“La ausencia de CFK pone en evidencia la mediocridad de su gabinete”

Margarita Stolbizer destaca “el gran valor” de “tener tantos dirigentes en condiciones presidenciables” en el frente de centroizquierda que comenzó a consolidarse este verano. En diálogo con Semanario Parlamentario, asegura que “el kirchnerismo es un proyecto agotado hacia el futuro”.

Por Carolina Ramos

El año que comienza encontró a la centroizquierda sin vacaciones, de cara a un armado frenteamplista que le permita encontrar coincidencias para dirimir candidatos en las primarias de 2015. Con el objetivo de replicar la exitosa experiencia de UNEN en la Ciudad de Buenos Aires, los principales referentes de ese espacio no escatiman tiempo y ya empezaron a mostrarse juntos y conciliadores.

Como parte de ese armado, Margarita Stolbizer es contundente: “Debemos trabajar mucho este año en la construcción de un buen programa para 2015”, analiza. La diputada nacional, que ya encara su segundo mandato consecutivo -el cuarto en su trayectoria política-, considera que la disputa por la sucesión en el peronismo es “una discusión cerrada entre sciolistas y massistas”, que “expresan más o menos lo mismo”.

En una charla con Semanario Parlamentario, la líder del GEN no ve como un obstáculo, sino como “un gran valor”, que su frente contenga “tantos dirigentes en condiciones presidenciables” -ya se anotaron al menos tres: Julio Cobos, Hermes Binner y Ernesto Sanz-. Por otra parte, sostiene que la agenda parlamentaria “debe ser también un programa de gobierno”, pero advierte: “No tenemos que concentrar nuestra tarea solamente en el Parlamento, sino más bien hacerlo en el territorio, junto a la gente”.

Sobre la prolongada ausencia de la presidenta, opina que “es parte de una estrategia política de preservación” y que, más aún, “puso en evidencia la mediocridad de su gabinete”. Aunque no cree que Cristina Fernández cambie el rumbo de su gestión: “La presidenta elegirá a quienes pueda condicionar, con quienes pueda pactar, y nunca abandonará la ilusión de volver”, observa.

– Tras la renovación del Congreso, ¿cómo vislumbra el año parlamentario que comienza?

– El oficialismo sigue teniendo mayoría y quórum propio en ambas cámaras del Congreso, aún cuando todavía se puedan esperar nuevos pases. Si esa situación se mantiene, van a seguir manejando la agenda como lo han hecho en este tiempo, sin aceptar la discusión de temas importantes, para dedicarse solamente a aquellos que son de interés de la presidenta o de su partido. Creo que quienes constituimos una alternativa de oposición con pretensiones de gobernar debemos trabajar mucho este año en la construcción de un buen programa para el 2015, el marco de acuerdos políticos y el desarrollo territorial de este frente. O sea, no concentrar nuestra tarea solamente en el Parlamento, sino más bien hacerlo en el territorio, junto a la gente.

-¿Qué estrategia tomará el FAP para evitar una polarización entre el kirchnerismo y el massismo, semejante a la que se dio en las últimas elecciones?

– El kirchnerismo tal como se ha manifestado en estos años es un proyecto agotado hacia el futuro. Ahora la discusión entre quienes han formado parte de ese espacio es por la sucesión, o sea, una discusión cerrada, por ejemplo, entre sciolistas y massistas que son demasiado parecidos entre sí. Vamos a mostrar que no puede haber polarización entre quienes expresan más o menos lo mismo. Los pases de dirigentes de un espacio a otro así lo demuestran: si les da lo mismo estar con uno o con otro, es que son lo mismo. Y vamos a trabajar en la consolidación de un frente progresista. Ninguno de los otros -Daniel Scioli, Sergio Massa o Mauricio Macri- podrá exhibir esta condición. Y eso favorecerá nuestra posición para reemplazar a quienes han gobernado estos diez años.

-¿Cree que este año el Congreso será la vidriera para posicionar candidatos?

– El Congreso puede ser una vidriera, pero no debería ser la única.

-¿Qué lectura hace del encuentro entre Hermes Binner y Ernesto Sanz?

– Es muy valioso en este camino para armar un frente progresista con mucha fortaleza política y electoral, y está enmarcado en los acuerdos que hemos iniciado con la reunión de Rosario el 30 de diciembre con los presidentes de los partidos que han manifestado la voluntad de integrar este espacio. Todo esto ha servido para ir desplegando una nueva esperanza para la Argentina.

-¿Y qué significancia tiene en relación a las reuniones paralelas entre Julio Cobos y “Pino” Solanas?

– Ambas reuniones van en igual sentido. Todos los participantes han manifestado objetivos comunes y todos estaremos dentro del mismo frente para competir en el 2015 y, ojalá, para gobernar la Nación en el período siguiente. Es un gran valor tener tantos dirigentes en condiciones presidenciables y será muy natural verlos en los próximos tiempos trabajando para fortalecer el espacio.

– ¿Qué temas o proyectos impulsará el FAP este año? ¿Habrá una agenda común con los otros bloques?

– Hemos empezado a delinear temas de agenda para el trabajo de los respectivos grupos técnicos y parlamentarios. Los temas vinculados con la economía y su impacto social -trabajo, educación, salud, seguridad, vivienda- son los más relevantes. También los que están vinculados con el desarrollo: energía, transporte, infraestructura. Y las cuestiones institucionales, con la transparencia. Lo importante es que esta agenda debe elaborarse pensando tanto en los problemas de la coyuntura, como en el mediano y largo plazo. O sea, debe ser también un programa de gobierno.

– ¿Qué opina del retiro de la presidenta de la escena pública durante más de un mes?

– Creo que es parte de una estrategia política de preservación. No es diferente a lo que ha sido siempre el desconocimiento de temas y problemas centrales. Ahora, su problema de salud -afortunadamente superado- ha sido la razón justa para un repliegue en un momento muy difícil. Lo que ocurre es que, luego de tanta centralidad en el manejo de todas las decisiones, deja un hueco muy grande y pone en evidencia la mediocridad de su gabinete.

– ¿Qué panorama vislumbra a nivel país en sus dos últimos años de mandato? ¿Cree que cambiará el rumbo de la gestión?

– No creo que la presidenta cambie el rumbo de la gestión. Harán todos los intentos por darle continuidad buscando a personas que garanticen eso y la impunidad de los que terminan su mandato. La presidenta elegirá -tanto en su propio proyecto como en la oposición- a quienes pueda condicionar, con quienes pueda pactar, y nunca abandonará la ilusión de volver.

– Uno de los temas que preocupa es el narcotráfico. ¿Por qué está en contra de involucrar a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior?

– La respuesta más fácil sería: porque la ley se los prohíbe. Pero eso es insuficiente. El tema es mucho más complejo. No están preparadas para hacerlo. El despliegue de los militares puede traer peores consecuencias, como ya ocurrió en otros países: cooptación de sus miembros, más violencia y nunca la solución del problema, que requiere de políticas públicas de Estado mucho más amplias. Hay mucho por hacer en el combate al narcotráfico, con voluntad política, con recursos técnicos, prevención y represión del lavado de dinero; y también con mecanismos de prevención social para reducir el consumo y atender a los adictos desde la salubridad, hasta cuestiones de urbanismo en las zonas calientes. Hace 30 años que los militares no participan en cuestiones de seguridad interna. Eso fue un logro y un gran acuerdo de la sociedad argentina que no puede dar marcha atrás.

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