La renovación del Senado de la Nación concentra las mayores expectativas de las elecciones de este domingo, en las que por primera vez en forma directa se elegirán a los nuevos 72 ocupantes de las bancas, cuyas designaciones estaban hasta ahora en manos de las legislaturas provinciales.
Salvo el caso del frepasista Pedro Del Piero, reemplazante de Graciela Fernández Meijide, que fue elegido como suplente por el voto popular de los ciudadanos de la Capital Federal en 1995, los restantes 68 senadores fueron nombrados por las legislaturas provinciales, en más de un caso con procedimientos poco claros. De tal manera, la posibilidad de que la gente elija directamente a sus senadores por primera vez es el principal factor por el que la elección toma una importancia relevante, además de la posibilidad que significa renovar una Cámara que en los últimos años acumuló un significativo desprestigio.
El pico de ese desmerecimiento popular fue la denuncia por supuestos sobornos para la aprobación de la reforma laboral, hace poco más de un año.
Así se llega a una elección donde se elegirán tres senadores, dos por la mayoría y uno por la minoría, en cada uno de los 24 distritos del país, para reemplazar a los 69 senadores que actualmente componen el cuerpo, ya que hay tres plazas vacías (dos de Catamarca y una de Tucumán).
El peronismo del Senado, mayoría desde 1983 en la Cámara, pondrá en juego 39 escaños, actualmente agrupados en cuatro sub-bloques: el "oficial", con treinta miembros; el "17 de octubre", con cuatro; el "peronista del interior", con tres, y el que agrupa a los senadores puntanos, con dos.
Esas 39 bancas le son suficientes al PJ para habilitar el tratamiento de un tema en el recinto o para realizar una votación, para lo que hacen falta la mitad más uno de los miembros del cuerpo (37 sobre 72).
En el peronismo se especula, como máximo, con la posibilidad de perder dos o tres bancas, aunque como contrapartida confían en que contarán con un bloque homogéneo y encolumnado detrás de una misma mesa directiva.
El hecho de que las proyecciones le den sobre el límite del quórum propio tampoco es una gran preocupación para el PJ, desde el momento que sabe que contará con el apoyo de algunos partidos provinciales que lo acompañaron históricamente, como el Movimiento Popular Fueguino o el Movimiento Popular Neuquino.
En el oficialismo, actualmente con 21 senadores, calculan que aumentarán en tres o cuatro sus bancas, lo que no les alcanzará para mediar en la sanción de las leyes que sólo necesitan la mayoría simple de los miembros.
Entre las bancas que quedarían en manos de los partidos provinciales y que acompañarían al oficialismo se encuentran la Cruzada Renovadora de San Juan o el Partido Nuevo de Corrientes, aunque todo depende de la política de diálogo que tome el gobierno en esta nueva etapa del Congreso, que comenzará el 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores.
La nueva composición, sin dudas, traerá modificaciones en el escenario de negociaciones que se desarrollaron hasta ahora para la sanción de las leyes, fundamentalmente por el apoyo del PJ en aquellas que solicitó el gobierno y que fueron respaldadas en nombre "de la gobernabilidad".
Aunque el aire que le dio el Congreso al gobierno con el otorgamiento de las facultades especiales le permite al Poder Ejecutivo contar con un margen de poder sobre el Legislativo hasta la caducidad de esa condición, en mayo del año próximo.
Otra novedad en el Senado será, además de su total legitimación por parte de los ciudadanos, la presencia de un tercio de mujeres, algo que hasta hoy también fue manejado discrecionalmente por las legislaturas provinciales.