El Senado bonaerense aprobó la autorización para que la provincia de Buenos Aires ingrese en el programa de Financiamiento Ordenado. Los diputados felipistas no permitieron que en la Cámara de Diputados se juntara el quórum necesario para sesionar, ante la firme oposición de varios bloques opositores a sólo ingresar si el PJ alcanzaba el mismo.
La Legislatura de la provincia de Buenos Aires vivió nuevamente horas intensas. Los legisladores montaron guardia hasta altas horas de la noche y las negociaciones entre las distintas bancadas no tuvieron descanso.
Fue en diputados donde la bancada que preside Juan Garivoto no pudo reunir 47 diputados necesarios para votar la autorización que la provincia necesita y que reclamó por el propio ministro de Economía de la Nación, Roberto Lavagna, recientemente. El total de diputados con que cuenta el PJ en su conjunto es de 53, ya que dos están con licencia, los ministros Ismael Pasaglia y Florencio Randazzo.
La autorización para que el Poder Ejecutivo provincial pueda contraer endeudamiento por hasta 1.555.000.000 pesos y de esta manera hacer frente a la refinanciación en el marco del Programa de Financiamiento Ordenado de las Finanzas Provinciales creado por el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 2263/02, no pudo tratarse en Diputados.
La mayoría duhaldista de la Cámara baja sentó en las bancas a 33 diputados PJ. También estaban presentes para alcanzar la mitad más uno del cuerpo -que nunca lograron- dos diputados del Paufe (Marta Ferrara y Osvaldo Fernández), dos del Frepobo (Octavio Argüello y Claudio Pérez), Juan Carlos Añón y Claudio Masson. 39 en total.
Las bancadas de la UCR, el ARI, el PS e Izquierda Unida aguardaron en las inmediaciones del recinto que la sesión cayera inexorablemente. Eran 37 en total.
Los 18 diputados felipistas y el bloque Frente Patria para Todos (Rodolfo Casals, Guillermo Luces y Luis D’Elía) tienen oficinas en el segundo subsuelo y tenían dos negociadores permanentes durantes las dos horas que permanecieron en las bancas los 39 que estaban dispuestos a sesionar. Los negociadores eran el diputado Carlos Bonicatto y Ángel Aisa.
La modificación del sistema electoral vigente a través de un proyecto que tiene estado parlamentario y que plantea modificaciones a las elecciones internas de los partidos políticos, fue el eje de los desencuentros. Finalmente el duhaldismo accedió a sacar el tema de la discusión, pero los felipistas reclamaron un “acta” en la reunión de labor parlamentaria, el cual nunca se llegó a confeccionar. Bonicatto y Aisa llegaron a sentarse en su bancas, pero las 24 horas del día se habían consumido.
A la hora de los balances y en relación a lo que vendrá, el presidente del bloque de diputados del PJ, Juan Garivoto, señaló: “Uno no le puede pedir a algunos diputados de la oposición, en un tema central, que es casi de exclusiva competencia del oficialismo -nacional y provincial- que concurran a una sesión donde el único tema es al autorización de un endeudamiento -que ya se había votado y que ellos lo habían hecho en contra-, que lo voten a favor ahora porque los diputados que supuestamente responden al gobernador no lo quieren votar. Es razonable la actitud de estos bloques, lo que no es razonable es la actitud de estos compañeros que dicen ser las espadas del gobernador”.
La razonabilidad que reclama Garivoto es respondida desde la trinchera felipista con el argumento del despliegue de una “estrategia de desgaste” sobre los “principales conductores” de la Cámara baja. “El endeudamiento puede esperar hasta fines de marzo”, susurraron en off y agregaron que “hay cosas que no pueden seguir de esta manera ni un minuto más”.
Claro que en este marco el Senado parece haberles hecho un favor a los ideólogos que pretenden esmerilar “la conducción en Diputados”, porque en la Cámara alta no hubo ningún inconveniente en tratar el tema que fue rápidamente aprobado por el PJ y rechazado por la bancada de la UCR, sin fisuras en ambos casos.
Esto también reafirmó la tesis de que la vicegobernadora Graciela Giannettasio aparece nuevamente como garantía de diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo, un papel que para algunos había abandonado desde la entrada en escena del presidente del PJ, el diputado nacional José María Díaz Bancalari.
La clave de la decisión del Senado no pasó sólo por la aunque frágil todavía vigente unidad de su bloque oficialista, sino fundamentalmente por la línea de acuerdo que hilvanaron el gobernador Solá con la vicegobernadora Giannettasio.
El mandatario le pidió a la titular del Senado que constituya una comisión integrada por representantes de ambas cámaras (y de ambos sectores) para que -después de la aprobación del PFO- retomara el diálogo y buscara un proyecto consensuado tanto para el Presupuesto como para la Ley de Internas.