La decisión de Carlos Menem de renunciar a participar en la segunda vuelta al abrió un debate en las filas del futuro presidente de la Nación, Néstor Kirchner, sobre la forma de consolidar el consenso obtenido en la elección, para fortalecer la gobernabilidad de la gestión que se iniciará el 25 de mayo próximo.
Legisladores alineados tras el presidente saliente, Eduardo Duhalde, y el entrante, Kirchner, discutieron informalmente sobre la posibilidad de impulsar un plebiscito o avanzar en un pacto democrático que incluyera a los partidos opositores para respaldar al futuro gobierno.
Pese a la defección ante la segunda vuelta electoral, el ex presidente Menem conserva en el Congreso un bloque de veinte diputados y una docena de senadores nacionales que pueden trabar la gestión del futuro gobierno en alianza con sectores afines.
La renuncia de Menem privó a Kirchner de asumir la presidencia de la Nación con un amplio consenso explicitado en alrededor del 70 por ciento de los votos -según vaticinaban las encuestas- para empujarlo en cambio a la Casa Rosada con un caudal certificado de algo más del 22 por ciento.
Algunos legisladores justicialistas se inclinaban por la realización de un plebiscito, aunque ninguno de ellos alcanzó a definir cuáles podrían ser los puntos de la consulta ni a plantearlo públicamente. Dos referentes duhaldistas del Parlamento se expresaron en cambio por ampliar los acuerdos políticos con los bloques de la oposición para respaldar la gobernabilidad.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, trabaja desde hace algunos días en una agenda parlamentaria que le permita al nuevo gobierno fijar el rumbo por el cual transitará hasta el 10 de diciembre próximo, cuando se renovará la mitad de la Cámara baja y un tercio del Senado.
"El nuevo gobierno se legitimará más allá de acuerdos parlamentarios o de un plebiscito, por su propia gestión", dijo uno de los más destacados diputados alineados tras Kirchner, quién consideró de todos modos "prematura" una eventual consulta popular.
Los diputados alineados tras Kirchner especulaban con el apoyo de sus pares del radicalismo, el ARI y el Frente Grande para impulsar las reformas político-económicas del nuevo gobierno en los primeros 180 días.
Recordaban además que todos los presidentes cuentan con un "período de gracia" en el Congreso que se extiende por unos meses, en los cuales la tradición parlamentaria indica que la mayoría de los bloques se abstienen de realizar una "oposición salvaje".
Los diputados justicialistas necesitarían no obstante el apoyo de otras bancadas si los veinte diputados menemistas del bloque Azul y Blanco, que preside Oscar González, no aportan al quórum reglamentario para habilitar el tratamiento de proyectos gubernamentales.
Versiones circulantes en el Congreso señalaron que la discusión en torno del plebiscito también se desarrollaba en la Casa de Santa Cruz, donde permanecieron el virtual presidente electo, Kirchner y su vice, Daniel Scioli.