincronía con sus colegas los diputados, que con la excepción de los denarvaístas todos terminaron acompañando la iniciativa.

“Los diputados trataron de mejorar -lo mejor posible- el proyecto original y como habían logrado introducir varias modificaciones decidieron aprobarlo para que nosotros sigamos perfeccionarlo”, relató un senador opositor para justificar el cruce.

Ese perfeccionamiento del texto es la excusa que parecen haber encontrado los muchachos de La Juan Domingo y los del Frente Renovador Peronistas, que suman siete miembros en total, para generar un hecho político que hace peligrar el equilibrio -inestable- que transita el bloque del partido del Gobierno en el Senado.

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